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Monday, January 23, 2017

Largo y sinuoso camino: Víctor Roura



Nos hemos enfrentado, el fin de año, con los números rojos. A pesar del esfuerzo y el oficio, a pesar del arduo y eficaz trabajo del cuerpo periodístico que ha estado de nuestro lado, escribiendo más por convicción que por remuneración, a pesar del interés de numerosos lectores, la edición impresa de La Digna Metáfora se ve en la necesidad de hacer un alto en el camino. Porque, en efecto, el buen periodista puede resistir y convivir en medio de la solidaridad, pero también acumula deudas. En estos casi dos años de aparecer en la escena de la comunicación las instituciones, las universidades, las editoriales, la iniciativa privada han reconocido el profesionalismo y la belleza de nuestro proyecto periodístico, pero acaban diciendo que no tienen dinero (o jamás abriendo las puertas, como la Fundación Telmex; o negando categóricamente cualquier acercamiento, como la Fundación Harp Helú; o despreciando audiciones, como la refresquera Pascual Boing, cuyos ejecutivos nos dijeron que preferían anunciarse en Televisa; o ignorando sus propias actividades, como el funcionariato del Auditorio Nacional que dijo que se publicitaban en revistas de espectáculos, no culturales; o posponiendo permanentemente su palabra, como las editoriales,como el Fondo de Cultura Económica, qiue nos decían que ahora sí en el siguiente número y colocaban de inmediato anuncios de cortesía; o rechazando los diálogos, como la UNAM y la UAM; o prometiendo buenos augurios incumpliéndolos siempre, como la SEP o los organizadores de distintos festivales, etcétera). Y sí lo tienen (el dinero), mas lo distribuyen mediante convenios establecidos y pactos convenientes, con los cuales La Digna Metáfora no participa. Nos hemos acercado con fundaciones y centros culturales con la esperanza de un mínimo aporte, pero todo ha sido en vano. Resulta que las grandes empresas sólo se enriquecen a sí mismas, nulificando todo lo que no esté dentro de sus intereses, al grado de que prefieren donar millones de pesos a asuntos disfrazados de generosidad, como el Teletón, perteneciente finalmente a uno de los emporios multimillonarios del país, que no requiere, si actuara con cabalidad, de altruismos externos. Esta situación nos orilla a continuar (quizás, lo estamos cavilando, midiendo todas las posibilidades) con un portal en la web, aunque el soporte digital carezca, por el momento, de la artesanía dadivosa de obsequiar, por ejemplo, una obra de arte autorizada por los artistas e impresa en buen papel para el deleite propio del lector. De ahí nuestra todavía reticencia a trasladarnos sólo a las redes sociales. Sin embargo, a veces no hay otras salidas. Detendremos, entonces, momentáneamente este maravilloso proyecto porque, de convertirse exclusivamente en un portal, La Digna Metáfora no quisiera convertirse en un soporte parecido a un montón en la Internet, que ya los sistemas periodísticos, curiosamente ―por esta suerte de entrenamiento unilateralizado electrónico, donde ahora toda la sociedad política y empresarial quiere comunicarse o dar línea o escudarse por Twitter y Facebook― se van pareciendo más los unos con los otros. Agradecemos a quienes nos buscaron desde nuestra salida, en febrero de 2015, y les dejamos un abrazo cálido, porque nuestro corazón, en estos momentos, se halla en estado de urgencia, casi detenido, debilitado por el grande esfuerzo realizado en estos casi dos años de ejercicio periodístico, observando una realidad inevitable e inesquivable: la miseria de una inequitativa ―en una práctica que define el simulacro de la democracia que rige en el país― distribución publicitaria que, como en la vida real, sólo le pertenece a quienes más la negocian y tramitan aceptando dulcemente la seducción de ser cooptados, creando atmósferas extrañas, dañinas, dubitativas, incongruentes, mezquinas, parcializadas, esnobistas y adocenadas en los medios. Decimos hasta pronto, tal vez hasta siempre, mientras encontramos la ruta más apropiada para continuar con decoro periodístico en este largo y simuoso camino.







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