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Sunday, February 04, 2018

El verguero de Benjamin Gil: Elia Casillas

    Recuerdo que: escuchar la palabra verga, me ponía las mejillas rojas, escribirla, no, no, no, en mi trabajo literario no tenía cabida. Imposible. Pero en aquellos tiempos, cuando los equipos de Liga Mexicana viajaban en autobús, había un jugador: Jesús Alfaro. Jesús ocupaba la tercera base del equipo melenudo, él era de origen venezolano. Durante la temporada, trajo a su mamá  a México, y ella, era la única mujer que viajaba con los jugadores. Ay, se me va el nombre.  Vivían en Maracaibo, y este sitio es un puerto, quiero imaginar que los porteños de aquellos lugares, son como nuestros veracruzanos o acapulqueños. Salvo esa palabra (verga), que para ellos era o es una especie de muletilla, ella no incluía en su lenguaje otro término que me asustara tanto. Me relacioné con esta alegre mujer, porque todos los días le daba el aventón, cuando el equipo jugaba en casa. Cuando fuimos a Venezuela, ella, al enterarse de nuestra estadía, nos invitó, pero MEL no quiso ir. Yo me puse triste, me hubiera gustado volver a verla, conocer el puerto de Maracaibo, comer  sus arepas. Bueno, ya en las charlas  de sobremesa, no faltaba quien trajera a esta dama a la plática, y por la forma tan divertida que ellos describían las frases donde ella nunca dejó de lado la verga,  me hacían reír. Si pasaban por un bache “¡Verga! esto es un cráter”, un tope “¡Verga! ¿y qué eh esto, la montaña rusa?” Conocemos los caminos de nuestra patria, no es para asustarse, pero los jugadores nunca habían escuchado a una mujer expresándose de esta forma. Jesús era un buen tipo, ella también, así que: mi compadre Fernando Villaescusa (manager del equipo), nunca pudo decirle a Jesús que no la llevara a los viajes. Ah, pero el tiempo se va, pasa, las muletillas ahora son distintas, el o sea, ni mencionarlo,  ya fue, ahora: verga es la reina,  lo veo y escucho a mis compañeras  del gimnasio: “Ah qué verga, que le llamo, y que le digo, a mí no me salgas con vergas,  ¿vienes? o aquí se acaba esta verga”. "Oye no, se pasó de verga". "Me la pasé de super verga". "Obvio, lo mandé a la verga". "Ni te imaginas, el evento fue una vergotota". "Ah, qué verga, a mí no me hace eso". "Lo que me hizo, estuvo de verga". Si están felices, utilizan la palabra verga, si andan tristes, también. Con los jóvenes, ni se diga, ni se los voy a decir.  Como que me he ido domando. Para esto, pasaron otros lugares, en donde a la gente, la verga no se le cae del molino, así, literal. Fui a Navachiste, Sin. Viajé al Festival Internacional de las Artes Navachiste. Yo andaba para arriba y más arriba sola, y en esa ocasión, caminaba, de pronto, topé con dos pescadores, uno, le mostraba el cerro al otro: “Compa, ¿ves aquella verga…? Pues de aquél verguero y más allá, está la verga que te digo” Otro hombre (escritor, imagino), me vio y los dos soltamos una carcajada al mismo tiempo. Luego, a MEL lo trajeron de Mérida, Yucatán a los Algodoneros de Guasave y fue en este sitio donde me curaron el espanto. Sí que me lo salaron, ya puedo decir que estoy templada.  Como siempre fuimos al ejido, y ahí una señora se lamentaba y se  la mentaba a la mujer con la que su   nieto se había casado  y mientras nos hacía extenso el relato, alguien le preguntó quién era ella: “La verga esa, la vieja verga, esa verga, con esa verga se fue a casar” No entendí nada, un color se me iba y nunca pude alcanzarlo. “Pásame la verga” Dijo el taquero a su ayudante. “Hay que esperar a que esta verga esté bien cocida para darles los tacos” “Dame esa verga para atizar” “Lleva esta verga a la mesa dos” Y a cada verga, yo pasaba un chorro de saliva. Para cuando a Benjamín Gil (manejador de Tomateros de Culiacán), lo agarraron ante nutrido público con la verga en la mano (ademanes), yo ya estaba endulzada, pero vamos a esto, nuestra doble moral. Gente que ve cómo asesinan mujeres, se escandalizan más en las redes sociales por lo que Benji dijo y mostró a los  fans, que por lo que sucede con tanta fémina caída (un ejemplo nada más). Las mujeres que vemos  desaparecidas, son el pan nuestro de cada día, nadie hace nada, nadie. Creo que a estas personas, me refiero a las que se arrancaron los cabellos por lo que hizo Gil, se habrían ganado mi admiración y aplauso, si hablaran, o escribieran de que: los jugadores mexicanos de béisbol no tienen una Asociación Mexicana de Beisbolistas. Eso, no verán mis ojos, ni los de ustedes. Pobres: pero, Gil   hizo  que estas santas mujeres salieran con el Jesús en la boca (menos mal) y así, mal redactado, mostraron su inconformidad en las redes, porque las buenas costumbres mexicanas se vieron manchadas por un truhán. He tenido que ubicarme en el lenguaje, ya que escribo, y sinceramente no aullé por los ademanes de Gil,   él es un caballero y si no tuviera esa imagen de él (la de señor), ahora  no estuviera riéndome del alboroto que ha levantado. En Chihuahua, con los Dorados, Benjamín era uno de nuestros jugadores, y de pronto, dejaron de pagarle al equipo, aquello se fue hasta tres meses sin sueldo. Él, reunió  a los peloteros y decidieron no jugar ante los Sultanes: en Monterrey. La verdad es que yo ya no hallaba ni a quién aruñar, ni arañar,  en mi casa se come y se come bien, creo que es en lo que más gasto. Luis, mi hijo, nos dio una mano con la despensa, eran tres meses y el gerente del equipo juegue y juegue, perdiendo el dinero en los casinos norteños. La gente sí iba a ver a los Dorados, pero sabemos que cuando una persona tiene el vicio del juego, no hay chequera que resista. Benjamín Gil habló por todos y... Lo dieron de baja, porque los jugadores no se presentaron en la Sultana del Norte.  No hubo quién defendiera a Benjamín Gil, ni siquiera nosotros, habríamos salido con los pies por delante (corridos). Ahora: Alberto Murillo Rogers presidente del Club Águilas de Mexicali lo llamó "payaso", dicen que lo han multado (a Benji), no al que insultó a Gil, nombrándolo públicamente "payaso". Vi, observé el vídeo donde le piden que diga: "Nos la pelaron" Lo hizo, ahora, vamos a apedrearlo, vamos a lapidarlo. Señores, se nos desmorona el país... Ha ganado dos campeonatos con Tomateros de Culiacán: Gran Líder. Creo que el problema fue que Benji lo hizo ante la fanaticada: El presidente de Águilas (Alberto Murillo Rogers),  también.  Señor Murillo Rogers, no lo olvide, la compostura empieza en  casa. Eso déjeselo a los fans, o ¿por ser un directivo, tiene esos derechos? Me refiero al de ofender públicamente a un manejador. Así como Alberto Murillo Rogers pide seriedad, él también debería tener respeto por Benjamín Gil. Ustedes y yo sabemos lo que son las redes sociales, en dos minutos te asesinan. Espero que Benjamín Gil saque la casta y que lo dejen trabajar en paz (por favor), porque el equipo no gana. Eso sí me preocupa, me quita el sueño,   las ganas de comer y de limpiar la casa. 


¡Dios salve al Béisbol Mexicano!




Navojoa, Son. Febrero/4/2018











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