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Friday, November 13, 2015

Efraín Bartolomé


Ala  del sur

La gran selva dormida:
gritos bramar de monos
crujir de ramas leves
y un silencio magnífico después

Desde la fronda
un billón de ojos miran el estrellado cielo:
su reflejo

El ancho río fluye como una vena dulce en la espesura

La densa noche tropical
y su vaho amoroso
bajo la blanca Luna.


*


¿Cuándo vendrá?

Te ofrezco nueces secas
flautas pobres encendidas palabras
flores débiles

¿Cuándo vendrá la Lluvia?

La tarde gris corteja a los relámpagos

Escuchen cómo canta el ave de la Luna.


*


Del magno tronco herido por el rayo
brota el rojizo manantial.


*


Rama de luz estéril
la mañana golpea las ijadas del Fuego

La rabia crece al interior del más carnoso fruto

¿Quién galopa en el lomo del incendio?
¿Quién grita? ¿Quién aúlla?
¿Quién hace arder el esplendor el brillo
de la materia viva que se abrasa?

Rama de luz estéril
la mañana
que puebla un vasto mar inmóvil de ceniza

En ella quiebra la serpiente su colmillo
En ella enciende su cigarro la noche
En ella hace la Muerte su signo y su conjuro

¿Has visto cómo el águila se posa
sobre la blanca Luna?


*


Un río de brasas las dulces ramas tiernas
las macollas de carrizo que el tapir ramoneaba
(En el río de brasas el carrizo se enciende inesperadamente:
Sus ramas esbeltísimas chisporrotean y animan el incendio
Y uno guarda en los ojos aquel pez volador que brotaba del agua:
aquel pez de otro tiempo)

Un río de brasas: hojarasca raíces musgo helechos
palmas anteriormente cargadas de rocío
bejucos gruesos tallos hojas gigantes plantas trepadoras
densas ramas de sombra:
la alta floración del verano y el verano mismo
ardiendo.


*


Y hubo un galope largo de jaguares manchados
y hubo un galope largo de ocelotes manchados
y hubo un galope largo de tigrillos manchados
y la mañana entera tuvo la piel manchada.


*


Los pumas soberbios fueron amigos de los venados
El hurón escapó con los conejos
Y las tortugas y los tapires también lo intentaron
y se reintegraron a la manada los solitarios tejones viejos.


*


Todos llevaban el incendio en los ojos.
Y el crepitar el crepitar el crepitar
El aire combustible como un papel delgado
Y el rojo crepitar
que cruje.


*


Atrás venía galopando el Fuego
opacando al crepúsculo.


*


Aun los más grandes árboles querían correr.


*


Y hubo una hoguera capaz de calentar el comal del cielo.


*


La cojolite lo dijo al tucán
las chachalacas a la codorniz
y las tórtolas al faisán

El zopilote lo dijo al pavón
los loros pequeños a las guacamayas
y la lechuza al picaflor

Lo dijeron las ranas a las salamandras
Lo dijeron los grillos a las nauyacas
Lo dijeron los sapos a las iguanas
y las mariposas a las arañas
y las abejas a las hormigas
y los insectos a los reptiles
y las ardillas a los tlacuaches
y los tlacuaches a los mapaches
y los mapaches al oso hormiguero
Y el oso hormiguero al caracol
y las lombrices al puerco espín
y el puerco espín al armadillo
y el armadillo al tepescuintle y al agutí

Y los que viven bajo la tierra allá se escondieron
y se cocieron
Y los que viven en la hojarasca se sorprendieron
y se encendieron
y se integraron a la ceniza:
se deshicieron

Y los que viven entre la fronda se espantaron
y se quedaron entre la fronda
y allí se asaron.


*


Había guacamayas empollando en un hueco del ramón
cuando el humo llegó
Y hubo un piar desolado que nadie escuchó
porque un nutrido crepitar de ramas bajas lo borró

Y las guacamayas volaron un rato junto a la copa del ramón
pero no dejaron el nido con huevos que se derrumbó
ni murieron solas las crías desoladas que nadie escuchó

Y con los colores de la guacamaya
toda lengua llameante se coloreó
y el feroz incendio se incendió.


*


Los frutos generosos: el mamey el zapote las anonas
la pomarrosa de aliento afrodisíaco y la guanábana sensual
sintieron las primeras oleadas del humo y del calor
y poco a poco se secaron
y poco a poco se partió su piel
y los frutos gotearon desde sus rajaduras una miel
amorosa
(pero su miel otrora dulce hirvió
lamida por las lenguas insaciables del Fuego)

Los frutos dieron humo se secaron
y empezaron a arder con amargas llamitas azulosas y verdes
Luego cayeron con un ciego rencor
al río rojo de las brasas.


*


Los micos de noche tuvieron tos
El ma′x y el ba′ts cayeron asfixiados
Desde lo alto del humo hasta las brasas se derrumbaron
Cuando tocaron brasa ya su pelambre se había quemado
En las brasas quedaron los cuerpos retorcidos y reventados
Se hacía blanca su sangre negra
Sus huesos blancos se ennegrecían

Y a carne asada olían la tarde y la ceniza.


*


Se hizo brasa la mano de cinco dedos
y las nobles barbas del mono aullador.


*


Y el pantano más grande se secó
Y el cocodrilo se coció
Y la tersa superficie de la laguna hirvió
Y el pequeño caimán se deshidrató
Y el tapir ciego perdió la orientación
y se arrojó entre el humo y se trabó
en las ramas rojizas del incendio
que lo quemó.


*


Se incendió regiamente la palma real
Se incendiaron la jimba y el chacaj
Se quemaron el guanacaste y el corozal
Ardieron la caoba colosal
los contrafuertes de la ceiba
el rojo cedro y el canshán

El humo traía a veces
ráfagas de pimienta
y de copal.


*


Ala del sur: herida ala sombría
Ala quebrada en varios fragmentos con un palo
Ala golpeada por la piedra
o la bala

Ala de la agonía
Ala que ya no vuela
Ala rotaE
Ala mía.

Ala que no vuela
 
Aquí
la selva

Larga la soledad con que nos nutre
Hora de lentos pies donde el puñal se hunde
Raíz de luna helada sus venenos más fuertes

Aquí el árbol anclado en el asombro:
lagunas congregadas al silbo de serpientes

El saraguato rasca su viejo cuerpo
El quetzal pierde la hoja más larga de su cola
La piel come los huesos al jaguar
Muerden balas y fuego su elegante silencio
Su hermosura

¿Se escucha el canto que hinca sus uñas sobre las ramas secas?

El saraguato seguirá
toda la noche
loco
aullando.


II


Porque acerca la milpa que camina sus diminutos pies
cañizos de la muerte

Y corta
incendia
quema la dulce piel del agua

Porque la milpa que camina viene
hojas de fuego
sangrando al horizonte

Porque la milpa que camina salta
jaguar hambriento
sobre el ciervo herido

Porque brama la milpa que camina
Llanto de girasol

Ojo abierto del día
Marejada de espejos desde la luz distante

La milpa que camina
Un árbol de ceniza
Un árbol
Brasa herida

Un árbol
Su ropaje de pájaros derritiendo sus ácidos temblores
Sus últimas miradas
Su lengua propagando la catástrofe.


III


La fiesta va a empezar

En la encendida branquia de los peces más puros

En el vientre quemado de la ceiba

La palabra
enrosca su cuerpo
en el tallo del alba

El sueño ya se cuece a fuego lento

Hora de terminar:
un limpio machetazo
al centro de la orquídea.
Invocación
 
Lengua de mis abuelos habla por mí

No me dejes mentir

No me permitas nunca ofrecer gato por liebre

sobre los movimientos de mi sangre

sobre las variaciones de mi corazón

En ti confío

En tu sabiduría pulida por el tiempo
como el oro en pepita bajo el agua paciente del claro río

Permíteme dudar para creer:
permíteme encender unas palabras para caminar de noche

No me dejes hablar de lo que no he mirado

de lo que no he tocado con los ojos del alma
de lo que no he vivido
de lo que no he palpado
de lo que no he mordido

No permitas que salga por mi boca o mis dedos una música falsa
una música que no haya venido por el aire hasta tocar mi oreja
una música que antes no haya tañido
el arpa ciega de mi corazón

No me dejes zumbar en el vacío
como los abejorros ante el vidrio nocturno

No me dejes callar cuando sienta el peligro
o cuando encuentre oro

Nunca un verso permíteme insistir
que no haya despepitado
la almeja oscura de mi corazón

Habla por mí lengua de mis abuelos
Madre y mujer
No me dejes faltarte
No me dejes mentir
No me dejes caer
No me de
dejes.
No.


Fuego en voz alta para encender la primavera 

Vibro
Estoy cantando
Ilumino la oscuridad cantando
De la fruta ligeramente amarga del corazón
se levantan delgadas capas de una suave corteza
Capas ligeras como el aroma que se desprende bajo el sol
de un paquete compacto de grandes hojas de tabaco

Estoy cantando
Me descubro extendiendo mi voz como la piel de un animal
que se pone al sereno llena de sal y estacas
estirada en la noche como una mancha

Estoy cantando
Voy extendiendo la noche como una piel enorme
y clavo las estacas de mi canto en la piel de la noche
y la cubro de sal con la sal de mi canto
y la pongo a secar con el calor pálido de la Luna
bajo el temblor de las estrellas

Abro la noche en dos
Afilo las estacas doradas de mi canto
Parto su corazón luminoso
Y lanzo la blanca sal de mi palabra
sobre la piel recién desollada de la noche
y la pongo a secar con las estrellas pálidas

Abro en dos cada estrella
y de su corazón cercenado por la estaca feroz de mi palabra
brota mi canto para regar de polvo estelar mi corazón sombrío

Y parto en dos mi corazón sombrío
y en mi mano sólo brilla una estrella alargada
y en el fondo de mi sombrío corazón sólo hay polvo de estrellas
que cae sobre la piel recién cortada de la Medianoche
que se extiende clavada contra un cielo vacío
donde sólo hay un canto como sal derramándose

Estoy aquí Oigo las cosas crepitar bajo un incendio subterráneo
Me persigue cada ínfimo sonido de la noche cada rama delgada
cada crujido leve de la hojarasca

Cantando
he hundido mi mano hasta el fondo de mi sombrío corazón
y no sangre
y no dolor
sólo mi mano resplandeciendo de polvo estelar vibra bajo la noche

Y estoy cantando
Y estoy ardiendo
Y hay un enjambre luminoso en mi palabra negra
Yo soy la lengua de la noche
Soy sus negros pulmones
Y canto
Y ardo
Y me desprendo en capas sucesivas
en delgadas cortezas de mí mismo
como el aroma de las hojas compactas de tabaco
bajo la mano bienhechora del sol

Ah pero la noche hizo fogatas bajo las construcciones
Y hay hombres calentando sus manos junto a las fogatas
Y los hombres tiemblan de frío y repiten entre dientes mi canto
y una fogata interna los calienta y humean
y se desprenden de sí mismos cantando
como en delgadas capas como en cortezas sucesivas

Y en las casas hay madres preocupadas agitando termómetros
que vigilan la fiebre de sus hijos

Y hay hijos convalecientes que agradecen
con la flor débil de su risa
los labios de las madres sobre su frente febril
Y los niños febriles y las madres cansadas
cantan entre dientes conmigo
Y la luz los arropa

Y hay un enamorado con los ojos llenos de noche
que prepara una soga
y hay un adolescente arrodillado frente a un arma pequeña
y hay una joven fea preparando somníferos
y una muchacha hermosa preparando veneno
y desde la ceniza de su amor quebrantado
asoma poco a poco mi canción
y sube a su garganta
y mueve con dificultad sus mandíbulas tensas
y entre dientes repiten mi canto
y una sonrisa cada vez menos triste va naciendo en sus ojos
y el Orgullo comienza a crecerles por dentro como una rama tierna

Canto
Y mientras canto la Noche se desliza por el tren subterráneo
donde los hombres danzan una danza lentísima
con los brazos en alto sujetando quién sabe qué Seguridad inútil
con los ojos vacíos
o llenos hasta el borde de un material vacío
o mirando al vacío y reflejándolo en el espejo tibio de sus ojos
Danzando apenas con un ademán ciego y detenido en el aire
y sus piernas valsando un ritmo cada vez más ruinoso
a medida que el tren comienza a detenerse para entrar en la próxima estación

Y las manos
otra vez empuñando con desesperación ese poco de Seguridad
mientras beben el aire narcótico y la noche del túnel se alarga nuevamente
con un temblor que vibra bajo la danza insomne
de los hombres que avanzan con los ojos abiertos
hacia un futuro pequeño

Y yo canto
mientras la noche y su billón de pies danzando muellemente
sobre el tren subterráneo
les da a los hombres un espejo sucio donde ellos sólo miran el vacío

Pero todos los hombres cantan de pronto conmigo
y el cielo vuelve a descansar sobre sus rostros con sueño
Y sueltan la seguridad
y flotan
y van a la salida levitando
mientras la Noche teje un alba lentísima
Cantemos todos ahora
Sumerjamos nuestras manos en el polen oscuro de la noche
Hundamos nuestras manos hasta el fondo del corazón sombrío
Veamos nuestras manos iluminadas por el polvo estelar
Lavemos nuestras manos en el agua celeste

Con la mano derecha
hagan más grande la concha de su oido:
mi canto llega más allá de la estrella polar
porque de más allá viene mi canto.



De: Música lunar, 1991

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