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Saturday, July 16, 2016

¡Divos...? Mmmm ¡José Tolentino!





Elia Casillas  


Siempre cada palabra tiene su justificación, Divo… Si, Divo, es un calificativo que no le queda a cualquiera, pero algunos reporteros lo utilizan para señalar a jugadores desubicados, (según ellos),  triunfantes del ladrillo o fuera de lugar... Mareados de la fama Ahora que vine a San Luis Potosí,  me llamó la atención que Saúl Montoya lanzador derecho del equipo Tuneros, llamara Divo a Mercedes jajaja bueno, luego le pregunté a MEL a que se debía su nuevo título, ya que ahora Divo es un insulto  para llamar prepotente al pelotero, cuando Divo, significa Dios, Divinidad, Sobresaliente, Estrella, Deidad, Divino, y tantos y tantos sinónimos de esta singular,  pero tan manipulada  palabra.
-Mira- me comenta Mercedes - estaban presentando a el equipo en la plaza, como sabrás no es cómodo estar en un lugar público que no es un parque de béisbol con uniforme. En eso aparece un reportero y me pide una entrevista, le dije que sí, ya que terminara el evento, con gusto hablábamos, pero el amigo se molestó porque no lo atendí inmediatamente,  como él quería. Al día siguiente aparecí en el diario de esta ciudad, ahí, este amigo me llamaba Divo, diciendo que no quise darle la entrevista. Desde ese día algunos jugadores me llaman “El Divo”.
También recuerdo una charla que tuve con Fernando Valenzuela en Guasave, Sinaloa. Hablamos de la falta de profesionalismo de reporteros, que  en lugar de levantar columnas del béisbol con sus comentarios, realmente éstos son tan pobres;  por no decir raquíticos  y mediocres,  que cada día vemos menos espacios en periódicos dedicados a este noble deporte. En un diario de Mérida Yucatán,  se leía que Fernando era un tipo engreído y más y más descalificativos por no dar una entrevista, a lo que Valenzuela me comentó:
-El juego ya había iniciado, de pronto apareció el reportero exigiendo una entrevista, le dije que no podía dársela por respeto a mis compañeros, ya que debía estar pendiente del juego y no distraerlos con cámaras, pero que si quería al día siguiente con gusto lo atendía. Llegué a las 16:00 p.m. ningún reportero o periodista estuvo en la cita. Pero si me exhibió ese día como un jugador al que ya se le había subido la fama, imagina, ya venía de Grandes Ligas, y allá las entrevistas son a una hora, y las pone el club, no los reporteros, queda estrictamente prohibido entrar al club house, a cualquier persona que no tenga que ver  con el equipo.
Pero aquí,  este tipo de personas no tiene criterio y somos       nosotros los que pagamos por su falta de seriedad…  Bueno, entonces busco Divos en el béisbol o Dioses, y sólo hay uno que me viene, si, solamente uno: ¡José Tolentino!  Y miren que si he visto jugadores, algunos,  hoy están en Grandes Ligas como Vinicio Castilla o Erubiel Durazo, peloteros a los que conocí flacos y hoy están bien dados. Hemos tenido contacto con muchísimos de ellos,  sobre todo con Viny, un ser espiritual. Pero Pepe Tolentino,  es crema de otro pastel, si. Hay que nacer Divo, para empezar, líder, carismático, don de gente, aunque sé que muchos no estarán de acuerdo conmigo jajaja,  la diferencia entre ustedes y yo, fue el trato. José con una mirada te convence, no digo a  jugadores, no, directivos, reporteros, y la cámara de televisión  comían en su mano, un jugador  que se preparó en escuelas de USA,  por lo tanto, con muy buena educación  académica. Cuando hablas con él, sus ojos siempre están en los tuyos,  retándote, mientras estudia cada  parpadeo;  para que siga, tus argumentos deben ser mejor que lo que él propone.  Su cuerpo se levanta en mas de 1.87 de estatura, los músculos sobresalen aún con el traje más natural, ahhhh la sonrisa, si, sonrisa de mil amores,  dientes blancos,  bien alineados y ojos soñadores, él,  que pareciera que nunca sueña. En el equipo  tenía el control, un capitán original, desazón de hombres, fantasía de mujeres, cabecilla respetado por manejadores.  Recuerdo la primera vez que lo vi, fue en Ciudad Obregón, eran los play offs, él venía con Potros de Tijuana, a nosotros nos dieron un palco cerca del equipo, enseguida había solamente  hombres, machos de bota, sombrero,  cinto piteado, pantalón de mezclilla,  chamarra de cuero y camisa a cuadros. En el recinto no entraba una manecilla más, la tarde era helada como Enero, a lo lejos,  el cielo se entintaba de rosa alegre, combinado con un  violeta agresivo, y un azul apasionado, el Sol, se iba y no se iba.  Sin embargo. La animación del público se trasmitía  desde antes de ingresar, las series finales tienen un sabor sublime, la pimienta del jugador la aprecias  desde el calentamiento, hay adrenalina sembrada en cualquier lugar y eso se registra desde que te acercas.  Lámparas en pompa, el pasto con su  traje bien aligerado, los vendedores de antojitos exhibiendo sus mejores piropos, directivos con la presión en un ojo  y la risita en el otro,  saludaban  hasta al despachador  sodas, bueno, uno saca su mejor atuendo, son  play offs.  Tolentino era el cuarto o quinto bat del equipo, entonces vino a calentar en el turno de espera, a nosotros nos quedaba como a medio metro de distancia, separándonos tan sólo la red metálica, y empezó todo…
-Hey Tolentino, ¿verdad,  que tú  eres puro show? Dijo uno de los sombrerudos.
Como el Sol en el universo, así José, siguió con su preparación  y luego al bat. En la  siguiente vez, los tipos volvieron a la carga.
-Tolentino joto…jajaja
-No, no es joto, es jotito, ¿verdad Tolentino? Jajaja -dijo el compañero, mientras los nueve tipos soltaban sonoras carcajadas.
Los ojos de Tolentino se fueron de lado, inclinando la frente,  alzó una ceja y  los vio,  sus labios burlones fueron el puente mágico. Se dirigió  al plato  moviendo la cabeza,   sin quitar la risita guasona de sus ojos,  ese gesto,  puso a los tipos de buen humor, ya que Tolentino y compañía  ganaban a los Yaquis de Ciudad Obregón esa tarde noche. No imaginas que pasará en la siguiente vuelta con  esta gente excitada, ¿y…?
-Oye Tolentino, si quieres le hablo a mi hermana y te la presento, es en serio bato, mira,  me has caído bien y mi hermana no se la presentaría ni a mi mejor amigo.
Pepe ya tenía en el bolsillo al más gritón de los nueve sonorenses,  que anteriormente le llamaba  jotito. La risa descarada de Tolentino se entregó y no existieron  hinchas  más felices en el estadio,  que aquellos nueve hombres.  En la última vez al bat,  el dialogo cuajó.
-Tolentino, te invitamos a cenar después del juego, aquí tenemos  los mejores  restaurantes de carnes asadas  de todo el Estado de Sonora. Nosotros invitamos, si quieres te llevas a Vinicio Castilla y a González.
-No puedo, gracias, son play offs y no me gusta desvelarme, sino,  con mucho gusto –dijo José-  la sonrisa nunca desapareció del rostro, así vi por primera vez a Tolentino.
Ya para entonces, los gritos habían aflojado, todos iban en los bolsillos de  Potros de Tijuana, campeones esa temporada en la Liga Mexicana del Pacífico. Después en el 95 caímos en Sultanes de Monterrey y ahí volvimos a encontrarnos, traía un auto convertible, cuando bajaba era como si un astro italiano viviera en él, reconocido por todos  su liderazgo,  durante dos años consecutivos  fuimos campeones en Monterrey, los mejores términos  para los jugadores,  los consiguió José, hombre inteligente, guapo, chilango, un tipazo, verdadero Divo del Béisbol mexicano. ¡José Tolentino!
  
                                         













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