martes, julio 06, 2010

Sola, sin tu sombra. Elia Casillas





Sola,  sin tu sombra





Elia Casillas



Y la torre azul crece

Frida mira el dolor que se doblegó primero

sin ella

Con acuarela en el cabello

pinta un cielo lóbrego en cada herida

amarrada al caballete de su maldición

cultiva un centenario triste en los ojos

Diego

y flechas

repartidos en el lecho

atizan el calvario



Frida

más viva que nunca

En armazón de muerte

amamos tus costillas

porque somos barro encendido que vuela

vuela y

Vuela mal querido

como tú

para no perderse en turbina cotidiana

para curar la fe que ameniza tus manos

quedas en retina del tiempo

buscándote tu misma



Guardas males en la botella

amores en lienzo de piedra

enardecen tus deseos

pariendo Fridos al tiempo

Huella que se adelanta

desde la sangre que pusiste en bocetos

suscritos en entrañas del desconsuelo

que ya te cargaba entre ojos

o entre varillas



Vulnerable sombra retinta

predice tu naufragio

en la falda

y pisa desde otro extremo

alegría de los tobillos

Prófuga en jardín de espinas

amarras alfileres en la piel craquelada

y descubres el arco iris de metal

que te acosa



Esternón de plástico

y boceto lastimado

donde patinas cementerios

el perdón de la matriz vacía

tu otra parca

frío que llegó con iceberg hosco

y sin mentira

desgasta los talones

poco

a



p



o



c



o



atropellando a la madre

que zarpó sin hijos



El universo te multiplica

venado escrito con magia de los bosques

etérea

para no asustar lilas de la úlcera

peregrinas con tu niña azul

con tu niña de latón

capturada en sábanas tristes

Frida

corazón de cabuya

y caña

olla

donde hierves genios

el arca de tu guión sepia

y el dedo que abre el rebozo

de tu historia roja







Ciudad del siglo

el tiempo no desentierra perfume de la osamenta

que abandona astillas en el patio huérfano

con los pies a medias

para circular la gloria que dejaste con tu fuga

tres pulmones al viento

y tonada de cantina



Tus hilos cumplen en hiel del espiral

donde respuestas nunca revelaron preguntas

tus palabras

un chorro de piedras añiles

cantan en la cuerda inerte

donde columpias tu hechura ebria

muñeca rota



Los cuervos celebran tus músculos clavados

Saboreándose

pero tú estás ronca

desde el amor que te dejó aturdida

zapateas lutos en un jarabe largo

y el tequila se frota el sexo contigo

y quedas en el vaso que te bebe

sal limón agave

chupándote la vida

y a ti



Para no vivir con voluntad caída

barnizas tu asesino

con mano aguda que contempla

desde el silencio

y pateas

y escupes la guadaña

que cada tanto manda premisas

de epitafio

De frente

copias siete vueltas seguidas

a la desgracia

que rebasó tus pesadillas

con cautela



Hay un dolor que te define y niega

moldeas el universo con tres ojos

y las manos se lo comen

En el vestido crece una noche

y dos estrellas

pero tú giras s o l a

s



o



l



a



S



O



L



A



sin tu sombra



Siempre con urna de colores

tercer ojo donde descansas

y flotas con la catástrofe

junto a los pinceles

que te cercenaron antes de entrar

al mausoleo



Retozas en el anochecer de tu faldón

y en la pintura que secciona tus fantasmas

desdoblas el cadáver que vive en la brocha

humedeciendo el corazón del sudario

con tu niña de cristal

hecha pedazos



Y cantas

cantas con púa que afloró en el cuello

cantas en medio del abismo encarnado

con un grito melancólico que te absorbe

y vomita

Cantas al sapo de la acuarela

y al príncipe de overol

cantas a los perros del blanco

y a la vida intensa del gris

cantas al violeta infiltrado

que te dejó un zapato amargo

sin pie

Y cantas

con manos enamoradas

aullándole al amor



Vas en medio de la fatalidad

y despiertas con un cadáver en cada ojo

escarbas

y en el cabello rueda una noche de lobos

en la sangre huyen los espantos

y regresas del laberinto seco

con un dios despellejado



en las entrañas



Frida

¿Cuántas veces te has asesinado?



Preguntas por tu cuerpo

y sólo recoges fragmentos de silencio

dolencia de clavo

que no cesa de sufrir

y es vaivén ondulando

su desgracia en canal del infinito



Viajas

y viajas con puñalada fija

descalza

para no ensuciar tu alfombra

Te devuelves

y sólo eres una huésped más

de polvo



Aire cerúleo relámpago inverso A

noche electrocutada en jarrón del invierno

donde tus huellas respiran D



I



R



F A F



V R D S



U I A

S

E L A

L

E

vuelas con el lucero a tu planeta U

V



V u e l a s

porque a tus pies

le sobran pájaros



Vives fallecimientos de un jalón

sin perder brío

no hay tolvanera para ti

ni ceniza

no hay mano para consumar despedidas



cumples la sentencia

que destila su horror vivo en la boca

lamento interminable en el embudo

encuentra la salida

y revive en el intento

contigo







Cadena lóbrega en tu pie cárdeno o

donde estigmas vacían la figura d

y una ráfaga de pájaros quemados o

x

anuncia tu é



Sigues el taconeo de muslos

el tul de tu montaña parda

contempla el reinado

con lupa de jerarca

Invocaciones atraviesan las tinieblas

pero el espejo ya no puede repetirte

ya no hay urgencia en la tela

tus dedos respiran éter violáceo

y tiñen el universo de luces

Un musgo dorado fortalece tus alas

descuartiza el tiempo

y revela el embrague de los días

que sólo escucha la galería

de los planetas







Impregnas ilusión fúnebre en las paredes

serpiente multicolor cambiándose el ropaje

para sobrevivir

y con soledad renegrida

te burlas

te burlas del destino

que hizo un pozo en las entrañas

donde guardas el péndulo de tus soles

que resbala



p

o

c

o



a



p

o

c

o





con tu sangre indomable

crujiendo en las curvas

de la parca



Marchas con ilusión carcomida

el bisturí va

y viene en las raíces calizas

mutilando

al nido blanco de ramas plateadas

a la cáscara de tu mampara eufórica

a tu amor de papel

que rotula sin tinta su partida

Abres

mezclas desierto con hojas

cuando ovulas tu Frida

y aparecen otras Fridas

como tú

arponeadas





Desnuda

y sin ti

los dedos elevan aflicción

y te diluyes en el lienzo

donde arrullas tu niña inmortal

Pruebas todos los escarpelos

ya es lo mismo detrás que al frente de tu musa

no hay hierba ni bálsamo alentador

tu hueso descalzo se derrite

en azófar solitario







Frida

hueso de dos caras en medio del acero

y tú

Apoltronada en el florín

con un lío de fandangos delirantes

alborotas la esperanza



y tu rosa

engarzadas en el sable

sin diligencia



sujetas al árbol

de la damajuana



Anidas muslos en espuelas

y se fragmenta una sabana amarilla

el sol aviva un vals rojo en las piernas

y acuna caderas en tu suelo vivo

pero a ti

te aman los cuchillos









La noche es macho impaciente

y cobija con labios negros

tu Frida hambrienta

lengua tendida en higo

y sicómoro

absorbes tu Diego

Diego

y su cándido paraíso

exprimidos

mientras sueñan la manzana

que los aspira







Y te cuida el viento

y las nubes se prenden del ajuar

y flameas con tu muerta

y en ti renace el mujerío

y se arma un cielo orgiástico de faldas



y g i r a s



g s



i a



r r



a i



s g





y tu polen altera los surcos

donde nacen propios y extraños



Hay un llanto gris que no termina



cae amándote

y a ti

te brota incienso del cuerpo

y llueves

en tu metrópoli de humo








Navojoa Sonora. Septiembre del 2007

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