Translate

Tuesday, August 18, 2015

El multihomicidio de la Narvarte, fue por encargo.

El multihomicidio fue por encargo

Max Morales, abogado criminalista. Foto: J. Raúl Pérez
Max Morales, abogado criminalista.
Foto: J. Raúl Pérez
MÉXICO, D.F. (Proceso).- La tortura, violación y el tiro de gracia que recibieron cinco personas –entre ellas el reportero gráfico Rubén Espinosa y la activista Nadia Vera– el pasado 31 de julio en la colonia Narvarte de la Ciudad de México revelan una acción de sicarios, perpetrada por personas que “llevaban consigna”, además de la participación de cuatro o cinco victimarios.
Fernando Ruiz Canales, presidente del Consejo para la Ley y los Derechos Humanos y quien desde 1991 se dedica a investigar y estudiar perfiles de secuestradores, sostiene que quienes perpetraron el crimen fueron “asesinos a sueldo”.
Por su parte Max Morales, abogado criminalista y quien realizó el perfil psicológico del secuestrador Daniel Arizmendi, El Mochaorejas, echa abajo la hipótesis de la procuraduría capitalina, que tiene entre sus principales líneas de investigación la del robo. “Es una fantasía”, asegura, lo dicho por las autoridades porque no está debidamente sustentado. Y centra su atención en la maleta sustraída y en que no se llevaron las computadoras portátiles ni los teléfonos inteligentes.
En entrevista, este criminólogo que ha participado en el esclarecimiento de algunos multihomicidios ocurridos en la Ciudad de México no descarta como móvil el “crimen político”; sin embargo, aclara que sólo lo ve como una posibilidad, pues se inclina más hacia robo de información, dinero o droga, pues “la tortura” se aplica para obtener información.
Ambos investigadores coinciden en el reclamo a las autoridades por la falta de secrecía y la filtración de datos de la investigación.
Cadena rota
Entre las primeras fallas de la procuraduría capitalina destaca que no se cumplió “la cadena de custodia”; es decir, no se preservó intacta la escena del crimen; no se hizo el perfil del delincuente ni la victimología, que significa investigar “por qué te pasó lo que te pasó y con ello llegas al responsable. Si aplicas la psicología del delito vas a entender la naturaleza del mismo y por qué operó de tal forma”, dice Ruiz Canales a Proceso.
Además demanda que al único detenido y consignado hasta ahora, Daniel Pacheco Gutiérrez, se le aplique el polígrafo –en presencia de representantes de derechos humanos– y se le haga un análisis de estrés de voz.
Basado sólo en las declaraciones que la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal ha filtrado, Max Morales considera que el amago a las víctimas, la tortura, violación y los cinco “tiros de resolución”, se pueden perpetrar en 48 minutos, pero con la participación de cuatro o cinco personas y no sólo tres, como sostiene el detenido.
Descarta que se haya tratado de un robo a casa-habitación, como sostiene la autoridad. Argumenta: “Dejaron muchas cosas” de las que un ladrón profesional se lleva. “Iban por otra cosa”. Quien se dedica al robo de casas “no viola ni tortura. Te lesionan, te amagan… En un robo te amordazan y te dejan vivo. Entonces, ¿por qué cargar la violación, matarlas y torturarlas? Pues porque necesitas saber algo”, afirma.
–¿Se podría tratar de una venganza? –se le pregunta.
–Pudiera ser. Vas predestinado a matar, pero no torturas al resto.
Morales acota que sí hubo robo, porque se llevaron una maleta, “pero se llevaron (algo) por lo que ellos iban, lo demás lo dejaron y eran cosas importantes. Sería posible un robo dirigido”.
Entonces, añade, es importante saber qué llevaba la maleta: droga, dinero, información o documentos. “Lo planearon muy bien y probablemente conocían a alguien, pues les abrieron la puerta”. Pudo haber sido la empleada doméstica y eso hay que investigarlo, agrega. Todo ello se puede saber con las pruebas del polígrafo y de estrés de voz.
Se refiere luego a la presunta relación del “viene-viene” con la colombiana Milena Virginia Martín y la considera absurda, pues no corresponde a su nivel socioeconómico. En todo caso, dice, una de las líneas de investigación debiera apuntar a la empleada doméstica, que también fue ejecutada, por ser de una condición económica parecida.
“Aquí hubo una saña dirigida; alguien les abrió la puerta”, sostiene, “fueron meticulosos”, y por la forma en que actuaron y la información que se ha publicado se puede considerar que fueron más de tres y quien se llevó la maleta es el jefe.
El rostro del detenido muestra a un sádico, no se ve arrepentido; está justificando que no participó en la muerte, él puede ser el jefe. Y adelanta: “Si hay un autor intelectual, lo contrató a él. Si es que lo hubo”.
–¿Pudo tratarse de un crimen político? –se le pregunta.
–Es difícil pero no imposible, porque hay que ver qué es lo que contenía la maleta.
No considera que Nadia Vera estuviera verdaderamente asustada en la última entrevista que dio, pero el reportero gráfico sí. “Puede ser que Nadia tuviera información o documentos que descubrió, pero ni a Nadia ni a Rubén los matarían así, sino que simularían un asalto en la calle”.
Coincide con Ruiz Canales en que no pudo tratarse de una violación como objetivo, pues lo habrían realizado con los cinco, ensañándose con Rubén.
Perfil de sicario
Ruiz Canales, quien estuvo cerca del proceso jurídico por el asesinato del hijo de Fernando Martí en 2008 y ha participado en la indagación de por lo menos mil 500 homicidios en todo el país, es contundente: no fue robo; el perfil criminal de los ladrones no registra asesinato. Considera que fueron cuatro o cinco quienes perpetraron las violaciones, torturas y ejecuciones.
“No es lo mismo un secuestrador que un violador. El ladrón va por el bien, no lo deja, como el abandono del Mustang rojo, los teléfonos y las computadoras. El violador ejerce poder sobre su víctima a través del sometimiento sexual.
“La violación, tortura y ejecución son actos atípicos en un robo. Esas peculiaridades obedecen más al perfil de un sicariato. Veo un conjunto de acciones donde a sicarios les pagaron por hacer sufrir. Están entrenados para manejar armas y cosifican a sus víctimas. No ven las virtudes de un ser humano”.
Y añade: “Lo que veo es que este grupo ejerció pasiones, es decir, sentimientos, en particular odio y desprecio. Aunque seas contratado, eres la extensión de quien te contrata; quien te pagó te hizo un pedido y el sicario lo hace mientras le paguen. El sicario es la extensión de quien lo contrata y expresa su sentir, pero también manifiesta su propia enfermedad. Un sicario sí usaría un tubo para violar, porque a él lo contratan para hacer sufrir.
“La tortura muestra que se buscaba información, para eso es. Si es cierto que se ejerció con un pelapapas, entonces fue una tortura prolongada, dura, se tomaron su tiempo. El torturador busca métodos para hacer daño y causar el mayor terror a sus víctimas. A esa tortura, estoy seguro, la presidió un interrogatorio.”
En 48 minutos, más de cuatro sicarios pueden matar, violar y torturar, sostiene y considera que todos iban armados.
Para Ruiz Canales es risible el dicho del único detenido sobre la presunta participación de un malabarista y un acomodador de autos.
“Los presuntos asaltantes de casa abandonan el bien más preciado del robo, que es el Mustang, el cual en dos días pueden vender con papeles legales; dejaron dos computadoras portátiles y teléfonos que son fácilmente vendibles en horas y lograr por ellos 5 mil 500 pesos por lo menos; pero no sólo eso… dicen que uno de ellos era amigo de la modelo.
“Conozco a las modelos. No se mueven con gente de menor ingreso que ellas. Dicen que el viene-viene se mueve en Calzada del Hueso y Miramontes. Ahí no hay más que la Comercial Mexicana, donde obtendría 200 pesos por día. Alguien con un ingreso de 200 pesos diarios no puede tener un arma nueve milímetros, un Renault y tener como amigas a modelos. No encaja.”
Hace referencia al malabarista. Sostiene que por conocer la zona y estar haciendo desde 2010 un documental sobre la gente que labora en la calle, conoce perfectamente a quienes ahí trabajan “y no hay ninguno con las señas que dio el detenido.
“Nada suena lógico y alcanzar ese nivel de delito no se hace de la noche a la mañana. Hay todo un proceso –sostiene–. Por lo tanto, no por ser una persona que labora en la calle como malabarista se es un delincuente. Muchos son gente con preparación que han decidido obtener un ingreso mediante el arte que practican y saben. Ellos se conocen, se juntan en Ciudad Universitaria a practicar y no hay en esa avenida de Miramontes malabaristas con esas características.”
Ruiz Canales abunda sobre el robo y sostiene: “Una persona que tiene que compartir la renta no tiene grandes recursos y quien se dedica a este delito sabe cuánto puede obtener y si la víctima tiene dinero. El hecho encaja más en el perfil de un sicariato y no se puede olvidar que tanto Nadia como Rubén habían sido hostigados y amenazados. No hay que olvidar que en Veracruz se puede contratar a un sicario por sólo 10 mil pesos.
“Creo que iban sobre ellos. La señora Alejandra fue un daño colateral al igual que Yesenia Quiroz. El procurador tiene la obligación –y la victimología así lo marca– de establecer como línea de investigación las amenazas que recibieron las víctimas. Pero para el procurador, éstas nunca existieron. Ni se enteró.”

Monday, August 03, 2015

Nadia, nuestra Nadia

"A Nadia, nuestra Nadia".
A Nadia, a nuestra Nadia
Desde el sábado 1 de agosto, los noticieros nacionales e internacionales reportaron que los cuerpos sin vida de un fotoperiodista y cuatro mujeres fueron hallados en un departamento de la colonia Narvarte, en el D.F. Lloramos de rabia e impotencia por el asesinato de Rubén, compañero de lucha, amigo, maestro, colega... Ruben, uno de los nuestros.
En las primeras imágenes, Nadia, reconocimos tu casa, rogamos que no estuvieras ahí. Te llamamos hasta el cansancio, llenamos de mensajes tu facebook, vimos cómo las horas devoraban nuestras esperanzas hasta que fue confirmado por nuestros propios amigos. Eras tú, estabas ahí, y también fuiste torturada y asesinada.
Quizá en unos días algún político farsante nos va a presentar una de sus famosas “verdades históricas”. Nos va decir que el móvil fue el robo, o un crimen pasional. O que se equivocaron de casa o que todos eran miembros del crimen organizado. Quizá incluso encuentren un chivo expiatorio que “confesará” bajo tortura. Quizá termine en la cárcel por muchos años. Y entonces van a cerrar el caso y pretenderán que lo olvidemos. Y nos van a amenazar con reprimirnos si seguimos exigiendo justicia en un caso supuestamente resuelto. Esas son las promesas que el gobierno sí cumple.
Pero en la calles nos veremos. En cada esquina vamos a gritar que no les creemos. Vamos a decirles que no tenemos miedo y que si vienen por todos y cada uno de nosotros, entonces los estaremos esperando. Pero no nos van a encontrar callados, ni rendidos, ni doblegados.
En estos momentos de tristeza y furia no podemos dejar de recordar cómo en estos años que te tuvimos cerca recibiste todo tipo de agresiones por parte del mismo estado que en esta ocasión decidió silenciarte para siempre.
En Xalapa, tú Xalapa, te vamos a recordar como la estudiante universitaria que participó activamente en las movilizaciones en contra del alza al transporte. Con tu voz firme y tus pies pequeños que dejaron huellas que muchos comenzamos a seguir poco después.
Te vamos a recordar como la activista que la tarde del 1 de septiembre del 2012, tras los fraudulentos comicios electorales, entró junto con nosotros a tomar el palacio municipal de Xalapa, desde el que elevamos nuestras enérgicas protestas en contra de la farsa electoral. Inmediatamente después, cuando aún sonaba el eco de esas marchas multitudinarias organizadas por 63 días desde la Acampada Lerdo, recuperamos y activamos junto contigo el espacio que todos conocimos como “Casa Magnolia”.
Ahí te vimos reír, te vimos gritar, dormir, bailar, discutir, aprender, enseñar, ayudar y construir eso que era nuestro proyecto colectivo más ambicioso, nuestro centro cultural autogestinado.
Ahí te acompañamos en los talleres, en las conferencias, en los eventos culturales, en las fiestas y en los bailes. Fue durante ese periodo que nuestras protestas comenzaron a recibir una escalada de violencia, ordenada, como siempre, desde las oficinas de gobierno.
Recordamos, por ejemplo, que el 15 de septiembre del 2012, fuimos golpeados y tres de nosotros "levantados" torturados y amenazados por policías estatales, obligados a recitar las últimas palabras con una pistola en la nuca --para después de sembrado el terror-- ser abandonados en las cercanías de la central de abastos.
El 2 de octubre de ese año, después de la protesta en que recordamos a los compañeros asesinados en el 68, sujetos desconocidos allanaron tu casa. Revisaron tus cosas y se fueron sin robar nada. Tiempo después, nos dijiste con ese sarcasmo tan tuyo, “Tenía yo tanto desmadre en la casa, que para que yo me diera cuenta de que se habían metido, hasta tuvieron que limpiar y ordenar un poco… sólo por eso lo noté. Después vi que hasta se habían bañado…”
Valiente y necia, te resististe a mudarte de ese departamento por meses.
Recordaremos la tarde del 20 de noviembre de ese mismo año, cuando nuevamente fuimos reprimidos y encarcelados por mostrar una enorme pancarta que expresaba lo que hoy es incluso más válido que entonces: “Javier Duarte, te tenemos en la mira. El pueblo no olvida ni perdona”.
Ese 20 de noviembre, fuiste sometida por mujeres policía que te arrastraron por la calle y te dejaron visiblemente golpeada. Desde entonces siempre lo dijiste: “las policías pueden ser más cabronas que los hombres”. No lo olvidamos cuando las vemos caminar por las calles, estrenando sus uniformes de la fuerza civil.
Después de ese día, Nadia, nos contaste que te sentías amenazada. Que te estaban siguiendo constantemente, que te vigilaban, que afuera de tu casa reconociste más de una vez a una de las mujeres que te detuvieron en aquella ocasión y sólo entonces te convencimos y te convenciste de mudarte de casa.
Aún así nos acompañaste por las calles de la ciudad mientras expresábamos nuestro repudio a las reformas estructurales. Usando tu cuerpo de pancarta, protestaste con nosotros contra la reforma energética que entregó PEMEX al mejor postor. Siempre sabia, siempre con palabras fuertes para los que no tomábamos las medidas de seguridad adecuadas, viste crecer a nuestro lado el hostigamiento, la persecución, la vigilancia constante de nuestros pasos. La represión.
En 2013 te vimos marchando al lado de miles de maestros que rechazaban la reforma educativa. Como Rubén, viviste en carne propia la brutal represión de aquel 14 de septiembre, cuando fuimos desalojados con violencia de la ahora llamada Plaza Regina por las fuerzas policiacas del estado, esas que no dejaban de golpearnos con sus bastones eléctricos a estudiantes, maestros, periodistas...
Estuviste ahí en los largos y aburridos tiempos de espera en la Comisión Estatal de Derechos Humanos, mientras levantábamos nuestras quejas. Tú lo sabías, nosotros lo sabíamos, era un ejercicio casi inútil, pero un precedente más para evidenciar la violencia del estado.
El año pasado, en 2014, participaste activamente en las marchas para exigir la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa, pero de nuevo sentiste el acoso de la gente del gobierno y decidise por fin alejarte de Xalapa, autoexiliarte al DF, y trabajar en lo que te hacía sentir feliz: la Gestión, Producción y Promoción Cultural.
Desde allà apoyaste nuestros pasos, las denuncias, la difusión, el monitoreo, la acción solidaria ante el aumento de la violencia que creció más y más hasta llegar a ese 5 de junio, hace apenas dos meses, en el que 8 de nuestros compañeros de lucha fueron brutalmente atacados por un grupo parapolicial, con machetes, palos, bates y armas de fuego. La agresión más brutal y más directa que vivimos... hasta entonces.
Nadia, el sábado supimos la trágica noticia. No lo queríamos creer. Aún no lo podemos aceptar.
Ultimaron a una mujer de 32 años, originaria de Chiapas, dijeron en sus declaraciones oficiales. Para nosotros, tus amigos, no eres una... eres Nadia, nuestra Nadia, eres tu voz ronca y tus regaños, tus carcajadas, tus fiestas; eres cada uno de nuestros recuerdos, de nuestros debates políticos, de la pláticas cotidanas. Eres también la productora de arte escénico, la organizadora de muestras internacionales de cine. Eres iniciativa, eres camino, resistencia y fuerza, eres lucha, voz, arrojo, denuncia. Eres eso que somos, Nadia, eso que se queda, aunque te hayan asesinado.
Hoy es lunes y no sabemos quién va a cuidar a tus perros. No sabemos quién nos va a cuidar a nosotros. Llenaríamos mares de lágrimas con todo lo que no sabemos. Pero hay cosas que tenemos claras. Hay cosas que sí sabemos.
Tu cuerpo fue mancillado pero tu lucha y tus ideales se mantienen intactos. No sabemos quién jaló del gatillo pero sí sabemos quién dio la orden. Lo sabemos y lo gritamos. Conocemos su nombre y su apellido. Sabemos también que sus acciones son desesperadas, igual que las de un perro acorralado.
Lo decimos hoy y lo diremos siempre. No olvidamos. No perdonamos. Fue el Estado. Javier Duarte: fuiste tú.
Xalapa, Veracruz, 3 de agosto de 2015.
Comité Universitario de Lucha

Sunday, August 02, 2015

La foto de Rubén Espinosa que encabronó a Javier Duarte, Gobernador de Veracruz

La foto de Rubén Espinosa que encabronó a Javier Duarte, Gobernador de Veracruz


Imagen tomada de archivo
Imagen tomada de archivo. La foto es de Rubén Espinosa

En entrevista con SinEmbargo, el fotógrafo Rubén Espinosa dijo:

–Yo me especializo en movimientos sociales. Tengo una portada en la revista Proceso con el Gobernador, esa portada lastimó mucho, de hecho la compraron a granel…

–¿Qué foto es?

–Es una fotografía donde el Gobernador sale con una gorra de policía y de perfil que va caminando. Nosotros en Xalapa nos hemos manifestado siempre que asesinan a un compañero. Fui golpeado en el desalojo de maestros en 2013, en la plaza Lerdo, junto con otros compañeros, a raíz de eso tuvimos que ir a marchar. Hicimos que el Congreso hiciera la Comisión para la Atención y Protección de Periodistas, que no sirve de nada. Estuve en la colocación de la placa en la plaza Lerdo, donde le pusimos Regina Martínez. He dado cursos de seguridad para los fotógrafos y me han hecho saber que soy un fotógrafo incómodo para el Gobierno del Estado.

–¿Cómo te hacen saber eso?

–No me dejan entrar a los eventos oficiales. En una ocasión cuando fue lo de los 35 cuerpos que encontraron en el Monumento a los Voladores de Papantla en Boca del Río, el entonces Procurador Reynaldo Escobar Pérez iba a dar una conferencia. Entonces me dice una persona encargada de prensa, Edwin, no recuerdo su apellido, que yo qué hacía ahí, que yo no tenía nada que hacer y que estaba estorbando. Entonces de ahí comenzaron a tomarme fotos por parte de la gente de Gobierno del Estado.

–¿Sólo te acosan a ti?

–A mí y al grupo de los periodistas en los que estoy.

Esta es la historia de esa foto y del acoso que desató.

Por Ignacio Carvajal
Ciudad de México, 2 de agosto (SinEmbargo/BlogExpediente).– Ojos inyectados. Mirada extraviada. Labios entreabiertos. Orejas para atrás igual que las aguzan los perros al acecho. El ceño adusto tras las gafas y una gorra de policía. Las lonjas colgadas sobre el cinturón. Los botones de la camisa con su nombre bordado amenazan con salir disparados. La foto de Rubén Espinosa Becerril resultó implacable con el Gobernador veracruzano. Javier Duarte retratado de pies a cabeza: autoritaro, rencoroso, desconfiado, rabioso, felón.
Es la imagen escogida por el equipo de la revista Proceso para ilustrar la portada del número 1946. La mitad del cuerpo de Duarte en todo lo alto y ancho. Una imagen como síntesis del contenido: “Veracruz, estado sin ley”, decía el encabezado en la tapa.
En interiores un reportaje sobre los homicidios de periodistas en Veracruz y las complicidades de los funcionarios para no esclarecerlos; otro para el tercer aniversario del asesinato de Regina Martínez, impune; y uno más de priistas que van por la vida lanzando incienso al duartismo.
En el interior, fotos de Yair Ceballos (Proceso y AVC Noticias), de Félix Márquez (Cuartoscuro, AVC y AP) y de Rubén Espinosa (CuartoscuroAVC y Proceso). Imágenes con técnica y composición para ilustrar los reportajes que describieron la miseria, la tragedia y la corrupción campante en Veracruz. Pero ni una como la de Rubén Espinosa. Por eso ganó la portada.
Don Manuel Buendía -asesinado por la espalda durante sexenio de Miguel de la Madrid- decía que la crítica no molestaba tanto a los poderosos, como dejarlos al desnudo con ironía y un refinado sentido del humor. Así lo hizo Rubén Espinosa en Proceso 1946; pero con la lente.
No cabía de contento por su portada. Lo dijo a todos sus amigos. Lo festejó, y humilde, para el mediodía del domingo comenzó a olvidarlo para comenzar a trabajar en la siguiente foto de ocho columnas.
Proceso 1946 arribó a Xalapa y Veracruz tal vez el sábado por la tarde para que estuviera circulando el domingo tempranito; pero grupos de personas, jóvenes ante todo, en coches particulares y camionetas, comenzaron a comprarlas por montón.
Otra toma famosa, esta de Cuartoscuro
Otra toma famosa, esta de Cuartoscuro
“Me da la Proceso donde sale Duarte Gordo” se preguntaba en los estanquillos, “ya no hay, se las llevaron todas”, decían los voceadores, y así en cada puesto Proceso había sido “levantada”. Circuló en menor medida en los restaurantes de cadena en donde habitualmente se vende.
El operativo contra la revista no era novedad: Durante el sexenio pasado se recogían por pilas cuando publicaban reportajes contra Fidel Herrera Beltrán. También pasó cuando el Cártel de Jalisco Nueva Generación dio muerte y abandonó los cadáveres de más de 30 personas en la vía pública, en Boca del Río.
Con la portada de la Proceso 1946 Rubén Espinosa quedó en la mira. Habrían de venir otras agresiones, el acoso desde el Palacio de Gobierno por medio de una horda de orejas. Tenían consigna. Le tomaban fotos en las protestas y ruedas de prensa de quienes exigían justicia o denunciaban algún abuso desde el poder.
A principios de junio pasado resultó agredido física y verbalmente por encapuchados que aprovecharon para hacer desmanes en Xalapa durante una marcha de estudiantes de la Universidad Veracruzana (UV) tras la golpiza a ocho alumnos, a la sazón de las elecciones federales pasadas. A Rubén Espinosa lo encaran los “anarquistas”, tapados de la cara, le increpan y empujan.
En 2013 la vio cerca durante el desalojo violento por parte de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) a maestros que protestaban en Plaza Lerdo o Regina contra la Reforma de Educativa. Duarte necesitaba la plaza despejada para celebrar, con acarreados de la periferia, el Grito de Independencia, y un baile con la banda El Recodo.
Apasionado de las protestas ciudadanas y de las causas sociales, se había enterado del posible desalojo y se fue a la plaza para aguardar. A la una AM, policía acreditable ingresaba por docenas y en cuestión de minutos corrieron a todos. Rubén tomó las fotos y de inmediato se marchó a su casa para guarecerse. En el camino fue interceptado por policías que le exigieron borrar las imágenes. Después de eso se desapareció durante varias horas, perdió el teléfono y no había comunicación.
Los amigos le buscaron con denuedo pues lo pesaban detenido en las masmorras de Arturo Bermúdez, en San José, junto a maestros reprimidos. Horas después apareció con bien y sobre todo con varias fotos en las cuales se miraba a los policías armados con toletes eléctricos y con los cuales aporrearon a los mentores. Rubén Espinosa documentó una de las peores noches para los movimientos sociales en Veracruz, pues la golpiza la recibieron los maestros y docenas de jóvenes identificados con la causa que también estaban en la resistencia. Duarte no dudó en madrear a dos generaciones distintas. Su muerte, un golpe más duro para esas nuevas generaciones que admiraban su trabajo y prácticamente le tenían como un símbolo.
“Las protestas eran su especialidad”, cuenta Aarón Gaona, quien recuerda que Rubén Espinosa Becerril era originario del Distrito Federal (Tacubaya) y llegó a Veracruz en 2009 con otro equipo de profesionales para trabajar en el portal Elgolfo.info, propiedad de José Othón González Ruiz, que manejaba una línea a favor del gobernante en turno.
Al tiempo, Rubén Espinosa sale de El Golfo y comienza a definirse por las causas sociales y las manifestaciones, “yo creo que porque venía de una familia de trabajo. No le gustaba mucho seguir órdenes. Las hacía; pero siempre buscó hacer lo que a él le gustaba, su forma de ser era medio irreverente. El clásico chilango que va a la provincia con sus ondas muy marcadas”.
“Como fotógrafo era bueno. Buscaba mucho tener una buena composición. Nunca era egoísta con lo que sabía” define.
No había protesta o demanda social en Veracruz, o manifestación en Xalapa, que no haya documentado desde su salida de El Golfo para trabajar en medios como MultigráficaAVC Noticias y APRO.
PROMO-FOTOGRAFO
Araceli González, de Colectivo por la Paz, donde se agremian madres que buscan a sus hijos desaparecidos en situaciones de violencia, lo describe como un tipo convencido de la realidad de Veracruz y que eso lo llevaba en sus valores. Raro era verle siguiendo al gobernante.
Rubén Espinosa “se identificaba con esa indignación porque buscaba cambios desde el trabajo que hacia; le indignaba la inseguridad, la violencia las injusticias”.
“Siempre era amable. En las manifestaciones o conferencias de prensa nos saludábamos. Tomaba fotos y se iba”, cuenta la también encargada de la organización Equifonia, en pro de los derechos de mujer.
Gabriela Martínez, promotora de los derechos de los animales, lo ubica como “una de las personas más auténticas que he conocido. Era uno de los pocos periodistas que entendían las causas, las luchas sociales. Era muy objetivo y sus pensamientos eran filosofía pura”.
“Era una piedrota en el zapato”, define.
Rubén Espinosa Becerril fue encontrado sin vida en un departamento de la colonia Narvarte. En la escena había también cuatro víctimas más, mujeres, maniatados de pies y manos con cinta. Con señales de tortura y disparos de arma de fuego.
PROMO-PERIODISTA-VER
Rubén Espinosa se exilió de Veracruz porque era acosado por desconocidos. Sintió miedo después de que sujetos sospechosos daban cuenta de sus pasos al trabajo, casa y amigos. Esto comenzó luego de sus acciones, con otros periodistas, para cambiar el nombre a la plaza Lerdo a Plaza Regina Martínez -también corresponsal de Proceso-. La placa con el nombre de Regina fue retirada horas después de su colocación por parte de periodistas. Los reporteros la compraron nueva y la montaron otra vez. Rubén Espinosa tomó cemento blanco para fijar el trozo de metal a la escalinata, pero ni así la respetaron y a los pocos días la sustrajeron. Después de ese evento lo comenzaron a seguir desconocidos. Por eso se marchó al DF, desde donde sentenció: “La muerte escogió a Veracruz como su casa y allí decidió vivir”.
En abril de 2013, la directiva de Proceso, la revista en donde colaboraba Rubén Espinosa, denunció la existencia de un plan tramado desde Veracruz para que un grupo de policías de ese estado viajaran al DF a ejecutar acciones hostiles contra Jorge Carrasco, quien estaba asignado por la revista para investigar el homicidio de Regina Martínez dentro de las propias pesquisas del semanario. El plan contemplaba ubicarlo, acopiar información personal y emprender acciones hostiles en su contra. La denuncia de Proceso fue retomada por organismos internacionales defensores de los derechos humanos y se brindó seguridad inmediata al periodista. Carrasco se tuvo que exiliar del país un tiempo y hasta la fecha sigue bajo resguardo.

En este tenor, el fin de Rubén Espinosa hace preguntarse a muchos periodistas por la posibilidad de que el poder hubiera retomado ese plan para adaptarlo al fotógrafo asesinado en la Colonia Narvarte.

La muerte decidió salir de Veracruz para buscar bajo encomienda a Rubén Espinosa.

La muerte decidió salir de Veracruz para buscar bajo encomienda a Rubén Espinosa.
Carlos Ogaz
El 1° de agosto por la mañana en diferentes medios se reportó el hallazgo de cinco cuerpos sin vida —cuatro mujeres y un hombre— en un departamento de la Colonia Narvarte, en la Ciudad de México. Uno de los cuerpos correspondía al fotógrafo Rubén Espinosa, reportado como desaparecido por sus familiares horas antes, confirmó Artículo 19 en una alerta.
Los familiares de Rubén, quien vivía en el DF desde hace un mes, luego de haberse «autoexiliado» de Veracruz debido al hostigamiento y las amenazas que recibía por su labor, supieron de él por última vez el viernes a las 14:00 horas, cuando les avisó en un mensaje que se dirigía a su hogar. Luego de percatarse de la ausencia, los familiares lo reportaron como desaparecido.
Fotoperiodista de Proceso, Cuartoscuro y AVC Noticias, Rubén «abandonó Veracruz tras agresiones en su contra. A mediados de junio pasado, Espinosa salió del estado (…) para refugiarse en el Distrito Federal…», señala la alerta. Rubén se especializaba en la cobertura de protestas sociales y mantenía una postura crítica frente al gobernador del priista Javier Duarte.
«El miércoles 10 de junio, por la mañana, el fotoperiodista notó a una persona afuera de su casa, en Xalapa. “No le di mucha importancia y seguí camino a realizar mi trabajo”, relató (…) En la tarde, dos individuos más permanecían frente a su hogar. “Tres me veían de manera agresiva, ahí se encontraba el primer sujeto, quien aparentemente me tomó una foto y me hizo una seña como de ‘¿Qué pedo?’”. En la noche, cuando regresaba a su casa, dos personas lo siguieron, por lo que se refugió en una tienda de artículos para bebé. Minutos después, el fotoperiodista continuó su camino. Antes de llegar observó que afuera de su casa otras dos personas lo esperaban. Cuando lo vieron caminaron hacia él y Espinosa se hizo a un lado para dejarlos pasar. Éstas se detuvieron, lo miraron fijamente y se fueron.», agrega el comunicado.
Un día antes, el comunicador encabezó el acto de la recolocación de una placa en honor a la periodista Regina Martínez, asesinada en la entidad el 28 de abril de 2012.
De acuerdo con Artículo 19, «El homicidio de Rubén Espinosa marca un nuevo hito en la violencia contra la prensa en México. Es la primera vez que un periodista desplazado internamente es asesinado en el Distrito Federal. La violencia que había sufrido Espinosa era conocida públicamente, por lo que el homicidio del fotorreportero se produjo sin que las autoridades encargadas de proteger periodistas en este país movieran un solo dedo a favor de Espinosa.»
VERACRUZ Y LA VIOLENCIA CONTRA LOS PERIODISTAS
La muerte de Rubén se suma a las 14 ocurridas durante el gobierno de Javier Duarte (y a las 88 a nivel federal): en su mayoría casos sin resolver que hacen de Veracruz el lugar más peligroso de América Latina para ejercer el oficio periodístico. Paradójicamente, también es un sitio donde el gobernador es «reconocido» por la prensa afín a su mandato por «defender la libertad de expresión», como ocurrió en 2013 con la Asociación Mexicana de Editores de Periódicos, AC.
En su afán por encubrir la verdad, Duarte ha caído en el ridículo y la burla, comprando reconocimientos y redacciones. A estas acciones ha sumado la impunidad como carta de gobierno. Apenas el 30 de junio pasado, se dirigía a los periodistas con un «Pórtense bien», en un discurso ofrecido en Poza Rica con motivo del Día de la Libertad de Expresión:
«Pórtense bien. Todos sabemos quiénes andan en malos pasos (...) Todos sabemos quiénes de alguna u otra manera tienen una vinculación con estos grupos (...) Todos sabemos quiénes tienen vínculos y quiénes están metidos con el hampa (...) Pórtense bien, se los pido. Vienen tiempos difíciles (…) Vamos a sacudir el árbol y se van a caer muchas manzanas podridas.»
Así, las muertes y las desapariciones siguen ocurriendo y el gobernador hace oídos sordos. Apenas en julio pasado se reportó la desaparición de Juan Mendoza Delgado, director del sitio Escribiendo la verdad. Al día siguiente su cuerpo fue hallado sin vida, atropellado. Lo mismo ocurrió con Armando Saldaña Morales, de la estación La Ke Buena, quien fue asesinado en mayo. Su cuerpo fue hallado con señales de tortura y con cuatro impactos de bala.
Apenas dos casos de una larga cadena.
A pesar del riesgo de ejercer el periodismo en contexto así, Rubén Espinosa era de los pocos periodistas comprometidos con la producción de información referente a movimientos y protestas sociales, además de dar seguimiento a los casos. Fue uno de los contados periodistas que denunció la brutal golpiza que recibieron estudiantes universitarios organizados en Xalapa, por parte de paramilitares, en junio pasado.
Hasta la capital lo alcanzaron los sicarios. Fue desaparecido, torturado y ejecutado con dos tiros de gracia en la cabeza.
La muerte decidió salir de Veracruz para buscar bajo encomienda a Rubén Espinosa.
vía: Regeneración Radio
foto: Ehécatl Ríos.

Ruben Espinosa, the Mexican photojournalist found dead in Mexico City on Saturday.





Ruben Espinosa
 Ruben Espinosa, the Mexican photojournalist found dead in Mexico City on Saturday. Photograph: STR/EPA

A photographer for an investigative magazine who fled his home state after being harassed has been found dead in Mexico City along with other people.
The body of Ruben Espinosa, who collaborated with Proceso magazine and other media, was identified by a family member at the morgue on Saturday afternoon, the magazine reported, adding that he had two gunshot wounds.
Espinosa had recently gone into exile from the Gulf coast state of Veracruz, where he felt under threat, according to Proceso. His family had lost contact with him on Friday and by Saturday the free speech advocacy group Article 19 had called on Mexican authorities to activate the protocols for locating a missing journalist.
He was found dead with four women, three of whom lived in the apartment in the middle-class Narvarte neighborhood near the centre of the city, according to the Mexico City prosecutor’s office. The fourth woman was a domestic employee, the prosecutor’s statement said. It said identifications and cause of death were still being verified.
Veracruz has been a dangerous state for reporters. According to the Committee to Protect Journalists, 11 journalists have been killed there since 2010, all under governor Javier Duarte, the most recent just a month ago. Two others, including Espinosa, were Veracruz journalists found dead outside of the state.
Article 19 said the killing of Espinosa marked a new level of violence against journalists in Mexico, as he was first to be killed while in exile in Mexico City. Many reporters under threat in their home states have taken refuge in the capital, where the federal government has set up an agency to help such journalists.
The advocacy group said in an article that the killing occurred “without authorities charged with protecting journalists lifting a finger to help Espinosa”.
Article 19 said it published an alert about Espinosa on 15 June after he reported unknown people following him, taking his photograph and harassing him outside his home in Xalapa, the capital of Veracruz.