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Friday, May 30, 2014

Manual para hacer un homenaje en el béisbol mexicano: Elia Casillas

 
                  

 
                         Manual  para hacer un  homenaje en el béisbol mexicano

 


Primero: Tener un homenajeado. El favorecido puede ser desde un vivo, hasta un difunto. Ustedes saben que nada más fallece alguien y le ponen el nombre del desafortunado a una calle, a su pueblo, a la liga, a un estadio y hasta retiran el número del club. Sin embargo, hay muchos vivos que siempre fueron unos muertos. Como en botica de  pueblo  y en la Viña del Señor.   

Segundo: Que el candidato haya tenido una carrera respaldada por números,  o a su favor, ostente una hazaña que lo amerite (juego perfecto, sin hit ni carrera, triple corona de picheo o bateo, campeón de liga, manager del año), o mínimo, haya salvado a la suegra en un incendio.

Tercero: No sólo puede ser un jugador el agasajado, también son dignos de homenaje; periodistas, cronistas, anunciadores del sonido local, narradores de radio, televisión, directivos, y hasta el señor que amablemente  trae la soda a su asiento (siempre y cuando, nunca haya aceptado propina y siga igual de sonriente atendiéndolo). Uy olvidé los ampayers o árbitros. Imperdonable de mi parte. Jamás he visto un homenaje a un hombre de negro. ¿Será por la vestimenta? Hmmmm ni que fueran gatos, no me digan que ustedes son supersticiosos,  o ¿es porque son jueces? Si eso debe ser…  Oigan, ellos deben tomar una decisión en media fracción de segundo, perfectos no son, aunque deberían de esforzarse un poco más. Si ellos también tienen su tic, tac, que en lo más profundo, les hace  toc, toc.   

Bueno ya tenemos el agasajado.

Paso número 1. Contactar al mejor cronista, para que realice un resumen  breve del considerado. Digo breve porque imaginen una semblanza de Francisco Estrada (el Paquín), ahí nos oscurece y amanece. En el pacífico está Alfonso Araujo que domina la A y la Z con fechas, números y hasta anécdotas, de casi todos los personajes que han salido del anonimato, gracias al béisbol.

Paso número 2. Realizar una rueda de prensa, donde se dará a conocer el evento, haciendo partícipe al pueblo de dicho acontecimiento. Se recomienda efectuarlo en un salón de hotel, sin olvidar bocadillos y bebidas refrescantes (sin alcohol). No vaya a ser que a la hora de la hora, despierten rencores y piedras, y otros resulten refrescados y con hinchazón.  

Paso número 3. Invitar al Presidente municipal. Aunque nos caigan mal los políticos, éstos nunca se quieren hacer menos en la fotografía y siempre llevan su buena placa, grande, ancha, dorada, dorada, para que se note y encandile. Es muy importante recordar, que el homenaje no es para nosotros.

Paso número 4. Convidar a las Autoridades de la liga de béisbol, si no llevan memoria o regalo, que les dan boletos de gayola (gradas de cemento). Para que sientan lo duro del rigor.

Paso número 5. Hacer la invitación extensiva a los clubes de béisbol donde el festejado haya circulado. Sí, algunos se la pasaron calentando el tingo y el  tango y no hay que hacer menos a nadie. O todos coludos o todos faldudos. 

¿Qué ejecutar como club,  por el halagado?

Paso número 1. Hablar con los patrocinadores donde se entregará una fotografía o caricatura del susodicho para que manufacturen: camisetas, cuadernos, lapiceros con el nombre, tazas firmadas, posters, pelotas. Estos suvenirs o recuerdos, se entregarán al público a la entrada al estadio, para asegurar venta de boletos y por lo menos, dar una parte de las ganancias a la familia o al jugador (también de pan vive el hombre). Las tortillas acaban de subir: diez pesos el Kilo y lo que falta.

Paso número 2. Realizar una reseña en DVD, para que esta pueda ser exhibida en la pantalla. Por favor,  no pidan retratos de cuando el agasajado era bebé y lo tenían desnudo en la cama.

Paso número 3. Dejar un sólo fotógrafo, y camarógrafo en el campo, ya que muchos no permiten apreciar el evento, el club se encargará de enviar las imágenes a todos los medios después de que haya concluido el evento, vía e-mail. Los virus no son parte del festejo, favor de poner una   vacuna potente antes de abrir los archivos, el club no se responsabiliza de maquinas atrofiadas.

Paso número 4. Si el homenajeado aún tiene el gusto de merodear este universo de supervivientes, favor de colocarle un escritorio en algún pasillo del estadio,  para que el público pueda tomarse la fotografía, reciba una firma en su recuerdito o entregue su regalo al  festejado.  Dos policías para el orden y una edecán para que cuide a los gendarmes,  porque con eso de que Rosita era muy bonita y uno pa´ti y dos pa´ mi, y tú no digas nada que ¡ay!  mochilas ¿y dónde quedó la bolita?

Recomendaciones. Reunir un grupo de trabajadores que amen el béisbol. Nombrar un responsable del evento, (nada que llegó Mara Romero y la asaltaron o que Mariquita no hizo la tarea). Deben de tener un mínimo de 15 días  para este trabajo, con menos horas, se estarán aventurando a una tragedia que, en lugar de satisfacción, dará pena ajena y les caerán  siete años de vacas flacas y la maldición de Tiziano Ferro: tendrán hijas  peludas, y bigotonas.  

 

 

 

 

Navojoa Sonora, enero 6 de 2007

 

 

Saturday, May 24, 2014

Demian Mazur: POEMAS



CONJURO
Gloria de la inexistencia, pródiga en desastres.
Fémina balanza injusta del brebaje del sueño…
¡Di cuántas generaciones más deben morir!
Tanta prisa ira conjura; lo que injusto oprime…
La vaguedad silenciosa de la felicidad ajena.
Sin el valor por la libertad una ruina dichosa.
El hombre asiste en su imposibilidad callada;
Triste la jornada para quien ignora lo infame;
¡Dolor ajeno y dolor propio! ¡Cerrada calma!
Oscuridad sombría de los presagios del amor
Forma de perderte, por no hallarte; encuentro.



CODICIA

Con lujuria pervive en la nada…
Codiciosa muerte de ansia viva;
Hace un día de música perpetua…
Soslayo de memoria despojada;
Madera de sueño en costilla rota.
Sin agua, ni sed; falto de hambre.
Renacer en la sombra, despierta,
De hallarme pronto en la locura...
Para saciar el deseo que me nubla.
Y sujetar el desatino con violencia.


TEXTO LIBERTINO


ENSUEÑO

Cuenco bullicioso en el mediodía.
El vacío llena la danza con la risa.
...
El instrumento y la mano hermana.
Por los aires entrelazando aromas;

Fruta fresca, agua de sol, silencios:
La vida vagabunda de la música…



Amar

El descuido bravo de no hallar otra salida…
Graba en el amor tu desvarío ante lo injusto.
Pero ama sin piedad por lo pasado y futuro.
Aunque sepas, siempre el lecho se desarma.

Ama sin la precaución de perderte sin sentido.
Y te prive del consuelo de la soledad y la muerte.
Aunque te fundas en la torpeza desconcertada....
Y sea tu locura y el más profundo dolor, amar.

Persiste en aquel error único como la lluvia.
Entra en la tierra fértil a pesar de las rocas.
Recrea perpetuo la eternidad del instante;
Aprende y sostiene aún ante la fatalidad…

En la oscuridad y en el absurdo, ansiosamente.
De la prisa del desespero y el silencio del beso.
Ama con la desdicha de saber sobre el amor…
Y que aquello que ames te funda en cada herida.

M A Z U R


Tuesday, May 20, 2014

Monday, May 12, 2014

El Oaxaca… Vinicio Castilla. Elia Casillas


 
  
 

El Oaxaca…  Vinicio Castilla

Elia  Casillas
 
 
-Carlos, ¿viste el guante?
-No Vinicio.
-No lo encuentro Carlos, ayúdame a buscarlo.
 
Ahhhh,  terrible noticia para Vinicio.  Perdió el guante  donde puso futuro, agua que no venía del cielo, sino del espíritu  que en algún momento escapó.  Cuando la adrenalina de una atrapada estuvo ahí, haciendo chispas y el dolor de la mano se confundía con el aplauso.  En aquel tiempo,  empezaban las callosidades que deja la pelota,  huella ineludible que lo formaría como especialista en el oficio. Desde ahí, empezó a ver el béisbol con otro enfoque. Pero aún era un niño.  Sí, un niño de ocho años, que había extraviado su guante, un niño traspapelado en la tragedia de lo que se quiere, de lo que gana el dinero. Porque no se puede dejar de lado la plata,  ya que en su manopla partían los ahorros, no sólo de él, sino también los de su hermano Carlos.  Por eso, este acontecimiento cobraba una doble desgracia, puesto que  ni su hermano de diez años, podría tenerlo  una vez más.  Sus ojitos  ensancharon por el estadio, pero esto no fue suficiente  para ver el  guante. Recorrió cada sitio  por donde transitó con paso exacto, mientras, los zapatos formaban un canal con sus vaivenes. Entonces lloró.  En ese momento supo,  que para un jugador no existe bálsamo cuando extravía su manopla. Ésta,  era parte de él, la otra extensión de su mano, de alguna manera,  asistente, camarada, la única que conocía miedos  y coraje.  Sí, la bravura que requiere la tercera base, la esquina que recibe la bola,  cuando se convierte en proyectil.  Era ahí, donde Vinicio quería estar, pero ahora, ya no tenía su guante. Su Rawling mexicano, con el que se imaginaba en Grandes Ligas. Ohhhh anochecer salobre, con la mirada en el limbo de los desventurados, rogando para que al día siguiente, o esa misma noche, alguien hablara diciendo que lo habían encontrado. No fue así. Su guante, ya no era su guante y tenía que aceptarlo. Sin embargo, cada vez que iban a Zacatlán, se repetía la primera vez que lo gozaron y sintieron  piel nueva en los dedos, acoplándose a la mano.  Ahí,  en una tienda de Puebla de los Ángeles,  por fin,  vieron el  resultado del esfuerzo, su  joya, cuando ningún sacrificio fue  inútil…  ¡Tenían un guante!  Ahí dejaron sus ojos, y el zumo de las manos, ahí estaban sus sueños, cada moneda era parte de aquella funda, de aquel logro que ahora les gratificaba con una gran propina, su guante, su manopla de ilusiones.  Un guante,  que ahora no les correspondía. En  un santiamén, la impotencia llegó convirtiéndose en tristeza,  poco a poco,  la pena se adueñaba de él,  finalmente vino la resignación.  El acatamiento apareció con el paso de los días, meses, años, pero nunca borró de la sangre aquel guante, el trago hiriente que no lo dejaba descansar. Algunas veces, mientras pernoctaba,  alguien venía con la manopla y al despertar… Todo era parte de una ficción que de alguna manera,  el mismo se inventaba en su delirio, la  piedra que venía a machacarle una y otra vez su culpa.  De nuevo, entregado al sinsabor  se regañaba por su distracción, por lo imperdonable, por no ser adivino y  desconocer al dueño actual de su guante, por no estar al tanto de su manopla, por ser confiado, por creer que los ladrones sólo eran parte de cuentos y novelas. No sabía cómo ver de nuevo a Carlos, cómo decirle que algún día lo colmaría de regalos, si era más pequeño que él...  Ya profesional, Saraperos de Saltillo adelantaron el suelo para que comprara otra manopla, esta vez,  fue una original. Entonces, prometió llegar con ella al siguiente objetivo y así lo hizo. Bravos de Atlanta  su meta superada, los recorridos en ligas menores,  ahora eran un fragmento de su hambre, sus pies ya eran terreno de otros zapatos, él y su guante iban en los rieles de Grandes Ligas, marcando una historia de mexicanos. Por años estuvo con él, pero…  La malaventura remachó otra vez  la pesadilla. Estaba con  Las Mantarrayas de Tampa, el lugar del extravío daba lo mismo, misteriosamente el guante desapareció. La gratificación de tres mil dólares,  no convenció al que se lo llevó. La persona que hurtó su manopla,  quería la magia que había en ella, no obstante, ignoraba que ese talento era de  las manos de Vinicio, sí, en esas manos que lo llevaron al gran circuito. De cuando en cuando, el mal sueño gira y como eco, permanece en el pecho de Viny agitando el corazón. Nuevamente, despierta en el naufragio y se ve con el uniforme de niño  preguntando:
 -Carlos, ¿viste el guante?
-No Vinicio.
-No lo encuentro Carlos, ayúdame a buscarlo.
 
Navojoa Sonora, septiembre 15 de 2004
 

Sunday, May 04, 2014

Encuentro latinoamericano de autores de microficción: Argentina


Carlos Santibáñez Andonegui: MARICRUZ PATIÑO UN CANTO A LA VIDA



MARICRUZ PATIÑO UN CANTO A LA VIDA

Maricruz Patiño, Árati, Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta 2009, Miembros del Jurado Dolores Castro, Raquel Huerta Nava y Leticia Luna, Dirección de Cultura de Tampico, Editor Miguel Ángel Porrúa, 2013. Reseña de Carlos Santibáñez Andonegui, 4/5/14.


Árati es un canto a la vida. Entabla su conversación de matices con variedad de formas que tienen que ver con el agua. Maricruz Patiño ganadora con este libro en 2009 del Premio Nacional Efraín Huerta, ejercita su oído para adentrarse en suaves rumores, remembranzas, ecos, que conducen el ser por caminos de viaje y resolución que sólo pueden provenir del agua, asemejarse a ella, imitar sus formas y descubrir una complicidad en su filtrarse discreto o en su andar presuroso.

La casa es la de todos los días. Es la misma que emerge del abismo pero la amamos porque en ella:

“el hombre duerme
Goza su ración de amor”.

Lo principal es habitarla, como lo expresa el nombre de la postrer sección, “Habitar la casa”, con un epígrafe de Bachelard que en la Poética del espacio recomienda:

“Los espacios donde hemos sufrido la soledad o gozado de ella, donde hemos deseado y hemos comprometido, son en nosotros imborrables”.

La primera parte llamada “Recapitulación del mar”, demuestra la riqueza ya presente en Gastón Bachelard: “El agua acoge todas las imágenes de la pureza”. Es poesía que transcurre en calidad de brillos que espejean.

Como en modalidad de preludio a la siesta, un rumor detiene el ruido de las olas para facilitar este diálogo amable de sólido a líquido: “el vuelo de las aves se pliega en la enramada/ las aguas vierten su verde sangre en el color del mar/ cuidan el misterio del paisaje”.



La segunda parte, “Cantar de Amor”, enmarcada por un epígrafe de Rilke: “Cantar de veras, ¡ah! es otro aliento,/ Un soplo en torno a nada. Un vuelo en Dios. Un viento”. Es el misterio cuántico en que por una causalidad, o azar, o milagro, o todo junto, nuestra conciencia ve llenarse el vacío, y colmarse de pronto en la sorpresa o la novedad: en el tejido de la noche es cuando el ser se deja acariciar, el momento más negro se transforma en estrella: “como un rezo/ como un canto/ llega ascendiendo tu lleno/ a mi vacío”.

Bien como lo que llega en el ensueño “donde los dobles se persiguen”, pero la luz emprende su camino de vuelta y el lenguaje se le adhiere, no para salvarse sino para esconderse con ella: “toda palabra se pierde/ en el amanecer”.

La naturaleza está en todo, es una con el pensamiento: en medio de esta atmósfera incluyente la poeta repone: “como pensamientos ágiles pasan los cangrejos”.

Hay mucho que aprender, en esta constante fabricación de atmósfera insinuante, tersa, que Maricruz apura al final como si se tratara sólo de devolverle una herencia a Octavio Paz, cerrando el libro con un pensamiento que invoca: “…por último maestro Octavio:/ la mirada también es una casa”, pero el maestro de su fanopea, por más que ella lo añore, no es un solo poeta, que brinda forma a lo que en ocasiones ya ha sido dicho antes que él, ni siquiera es un paisaje físico sino un paisaje humano donde la luz y el agua son la realidad y el deseo, aquí tasadas como la realidad y el lenguaje; es así que en un momento dado juega con la luna y la convierte en verbo:

“Lunan los hilos de tu piel… lunan los verdes vidrios de tus ojos… lunan tus dedos que velan el sueño…luna el paisaje… lunas tú”. Tiene la razón poética, como una enorme micro ficción de la luna le damos la razón: “inútil es esconderse de la luna”.

Desde este escenario el alma da su anuencia al Sí de la existencia, aunque hay, no podría dejar de haberlo, un azul temblor, porque se trata de un Sí en que la primavera es un puerto donde el albatros pica su presa, no tiene remedio, los cuerpos se aproximan a otros cuerpos hasta la desesperación pero el vacío no solamente nos llama, sino también nos ama: “siempre el vacío llamándome/ y amando”, escenario de juegos y colores donde de nuevo “el Mar es Plata”, que puede aproximarse como la dirección, el domicilio del ser humano, de ahí que la poeta establezca: “la casa es un deseo que se acrecienta”.

No existe propiamente un tracto paulatino que conduzca en el libro, hacia la redondez del clímax, sino se van dejando huellas, acuses de recibo de ciertas compañías por ejemplo Jorge Cuesta, Pintado, Rilke, los delirios de la mente loca (Díaz Mirón) pero a su propio tiempo, y medida, en la tercera sección “Canto de la Vida a la Muerte”, la poeta llega al centro en el que traza la línea que falta de escribir al orientalismo hindú, no así al hebreo, y alienta: “Aprendo el deseo de la muerte al vivir”.

A partir de ahí, “todo amor es pasión/ todo silencio ausencia/ pero en cada vacío hay un lleno/ y en todas las pasiones el olvido”.

Ya podemos entonces someternos a todos los designios. Somos parte de un plan, estamos dentro del mismo, la conciencia se nos vuelve cómplice, el corazón desea salir del pecho: “Este latido está a punto/ de saltar en pedazos”.

Solamente el otoño sabe brillar con esta malicia en los ojos de los peces, sólo el otoño es dueño absoluto de las cosas que siempre se recuerdan. Un paso más y el frío lo aturdiría todo. Pero el ser defiende sus preseas en el atardecer de la memoria, por eso el nombre de la cuarta sección es justamente: “Apuntes de la memoria”, y es el mejor lugar para sentirse en España, España en el corazón. Los poemas llueven escritos equilibradamente a partir de Barcelona, Granada, y el sutil entrever de una mezquita evoca la parte árabe de la antiquísima dominación dormida…

A instancias de esta vocación otoñal, la presencia poética se deja ver, se acumula: “Mi espíritu despierta con la puesta de sol”.

Algo que las palabras difícilmente pueden hacer, es amar a viva voz lo que dejamos… Lo más que pueden hacer, es celebrarlo, y esto es ya memorable, equivale a venir oyendo discurrir “el fagot de las burbujas que anida entre las rocas”. Después de todo el cielo nos arropa, como un manto ancestral, nos determina a casa, nos incluye acaso en su mentira, en su capa extendida que es tan solo una palpitación de estrellas que se pierde en la noche

A su amparo sabemos que vivir es solamente probar el encendido placer de la substancia…

La clave de este desarrollo es el lenguaje, no el tiempo, ni siquiera el espacio sino el amor, que vuelve y llega siempre, en el relato de dos que se aman: que con su paso cubren muchas rutas y encienden nuevas fuentes. Dos que cuentan su historia a la naturaleza, “el alma que ambos forman va de sí a sí misma”, y que después de atravesar su espejo y ser uno en lo múltiple, en un sublime canto de alegría, han compuesto algo más, y lo han dejado escrito para deleite de otros, “pues cuando dos se aman/ escriben un poema en el cielo”.