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Monday, August 01, 2016

Adiós no... Mercedes Esquer Llanes



Elia Casillas

Enfrenté el diamante,  como la joya más entretenida que me diera Dios, sólo  una pelota me cortó el rostro y aquí estoy en la recta que abre otros  caminos. Uniformes y trofeos, son el museo de esta vida.  No existe jubilación, los estadios son la sangre que alimenta al  jugador,  aún después del retiro. La triple corona es parte de la historia donde mi firma llevó la delantera,  ese año, mis cuatro ases no tuvieron rival. ¿Quién levantará mis huellas?  Tres mil inings hablan por mí, en un mundo donde los números toman sentido,  quiero decir, más doscientas victorias, unas buenas,  otras mejores, sostuvieron la adrenalina de mi existencia. Mi camisa en una barda puede significar permanencia, sin embargo, nada más cálido que sus  aplausos, estos quedan en mis huesos,   y… ¡Me los llevo!  Si bien, los zapatos no se rinden  transportándome a donde existe una pelota, donde se ilusiona un aprendiz con una curva y un bat. Música de parques que ofrecen una canción azul para cada pelotero; en invierno y primavera.  Aún niños; recuerdo que algunos anclamos con una mochila de voluntades, cumpliendo con la disciplina, para alcanzar una victoria. Porque lo importante nunca fue ganar, ¿verdad? Ganar… ¡Siempre será lo único!  Y aquí sigo… Strike o bola, lucha entera, sea cual fuere el home plate de mi fortuna, sólo jugué con la moneda de este suelo. En las manos; cada oración fue ganancia transparente, que bien pagó un boleto, hice la tarea en cada loma y el licor, jamás fue primero al juego de mi biografía. La mente, tiene uno a uno, los públicos que siempre estuvieron en el bolsillo, llevando mi nombre fuera del  pasto, y un guante siniestro, fue el pasaporte a una liga profesional. De mano de mi padre (Tomás), abordé el autobús que me trajo a esta avenida, la arteria donde los campos nunca duermen. Tengo una deuda con el Creador, por darme un brazo zurdo que ha desafiado temporadas  y elaboró en mi, un atleta de pelea, una familia que alegra los soles de mi reloj,  amigos que hoy, sobornan a San Pedro,  y los que todavía comparten la arena conmigo.  Directivos que apostaron y que aún se aventuran por mí, gracias José Maíz García, Roberto Magdaleno, ya que Sultanes de Monterrey fue y es mi primera casa, gracias.  Medios de Comunicación donde un narrador exageró siempre mis éxitos, dándole un tinte soberbio a mis juegos. Yucatecos,  mis queridos yucatecos, nuestra comunión se hizo con achiote y fríjol con puerco, en el manual del  Kukulkán. Eternamente en los  caminos que marcó esta profesión, ustedes, son carne pura, mano que no abandona, y  están conmigo como una lágrima, que nunca termina de salir. El Pacifico con sus urbes beisboleras, fue lecho de cada día, sopa bendita que avivó este cuerpo, y no sabría irle a una sola plaza, en todas descargué risa y  sinsabores y en cada ciudad, se alargó un arco iris mágico, donde los descalabros  fueron glorias de un diario y los triunfos…  ¡Un aro de brillantes para mi corazón!  Dos vidas,  no son suficientes para reembolsarle a mis seguidores, la fidelidad al ritmo de mis pies beisboleros. Con la camisa de los Tuneros de San Luis Potosí,  dejo tranquilo el  montículo, lo hecho es polvo transitado. Por todo esto: ¡Gracias! ¡Respetable Afición de México!


Mercedes Esquer Llanes. Temporadas:1976-2005

Texto leído en la entronización al Salón de la Fama.  Monterrey, Nuevo León. 




2 comments:

Perla Ortiz said...

Me encantó. Literariamente hablando es muy bello, pero no con una belleza fría, sino cálida, bienhechora. Felicidades Elia y felicidades también a Mercedes.

Elia Casillas said...

Gracias, Perla. Puedes publicarlo donde quieras.


Elia Casillas