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Friday, February 19, 2016

Marco Antonio Regalado: De “Palabras para entretener ángeles”



ES VIERNES, VUELVO DEL SUEÑO CON UNA PREGUNTA: ¿existen palabras para entretener ángeles? En tanto Rike juega ajedrez con el otro yo. La vida nos acerca y la vez nos separa, como el día a la noche en el amanecer, De pronto soy despertado por la sombra de un gato que quiere salir de casa, soy arrancado del placer de soñar con la belleza de mi amiga imaginaria, o con la belleza de una princesa con nombre de país o con una mujer con nombre angélica, yo ya no recuerdo bien su nombre ni su rostro. Entre la vigilia y el sueño, recuerdo las palabras de mi maestro griego Nikos Kazantzakis: “Hay una sola mujer en el mundo. Una mujer, con muchos rostros”.

En estas palabras líquidas se bañan ángeles como en nubes, mientras fisgonean desde los espejos que son las páginas en blanco, donde los ilusos hombres escriben las palabras en las que se reflejan sus angustias.

Esta mañana me recuerda cuando “yo”, éramos dos sin percibirlo, pero esos días ya quedaron lejos del tiempo y ahora vago huérfano del otro que era. Hoy, es cuando tanto digo la palabra “amor” sin pronunciarla; hoy, es cuando he aprendido la palabra febrero con la luz atada a la memoria y cuando la soledad me unta el viento y el frío de no estar con ninguno de los ángeles que sueño; hoy, es cuando arrojo las extraviadas mañanas al fondo del día, a lo hondo del valle de serpientes de la ciudad en ruinas, y el ave rokh del alba me arrebata el rostro de la mujer que sueño, ¿o era un ángel? Ya no lo recuerdo bien y los ojos me duelen de tanto frotármelos tratando de que vuelva a aparecer en mis pupilas.

Pero, ¿existen realmente palabras para entretener ángeles? Nuevamente la recurrencia del “quizá”, la posibilidad del “ser” sin cargos ni culpas, el hermano del “hubiese”. Mi corazón no sabe responder, esta sediento, ansía el agua clara de su cuerpo, pero es un agua ajena que no debo beber. Yo vivo por los dos en esta historia, y advierto: “yo”, ahora no hablo del otro yo, ese se quedo extraviado en otra historia. Hoy me desvivo en un desierto donde mi nombre no tiene cabida, soy el habitante cero en esta ciudad en ruinas.

Ahora seguimos aquí, como si todas los ángeles nos hubiesen llorado toda la noche, por habernos abandonado sin marcharse, y hoy caminan huérfanas del amor que les inventa.

¿Existen palabras para entretener ángeles? ¡Hey, tú! Sí te hablo a ti, que estás leyendo estas palabras. ¡Bueno está bien! Puedes irte y no importa, pues como ellas, las mujeres disfrazadas de ángeles ¿o eran ángeles disfrazados de mujeres o eran pájaros que se convertían en ángeles y amanecían mujeres? Yo ya no lo sé bien, pero tú te quedas conmigo aunque te vayas, como se queda un perfume donde había una flor. Exactamente como ellas que siempre estarán caminando en mis palabras.

Mientras los ángeles de la octava elegía lloran en lo alto, Rilke, juega ajedrez con Nitszche, Kazantazakis baila con Zorba, y André Guide, me deja escrito en un papel: “Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde…” No sé si sea demasiado tarde o no. Lo que sí es verdad, es que no hemos podido responder la pregunta inicial: ¿Existen palabras para entretener ángeles? La razón da vueltas entre el pensamiento y la memoria y me doy cuenta que, cuando fui ya sólo uno, creyendo aún que éramos dos, era porque ella estaba aquí, sin ser recuerdo, junto a mi carne. Sin embargo, de tanto sentirme en ascuas, y tantos paisajes que a ellas les esperaban, prefirieron dejarme solo, y ahora sólo soy yo, ellas son las dueñas de tantas inmerecidas lágrimas. Hoy, estoy en terapia con la señora de la nostalgia para llorar lo que jamás hemos perdimos. Hoy, a las palabras, únicamente las utilizo para entretener ángeles, sin saber si esto sea posible o no.

Marco Antonio Regalado
De “Palabras para entretener ángeles”
19 / 02 / 16



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