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Monday, May 07, 2018

Una anécdota con Ricardo Alemán: Héctor Alejandro Quintanar



Tomado del muro de Héctor Alejandro Quintanar.
Como es de todos sabido, el señor Alemán ayer publicó un texto donde incita al magnicidio y, tras revuelo en redes, tanto Televisa como Canal 11 lo despidieron de sus espacios.
Es una buena noticia. Me explico, a partir de una anécdota.
En 2007, un amigo y yo nos avocamos a organizar lo que sería el primer debate entre candidatos a la Rectoría de la UNAM de la historia. Invitamos a todos los aspirantes y, en un inicio, varios de ellos aceptaron y se perfilaba a ser un acto interesante.
Sin embargo, tras la negativa de uno a asistir, algunos otros lo secundaron. Al final, el único que asistió fue el doctor Luis Javier Garrido.
Nuestra idea fue motivo de seguimiento de algunos diarios, y objeto de comentarios de algunos escritores y analistas.
Entre ellos, el señor Ricardo Alemán. Leal a su marrano y paranoico estilo, este terrorista verbal expuso en su columna, que entonces publicaba en El Universal, que dicho debate entre candidatos a la rectoría era organizado "por integrantes radicales del Consejo General de Huelga de la UNAM de1999".
Los únicos organizadores del debate eramos mi compañero de clase y yo. Nadie más. De ese modo, fuimos tildados de huelguistas y se nos imputó participación en un movimiento estudiantil de ocho años atrás.
Mandamos réplica al Universal, donde declaramos que Alemán mentía con tal de desprestigiarnos a nosotros y al debate.
Dijimos lo obvio: en 1999 ambos éramos unos pubertos inmaduros de trece años, estudiábamos la secundaria, y ni siquiera teníamos posibilidad física de estar en la UNAM. Por lo tanto, decir que en ese año éramos líderes de dicha huelga no sólo era una irresponsabilidad, sino una grandísima pendejada.
El Universal no publicó nuestro desmentido.
Años más tarde, la miseria moral de Alemán volvió a tocarme directamente.
En julio de 2015, como recordamos, ocurrió el multihomicidio de la colonia Narvarte, donde fue víctima de Feminicidio la antropóloga Nadia Vera.
Nadia era mi amiga. Basta decir que su asesinato movió en mí lo suficiente para que mi vida haya cambiado para siempre.
En medio de ese indecible dolor, Ricardo Alemán fue de los primeros sicarios seudo periodistas en sugerir que a Nadia, junto con las otras mujeres ahí asesinadas, habían muerto por vivir en "una casa de narcomenudeo y citas", lo cual además de calumnia, era una abierta loa a la violencia machista y un escupitajo a la memoria de las víctimas.
Con máquina de escribir, este porro miserable quería dar el tiro de gracia a las víctimas.
Que quede claro: ese sujeto Alemán NO MERECE EL RESPETO DE NADIE.
Que hoy lo hayan corrido de dos medios debido a las irresponsables y criminales sandeces que excreta no es ninguna censura sino un mínimo ejercicio de ética y decoro.
Me apena en demasía ver que algunas personas quieren comparar las diatribas de este cerdo con otros periodistas que critican a Peña (o con tuiteros que usan groserías) diciendo que "todas las violencias son iguales". No saben lo que dicen señores, ténganse un poco de respeto y no expectoren comparaciones forzadas: Ricardo Alemán es un malviviente que escribe invectivas e incitaciones al asesinato, CON CARGO AL ERARIO (es decir, Alemán no sólo habla por sí sino que representa a sus amos, que son personajes con poder público).
Ese es el estilo de Alemán desde hace unos años: calumniar, redactar infamias, difundir una rabia irracional que ha llegado, ayer, al grado de tentativa homicida. Me apena mucho que haya personas que de manera ingenua, o cínica, le hayan dado alguna vez algún tipo de credibilidad a este miserable.
Ese es otro problema. Alemán era el primer perro con rabia, pero antes de ser cesado de sus medios la ha contagiado a muchos. La gente que lo lee, y le cree, son algunos verdaderos sicópatas. Uno de ellos llegó a referirse a la desaparición de estudiantes de Ayotzinapa, como "la parrillada de Cocula jajaja" y el grueso abrumador de ellos repite sin ningún pudor la sarta de canalladas y exabruptos paranoicos de este intolerable ser.
Señores, a Alemán hay que leerlo sólo para conocer cómo "piensa" el sector más maldito y despreciable del poder político. Sólo los tontos, los ingenuos o los aprendices de politicastros lo leerían para creerle a secas y secundar sus objetivos infamantes.
Espero que el desaguisado de ayer haya dejado eso en claro.
Me da mucho gusto que este calumnista esté recibiendo apenas un mínimo castigo, menor del que en realidad merece, por escupir la memoria y dignidad de muchas personas que nada deben.
Pedir que Alemán deje de ser una voz publicada no es ningún acto de censura o de "intolerancia". Es un acto de dignidad. La libertad implica responsabilidad y bajo ninguna circunstancia debe significar IMPUNIDAD.







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