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Saturday, November 12, 2016

El fuego de cada día: Octavio Paz



VIRGEN
I
ELLA cierra los ojos y en su adentro está desnuda y niña al pie del
árbol. Reposan a su sombra el tigre, el toro.  corderos de bruma le da al
tigre,  palomas al toro, sangre y plumas. Ni plegarias de humo quiere el tigre ni palomas el toro: a ti te quieren. Y vuelan las palomas, vuela el toro, y ella también, desnuda vía láctea, vuela en un cielo visceral, oscuro. Un maligno puñal ojos de amarillentas alas de petate la sigue entre los aires. Y ella lucha y vence a la serpiente, vence al águila, y sobre el cuerno de la luna asciende... II Por los espacios gira la doncella. Nubes errantes, torbellinos, aire. El cielo es una boca que
bosteza, boca de tiburón en donde ríen, afilados relámpagos, los astros. Vestida de azucena ella se acerca y le arranca los dientes al dormido.
Al aire sin edades los arroja: islas que parpadean cayeron las estrellas, cayó al mantel la sal desparramada, lluvia de plumas fue la garza herida, se quebró la guitarra y el espejo también, como la luna, cayó en trizas. Y la estatua cayó. Viriles miembros se retorcieron en el polvo, vivos.
III Rocas y mar. El sol envejecido
quema las piedras que la mar amarga.
Cielo de piedra, mar de piedra. Nadie.
Arrodillada cava las arenas, cava la piedra con las uñas rotas. ¿A qué desenterrar
del polvo estatuas?
La boca de los muertos está muerta.
Sobre la alfombra junta las figuras
de su rompecabezas infinito. Y siempre falta una, sólo una, y nadie sabe dónde
está, secreta. En la sala platican las visitas. El viento gime en el jardín en sombras.
Está enterrada al pie del árbol. ¿Quién?
La llave, ¡apalabra, la sortija...
Pero es muy tarde ya, todos se han ido, su madre sola al pie de la escalera es una llama que se desvanece
y crece la marea de lo obscuro y borra los peldaños uno a uno y se aleja el jardín
y ella se aleja
en la noche embarcada...

IV
Al pie del árbol otra vez. No hay nada: latas, botellas rotas, un cuchillo, los restos de un domingo ya oxidado. Muge el toro sansón, herido y solo por los sinfines de la noche en ruinas y por los prados amarillos rondan
el león calvo, el tigre despintado. Ella se aleja del jardín desierto y por calles lluviosas llega a casa. Llama, mas nadie le contesta; avanza y no hay nadie detrás de cada puerta y va de nadie a puerta hasta que llega a la última puerta, la tapiada, la que el padre cerraba cada noche. Busca la llave pero se ha perdido, la golpea, la araña, la golpea, durante siglos la golpea y la puerta es más alta a cada
siglo y más cerrada y puerta a cada golpe. Ella ya no la alcanza y sólo aguarda sentada en su sillita que alguien abra: Señor, abre las puertas de tu nube, abre tus cicatrices mal cerradas, llueve sobre mis senos arrugados, llueve sobre los huesos y las piedras, que tu semilla rompa ¡a corteza, la costra de mi sangre endurecida. Devuélveme a la noche del Principio, de tu costado desprendida sea planeta opaco que tu luz enciende.

III SEMILLAS PARA UN HIMNO El girasol

TUS OJOS
Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima,
silencio que habla, tempestades sin viento, mar sin olas, pájaros presos, doradas fieras adormecidas, topacios impíos como la verdad, otoño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol y son pájaros todas las hojas, playa que la mañana encuentra constelada de ojos, cesta de frutos de fuego, mentira que alimenta,
espejos de este mundo, puertas del más allá, pulsación tranquila del mar a mediodía, absoluto que parpadea, páramo.

ESCRITO CON TINTA VERDE
LA TINTA verde crea jardines, selvas, prados, follajes donde cantan las
letras, palabras que son árboles, frases que son verdes constelaciones.
Deja que mis palabras desciendan y te cubran como una lluvia de hojas a un campo de nieve, como la yedra a la estatua, como la tinta a esta página. Brazos, cintura, cuello, senos, la frente pura como el mar, la nuca de bosque en otoño, los dientes que muerden una brizna de yerba. cuerpo se constela de signos verdes como el cuerpo del árbol de renuevos. No te importe tanta pequeña cicatriz luminosa: mira al cielo y su verde tatuaje de estrellas. Semillas para un himno EL DÍA abre la mano Tres nubes Y estas pocas palabras. AL ALBA busca su
nombre lo naciente Sobre los troncos soñolientos centellea la luz Galopan las montañas a la orilla del mar El sol entra en las aguas con espuelas La piedra embiste y rompe claridades El mar se obstina y crece al pie del horizonte Tierra confusa inminencia de escultura El mundo alza la frente aún desnuda Piedra pulida y lisa para grabar un canto La luz despliega su abanico de nombres Hay un comienzo de himno como un árbol Hay el viento y nombres hermosos en el viento


FÁBULA

A Álvaro Mutis

EDADES de fuego y de aire Mocedades de agua Del verde al amarillo Del amarillo al rojo Del sueño a la vigilia Del deseo al acto Sólo había un paso que tú dabas sin esfuerzo Los insectos eran joyas animadas El calor reposaba al borde del estanque La lluvia era un sauce de pelo suelto En la palma de tu mano crecía un árbol Aquel árbol cantaba reía y profetizaba Sus vaticinios cubrían de alas el espacio Había
milagros sencillos llamados pájaros Todo era de todos Todos eran todo Sólo había una palabra inmensa y sin revés Palabra como un sol día se rompió en fragmentos diminutos Son las palabras del lenguaje que hablamos Fragmentos que nunca se unirán Espejos rotos donde el mundo se mira destrozado

A LA ESPAÑOLA  el día entra pisando fuerte
Un rumor de hojas y pájaros avanza Un presentimiento de mar o mujeres El día zumba en mi frente como una idea fija En la frente del mundo zumba tenaz el día La luz corre por todas partes Canta por las terrazas
Hace bailar las casas Bajo las manos frescas de la yedra ligera El muro se despierta y levanta sus torres Y las piedras dejan caer sus vestiduras Y el agua se desnuda y salta de su lecho Más desnuda que el agua Y la luz se desnuda y se mira en el agua Más desnuda que un astro
Y el pan se abre y el viento se derrama
Y el día se derrama sobre el agua tendida Ver oír tocar oler gustar pensar Labios o tierra o viento entre veleros Sabor del día que se desliza como música Rumor de luz que lleva de la mano a una muchacha
Y la deja desnuda en el centro del día Nadie sabe su nombre ni a qué vino Como un poco de agua se tiende a mi costado El sol se para un instante por mirarla La luz se pierde entre sus piernas La rodean mis miradas como agua Y ella se baña en ellas más desnuda que el agua Como la luz no tiene nombre propio Como la luz cambia de forma con el día.

MANANTIAL

HABLA deja caer una palabra
Buenos días he dormido todo el invierno y ahora despierto Habla Una piragua enfila hacia la luz Una palabra ligera avanza a toda vela El día tiene forma de río En sus riberas brillan las plumas de tus cantos Dulzura del agua en la hierba dormida Agua clara vocales para beber Vocales para adornar una frente unos tobillos Habla Toca la cima de una pausa dichosa Y luego abre las alas y habla sin parar Pasa un rostro olvidado
Pasas tú misma con tu andar de viento en un campo de maíz La infancia con sus flechas y su ídolo y su higuera Rompe amarras y pasa con la torre y el jardín Pasan futuro y pasado Horas ya vividas y horas por matar Pasan relámpagos que llevan en el pico pedazos de tiempo todavía vivos Bandadas de cometas que se pierden en mi frente ¡Y escriben tu nombre en la espalda desnuda del espejo! Habla
Moja los labios en la piedra que mana inagotable Hunde tus brazos blancos en el agua grávida de profecías
inminentes.

ESPACIOSO cielo de verano Lunas veloces de frente obstinada Astros desnudos como el oro y la plata Animales de luz corriendo en pleno cielo Nubes de toda condición Alto espacio
Noche derramada Como el vino en la piedra sagrada Como un mar ya vencido que inclina sus banderas Como un sabor desmoronado
Hay jardines en donde el viento mismo se demora Por oírse correr entre las hojas Hablan con voz tan clara las acequias Que se ve al través de sus palabras Alza el jazmín su torre inmaculada De pronto llega la palabra almendra Mis pensamientos se deslizan como agua Inmóvil yo los veo alejarse entre los chopos Frente a la noche idéntica otro que no conozco También los piensa y los mira Perderse

PIEDRA NATIVA

A Roger Munier
LA LUZ devasta las alturas Manadas de imperios en derrota El ojo retrocede cercado
de reflejos
Países vastos como el insomnio Pedregales de hueso
Otoño sin confines
Alza la sed sus invisibles surtidores
Un último pirú predica en el desierto
Cierra los ojos y oye cantar la luz: El mediodía anida en tu tímpano.
Cierra los ojos y ábrelos:
No hay nadie ni siquiera tú mismo
Lo que no es piedra es luz.

PRIMAVERA Y MUCHACHA

EN su tallo de calor se balancea La estación indecisa Abajo Un gran deseo de viaje remueve Las entrañas heladas del lago Cacerías de reflejos allá arriba La ribera ofrece guantes de musgo a tu blancura La luz bebe luz en tu boca Tu cuerpo se abre como una mirada Como una flor al sol de una mirada Te abres Belleza sin apoyo Basta un parpadeo Todo se precipita en un ojo sin fondo Basta un parpadeo Todo reaparece en el mismo ojo Brilla el mundo Tú resplandeces al filo del agua y de la luz Eres la hermosa máscara del día Piedras sueltas

LECCIÓN DE COSAS

ANIMACIÓN

SOBRE el estante,
entre un músico Tang y un jarro de Oaxaca, incandescente y vivaz, con chispeantes ojos de papel de plata, nos mira ir y venir la pequeña calavera de azúcar.

MASCARA DE TLÁLOC GRABADA EN CUARZO TRANSPARENTE
Aguas petrificadas.
El viejo Tláloc duerme, dentro, soñando temporales.

LO MISMO
Tocado por la luz el cuarzo ya es cascada. Sobre sus aguas flota, niño, el dios.

DIOS QUE SURGE DE UNA ORQUÍDEA DE BARRO
Entre los pétalos de arcilla nace, sonriente, la flor humana.

DIOSA AZTECA
Los cuatro puntos cardinales
regresan a tu ombligo. En tu vientre golpea el día, armado.
CRUZ CON SOL Y LUNA PINTADOS
Entre los brazos de esta cruz anidaron dos pájaros: Adán, sol, y Eva, luna.

NIÑO Y TROMPO
Cada vez que lo lanza
cae, justo, en el centro del mundo.

OBJETOS
Viven a nuestro lado, los ignoramos, nos ignoran.
Alguna vez conversan con nosotros.

EN UXMAL
LA PIEDRA DE LOS DÍAS
EL SOL es tiempo; el tiempo, sol de piedra;
la piedra, sangre.

MEDIODÍA
La luz no parpadea, el tiempo se vacía de minutos, se ha detenido un pájaro en el aire.

MAS TARDE
Se despeña la luz, despiertan las columnas y, sin moverse, bailan.

PLENO SOL
La hora es transparente: vemos, si es invisible el pájaro, el color de su canto.

RELIEVES
La lluvia, pie danzante y largo pelo, el tobillo mordido por el rayo, desciende acompañada de tambores: abre los ojos el maíz, y crece.

PIEDRAS SUELTAS

DAMA
Todas las noches baja al pozo
y a la mañana reaparece
con un nuevo reptil entre los brazos.

CAMPANAS EN LA NOCHE
Olas de sombra mojan mi pensamiento-y no lo apagan.

ANTE LA PUERTA
Gentes, palabras, gentes. Dudé un instante: la luna arriba, sola.

VISIÓN
Me vi al cerrar los ojos: espacio, espacio donde estoy y no estoy.

PAISAJE
Los insectos atareados, los caballos color de sol,
los burros color de nube, las nubes, rocas enormes que no pesan, los montes como cielos desplomados, la manada de árboles bebiendo en el arroyo, todos  están ahí, dichosos en su estar, frente a nosotros que no estamos, comidos por la rabia, por el odio, por el amor comidos, por la muerte.

ANALFABETO
Alcé la cara al cielo, inmensa piedra de gastadas letras:
nada me revelaron las estrellas.







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