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Saturday, December 12, 2015

Rogelio Guedea

 
 
Bucólica

Y anduve tu cuerpo tierno como el retoño
del alba
a caballo lo anduve de un falsete
a otro
de sol a lluvia
de arroyo a tarde a pie
como quien busca un cabrito perdido
como quien come pitayas ensangrentadas
lo anduve
así
en esa noche en que alborotada te elevabas
del maizal
como güilota al tronar de mi escopeta.
 


debajo de su altura una gaviota


no sabiendo,
y dado que vuelve con su ortiga arrodillada
en un ojo,
que allá,
tras esto o aquello (oficinas, candelabros,
british english),
lejano pero aquí naciente,
el mar:
y no sabiendo -ni mucho menos,
ahora que escucha
recostado en un hombro:
La traviata,
el son cubano,
su bolero inminente,
que todo va en su tránsito de ser
y recomienza,
pero siempre mismo,
el mar:

todo y mientras tanto,
dado que pájaro o espuma,
dado que cae de cielo en cielo,
de país en país,
convertido, a veces,
en silencio de la piedra,
(y ya es bastante),
o mujer: y suficiente,
el mar:
oído en estas horas sin ventana,
cierto como el pie bajo su escombro.
 
Testamento


Debo confesar que la he visto desnuda
dormir con la luz encendida
derrotada al fondo de la cama sucia
entre las colchas manchadas por pleitos anteriores

debo confesar que otras bocas han pronunciado
sus más austeras cicatrices
y se han burlado conmigo de todas las lluvias
que carga tan lloradas
y la han maltratado como a una perra sarnosa

debo confesar que también desnuda se levanta
para ir al baño
y lee las cartas que le escribo cuando no estoy
Cuando de algún modo me ausento

y la he encontrado en otros labios que descubro
por la calle
y la he besado en otros rostros ligeramente fríos

debo confesar que he salido a oscuras de su cuerpo
a cazar otros cuerpos
y en esos cuerpos sin lamentos ella está
más profunda todavía más cercana sin saberlo
como si esas voces que me llaman fueran distintas
amarguras
como si esa carne extraña conociera ya
el rumbo de mis manos.



 


Un canto sin orillas


poema que va naciendo con la luz del pájaro, esta mañana,
aquí, en el
compás de lo imprevisible/
escritura que no conspira contra nadie
y hasta en ello se equivoca/
¿se equivocan acaso los que aman?
¿también los que no aman se equivocan?
si ha dicho luz, ha dicho pájaro: esta mañana,
aquí/ pero mejor si ha dicho lo imposible: el agua fría del surtidor
que lo moja, el tierno verdor de tus ojos, una camisa de fuerza
lo imborrable,
¿lo ha dicho entonces? ¿se quedó en la mitad del éxtasis, con la mujer
montada en sus palabras, una noche?
si ha dicho pájaro, ha dicho luz:
y está cantando.

 

Vivirnos


La quiero porque tiene una orquídea
en los ojos tristes
porque se levanta ausente de mí
y me recuerda
y yo me ayunto a su piel y la acaricio

me toco en la guitarra su canción
esa canción que hacía que ella por ella misma
caminara
sin necesitarme
sin pedirme una mano
sin mis ojos

ahora no puede respirar si del aire de mi aire
no le doy
si mis latidos no laten

ella no puede hacerse a la comida ya sin mí
no sale a la calle sin decir gordito ahorita vengo
voy por las tortillas
no me tardo

me espera con la luz encendida debajo de las sábanas
y cuando llego vuela de un aire a otro aire
brilla en la oscuridad como luciérnaga
se adelgaza y se agranda como un resorte vivo

la quiero porque a veces pienso que soy yo mismo
y a veces cuando va de visita con amigas
o la saluda aquel muchacho que la quiere aún
o todavía
lo mismo da
yo me descarno me rasguño me deshueso

y eso que pienso a veces
eso de que yo soy ella y ella yo conmigo
lo confirmo.
 
 


from Si no te hubieras ido/If only you hadn’t gone
with translations by Roger Hickin
VI   (2/11/2013)
 
mientras escribía tuve la sensación de que estabas aquí,
del otro lado del escritorio,
transcribiendo citas y bibliografía para tu tesis,
y entonces te conté algo, como suelo hacerlo, sin voltear la mirada/
te contaba algo mientras seguía escribiendo esto mismo que escribo,
y era claro que estabas ahí y me respondías,
porque hasta yo sonreía en la misma forma en que lo hago,
y hasta veía el contorno de tu hombro,
tu brazo, tu antebrazo, un destello de tu pelo/
iba a voltear para romper con la realidad que me había
inventado pero no quise: porque tal vez la realidad
que me había inventado era la realidad real,
la verdadera, la que nos duele y nos alegra,
y no como todos lo creen,
así que seguí hablando contigo mientras escribía,
hasta altas horas de la madrugada,
sin que te dieras cuenta.
 
 
 
VI   (2/11/2013)
 
 
while I was writing I had the feeling you were here,
on the other side of the desk,
jotting down quotes and bibliographical notes for your thesis,
so I told you something, as I often do, without looking up/
I was telling you something while I kept on writing what I’m writing now,
and clearly you were there and you answered me,
because I even smiled the way I do,
even noticed the shape of your shoulder,
your arm, your forearm, the gleam of your hair/
I was about to turn away to break off from the reality I’d
invented but I couldn’t: perhaps because the reality
I’d invented was the real reality,
the true one, the one that hurts us and makes us happy,
and it’s not the way everyone thinks it is,
and so I carried on talking to you as I wrote,
into the wee small hours,
without you being aware of it.

 

XXVIII   (24/11/2013)
 
 
los arbolitos de durazno y mandarina
los he traído a la habitación nuestra/
pensé que no los plantaste a propósito
y que te gustaría que los tuviera en mi habitación,
junto al espejo que habríamos querido que fuera de luna/
se ven hermosas sus ramas invadiendo la habitación,
ya han tapado media pantalla del televisor
y ahora me cuesta ver el box los martes en la noche.
seguramente no darán fruto hasta que vuelvas.
 
 
 
XXVIII   (24/11/2013)
 
 
I’ve brought the young mandarin
and peach trees into our bedroom/
I thought you might have left them unplanted on purpose
and be pleased I have them in the room with me,
next to the mirror (we’d wanted a moon-mirror)/
their branches look lovely invading the room,
already they’re halfway across the tv screen
and now it’s hard to watch the tuesday night boxing.
surely they won’t fruit before you’re back.
 

 

XXXI   (27-11-2013)
 
 
son las cosas que hemos comprado juntos
las que nos unen,
no es tu mano o mi mano, tus labios o los míos,
tu pie, tu pelo, mi pierna, tus recuerdos, mi porvenir,
sino las cosas que compramos juntos
y que nos tienden redes:
la licuadora, la estufa, el peine, la taza de café,
nuestra lamparita de noche, de ellas salen pequeños filamentos
que nos atan las orillas, unen nuestros extremos,
tal vez eso explica por qué vamos acumulando cosas
de las que pasado el tiempo no nos podemos deshacer,
como tu vieja chaqueta roja o mis zapatos negros,
las bicicletas oxidadas en el sótano y la aspiradora
que ya fue reemplazada tres veces,
o como la tetera eléctrica o las colchas o cortinas que ya no
caben en el closet donde hay ropa que aunque nunca nos ponemos no nos
animamos a tirar: porque precisamente tirarla es romper
esos pequeños filamentos que nos unen,
respiran a veces por nosotros,
sueñan acaso lo que tú y yo ya no nos atrevemos.
 
 
 
XXXI   (27-11-2013)
 
 
it’s the things we’ve bought together
that bring us together,
not your hand or my hand, your lips or mine,
your foot, your hair, my leg, your memories, my future,
but the things we buy together
that throw nets around us:
the blender, the stove, the comb, the cup of coffee,
our bedside lamp, these emit small filaments
that link our shores, unite our extremities,
perhaps that explains our accumulation of things
we can’t as time goes by toss out,
like your red jacket or my black shoes,
the rusty cycles in the basement and the vacuum cleaner
that’s been replaced three times now,
or like the electric jug or the bedspreads or curtains that no longer
fit in the wardrobe where there are clothes we don’t feel like throwing out
even though we never wear them: because that’s exactly how
those little filaments get broken that unite us,
at times they breathe for us,
they dream perhaps what you and I don’t dare to.

 

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