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Tuesday, July 31, 2018

Arturo Dávalos Peña: Rodrigo Aguilera Morales





Tercer Informe Vallarta:
Logros y Definiciones
Hacia el Futuro de Dávalos
EL V PODER
POR RODRIGO AGUILERA MORALES
Tercer Informe Vallarta:
Logros y Definiciones
Hacia el Futuro de Dávalos
El próximo sábado primero de septiembre el equipo formado por Arturo Dávalos hace más de 20 años cerrará el ciclo de la cuarta administración en que participan como protagonistas.
Las cuentas que rendirá la actual administración podrían ser las mejores en la historia reciente de la ciudad.
Decenas de vehículos y maquinaria comprados con recursos propios, sistematización de la recolección de basura, kilómetros y kilómetros de puentes y nuevas vialidades, iluminación de última tecnología en colonias populares y zona turística. Esto por mencionar algunas de las seguramente decenas de metas alcanzadas por Arturo y su equipo.
Corresponderá al alcalde interino, Rodolfo Domínguez Valle entregar el Informe ya que por decisión propia, Dávalos no regresará al despacho de alcalde hasta el primero de octubre cuando inicie su Segundo Mandato.
Además de incontables éxitos como Gobernante, Dávalos y su grupo pueden presumir el control total, no solo de Vallarta, sino de la región, en lo político. Casi 50 mil votos obtenidos el primero de julio son suficientes para ubicar a Arturo en un nivel político muy superior a quienes quieran, desde ahora, disputarle la ciudad y el Distrito.
El trabajo realizado durante su trienio fue recompensado en las urnas y lo coloca como el mandamás de la política regional sin necesidad de depender de ninguna franquicia partidista o decisión cupular.
Quienes quieren explicarse el éxito de Dávalos y su grupo en Vallarta, tanto en lo poítico como en lo administrativo deben remontarse al tiempo que llevan trabajando juntos quienes conforman el núcleo del Davalismo. Prácticamente desde 1995 se les puede ubicar en cargos de cada vez mayor responsabilidad. Arturo recorrió todo el escalafón del municipio y logró la Presidencia con pleno conocimiento del desarrollo de cada área y, sobre todo, con un equipo experimentado que llegó a entregar resultados desde el primer día.
Lo que viene hacia el futuro es la parte verdaderamente interesante del proyecto de Dávalos: Su consolidación en Vallarta como, sin duda, la mejor administración de Jalisco y la conformación de un poder político regional que en nada dependa de lo que pase en Guadalajara.
Vamos Hacia el Mejor
Gobierno de Jalisco
El siete de septiembre pasado, el ahora alcalde reeleto y con licencia Arturo Dávalos Peña presentó su segundo informe de gobierno en el patio central del Palacio Municipal de Puerto Vallarta, ante autoridades civiles y militares, así como representantes de los diferentes sectores sociales y productivos de la ciudad, en donde presumió los resultados de un trabajo en equipo, colaborativo y de frente a los ciudadanos.
“A dos años de haber comenzado nuestra administración, nos entusiasma el ver cómo han cambiado las cosas. Hemos dado pasos muy importantes en la solución de los grandes problemas que enfrentamos desde el primer día de nuestra administración. Dijimos que íbamos a poner orden en las finanzas, que mejoraríamos los servicios públicos y que trabajaríamos sin descanso para lograrlo”, afirmó el presidente municipal.
El primer edil enumeró algunos de los logros alcanzados en estos poco más de 23 meses de administración, incluyendo el que probablemente sea el mejor sistema de recolección de basura en todo Jalisco, con una flota de camiones recolectores que diariamente recogen las más de 400 toneladas de desperdicios a lo largo y ancho de la ciudad.
Resultados del
Trabajo en equipo
Asimismo, resultado del trabajo en colaboración, hoy Puerto Vallarta logró ser líder a nivel nacional en playas certificadas nacional e internacionalmente, ya que cuenta con 14 playas que según la normatividad de la materia superan los estándares establecidos para su uso recreativo, ocho de ellas con los lineamientos internacionales Blue Flag.
La iniciativa privada también contribuyó con la donación de una camioneta, autos sedán y seis motocicletas para reforzar Tránsito Municipal; se adquirieron cinco ambulancias para Protección Civil y tres camiones cisterna para el Cuerpo de Bomberos, además de que 11 millones de pesos entre donaciones y recursos federales se aplicaron en forma directa a la Dirección de Seguridad Ciudadana.
“Gracias a estos esfuerzos, la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana realizada por el INEGI y dada a conocer el mes de julio pasado, sitúa a Puerto Vallarta como la ciudad más segura del país, de acuerdo con el criterio de los propios ciudadanos”, resaltó el alcalde.
Destacó que la imagen de seguridad repercute positivamente en el destino turístico, el cual este año alcanzó niveles de ocupación hotelera que no se habían visto en la última década y además el flujo de pasajeros vía aérea se incrementó en 15%. “Esta ascendente tendencia económica en nuestro municipio la vemos reflejada en un incremento del 7% en el número de licencias otorgadas este año, en comparación al anterior”.
Arturo Dávalos manifestó que la nueva realidad de Puerto Vallarta exige una visión que implica dinamizar el municipio, comenzando por sus vialidades, tal como se ha venido haciendo con la construcción de circuitos viales, como el de las calles Viena-Los Tules-Avenida México, el de las calles Jilguero-Albatros en la colonia Los Sauces. En general, un paquete de obras por el orden de los 120 millones de pesos tan sólo en el presente periodo de gobierno.
A ello se suman otros esfuerzos para atender el rezago histórico, sobre todo en comunidades marginadas, donde se invirtieron 31.8 millones de pesos en redes de electrificación, así como otras obras “que hacían falta con urgencia a Puerto Vallarta, como la Unidad Regional de Rehabilitación”.
Asimismo, mediante programas sociales se beneficiaron 16 mil 400 familias con Casa Digna, 52 mil estudiantes con útiles y mochilas, y de éstos, 30 mil que además recibieron uniformes y zapatos.
Hacia el Futuro
El presidente municipal hizo un llamado a los vallartenses para enfrentar el futuro y anteponer la voluntad colectiva a los intereses de grupos que pongan en riesgo el buen paso con el que transita el municipio a su cita con el 2018. “Puerto Vallarta ha tomado rumbo claro, con armonía, respeto a la legalidad, proyección a futuro, confianza en su gobierno y en lo que estamos haciendo; no podemos permitir regresar el desorden, al poco amor y respeto por Vallarta, enfrentarnos de nuevo con los demonios de la corrupción y el egoísmo”.
Con la representación del gobernador del estado, Aristóteles Sandoval Díaz, el secretario de turismo de Jalisco, Enrique Ramos Flores, reconoció el trabajo conjunto que se viene realizando con el gobierno que encabeza de forma comprometida Arturo Dávalos Peña, en una agenda que se traduce en una mejor calidad de vida para los habitantes y que encuentra en Puerto Vallarta uno de los ejemplos más exitosos.
Asimismo, anunció el compromiso del ejecutivo estatal “para que uniendo fuerzas con todos los sectores de este destino, antes de seis meses logremos la rehabilitación del muelle de Los Muertos, obra emblemática que se ha convertido en un referente y no podemos permitir que se siga deteriorando. El gobernador ratifica su compromiso de apoyar este destino hasta el último día de su gestión”.
A este segundo informe también acudieron el Juez 2° de lo Civil Horacio Hernández Torres, en representación del Supremo Tribunal de Justicia en el Estado; la maestra Candelaria Tovar de Dávalos, presidenta del DIF Municipal, y sus hijas; ex alcaldes de Puerto Vallarta y alcaldes de la Sierra Occidental, entre otros.
Primer fin de semana de septiembre
Un informe realista, congruente y con avances que están a la vista de todos, es como representantes de los diferentes sectores sociales, productivos y políticos de la región, calificaron el Segundo Informe de Gobierno del presidente municipal, Arturo Dávalos Peña, destacando además la atinada decisión de hacerlo de una forma austera y con una administración responsable del recurso de todos los vallartenses.
Uno de los invitados a este evento de rendición de cuentas, fue el alcalde electo de Bahía de Banderas, Jaime Alonso Cuevas Tello, quien expresó su felicitación a su homólogo vallartense, por los logros alcanzados durante su administración y que son palpables para los ciudadanos.
“Todo lo que él manifestó en este Segundo Informe la sociedad lo palpa, lo vive y esto es creo que lo más significativo de este informe. Lo felicito, es un trabajo intenso, como lo dice él, vino a poner orden en muchos temas y pues a nosotros no nos queda más que hacer trabajos de colaboración”, señaló, al afirmar que existe la apertura y disposición de ambas partes para hacer equipo por las familias de esta zona conurbada y atender los diversos temas que interesan a su comunidad.





Doña Teresa rezaba: Elia Casillas


Mi abuela me envió a tender un poco de ropa a la azotea y en eso, divisé a una mujer de cabello gris, rizado,  largo y... Cuando se rió, no tenía dientes, sólo dos colmillos, grandes, enormes. Casi me mareo, vi estrellas y temblaba, tiré los trapos y arranqué para con mi abuela:

-¡Amá, vi una bruja, vi una bruja!

-¿En dónde viste a la bruja?

-En las escaleras, y se reía, me enseñó los colmillos, me quería chupar.

-Las brujas no chupan ¿y la ropa?

Empecé a verme de arriba abajo, nada.

-No sé en dónde se me cayó.

-Vamos a buscarla.

Permití que ella se encaminara por delante,  casi me escondía en sus enaguas, de cuando en cuando, sacaba la cabeza para no tropezar con las piedras.

-Buenas tardes -dijo mi abuela.

Ella contestó igual, con sus colmillos muy sonrientes y apenas vio   mi rostro descompuesto, aterrado.

-Me llamo Teresa, somos de Talpa, acabamos de llegar, nada más que hace mucho calor aquí.

-Sí, nosotros ya nos acostumbramos, igual nos sentíamos, andábamos como ratas en quemazón.

Como no queriendo y sin levantar la cabeza, recogí las vestimentas.

-Sé rezar, si quiere, le ayudo a preparar a la niña para la primera comunión, ¿o ya la hizo?

-Es mi nieta, contestó mi abuela. No, no la ha hecho todavía, yo le aviso, gracias.

Yo veía a la bruja de reojo, quería desaparecer, que mi abuela no me vaya a dejar con la bruja, - pensaba- que no vaya a dejarme. En eso, aparecieron sus hijos, dos chicas y un muchacho más pequeño que yo y que más tarde, fue el enamorado de mi hermana Patricia.  María, Paula y Ramón. Cuando los observé, sentí un gran alivio, aún así, con los vestidos en la mano, tomé camino, primero andaba lento, pero nada más pasé el Obelisco de Amelia, metí el acelerador, tiré todo en el lavadero y me senté a esperar a mi abuela. Ella lo resolvía todo, no sé ni cómo estaba al tanto de mí y de todo lo que ocurría en las lejanías, por donde escapaba con mis sueños, entre los granos de aquella playa, cama de vagabundos y cobija de otros.  Pero, a estas horas, mi abuela ya tenía resuelto el enigma de la bruja que se peinaba en las escaleras. Retornó muy pronto, y sonreía, mi abuela tampoco tenía dientes, pero era mi abuela, mi abuela bella,  de ojos  pequeños, y de una agilidad mental que nadie le ganaba, aunque era muy sarcástica, sobre todo conmigo.

-Sólo quiere enseñarte a rezar, sólo eso. Algún diablo te vio y quiere evangelizarte.

-¿Qué significa evangelizar, abuela?

-Quiere enseñarte a rezar.

-Yo sé rezar, todos los domingos rezamos con el padre Aldana, luego de que termina la misa, rezamos.

-Bueno, si quieres ir, ve, si no, no vayas, un mal no te va a hacer. Nada más te digo, no voy a tener tiempo de llevarte al catecismo, lo que avances con ella será bueno, yo por ti, ¿no dices que ya quieres hacer la primera comunión?

-Sí abuela, pero ella me da miedo, es una bruja.

-No es bruja, ya la vi, no es bruja, tú y tus imaginaciones.

-Abuela, ¿cómo sabes que no es bruja? 



Navojoa, Son. Jul./20/2018






Saturday, July 28, 2018

Elia Casillas


Nosotros nos manteníamos con el dinero que mi abuela ganaba lavando ropa y, los encuentros con doña Teresa eran inevitables, ya que ella secaba su cabello con el viento del atardecer, ahí, justo al final de la escalera, acomodaba su silla, y dejaba que su cabellera volara. Mi abuelita, me mandaba a que llevara virotes con frijoles fritos a unos niños que casi vivían solos, porque su mami trabajaba todo el día. Ella los encerraba, pero la puerta de fierro tenía una ventana de vidrio, entonces, por ahí se los pasaba. Mi abuela nunca les cobró los virotes o la comida. De tanto encontrarnos,  un día encaré a doña Teresa, la vi de frente, y ya no me pareció tan fea, tan bruja, creo que me había acostumbrado a mirarla. Sus ojos eran los mismos, dos canicas azules, dos agujeros llenos de arrugas y un gran abismo.  "Mira, ¿te sabes la oración de la Santa cruz?" No. No me la sé. "Escucha y repite conmigo... Cruz bendita, cruz sagrada, a la hora de mi muerte, tú serás convidada" ¿Y eso, para qué es...? "Mira, eres medio gitanilla, cuando te encuentres una cruz en el camino, dices la oración. Cuentan que un hombre que andaba de pueblo en pueblo, cada vez que veía una cruz, mencionaba este rezo, cuando murió, todas las cruces vinieron a su tumba." ¿De veras...? ¿Y cómo supieron su dirección? Velia, Velia, (hasta que pidieron mi acta de nacimiento para el certificado de primaria, me llamé Velia), sólo tú haces esas preguntas. Yo, sólo imaginaba la tumba llena de cruces, se veía tan bonita, ahí, cruces de colores y todos los tamaños, sobre mi pequeño sepulcro.




Navojoa, Son. Jul./28/2018




Wednesday, July 25, 2018

Piedra de sol: Octavio Paz


Piedra de sol
un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:
                          un caminar tranquilo
de estrella o primavera sin premura,
agua que con los párpados cerrados
mana toda la noche profecías,
unánime presencia en oleaje,
ola tras ola hasta cubrirlo todo,
verde soberanía sin ocaso
como el deslumbramiento de las alas
cuando se abren en mitad del cielo,

un caminar entre las espesuras
de los días futuros y el aciago
fulgor de la desdicha como un ave
petrificando el bosque con su canto
y las felicidades inminentes
entre las ramas que se desvanecen,
horas de luz que pican ya los pájaros,
presagios que se escapan de la mano,


una presencia como un canto súbito,
como el viento cantando en el incendio,
una mirada que sostiene en vilo
al mundo con sus mares y sus montes,
cuerpo de luz filtrada por un ágata,
piernas de luz, vientre de luz, bahías,
roca solar, cuerpo color de nube,
color de día rápido que salta,
la hora centellea y tiene cuerpo,
el mundo ya es visible por tu cuerpo,
es transparente por tu transparencia,

voy entre galerías de sonidos,
fluyo entre las presencias resonantes,
voy por las transparencias como un ciego,
un reflejo me borra, nazco en otro,
oh bosque de pilares encantados,
bajo los arcos de la luz penetro
los corredores de un otoño diáfano,

voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros
bajo la ley del mediodía absorto,

vestida del color de mis deseos
como mi pensamiento vas desnuda,
voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueño en esos ojos,
el colibrí se quema en esas llamas,
voy por tu frente como por la luna,
como la nube por tu pensamiento,
voy por tu vientre como por tus sueños,

tu falda de maíz ondula y canta,
tu falda de cristal, tu falda de agua,
tus labios, tus cabellos, tus miradas,
toda la noche llueves, todo el día
abres mi pecho con tus dedos de agua,
cierras mis ojos con tu boca de agua,
sobre mis huesos llueves, en mi pecho
hunde raíces de agua un árbol líquido,

voy por tu talle como por un río,
voy por tu cuerpo como por un bosque,
como por un sendero en la montaña
que en un abismo brusco se termina,
voy por tus pensamientos afilados
y a la salida de tu blanca frente
mi sombra despeñada se destroza,
recojo mis fragmentos uno a uno
y prosigo sin cuerpo, busco a tientas,

corredores sin fin de la memoria,
puertas abiertas a un salón vacío
donde se pudren todos los veranos,
las joyas de la sed arden al fondo,
rostro desvanecido al recordarlo,
mano que se deshace si la toco,
cabelleras de arañas en tumulto
sobre sonrisas de hace muchos años,

a la salida de mi frente busco,
busco sin encontrar, busco un instante,
un rostro de relámpago y tormenta
corriendo entre los árboles nocturnos,
rostro de lluvia en un jardín a oscuras,
agua tenaz que fluye a mi costado,

busco sin encontrar, escribo a solas,
no hay nadie, cae el día, cae el año,
caigo con el instante, caigo a fondo,
invisible camino sobre espejos
que repiten mi imagen destrozada,
piso días, instantes caminados,
piso los pensamientos de mi sombra,
piso mi sombra en busca de un instante,

busco una fecha viva como un pájaro,
busco el sol de las cinco de la tarde
templado por los muros de tezontle:
la hora maduraba sus racimos
y al abrirse salían las muchachas
de su entraña rosada y se esparcían
por los patios de piedra del colegio,
alta como el otoño caminaba
envuelta por la luz bajo la arcada
y el espacio al ceñirla la vestía
de una piel más dorada y transparente,

tigre color de luz, pardo venado
por los alrededores de la noche,
entrevista muchacha reclinada
en los balcones verdes de la lluvia,
adolescente rostro innumerable,
he olvidado tu nombre, Melusina,
Laura, Isabel, Perséfona, María,
tienes todos los rostros y ninguno,
eres todas las horas y ninguna,
te pareces al árbol y a la nube,
eres todos los pájaros y un astro,
te pareces al filo de la espada
y a la copa de sangre del verdugo,
yedra que avanza, envuelve y desarraiga
al alma y la divide de sí misma,

escritura de fuego sobre el jade,
grieta en la roca, reina de serpientes,
columna de vapor, fuente en la peña,
circo lunar, peñasco de las águilas,
grano de anís, espina diminuta
y mortal que da penas inmortales,
pastora de los valles submarinos
y guardiana del valle de los muertos,
liana que cuelga del cantil del vértigo,
enredadera, planta venenosa,
flor de resurrección, uva de vida,
señora de la flauta y del relámpago,
terraza del jazmín, sal en la herida,
ramo de rosas para el fusilado,
nieve en agosto, luna del patíbulo,
escritura del mar sobre el basalto,
escritura del viento en el desierto,
testamento del sol, granada, espiga,

rostro de llamas, rostro devorado,
adolescente rostro perseguido
años fantasmas, días circulares
que dan al mismo patio, al mismo muro,
arde el instante y son un solo rostro
los sucesivos rostros de la llama,
todos los nombres son un solo nombre,
todos los rostros son un solo rostro,
todos los siglos son un solo instante
y por todos los siglos de los siglos
cierra el paso al futuro un par de ojos,

no hay nada frente a mí, sólo un instante
rescatado esta noche, contra un sueño
de ayuntadas imágenes soñado,
duramente esculpido contra el sueño,
arrancado a la nada de esta noche,
a pulso levantado letra a letra,
mientras afuera el tiempo se desboca
y golpea las puertas de mi alma
el mundo con su horario carnicero,

sólo un instante mientras las ciudades,
los nombres, los sabores, lo vivido,
se desmoronan en mi frente ciega,
mientras la pesadumbre de la noche
mi pensamiento humilla y mi esqueleto,
y mi sangre camina más despacio
y mis dientes se aflojan y mis ojos
se nublan y los días y los años
sus horrores vacíos acumulan,

mientras el tiempo cierra su abanico
y no hay nada detrás de sus imágenes
el instante se abisma y sobrenada
rodeado de muerte, amenazado
por la noche y su lúgubre bostezo,
amenazado por la algarabía
de la muerte vivaz y enmascarada
el instante se abisma y se penetra,
como un puño se cierra, como un fruto
que madura hacia dentro, echa raíces,
crece dentro de mí, me ocupa todo,
me expulsa su follaje delirante,
mis pensamientos sólo son sus pájaros,
su mercurio circula por mis venas,
árbol mental, frutos sabor de tiempo,

oh vida por vivir y ya vivida,
tiempo que vuelve en una marejada
y se retira sin volver el rostro,
lo que pasó no fue pero está siendo
y silenciosamente desemboca
en otro instante que se desvanece:

frente a la tarde de salitre y piedra
armada de navajas invisibles
una roja escritura indescifrable
escribes en mi piel y esas heridas
como un traje de llamas me recubren,
ardo sin consumirme, busco el agua
y en tus ojos no hay agua, son de piedra,
y tus pechos, tu vientre, tus caderas
son de piedra, tu boca sabe a polvo,
tu boca sabe a tiempo emponzoñado,
tu cuerpo sabe a pozo sin salida,
pasadizo de espejos que repiten
los ojos del sediento, pasadizo
que vuelve siempre al punto de partida,
y tú me llevas ciego de la mano
por esas galerías obstinadas
hacia el centro del círculo y te yergues
como un fulgor que se congela en hacha,
como luz que desuella, fascinante
como el cadalso para el condenado,
flexible como el látigo y esbelta
como un arma gemela de la luna,
y tus palabras afiladas cavan
mi pecho y me despueblan y vacían,
uno a uno me arrancas los recuerdos,
he olvidado mi nombre, mis amigos
gruñen entre los cerdos o se pudren
comidos por el sol en un barranco,

no hay nada en mí sino una larga herida,
una oquedad que ya nadie recorre,
presente sin ventanas, pensamiento
que vuelve, se repite, se refleja
y se pierde en su misma transparencia,
conciencia traspasada por un ojo
que se mira mirarse hasta anegarse
de claridad:
                   yo vi tu atroz escama,
Melusina, brillar verdosa al alba,
dormías enroscada entre las sábanas
y al despertar gritaste como un pájaro
y caíste sin fin, quebrada y blanca,
nada quedó de ti sino tu grito,
y la cabo de los siglos me descubro
con tos y mala vista, barajando
viejas fotos:
no hay nadie, no eres nadie,
un montón de ceniza y una escoba,
un cuchillo mellado y un plumero,
un pellejo colgado de unos huesos,
un racimo ya seco, un hoyo negro
y en el fondo del hoy los dos ojos
de una niña ahogada hace mil años,

miradas enterradas en un pozo,
miradas que nos ven desde el principio,
mirada niña de la madre vieja
que ve en el hijo grande su padre joven,
mirada madre de la niña sola
que ve en el padre grande un hijo niño,
miradas que nos miran desde el fondo
de la vida y son trampas de la muerte
—¿o es al revés: caer en esos ojos
es volver a la vida verdadera?,

¡caer, volver, soñarme y que me sueñen
otros ojos futuros, otra vida,
otras nubes, morirme de otra muerte!
—esta noche me basta, y este instante
que no acaba de abrirse y revelarme
dónde estuve, quién fui, cómo te llamas,
cómo me llamo yo:
                              ¿hacía planes
para el verano —y todos los veranos—
en Christopher Street, hace diez años,
con Filis que tenía dos hoyuelos
donde veían luz los gorriones?,
¿por la Reforma Carmen me decía
"no pesa el aire, aquí siempre es octubre",
o se lo dijo a otro que he perdido
o yo lo invento y nadie me lo ha dicho?,
¿caminé por la noche de Oaxaca,
inmensa y verdinegra como un árbol,
hablando solo como el viento loco
y al llegar a mi cuarto —siempre un cuarto—
no me reconocieron los espejos?,
¿desde el hotel Vernet vimos al alba
bailar con los castaños — “ya es muy tarde”
decías al peinarte y yo veía
manchas en la pared, sin decir nada?,
¿subimos juntos a la torre, vimos
caer la tarde desde el arrecife?,
¿comimos uvas en Bidart?, ¿compramos
gardenias en Perote?,
                                   nombres, sitios,
calles y calles, rostros, plazas, calles,
estaciones, un parque, cuartos solos,
manchas en la pared, alguien se peina,
alguien canta a mi lado, alguien se viste,
cuartos, lugares, calles, nombres, cuartos,

Madrid, 1937,
en la Plaza del Ángel las mujeres
cosían y cantaban con sus hijos,
después sonó la alarma y hubo gritos,
casas arrodilladas en el polvo,
torres hendidas, frentes escupidas
y el huracán de los motores, fijo:
los dos se desnudaron y se amaron
por defender nuestra porción eterna,
nuestra ración de tiempo y paraíso,
tocar nuestra raíz y recobrarnos,
recobrar nuestra herencia arrebatada
por ladrones de vida hace mil siglos,
los dos se desnudaron y besaron
porque las desnudeces enlazadas
saltan el tiempo y son invulnerables,
nada las toca, vuelven al principio,
no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres,
verdad de dos en sólo un cuerpo y alma,
oh ser total...
                      cuartos a la deriva
entre ciudades que se van a pique,
cu
el cuarto con ventanas a otros cuartos
con el mismo papel descolorido
donde un hombre en camisa lee el periódico
o plancha una mujer; el cuarto claro
que visitan las ramas del durazno;
el otro cuarto: afuera siempre llueve
y hay un patio y tres niños oxidados;
cuartos que son navíos que se mecen
en un golfo de luz; o submarinos:
el silencio se esparce en olas verdes,
todo lo que tocamos fosforece;
mausoleos del lujo, ya roídos
los retratos, raídos los tapetes;
trampas, celdas, cavernas encantadas,
pajareras y cuartos numerados,
todos se transfiguran, todos vuelan,
cada moldura es nube, cada puerta
da al mar, al campo, al aire, cada mesa
es un festín; cerrados como conchas
el tiempo inútilmente los asedia,
no hay tiempo ya, ni muro: ¡espacio, espacio,
abre la mano, coge esta riqueza,
corta los frutos, come de la vida,
tiéndete al pie del árbol, bebe el agua!,

todo se transfigura y es sagrado,
es el centro del mundo cada cuarto,
es la primera noche, el primer día,
el mundo nace cuando dos se besan,
gota de luz de entrañas transparentes
el cuarto como un fruto se entreabre
o estalla como un astro taciturno
y las leyes comidas de ratones,
las rejas de los bancos y las cárceles,
las rejas de papel, las alambradas,
los timbres y las púas y los pinchos,
el sermón monocorde de las armas,
el escorpión meloso y con bonete,
el tigre con chistera, presidente
del Club Vegetariano y la Cruz Roja,
el burro pedagogo, el cocodrilo
metido a redentor, padre de pueblos,
el Jefe, el tiburón, el arquitecto
del porvenir, el cerdo uniformado,
el hijo predilecto de la Iglesia
que se lava la negra dentadura
con el agua bendita y toma clases
de inglés y democracia, las paredes
invisibles, las máscaras podridas
que dividen al hombre de los hombres,
al hombre de sí mismo,
                                      se derrumban
por un instante inmenso y vislumbramos
nuestra unidad perdida, el desamparo
que es ser hombres, la gloria que es ser hombres
y compartir el pan, el sol, la muerte,
el olvidado asombro de estar vivos;

amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas,
dejar de ser fantasma con un número
a perpetua cadena condenado
por un amo sin rostro;
                                    el mundo cambia
si dos se miran y se reconocen,
amar es desnudarse de los nombres:
"déjame ser tu puta", son palabras
de Eloísa, mas él cedió a las leyes,
la tomó por esposa y como premio
lo castraron después;
                                    mejor el crimen,
los amantes suicidas, el incesto
de los hermanos como dos espejos
enamorados de su semejanza,
mejor comer el pan envenenado,
el adulterio en lechos de ceniza,
los amores feroces, el delirio,
su yedra ponzoñosa, el sodomita
que lleva por clavel en la solapa
un gargajo, mejor ser lapidado
en las plazas que dar vuelta a la noria
que exprime la sustancia de la vida,
cambia la eternidad en horas huecas,
los minutos en cárceles, el tiempo
en monedas de cobre y mierda abstracta;

mejor la castidad, flor invisible
que se mece en los tallos del silencio,
el difícil diamante de los santos
que filtra los deseos, sacia al tiempo,
nupcias de la quietud y el movimiento,
canta la soledad en su corola,
pétalo de cristal es cada hora,
el mundo se despoja de sus máscaras
y en su centro, vibrante transparencia,
lo que llamamos Dios, el ser sin nombre,
se contempla en la nada, el ser sin rostro
emerge de sí mismo, sol de soles,
plenitud de presencias y de nombres;

sigo mi desvarío, cuartos, calles,
camino a tientas por los corredores
del tiempo y subo y bajo sus peldaños
y sus paredes palpo y no me muevo,
vuelvo adonde empecé, busco tu rostro,
camino por las calles de mí mismo
bajo un sol sin edad, y tú a mi lado
caminas como un árbol, como un río
caminas y me hablas como un río,
creces como una espiga entre mis manos,
lates como una ardilla entre mis manos,
vuelas como mil pájaros, tu risa
me ha cubierto de espumas, tu cabeza
es un astro pequeño entre mis manos,
el mundo reverdece si sonríes
comiendo una naranja,
                                     el mundo cambia
si dos, vertiginosos y enlazados,
caen sobre la yerba: el cielo baja,
los árboles ascienden, el espacio
sólo es luz y silencio, sólo espacio
abierto para el águila del ojo,
pasa la blanca tribu de las nubes,
rompe amarras el cuerpo, zarpa el alma,
perdemos nuestros nombres y flotamos
a la deriva entre el azul y el verde,
tiempo total donde no pasa nada
sino su propio transcurrir dichoso,


cuartos y calles, nombres como heridas,
no pasa nada, callas, parpadeas
(silencio: cruzó un ángel este instante
grande como la vida de cien soles),
¿no pasa nada, sólo un parpadeo?
—y el festín, el destierro, el primer crimen,
la quijada del asno, el ruido opaco
y la mirada incrédula del muerto
al caer en el llano ceniciento,
Agamenón y su mugido inmenso
y el repetido grito de Casandra
más fuerte que los gritos de las olas,
Sócrates en cadenas (el sol nace,
morir es despertar: "Critón, un gallo
a Esculapio, ya sano de la vida");
el chacal que diserta entre las ruinas
de Nínive, la sombra que vio Bruto
antes de la batalla, Moctezuma
en el lecho de espinas de su insomnio,
el viaje en la carreta hacia la muerte
—el viaje interminable mas contado
por Robespierre minuto tras minuto,
la mandíbula rota entre las manos—,
Churruca en su barrica como un trono
escarlata, los pasos ya contados
de Lincoln al salir hacia el teatro,
el estertor de Trotsky y sus quejidos
de jabalí, Madero y su mirada
que nadie contestó: ¿por qué me matan?,
los carajos, los ayes, los silencios
del criminal, el santo, el pobre diablo,
cementerios de frases y de anécdotas
que los perros retóricos escarban,
el delirio, el relincho, el ruido oscuro
que hacemos al morir y ese jadeo
de la vida que nace y el sonido
de huesos machacados en la riña
y la boca de espuma del profeta
y su grito y el grito del verdugo
y el grito de la víctima...
                                       son llamas
los ojos y son llamas lo que miran,
llama la oreja y el sonido llama,
brasa los labios y tizón la lengua,
el tacto y lo que toca, el pensamiento
y lo pensado, llama el que lo piensa,
todo se quema, el universo es llama,
arde la misma nada que no es nada
sino un pensar en llamas, al fin humo:
no hay verdugo ni víctima...
                                              ¿y el grito
en la tarde del viernes?, y el silencio
que se cubre de signos, el silencio
que dice sin decir, ¿no dice nada?,
¿no son nada los gritos de los hombres?,
¿no pasa nada cuando pasa el tiempo?

—no pasa nada, sólo un parpadeo
del sol, un movimiento apenas, nada,
no hay redención, no vuelve atrás el tiempo,
los muertos están fijos en su muerte
y no pueden morirse de otra muerte,
intocables, clavados en su gesto,
desde su soledad, desde su muerte
sin remedio nos miran sin mirarnos,
su muerte ya es la estatua de su vida,
un siempre estar ya nada para siempre,
cada minuto es nada para siempre,
un rey fantasma rige tus latidos
y tu gesto final, tu dura máscara
labra sobre tu rostro cambiante:
el monumento somos de una vida
ajena y no vivida, apenas nuestra,

—¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?,
¿cuándo somos de veras lo que somos?,
bien mirado no somos, nunca somos
a solas sino vértigo y vacío,
muecas en el espejo,  horror y vómito,
nunca la vida es nuestra, es de los otros,
la vida no es de nadie, todos somos
la vida —pan de sol para los otros,
los otros todos que nosotros somos—,
soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,
la vida es otra, siempre allá, más lejos,
fuera de ti, de mí, siempre horizonte,
vida que nos desvive y enajena,
que nos inventa un rostro y lo desgasta,
hambre de ser, oh muerte, pan de todos,

Eloísa, Perséfona, María,
muestra tu rostro al fin para que vea
mi cara verdadera, la del otro,
mi cara de nosotros siempre todos,
cara de árbol y de pandero,
de chofer y de nube y de marino,
cara de sol y arroyo y Pedro y Pablo,
cara de solitario colectivo,
despiértame, ya nazco:
                                     vida y muerte
pactan en ti, señora de la noche,
torre de claridad, reina del alba,
virgen lunar, madre del agua madre,
cuerpo del mundo, casa de la muerte,
caigo sin fin desde mi nacimiento
caigo en mí mismo sin tocar mi fondo,
recógeme en tus ojos, junta el polvo
disperso y reconcilia mis cenizas,
ata mis huesos divididos, sopla
sobre mi ser, entiérrame en tu tierra,
tu silencio dé paz al pensamiento
contra sí mismo airado;
                                     abre la mano,
señora de semillas que son días,
el día es inmortal, asciende, crece,
acaba de nacer y nunca acaba,
cada día es nacer, un nacimiento
es cada amanecer y yo amanezco,
amanecemos todos, amanece
el sol cara de sol, Juan amanece
con su cara de Juan cara de todos,


puerta del ser, despiértame, amanece,
déjame ver el rostro de este día,
déjame ver el rostro de esta noche,
todo se comunica y transfigura,
arco de sangre, puente de latidos,
llévame al otro lado de esta noche,
adonde yo soy tú somos nosotros,
al reino de pronombres enlazados,

puerta del ser: abre tu ser, despierta,
aprende a ser también, labra tu cara,
trabaja tus facciones, ten un rostro
para mirar mi rostro y que te mire,
para mirar la vida hasta la muerte,
rostro de mar, de pan, de roca y fuente,
manantial que disuelve nuestros rostros
en el rostro sin nombre, el ser sin rostro,
indecible presencia de presencias...

quiero seguir, ir más allá, y no puedo:
se despeñó el instante en otro y otro,
dormí sueños de piedra que no sueña
y al cabo de los años como piedras
oí cantar mi sangre encarcelada,
con un rumor de luz el mar cantaba,
una a una cedían las murallas,
todas las puertas se desmoronaban
y el sol entraba a saco por mi frente,
despegaba mis párpados cerrados,
desprendía mi ser de su envoltura,
me arrancaba de mí, me separaba
de mi bruto dormir siglos de piedra
y su magia de espejos revivía
un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:


México 1957


La estación más violenta







Los muertos de mi casa: Elia Casillas, Alina Zapata, Bernardo Castrejón

Tuesday, July 24, 2018

Ray Bradbury: La carretera



¿Sabe usted cómo escribo yo mis cuentos? –le dijo Chéjov a Korolenko, el periodista y narrador radical, cuando acababan de conocerse–. Así. –Echó una ojeada a la mesa –cuenta Korolenko–. tomó el primer objeto que encontró, que resultó ser un cenicero, y poniéndomelo delante dijo: “Si usted, quiere mañana tendrá un cuento. Se llamará “El cenicero”. Y en aquel mismo instante le pareció a Korolenko que aquel cenicero estaba experimentando una transformación mágica: Ciertas situaciones indefinidas, aventuras que aún no habían hallado una forma concreta, estaban empezando a cristalizar en torno al cenicero.






Monday, July 23, 2018

RED MUNDIAL DE ESCRITORES/AS EN ESPAÑOL: REMES


Hola: quiero informarte de un proyecto importante y para el que te pido tu colaboración, tanto informativa como participativa: RED MUNDIAL DE ESCRITORES/AS EN ESPAÑOL: REMES (Primer y único Directorio mundial de escritores/as en español).
                                   
Lo puedes ver en  www.redescritoresespa.com y conocer su filosofía, y sus objetivos de lucha contra el anonimato y el plagio.
Si deseas aparecer en el Directorio de Escritores/as en Español (como lo han hecho ya más de 6.850 autores/as) mándanos tu ficha cumplimentada, y por favor siguiendo LAS INSTRUCCIONES DE LA FICHA ADJUNTA a continuación.
                                                    
Es gratuito.                                      
                                                          
Espero, en cualquier caso, que puedas difundir la idea.

Gracias por el tiempo de leerme.
Saludos.

Luis E. Prieto
Responsable general REMES
Director de Palabras Diversas




RED MUNDIAL DE ESCRITORES EN ESPAÑOL: REMES

Ficha-Formulario para participar y enviar a directorio@redescritoresespa.com Favor de seguir los epígrafes:

- FOTOGRAFÍA formato JPG, GIF o BMP (*)

- Apellidos y Nombre (*)
- Seudónimo                   
- Año, ciudad y país de nacimiento (*)
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- Página/s web del autor
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Los apartados con (*) son IMPRESCINDIBLES para entrar en el Directorio.

IMPORTANTE
Sírvanse remitir la ficha en archivo adjunto Word, siguiendo los epígrafes de la ficha REMES, no con letras mayúsculas todo, sin justificar, sin viñetas, sin sangrías, a un espacio sencillo entre renglón y renglón, y la fotografía independiente en archivo adjunto formato JPG.

(Si ya eres miembro de REMES, confirma que tu ficha está correcta,  recuerda que las actualizaciones de fichas se realizan cada 3 meses [Diciembre/Marzo/Junio/Septiembre…]  e invita a participar en el Directorio a tus conocidos escritores)

Dr. Luis E. Prieto
Responsable general de REMES

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Dr. Luis E. Prieto
Responsable general de REMES

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Versos iluminados: Isaac Asimov



La última persona en quien se podía pensar como asesina era la señora Alvis Lardner. Viuda del gran mártir astronauta, era filántropa, coleccionista de arte, anfitriona extraordinaria y, en lo que todo el mundo estaba de acuerdo, una genio. Pero, sobre todo, era el ser humano más dulce y bueno que pudiera imaginarse.
Su marido, William J. Lardner, murió, como todos sabemos, por los efectos de la radiación de una bengala solar, después de haber permanecido deliberadamente en el espacio para que una nave de pasajeros llegara sana y salva a la Estación Espacial 5.
La señora Lardner recibió por ello una pensión generosa que supo invertir bien y prudentemente. Había pasado ya la juventud y era muy rica.
Su casa era un verdadero museo. Contenía una pequeña pero extremadamente selecta colección de objetos extraordinariamente bellos. Había conseguido muestras de una docena de culturas diferentes: objetos tachonados de joyas hechos para servir a la aristocracia de esas culturas. Poseía uno de los primeros relojes de pulsera con pedrería fabricados en Estados Unidos, una daga incrustada de piedras preciosas procedente de Camboya, un par de gafas italianas con pedrería, y así sucesivamente.
Todo estaba expuesto para ser contemplado. Nada estaba asegurado y no había medidas especiales de seguridad. No era necesario ningún convencionalismo, porque la señora Lardner tenía gran número de robots a su servicio y se podía confiar en todos para guardar hasta el último objeto con imperturbable concentración, irreprochable honradez e irrevocable eficacia. Todo el mundo conocía la existencia de esos robots y no se supo nunca de ningún intento de robo.
Además, estaban sus esculturas de luz. De qué modo la señora Lardner había descubierto su propio genio en este arte, ningún invitado a ninguna de sus generosas recepciones podía adivinarlo. Sin embargo, en cada ocasión en que su casa se abría a los invitados, una nueva sinfonía de luz brillaba por todas las estancias, curvas tridimensionales y sólidos en colores mezclados, puros o fundidos en efectos cristalinos que bañaban a los invitados en una pura maravilla, consiguiendo siempre ajustarse de tal modo que volvían el cabello de la señora Lardner de un blanco azulado y dejaban su rostro sin arrugas y dulcemente bello.
Los invitados acudían más que nada por sus esculturas de luz. Nunca se repetían dos veces seguidas y nunca dejaban de explorar nuevas y experimentales muestras de arte. Mucha gente que podía permitirse el lujo de tener máquinas de luz preparaba esculturas como diversión, pero nadie podía acercarse a la experta perfección de la señora Lardner. Ni siquiera aquellos que se consideraban artistas profesionales.
Ella misma se mostraba encantadoramente modesta al respecto:
-No, no -solía protestar cuando alguien hacia comparaciones líricas-. Yo no lo llamaría “poesía de luz”. Es excesivo. Como mucho diría que son meros “versos iluminados”.
Y todo el mundo sonreía a su dulce ingenio.
Aunque se lo solían pedir, nunca quiso crear esculturas de luz para nadie, sólo para sus propias recepciones.
-Seria comercializarlo -se excusaba.
No oponía ninguna objeción, no obstante, a la preparación de complicados hologramas de sus esculturas para que quedaran permanentes y se reprodujeran en museos de todo el mundo. Tampoco cobraba nunca por ningún uso que pudiera hacerse de sus esculturas de luz.
-No podría pedir ni un centavo -dijo extendiendo los brazos-. Es gratis para todos. Al fin y al cabo, ya no voy a utilizarlas más.
Y era cierto. Nunca utilizaba la misma escultura de luz dos veces seguidas. Cuando se tomaron los hologramas, fue la imagen viva de la cooperación, vigilando amablemente cada paso, siempre dispuesta a ordenar a sus criados robots que ayudaran.
-Por favor, Courtney -solía decirles-, ¿quieres ser tan amable y preparar la escalera?
Era su modo de comportarse. Siempre se dirigía a sus robots con la mayor cortesía. Una vez, hacia años, un funcionario del Buró de Robots y Hombres Mecánicos casi la regañó:
-No puede hacerlo así -le dijo severamente-, interfiere con su eficacia. Están construidos para obedecer órdenes, y cuanto más claramente dé esas órdenes, con mayor eficiencia las obedecerán. Cuando se dirige a ellos con elaborada cortesía, es difícil que comprendan que se les está dando una orden. Reaccionan más despacio.
La señora Lardner alzó su aristocrática cabeza.
-No les pido rapidez y eficiencia, sino buena voluntad. Mis robots me aman.
El funcionario del Gobierno pudo haberle explicado que los robots no pueden amar, sin embargo se quedó mudo bajo su mirada dulce pero dolida.
Era notorio que la señora Lardner jamás devolvió un robot a la fábrica para reajustarlo. Sus cerebros positrónicos son tremendamente complejos y una de cada diez veces el ajuste no es perfecto al abandonar la fábrica. A veces, el error no se descubre hasta mucho tiempo después, pero cuando ocurre el Buró de Robots y Hombres Mecánicos realiza gratis el ajuste. La señora Lardner movió la cabeza y explicó:
-Una vez que un robot entra en mi casa y cumple con sus obligaciones, hay que tolerarle cualquier excentricidad menor. No quiero que se les manipule.
Lo peor era tratar de explicarle que un robot no era más que una máquina. Se revolvía envarada:
-Nada que sea tan inteligente como un robot puede ser considerado una máquina. Les trato como a personas.
Y ahí quedó la cosa. Mantuvo incluso a Max, que era prácticamente un inútil. A duras penas entendía lo que se esperaba de él. Pero la señora Lardner lo solía negar insistentemente y aseguraba con firmeza:
-Nada de eso. Puede recoger los abrigos y sombreros y guardarlos realmente bien. Puede sostener objetos para mi. Puede hacer mil cosas.
-Pero, ¿por qué no lo manda a reajustar? -preguntó una vez un amigo.
-No podría. Él es así. Le quiero mucho, ¿sabes? Después de todo, un cerebro positrónico es tan complejo que nunca se puede saber por dónde falla. Si le devolviéramos una perfecta normalidad, ya no habría forma de devolverle la simpatía que tiene ahora. Me niego a perderla.
-Pero, si está mal ajustado -insistió el amigo, mirando nerviosamente a Max-, ¿no puede resultar peligroso?
-Jamás -la señora Lardner se echó a reír-. Hace años que le tengo. Es completamente inofensivo y encantador.
La verdad es que tenía el mismo aspecto que los demás, era suave, metálico, vagamente humano, pero inexpresivo.
Pero para la dulce señora Lardner todos eran individuales, todos afectuosos, todos dignos de cariño. Ese era el tipo de mujer que era.
¿Cómo pudo asesinar?
Nadie pensaba que John Semper Travis pudiera ser asesinado. Introvertido y afectuoso, estaba en el mundo pero no pertenecía a él. Tenía aquel peculiar don matemático que hacía posible que su mente tejiera la complicada tapicería de la infinita variedad de sendas cerebrales positrónicas de la mente de un robot.
Era ingeniero jefe del Buró de Robots y Hombres Mecánicos y un admirador entusiasta de la escultura de luz. Había escrito un libro sobre el tema, tratando de demostrar que el tipo de matemáticas empleadas para tejer las sendas cerebrales positrónicas podían modificarse para servir como guía en la producción de esculturas de luz.
Sus intentos para poner la teoría en práctica habían sido un doloroso fracaso. Les esculturas que logró producir siguiendo sus principios matemáticos fueron pesadas, mecánicas y nada interesantes.
Era el único motivo para sentirse desgraciado en su vida tranquila, introvertida y segura, pero para él era un motivo más que suficiente para sufrir. Sabía que sus teorías eran ciertas, pero no podía ponerlas en práctica. Si no era capaz de producir una gran pieza de escultura de luz..
Naturalmente, estaba enterado de las esculturas de luz de la señora Lardner. Se la tenía universalmente por una genio. Travis sabía que no podía comprender ni el más simple aspecto de la matemática robótica. Había estado en correspondencia con ella, pero se negaba insistentemente a explicarle su método y él llegó a preguntarse si tendría alguno. ¿No sería simple intuición? Pero incluso la intuición puede reducirse a matemáticas. Finalmente consiguió recibir una invitación a una de sus fiestas. Sencillamente, tenía que verla.
El señor Travis llegó bastante tarde. Había hecho un último intento por conseguir una escultura de luz y había fracasado lamentablemente. Saludó a la señora Lardner con una especie de respeto desconcertado y dijo:
-Muy peculiar el robot que recogió mi abrigo y mi sombrero.
-Es Max -respondió la señora Lardner.
-Está totalmente desajustado y es un modelo muy antiguo. ¿Por qué no lo ha devuelto a la fábrica?
-Oh, no. Seria mucha molestia.
-En absoluto, señora Lardner. Le sorprendería lo fácil que ha sido. Como trabajo en el Buró de Robots y Hombres Mecánicos me he tomado la libertad de ajustárselo yo mismo. No tardé nada y encontrará que ahora funciona perfectamente.
Un extraño cambio se reflejó en el rostro de la señora Lardner. Por primera vez en su vida plácida la furia encontró un lugar en su rostro, era como si sus facciones no supieran cómo disponerse.
-¿Lo ha ajustado? -gritó-. Pero si era él quien creaba mis esculturas de luz. Era su desajuste, su desajuste que nunca podrá devolverle el que… que…
Desafortunadamente, en ese momento había estado mostrando su colección y el puñal enjoyado de Camboya estaba ante ella en la mesa de mármol.
El rostro de Travis también estaba desencajado, murmuró:
-¿Quiere decir que si hubiera estudiado sus sendas cerebrales positrónicas con su desajuste único, hubiera podido aprender…
Se echó sobre él, con la daga levantada, demasiado de prisa para que nadie pudiera detenerla, y él ni siquiera trató de esquivarla. Alguien comentó que no la había esquivado. Como si quisiera morir…