A.- Míreme bien.
Juraría que usté y yo
fuimos mitá y mitá
en otra vida
¿no reconoce mis manos?
B.- …quizás…
A.- Traía usté un dolor profundo en el alma.
Me llamaba crisantemo
Míreme bien.
¿No reconoce mis ansias?
B.- Crisantemo…quizás…
A.- Bailamos mucho.
Bailábamos como humo de incienso
que dibuja espirales
en el espacio vacío.
Usté y yo
¡acortamos el camino entre
su alma cóncava y la mía convexa!
Míreme tanto.
B.- Crisantemo,…
A.- Deshice en mil pedazos
la estructura que tejí un día, ¿sabe?
Yo conozco sus delirios,
Usté conoce mis derrumbes.
Míreme bien.
Reconozca en mi, su armadura.
B.- A veces,…
siempre,…
Quizás.
A.- Vivíamos en una casa grande
con jardín con balcón con puerta con cama grande
con Todo
¿puede imaginar lo que cabe en Todo?
Usté y yo nos atrevimos con eso.
B.- ¿De veras?
A.- Míreme bien.
Dígame cuánto me amaba.
B.- Cuánto la amaba.
A.- Tanto.
B.- Cuánto la amaba tanto.
A.- (lo besa, quieta y susurrante)
¿me reconoce usté ahora?
B.- Un poco.
A.- Míreme bien.
Soy la gitana de la esquina de Alcobendas,
Mi pena es muy mala
porque es una pena que yo no quisiera
que se me quitara
Usté me cantó una mañana
Me acostumbró a la mirada que mira
ciega.
Míreme aquí.
No está usté solo.
B.- ¿es usté mi alborada?
A.- Míreme bien.
(silencio)
Cierre sus ojos y cuente hasta cinco.
Cuando vuelva a mirarme,
regrese conmigo a la casa y la encina
mi calma sus manos su orilla .
B.- (cierra sus ojos)
uno,…dos,…tres,…cuatro,… (la besa, ciego)

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