Translate

Sunday, February 05, 2017

Juan Bañuelos



Exposición de una ciudad sitiada

Camino en el dormido.
Venga a nos
de ninguna manera
vaya preguntaron
siendo que escribo a contrapelo
(haber a las manos)
como si las palabras entraran de perfil
por las rendijas de mis huesos,
zarandan tes.
lechugas laudatorias
(haber de morir
pródigo).
¡Hombre! El dólar acorralado en una jaula
bisbisea:
de puro ser
está por el paralelo del hambre
como una víbora mordiéndose la cola:
"de marzo, los monstruos, domingos".
Es un honor para aclarar
me quieres feliz, vinícola,
mientras
siendo los cerdos comen
hierba blanca
(no quieren vivir de otra manera).
Ve, poema mío, con esa ropa que bien le queda
a los remordimientos
y (lleva) en la mano un diamente como un ramo
de leones en desacuerdo.
Ve, poema mío, y húndete
en las erisipelas que la demencia sisa
en el vocablo empecinado
(atávico tropiezo
después de un salivazo de borracho,
el día feroz
muerde el pezón de la bajeza.
Bebemos lava
ensangrentada,
bebemos negro mediodía, bebemos
una tumba de aire enrarecido,
bebemos un país
que silba yerbas.
i Hase tenido mejor
en exposición los excrementos! ).
Oh belicoso pliegue de un desusado párpado,
¿qué instante domeñado emparentábase
a las gotas de la mirada?
Estas caen
sacudidas por el furor
de la pareja impar:
mordiscos
a ras de la ternura
gemelos de los juncos
de pieles húmedas
quedan,
naturalmente vitales
como la aorta.
y luego nada.
Como el que se va de bruces
por el ojal del olvido.


Ante el derrumbe de mi casa

Brilla la telaraña en los escombros.
Inicuamente el aire se balancea en el terror
y ella se nutre aligerando el paso,
y ya ni amor escuda el golpe
de esa ceniza cuya boca
es desdentada salud desde la cuna.
Los hilos se alargan e insiste~
como relámpagos que imitan
la lívida cara de la noche,
y no es posible oscilar entre
el crujir de la madera
de aquellos muebles que recuerdan
la savia y el cubil quemado
de la lluvia.
Un arco iris en el cuadrante
de la araña
perdura al paso
de donde jamás estuve,
y el ruido de un motor que tiene prisa
asusta este destino
que baja al fondo
y me despierta
pululando
entre desechos de palabras.
Mis manos

Grecia, siglo Va.c.

Me sentí orgulloso de ser el huésped de toda
la Grecia y ahora, en 'medio de mis ciudadanos,
levanto una mirada firme.
Píndaro
...y que a mí nadie me quita lo bailado.
--Ya lo decían. Ya lo dicen.
Hoy
bajé las escaleras de la casa
para comer rodeado de los míos,
y pensé en aquel caballo blanco
a la orilla del mar
cuando los gritos de las garzas y la marea, confundidos,
derramaban el sol
en vilo levantado
por lejanos delfines.
Hoy
al volver a viejos amigos y hacia un pueblo (aquel
que tiene sus rodillas ligeras
y justos todos los hechos),
observé al mundo
a través de los ojos de mi niña,
la de ojos de novilla.
Sobre la mesa,
sobre un mantel de realidades
(los adultos se fueron después de haber comido),
los granos del azúcar que han regado
endulzan el agua de mis manos.
Toco un remanso claro.
Con un pelo de juncia cierro las filas de las horas.
Y allí, donde la jarra de agua
clausura en vidrio mi tormenta,
tú, el flagelado,
yo, el desasido,
nos eleva el mantel como una -alfombra
de Aladino.
Yo no domé caballos ni di grito potente,
no libré ninguna batalla
ni he derramado caliginosas nubes
sobre las esquinadas cabezas de las águilas
cerrándoles el cetro de sus párpados.
Sin embargo
aquéllos me acogieron como huésped
del Consejo.
y en la asamblea de las aguas
y en las arengas de los días
escuché las palabras que a todos nos convienen
(en Playa Girón igualaron
su hablar con los antiguos
mordiendo el rostro al sol).
Ella me mira.
Desde sus ojos de novilla, mi hija
ve caer el silencio como palomas mal heridas
(los adultos se fueron después de haber comido).
La miro recordando Varadero
porque hay un arco flexible en su mirada
que se curva en el agua 
y derrama el azul hasta las playas,
aquellas playas
donde bailé lo ya bailado,
donde heredé lo ya heredado,
sobre un mantel de realidades,
donde se sabe el orden de nuestros destinos
y qué día tienen que cumplirse,
allí donde la hoz de la caña
corta el bastión de las sombras.
Donde los granos de azúcar que han regado
endulzan el agua de mis ojos.






No comments: