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Thursday, November 03, 2016

Bajo el Asedio de las putas: Mara Romero o Guadalupe Romero


 ¿Cómo Mara Romero olvidó  su verdadero nombre, cómo, cómo fue a olvidarlo la vieja pendeja? Cuando Miguel Ángel Avilés Castro me preguntó por qué no fui al encuentro de escritores Bajo el Asedio de los Signos,  contesté que no voy a donde no me invitan. Pero... Que el buen Juan Diego González Castro viajara hasta La Paz,  B.C. para contarme que había detrás de este lío, fue muy ilustrador: excelente. Gracias Juan Diego, aunque viniendo de ella, de ellos, de el mismo Juan Manz Alaníz eso y más espero. Juan Diego me localizó en el Encuentro de escritores: LUNAS DE OCTUBRE. Aclaro. Es cierto, en Navojoa no le pagaban a Mara Romero, pero yo escribí sobre el hecho, don Carlos Moncada Ochoa también lo hizo, porque nunca me pareció justo que las personas que en aquellos años trabajaban para Educación y Cultura no cumplieran con lo acordado. A mí, no me liquidaron lo que gasté en la cena. Hicimos una extensión del encuentro de escritores "Bajo el Asedio de los Signos" y ella cobró por el escenario que montaron. Yo estaba viviendo en Chihuahua, cuando recibí un e-mail del H. Ayuntamiento de Navojoa, necesitaban el número telefónico de mi casa, buscaban información sobre el cheque que, según Mara Romero, las autoridades de Navojoa no le habían dado. Me llamaron, les di todos los datos. "Señora, -dijo el joven- en cuanto tenga resultados vuelvo a llamarle". Así lo hizo, dos días más tarde me habló. "Señora Elia -comentó tranquilo- hace seis meses que el pago está en tesorería, nada más le pido de favor que, le recuerde a la señora Mara Romero que el cheque salió a nombre de: Guadalupe Romero". Hasta ese momento, yo también creía que Mara Romero era su verdadero nombre.  ¿Cómo pudo esta vieja pendeja olvidar que se llama Guadalupe Romero, si para cobrar un cheque necesita su credencial de elector y esos datos debió darlos antes, para que le pagaran? Con su  identificación (y sólo con ella) en donde claramente dice su nombre: Guadalupe Romero, iba a poder hacerse del dinero en el banco. ¿Cómo, cómo Mara Romero olvidó su verdadero nombre? Aún me cuestiono.  Sin embargo, en cuanto le llamé, dijo que vendría a cobrarlo y así lo hizo, pero…  Eso no es lo que ella cuenta. Dijo que por culpa mía (y aún lo sigue diciendo), en Navojoa nunca le liquidaron. ¡Nunca! Debido a esto, el encuentro de escritores: Bajo el Asedio de los Signos, no regresó a este pueblo. Y a mí, ella siguió enlodándome. Concluyo: ella cobró el cheque. 

¿Por qué Mara no narra cómo es que la Poly Coronel, directora en aquel tiempo del Instituto Sonorense de Cultura, le dio una fuerte cantidad de dinero para el encuentro, una plata que le correspondía a una presidiaria que ganó el concurso de cuento? O, ¿cómo es que ella, Mara Romero o Guadalupe Romero, le paga a Federico Corral Vallejo la cantidad de $50,000.00 (cincuenta mil pesos), a cambio del premio de cuento: Tinta Nueva?   Todo  esto y más me contó Juan Diego González Castro. Está bien, aunque ellos nunca quisieron a Federico y su nombre lo han traído por los peores muladares de encuentros de escritores, es lo correcto que quisieran ayudarlo a salir de su banca rota, pero a cambio de que él les diera el triunfo. Recuerdo cuando Trinidad Ruíz me hizo el comentario, le dije: Si la Mara no hila dos oraciones seguidas sin que se le vayan diez faltas de ortografía y... Mal redactadas, sinceramente no creo. Con dinero baila el perro.

¿Por qué no nos dice cómo o, por qué el director del Instituto Sonorense de Cultura Mario Welfo Álvarez Beltrán le entregó $400, 000.00 (cuatrocientos mil pesos)? Mientras Juan Diego me lo relataba, yo, no podía creerlo, imaginarlo ¿cómo…? ¿A cambio de qué? Mara, ¿cuánto te quedó del Aniversario de la Fundación de Esperanza? Según Juan Diego, te llevaste hasta el presupuesto del equipo de sonido.

A ver Mara, o Guadalupe Romero, deberías de explicarle a la gente, cómo Ismael Serna gana el certamen literario VVll de los Juegos Trigales del Valle del Yaqui 2009 por su poemario: Tu boca mía: mis labios tuyos.  Di que Juan Manz Alaníz le avisó a Ismael que el concurso estaba a punto de ser cancelado porque no había participantes, que metiera su poemario, porque iba a ganar. Juan Manz era su tutor literario y además, miembro del jurado de dicho concurso. De esto me enteré por Sandra Mortis. 

Lo que hicieron con el premio de la presidiaria me lo contó la misma Mara. La última vez que asistí al encuentro, Mara se desvivía en halagos para Ricardo Baldor, ya Lina Zeron me había dicho que ella le había ayudado a Baldor con sus textos, Mara, enfureció y proyectándose dijo: “A todos nos ayudan, cuando yo no puedo con mis poemas el maestro Manz me los hace” Lina Zerón y yo  nos quedamos viendo, en ese instante recordé cuántas veces defendí a Mara cuando alguien me decía que habían escuchado a doña Irma Arana comentando que Juan Manz Alaníz le armaba los poemas. Ay no. Yo defendiendo a esta víbora panteonera.  

Por eso, cuando el mismo Federico Corral Vallejo dio a entender que él me ayudó con mi poema; Sola, sin tu sombra le contesté: Si no dejé que Juan Manz Alaníz le metiera mano, menos se lo iba a permitir a usted. Porque aunque ya no le tengo el mínimo respeto a Juan Manz, no dejo de reconocer que es un buen poeta, punto y  aparte.  A mí nadie me ayuda con mi trabajo, lo mío es mío, aunque no sea una joya, ¿verdad Juan Manz?  Gabriela mi hija  editó el libro: Sola, sin tu sombra y tengo testigos y nunca he comprendido por qué Federico intenta adueñarse de lo que no es de él. Siempre que le llamaba para saber por su salud me preguntaba que escribía y  yo de idiota le leía, para que luego dijera que por teléfono me tallereaba. 

Ya tengo libro nuevo LA (PESCA) DA, y hace tiempo lo tengo bloqueado del Facebook (a Federico) y eliminado de mis llamadas, a ver ahora quien brinca diciendo que me ha escrito el nuevo libro. 

No olvido, cuando días antes del 2 de noviembre, Mara nos invitó a participar con ella en la Casa de la Cultura de Cajeme;  en el Festival de la Calaca y cuando terminamos casi eran las diez de la noche,  le comenté que no me diera para la gasolina ya que  yo me desplazaba desde Navojoa, pero que me invitara la cena, ella contestó: “no tengo dinero”. Le dije, bueno, unos frijoles en tu casa. “En mi casa, no hay comida”  -Contestó.  Trinidad Ruíz (la directora) que a cierta distancia nos observaba,  vino… “Yo te voy a dar un vale para gasolina y te vas a venir con nosotros a cenar”.  ¿Y…? ¡Mara Romero cobró por el evento! 

Que se cuiden en Navojoa, porque la Mara ya está metiendo mano, porque ella no busca que le den, sino que la pongan donde hay. Es un cáncer. Pobre Miriam Porras, Dios la agarre confesada, a ella y, al que en estos momentos ocupa la silla de Educación y Cultura en este pueblo. Por cierto, leí la convocatoria a para hacer una antología. Están invitando a todos los escritores  de Navojoa para que envíen sus textos, cuando vi quienes son los antologadores... Lo siento, pero me reí.  Esa gente, para empezar, ni lee. 

Fui a La Paz, B.C. para que Juan Diego viniera a contarme cómo es que se manejan en la cultura literaria Cajemense. ¿Cómo es que estos individuos trabajan y viven a expensas del gobierno chupando del Instituto Sonorense de Cultura?  Juan Diego contó más, pero son hechos sobre la vida privada de Mara Romero, Juan Manz y Federico Corral Vallejo y ahí no me voy a meter, cada quién que haga de su culo un papalote. Pero si vuelvo a saber que alguno de estos personajes dice algo más de mí, voy a tener que escribir sobre todo lo que quedó pendiente.  Con esto que relato, sólo quiero que se den cuenta cómo, esta gente corrupta maneja la cultura literaria de Ciudad Obregón, Sonora y cómo enlodan el nombre de uno, sin que nos demos cuenta: a veces. Un consejo Mara Romero o Guadalupe Romero, tú no necesitas un psicólogo ¡busca un exorcista! 


Elia Casillas




4 comments:

Anonymous said...

Usted es de lo mas repulsiva, conflictiva y corriente. Por esas razones y mil mas le cierran las puertas en todos lados. Seguramente el señor Juan ni la señora Mara se van a tomar la molestia de responder las estupideces que se tomo el tiempo de inventar y probablemente ni se enteren, pero usted hagase un favor y respetese a usted misma que ni como artista ni mentirosa sirve. Que asco de persona.

Elia Casillas said...

Para empezar, creo que no leíste bien, quien dijo, contó, comentó, abrió la boca, se le fue la lengua... Fue Juan Diego González Castro, no yo, Anonymus. Dios me quita de la mierda, tengo invitaciones, lo que me falta es tiempo: Mara Romero. Porque uno no está donde quiere, sino donde Dios lo pone.

Elia Casillas said...


j gonza
jue 03/11, 11:46 a.m.
El mensaje se envió con importancia alta.

Hola Elia, que el Dios de la vida te ilumine.
Esta mañana, al mirar por los mensajes, tenía uno que me mandaba directamente a tu blogspot. Leí la publicación. Lo menos que puedo decirte es que te pasaste como un kilómetro de la rayita. La platica que tuvimos fue como compañeros en esto de las letras, NO para que publicarás en tu sitio, además sacado de contexto y particularmente sin pedirme permiso de usar mi nombre.
Todavía no alcanzo a entender el nivel de inconciencia de algunas personas para hacer cosas que pueden lastimar a los demás. Acaso no sabes todo lo que esto puede acarrearme de manera personal, familiar y laboral.
No, no lo sabes, porque entonces no lo hubieras hecho. O al contrario, sí lo sabes y lo hiciste con una intención retorcida de dañar. No lo sé. Sólo espero que tengas un poco, un poquito de respeto y lo que fue una charla de sobre mesa, se quedé en eso, una charla de sobre mesa. Ojalá tuvieras un poco de sensibilidad y quitar mi nombre de esa publicación y como te dije, que el contenido que se hizo de forma privada, se quedé en ese ámbito, en lo privado. No tienes ningún derecho de publicar nada sin la autorización previa de la persona, la cual en este caso particular, NO AUTORICÉ a que lo publicarás ni en partes ni completo ni mucho menos distorsionado o con tendencias plurivalentes.
Te recalco que el contenido de este correo tampoco tienes derecho de publicarlo nada ni comentar nada, es un correo personal en el que te exijo sencillamente quitar mi nombre y lo que platicamos, así de sencillo, a la brevedad.
Como tú dices, hay un Padre en el cielo que mira nuestras acciones ¿De veras crees que ese Padre está contento contigo por lastimar a las personas, por dañarlos, por meterlos en problemas?
Atte Juan Diego González

Que la vida te bendiga, que el sol siempre ilumine tu rostro y que una sonrisa sea tu primer saludo

Elia Casillas said...

Juan Diego, lo que nunca dije fue que en Álamos, a ti y a tu mujer los silenciaron cuando hablaban mal de mí, en aquella primera feria del libro. Rosario comentó que me conocía y que hicieran el favor de callarse. De tu mujer no me extraña, es una persona espesa por cualquier lado que se le observe, y de ti, tal vez, pero cuando hablaste de los antes mencionados, me pregunté ¿tendrá amigos verdaderos este tipo?