Sola, sin tu sombra
Elia Casillas
Y la torre azul crece
Frida mira el dolor que se doblegó primero
sin ella
Con acuarela en el cabello
pinta un cielo lóbrego en cada herida
amarrada al caballete de su maldición
cultiva un centenario triste en los ojos
Diego
y flechas
repartidos en el lecho
atizan el calvario
Frida
más viva que nunca
En armazón de muerte
amamos tus costillas
porque somos barro encendido que vuela
vuela y
Vuela mal querido
como tú
para no perderse en turbina cotidiana
para curar la fe que ameniza tus manos
quedas en retina del tiempo
buscándote tu misma
Guardas males en la botella
amores en lienzo de piedra
enardecen tus deseos
pariendo Fridos al tiempo
Huella que se adelanta
desde la sangre que pusiste en bocetos
suscritos en entrañas del desconsuelo
que ya te cargaba entre ojos
o entre varillas
Vulnerable sombra retinta
predice tu naufragio
en la falda
y pisa desde otro extremo
alegría de los tobillos
Prófuga en jardín de espinas
amarras alfileres en la piel craquelada
y descubres el arco iris de metal
que te acosa
Esternón de plástico
y boceto lastimado
donde patinas cementerios
el perdón de la matriz vacía
tu otra parca
frío que llegó con iceberg hosco
y sin mentira
desgasta los talones
poco
a
p
o
c
o
atropellando a la madre
que zarpó sin hijos
El universo te multiplica
venado escrito con magia de los bosques
etérea
para no asustar lilas de la úlcera
peregrinas con tu niña azul
con tu niña de latón
capturada en sábanas tristes
Frida
corazón de cabuya
y caña
olla
donde hierves genios
el arca de tu guión sepia
y el dedo que abre el rebozo
de tu historia roja
Ciudad del siglo
el tiempo no desentierra perfume de la osamenta
que abandona astillas en el patio huérfano
con los pies a medias
para circular la gloria que dejaste con tu fuga
tres pulmones al viento
y tonada de cantina
Tus hilos cumplen en hiel del espiral
donde respuestas nunca revelaron preguntas
tus palabras
un chorro de piedras añiles
cantan en la cuerda inerte
donde columpias tu hechura ebria
muñeca rota
Los cuervos celebran tus músculos clavados
Saboreándose
pero tú estás ronca
desde el amor que te dejó aturdida
zapateas lutos en un jarabe largo
y el tequila se frota el sexo contigo
y quedas en el vaso que te bebe
sal limón agave
chupándote la vida
y a ti
Para no vivir con voluntad caída
barnizas tu asesino
con mano aguda que contempla
desde el silencio
y pateas
y escupes la guadaña
que cada tanto manda premisas
de epitafio
De frente
copias siete vueltas seguidas
a la desgracia
que rebasó tus pesadillas
con cautela
Hay un dolor que te define y niega
moldeas el universo con tres ojos
y las manos se lo comen
En el vestido crece una noche
y dos estrellas
pero tú giras s o l a
s
o
l
a
S
O
L
A
sin tu sombra
Siempre con urna de colores
tercer ojo donde descansas
y flotas con la catástrofe
junto a los pinceles
que te cercenaron antes de entrar
al mausoleo
Retozas en el anochecer de tu faldón
y en la pintura que secciona tus fantasmas
desdoblas el cadáver que vive en la brocha
humedeciendo el corazón del sudario
con tu niña de cristal
hecha pedazos
Y cantas
cantas con púa que afloró en el cuello
cantas en medio del abismo encarnado
con un grito melancólico que te absorbe
y vomita
Cantas al sapo de la acuarela
y al príncipe de overol
cantas a los perros del blanco
y a la vida intensa del gris
cantas al violeta infiltrado
que te dejó un zapato amargo
sin pie
Y cantas
con manos enamoradas
aullándole al amor
Vas en medio de la fatalidad
y despiertas con un cadáver en cada ojo
escarbas
y en el cabello rueda una noche de lobos
en la sangre huyen los espantos
y regresas del laberinto seco
con un dios despellejado
en las entrañas
Frida
¿Cuántas veces te has asesinado?
Preguntas por tu cuerpo
y sólo recoges fragmentos de silencio
dolencia de clavo
que no cesa de sufrir
y es vaivén ondulando
su desgracia en canal del infinito
Viajas
y viajas con puñalada fija
descalza
para no ensuciar tu alfombra
Te devuelves
y sólo eres una huésped más
de polvo
Aire cerúleo relámpago inverso A
noche electrocutada en jarrón del invierno
donde tus huellas respiran D
I
R
F A F
V R D S
U I A
S
E L A
L
E
vuelas con el lucero a tu planeta U
V
V u e l a s
porque a tus pies
le sobran pájaros
Vives fallecimientos de un jalón
sin perder brío
no hay tolvanera para ti
ni ceniza
no hay mano para consumar despedidas
cumples la sentencia
que destila su horror vivo en la boca
lamento interminable en el embudo
encuentra la salida
y revive en el intento
contigo
Cadena lóbrega en tu pie cárdeno o
donde estigmas vacían la figura d
y una ráfaga de pájaros quemados o
x
anuncia tu é
Sigues el taconeo de muslos
el tul de tu montaña parda
contempla el reinado
con lupa de jerarca
Invocaciones atraviesan las tinieblas
pero el espejo ya no puede repetirte
ya no hay urgencia en la tela
tus dedos respiran éter violáceo
y tiñen el universo de luces
Un musgo dorado fortalece tus alas
descuartiza el tiempo
y revela el embrague de los días
que sólo escucha la galería
de los planetas
Impregnas ilusión fúnebre en las paredes
serpiente multicolor cambiándose el ropaje
para sobrevivir
y con soledad renegrida
te burlas
te burlas del destino
que hizo un pozo en las entrañas
donde guardas el péndulo de tus soles
que resbala
p
o
c
o
a
p
o
c
o
con tu sangre indomable
crujiendo en las curvas
de la parca
Marchas con ilusión carcomida
el bisturí va
y viene en las raíces calizas
mutilando
al nido blanco de ramas plateadas
a la cáscara de tu mampara eufórica
a tu amor de papel
que rotula sin tinta su partida
Abres
mezclas desierto con hojas
cuando ovulas tu Frida
y aparecen otras Fridas
como tú
arponeadas
Desnuda
y sin ti
los dedos elevan aflicción
y te diluyes en el lienzo
donde arrullas tu niña inmortal
Pruebas todos los escarpelos
ya es lo mismo detrás que al frente de tu musa
no hay hierba ni bálsamo alentador
tu hueso descalzo se derrite
en azófar solitario
Frida
hueso de dos caras en medio del acero
y tú
Apoltronada en el florín
con un lío de fandangos delirantes
alborotas la esperanza
Tú
y tu rosa
engarzadas en el sable
sin diligencia
sujetas al árbol
de la damajuana
Anidas muslos en espuelas
y se fragmenta una sabana amarilla
el sol aviva un vals rojo en las piernas
y acuna caderas en tu suelo vivo
pero a ti
te aman los cuchillos
La noche es macho impaciente
y cobija con labios negros
tu Frida hambrienta
lengua tendida en higo
y sicómoro
absorbes tu Diego
Diego
y su cándido paraíso
exprimidos
mientras sueñan la manzana
que los aspira
Y te cuida el viento
y las nubes se prenden del ajuar
y flameas con tu muerta
y en ti renace el mujerío
y se arma un cielo orgiástico de faldas
y g i r a s
g s
i a
r r
a i
s g
y tu polen altera los surcos
donde nacen propios y extraños
Hay un llanto gris que no termina
cae amándote
y a ti
te brota incienso del cuerpo
y llueves
en tu metrópoli de humo
Navojoa Sonora. Septiembre del 2007

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