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Tuesday, October 24, 2017

El Diablo no descansa: Elia Casillas

 El Diablo, no descansa. Así llamaré al texto. Cuando aparecí en las fiestas del Templo, me fui directamente a la comida. Quiero tres tostadas, -dije- y encaminé a comprar mis boletos. Las señoras (las conozco a todas), me invitaron a sentarme, ahí tenían una pequeña garrafa con agua. Comentaron que era de limón, la verdad era de nada, tal vez, agua endulzada. Mario   se acercó, probó el líquido y "No tiene sabor -agregó". Ve y compra un sobre de Nestea y resuelves el problema. "¡Elia, se acabaron los tiempos en que nos mandabas y tratabas mal!" Y desapareció como alma endiablada. A mí no me agradó su proceder acudo cada año al templo y  él sale con esos malos modos, aunque la verdad no le di importancia, hubo gente que lo escuchó.  Luego, me percaté de que a donde yo iba, él estaba ahí... Una de las señoras escuchó, y me hizo el comentario de que él era un grosero. Mira, yo nunca les pedí que fueran parte de mi comité y si Marcela (su mujer), se quedó fue porque quiso, a ella le expresé desde mi ronco pecho que: Se fuera a la chingada. A mí me indican algo así y desaparezco, ella se quedó. Ahora, narraré el hecho: Teníamos un desfile de modas; Casa Mazón de Hermosillo nos había dado para recaudar fondos para el techo del templo. Como Marcela era la que nunca trabajaba en el comité, no vendía boletos, y si le entregabas las boleteras, las regresaba intactas.  Por otra parte,  aparecía tarde en los programaciones, y la verdad, si no era parte de nosotros, no se notaba, ya que nunca le gustó atarearse o ser parte de un equipo. En esa ocasión yo no tenía deseos de andar con la cara estresada, sólo le encargué las mentitas. Una hora antes de que iniciara el desfile en el Casino Social de Navojoa, la veo venir, así, con su coleta, cara lavada, y en chanclas, con una peste a cigarro, habló: "Elia, no conseguí las mentitas". ¿Sabes qué, Marcela? Vete a la chingada, -contesté. Me di la media vuelta, con rumbo a la entrada del Casino, ya no quise verla, era suficiente. Rosario de Merino que se encontraba a espaldas mías comentó muy preocupada. "Elia, ¿pasa algo?" Rosario, hace un mes, se le dio ese encargo a Marcela, siempre les digo que lo que no consigan, me lo hagan saber una semana antes, así yo resuelvo el dilema. Pero ella es así, y tiene la costumbre de presentarse con alguien y luego, hacerse la víctima ante su marido y la Irma Aurora (en aquel tiempo, mujer de lengua filosa, ella se encargaba de hacer las presentaciones de los grupos en el evento) y Marcela la usaba para atacarme, nunca caí en su juego. Tal día, fue con Blanquita, una vecina. Espero ya no volver a verla, -le dije a Rosario. "No te preocupes, ya entra al Casino, yo voy por las mentitas" Rosario de Merino, fue la segunda Presidenta de la construcción del Templo de San Judas Tadeo. Ella y su comité formado por: Elsa de Figueroa e Irma de Corral, levantaron las paredes del recinto. La primera fue Lupita (no me sé su apellido), no tuvo comité y se encargó de los cimientos. La tercera fui yo. Puse el firme, metí luz y agua, el techo, las puertas y trabajé hasta dejar terminado el lugar durante un año completo y cinco Fiestas Patronales. Tuve un comité que me respaldaba, pero ninguno de ellos trabajó de seis de la mañana a cuatro de la madrugada, durante el novenario.  Los bailarines cenaban en mi casa y nunca les serví en desechable, pero antes, debía limpiar la casa. ¡Claro que me ayudaron! No hubiera sido una buena presidenta si el pueblo, la colonia y ellos no se unen a la causa. Tuve conflictos, más con Marcela, porque nunca me traía soluciones, únicamente dificultades, Mario no, él sí le echaba ganas, por eso, me extraña su comportamiento. Ayer, Mario me dijo que yo era nadie. ¡Chan...! Ya que me acerqué para preguntarle si era posible que el grupo de danza del maestro Abraham Arvizu asistiera el sábado. Entiendo que ya hay un programa, si se podía bien y si no, también, porque vi algunos vacios durante las presentaciones, fue que me atreví. Cuando arremetió, le contesté: Aunque te duela, inicié las fiestas y construí el templo, aunque te duela. En lugar de que Mario se haga de líos, debería de solucionar el alumbrado del templete, si han visto el vídeo de la Danza del Venado, se dan cuenta que el lugar está oscuro. En fin, igual y yo: Santa Elia Casillas, soy el Demonio y no me he dado cuenta. Lupita puso los cimientos, Rosario levantó las paredes, las dos de Hermosillo, Son. Yo de Puerto Vallarta, Jalisco, lo dejé terminado. Tres mujeres construimos el Templo de San Judas Tadeo de Navojoa, Sonora. Y yo, fui la iniciadora de las Fiestas Patronales, terminé el templo y hasta pagué una deuda que dejó el comité anterior en Materiales del Sol: $420,000.00 pesos. Ahora, pensando fríamente, imagino que Marcela quería mi puesto, ella era la vicepresidenta y   sin mí, ella ocuparía mi cargo. Para mí, ella nunca fue competencia, ninguno de ellos, los que trabajaron conmigo, ni uno. Audelia: Tesorera. Graciela: Secretaria. 
A Dios, nadie lo hace pendejo. A mí tampoco.



Navojoa, Sonora: Oct./24/2017





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