Sandra Mortis
LITERATURA AL ALCANCE DE TODOS
9º Encuentro internacional de escritores Bajo el asedio de los signos
(26, 27 y 28 de octubre de 2011)
Este año el encuentro no fue sólo entre escritores, pues se llevaron a cabo actividades en algunas instituciones de la región como: UTS, ITSON Náinari, Cobach, Tecmilenio, Inst. Libertad, Ponguinguiola, Colegio Niebla, ITAMA, Cecytes (plantel Quiriego) y Cobach (plantel Quetchehueca). En ellas hubo mesas de lecturas, presentaciones de libros, talleres de lectura, charlas literarias, talleres de escritura, talleres para niños. Todo ello para acercar al público estudiantil a los escritores que llevaron su experiencia y conocimiento, en el afán de promover el interés por los libros. Algunos de los que participaron en dichos talleres fueron: Alba Brenda Méndez, Elia Casillas, Alaric Gutiérrez, Abdul Machi, Blanca Aragón Febles, Daniel Camacho, Primavera Encinas, Paco Espinoza y Emilia Buitimea. Estuvo la literatura al alcance de todos, con un tendedero de poesía el segundo día en Cócorit, con hojas de poemas de los autores participantes. Fueron 1700 personas, las que escucharon a los escritores de Bajo el asedio de los signos este octubre (dato de Mara Romero).
Ese día 26 de octubre a las 5:27 pm al inaugurarse el encuentro, Juan Manz mencionó “es mucho el esfuerzo, pero también son muchas las gratificaciones”
Para el público en general, hubo dos mesas el primer día en Biblioteca Pública “Jesús Corral Ruiz” con los escritores: Frank Meza de Culiacán, con poemas como Pájaro carpintero; Diana Espinal de Honduras, que nos leyó del golpe de estado en su país; Federico Corral Vallejo del D.F., con su poemario más reciente De plumas y huesos; Vilma Perez de Cajeme con su prosa poética erótica y la primera intervención en este evento de Mario Alonso con Umbral y gloria y Fabiola Amaro con su texto de insectos, ambos de San Luis Potosí y con los que tuve la oportunidad de estrechar amistad en los convivios.
La segunda mesa estuvo conformada por los narradores: Ignacio Mondaca de Hermosillo que leyó de su libro más reciente: Relatos sin rostro; Jorge Luis Herrera del D.F. nos narró La perfección de dolor, Un milagro y Juan Diego González con sus cuentos Querubín, Hermano y otros.
A las 19:00 horas Marisa Trejo, expuso la conferencia “Rosario Castellanos y su trascendencia en la poesía Hispanoamericana”, donde habló de la vida de Rosario Castellanos, su obra poética, sus ensayos sobre política y artículos periodísticos. Nos comentó que en 1970, una periodista al preguntarle cual género literario le gustaba más contestó: “la poesía es la que surca los sentimientos y me deja más contenta, el ensayo me declara problemas teóricos y el periodismo me permite tener acceso a más gente”.
El jueves 27 de octubre en Biblioteca Pública se presentó el libro El don de la noche, del italiano Emilio Coco, que está escrito en español e italiano, “consta de dos partes: la primera es la despedida al hermano, es una poética descarnada, relacionada con los seres queridos y la segunda parte es una poética que se aleja del dolor, para aproximarse al sarcasmo y al humor, es una antípoda de la primera parte” nos dice José Ángel Leyva, destacó que Emilio es uno de los más activos representantes de la literatura y es autor de la “Antología mexicana en Italia” y “Antología mexicana indígena en Italia”.
Ese mismo día en la tarde nos reunimos en el “Museo de los Yaquis” en Cócorit, como ya es costumbre en el encuentro desde hace algunos años. El director del museo, Alfonso Bojórquez Acuña nos dio la bienvenida y reconoció la labor de los organizadores y los escritores como “baluartes de la sociedad, propagadores de la cultura y asiduos contribuyentes al desarrollo de los pueblos”.
En la tercera mesa estuvieron el poeta español Juan Carlos de Sancho de Islas Canarias, con algunos poemas; Marisa Trejo, poeta y ensayista de Chiapas leyó poemas titulados Frida, Receta de amor, entre otros; Bruno Rios de Hermosillo y reside en Monterrey con poemas de su libro La blanca espera del tren; José Luis Amparo, médico de Guadalajara con varios premios literarios nacionales leyó de su texto Mira como se primavera el mar; Esteban Domínguez, presidente de Escritores de Sonora A.C., narró cuentos; Jorge Ochoa de Hermosillo, nos leyó poemas de amor de su libro Yo quiero viajar al espacio y Alejandro Campos del D. F., nos compartió de su poemario Melancolía del olvido.
Luego se presentó el libro de Juan Manz: Padre Viejo en su versión trilingüe: español, inglés y francés. El escritor peruano, José Vargas comparó la poesía de Juan Manz con Mozart, que al preguntarle como componía su música, contestó que lo que hacía era “unir sonidos que se amen”.
Más tarde en la plaza de Cocorit asistimos al performance de Elia Casillas: Sola sin tu sombra, con la participación de José Luis Ochoa en la guitarra y Angel Luzanilla, el pintor que dibuja a Frida en el escenario. A continuación el maratón poético con Gloria Barragán, Mara Abdalá, Sylvia Manríquez, que nos leyeron parte de su obra y Elmer Tabanico que cantó a capela para complacer al público. Siguió Mara Romero y su performance Óxido 2245 dirigido por Dumar Villarreal. Y para finalizar el día en el Museo de los Yaquis se presentaron los libros: 20 del XX Poetas de Islas canarias de Juan Carlos de Sancho, que reúne el fenómeno poético de España en el siglo XX y Confesiones para un genocidio de Alfonso Baldomero Freire de chile, que trata sobre entrevistas a personas que vivieron el genocidio en Chile y Argentina, y las represiones en Chile y Honduras.
El último día en el Museo de la Revolución, se presentó la novela Las lágrimas del Centauro de Armando Alanis, que expone la vida de Pancho Villa en la revolución, en ella lo baja del pedestal y convierte en humano. Entre la audiencia había muchos jóvenes de preparatoria, que participaron de este festín de letras que terminó con dos últimas mesas. La número cuatro, conformada por Ismael Serna de Cajeme, que nos deleitó con poemas; Inés Martínez de Castro, con su inspirada poesía y Fidelia Caballero, con poemas de protesta contra la injusticia social, ambas de Hermosillo; José Angél Leyva de Durango, poeta, editor y promotor cultural, nos compartió La falange de Darwin; Alfonso Baldomero de Chile con poemas amorosos; Luis Maria Marina de España, con su narrativa erótica y Eduardo Antonio Parra del D.F., nos leyó En lo que dura una canción.
Y en la última mesa estuve acompañada de Gerardo del Real, de Cajeme, con su Diosa Esmeralda; Clara Luz Montoya de Navojoa, con poemas dedicados a la Guarderia ABC; Cristina Murrieta de Hermosillo, leyó un canto ópata; José Guillermo Vargas de Perú, con su gran simpatía e ímpetu al leer Maldita descripción de Jano, Alain Sanit Martin del D.F., con su narrativa Banquete y yo, con poemas de los últimos meses.
Al finalizar las jornadas diarias había convivios con cena y música para los escritores, estuvieron la estudiantina de ITSON, el guitarrista Carlos Borrego y el grupo acústico “Los ojos”. Y así conviviendo y degustando de platillos literarios que como dijo Juan Manz en la inauguración y clausura del evento: “los organizadores ponen la mesa, los cubiertos y los escritores dan el manjar del que gozamos todos los asistentes”.
LITERATURA AL ALCANCE DE TODOS
9º Encuentro internacional de escritores Bajo el asedio de los signos
(26, 27 y 28 de octubre de 2011)
Este año el encuentro no fue sólo entre escritores, pues se llevaron a cabo actividades en algunas instituciones de la región como: UTS, ITSON Náinari, Cobach, Tecmilenio, Inst. Libertad, Ponguinguiola, Colegio Niebla, ITAMA, Cecytes (plantel Quiriego) y Cobach (plantel Quetchehueca). En ellas hubo mesas de lecturas, presentaciones de libros, talleres de lectura, charlas literarias, talleres de escritura, talleres para niños. Todo ello para acercar al público estudiantil a los escritores que llevaron su experiencia y conocimiento, en el afán de promover el interés por los libros. Algunos de los que participaron en dichos talleres fueron: Alba Brenda Méndez, Elia Casillas, Alaric Gutiérrez, Abdul Machi, Blanca Aragón Febles, Daniel Camacho, Primavera Encinas, Paco Espinoza y Emilia Buitimea. Estuvo la literatura al alcance de todos, con un tendedero de poesía el segundo día en Cócorit, con hojas de poemas de los autores participantes. Fueron 1700 personas, las que escucharon a los escritores de Bajo el asedio de los signos este octubre (dato de Mara Romero).
Ese día 26 de octubre a las 5:27 pm al inaugurarse el encuentro, Juan Manz mencionó “es mucho el esfuerzo, pero también son muchas las gratificaciones”
Para el público en general, hubo dos mesas el primer día en Biblioteca Pública “Jesús Corral Ruiz” con los escritores: Frank Meza de Culiacán, con poemas como Pájaro carpintero; Diana Espinal de Honduras, que nos leyó del golpe de estado en su país; Federico Corral Vallejo del D.F., con su poemario más reciente De plumas y huesos; Vilma Perez de Cajeme con su prosa poética erótica y la primera intervención en este evento de Mario Alonso con Umbral y gloria y Fabiola Amaro con su texto de insectos, ambos de San Luis Potosí y con los que tuve la oportunidad de estrechar amistad en los convivios.
La segunda mesa estuvo conformada por los narradores: Ignacio Mondaca de Hermosillo que leyó de su libro más reciente: Relatos sin rostro; Jorge Luis Herrera del D.F. nos narró La perfección de dolor, Un milagro y Juan Diego González con sus cuentos Querubín, Hermano y otros.
A las 19:00 horas Marisa Trejo, expuso la conferencia “Rosario Castellanos y su trascendencia en la poesía Hispanoamericana”, donde habló de la vida de Rosario Castellanos, su obra poética, sus ensayos sobre política y artículos periodísticos. Nos comentó que en 1970, una periodista al preguntarle cual género literario le gustaba más contestó: “la poesía es la que surca los sentimientos y me deja más contenta, el ensayo me declara problemas teóricos y el periodismo me permite tener acceso a más gente”.
El jueves 27 de octubre en Biblioteca Pública se presentó el libro El don de la noche, del italiano Emilio Coco, que está escrito en español e italiano, “consta de dos partes: la primera es la despedida al hermano, es una poética descarnada, relacionada con los seres queridos y la segunda parte es una poética que se aleja del dolor, para aproximarse al sarcasmo y al humor, es una antípoda de la primera parte” nos dice José Ángel Leyva, destacó que Emilio es uno de los más activos representantes de la literatura y es autor de la “Antología mexicana en Italia” y “Antología mexicana indígena en Italia”.
Ese mismo día en la tarde nos reunimos en el “Museo de los Yaquis” en Cócorit, como ya es costumbre en el encuentro desde hace algunos años. El director del museo, Alfonso Bojórquez Acuña nos dio la bienvenida y reconoció la labor de los organizadores y los escritores como “baluartes de la sociedad, propagadores de la cultura y asiduos contribuyentes al desarrollo de los pueblos”.
En la tercera mesa estuvieron el poeta español Juan Carlos de Sancho de Islas Canarias, con algunos poemas; Marisa Trejo, poeta y ensayista de Chiapas leyó poemas titulados Frida, Receta de amor, entre otros; Bruno Rios de Hermosillo y reside en Monterrey con poemas de su libro La blanca espera del tren; José Luis Amparo, médico de Guadalajara con varios premios literarios nacionales leyó de su texto Mira como se primavera el mar; Esteban Domínguez, presidente de Escritores de Sonora A.C., narró cuentos; Jorge Ochoa de Hermosillo, nos leyó poemas de amor de su libro Yo quiero viajar al espacio y Alejandro Campos del D. F., nos compartió de su poemario Melancolía del olvido.
Luego se presentó el libro de Juan Manz: Padre Viejo en su versión trilingüe: español, inglés y francés. El escritor peruano, José Vargas comparó la poesía de Juan Manz con Mozart, que al preguntarle como componía su música, contestó que lo que hacía era “unir sonidos que se amen”.
Más tarde en la plaza de Cocorit asistimos al performance de Elia Casillas: Sola sin tu sombra, con la participación de José Luis Ochoa en la guitarra y Angel Luzanilla, el pintor que dibuja a Frida en el escenario. A continuación el maratón poético con Gloria Barragán, Mara Abdalá, Sylvia Manríquez, que nos leyeron parte de su obra y Elmer Tabanico que cantó a capela para complacer al público. Siguió Mara Romero y su performance Óxido 2245 dirigido por Dumar Villarreal. Y para finalizar el día en el Museo de los Yaquis se presentaron los libros: 20 del XX Poetas de Islas canarias de Juan Carlos de Sancho, que reúne el fenómeno poético de España en el siglo XX y Confesiones para un genocidio de Alfonso Baldomero Freire de chile, que trata sobre entrevistas a personas que vivieron el genocidio en Chile y Argentina, y las represiones en Chile y Honduras.
El último día en el Museo de la Revolución, se presentó la novela Las lágrimas del Centauro de Armando Alanis, que expone la vida de Pancho Villa en la revolución, en ella lo baja del pedestal y convierte en humano. Entre la audiencia había muchos jóvenes de preparatoria, que participaron de este festín de letras que terminó con dos últimas mesas. La número cuatro, conformada por Ismael Serna de Cajeme, que nos deleitó con poemas; Inés Martínez de Castro, con su inspirada poesía y Fidelia Caballero, con poemas de protesta contra la injusticia social, ambas de Hermosillo; José Angél Leyva de Durango, poeta, editor y promotor cultural, nos compartió La falange de Darwin; Alfonso Baldomero de Chile con poemas amorosos; Luis Maria Marina de España, con su narrativa erótica y Eduardo Antonio Parra del D.F., nos leyó En lo que dura una canción.
Y en la última mesa estuve acompañada de Gerardo del Real, de Cajeme, con su Diosa Esmeralda; Clara Luz Montoya de Navojoa, con poemas dedicados a la Guarderia ABC; Cristina Murrieta de Hermosillo, leyó un canto ópata; José Guillermo Vargas de Perú, con su gran simpatía e ímpetu al leer Maldita descripción de Jano, Alain Sanit Martin del D.F., con su narrativa Banquete y yo, con poemas de los últimos meses.
Al finalizar las jornadas diarias había convivios con cena y música para los escritores, estuvieron la estudiantina de ITSON, el guitarrista Carlos Borrego y el grupo acústico “Los ojos”. Y así conviviendo y degustando de platillos literarios que como dijo Juan Manz en la inauguración y clausura del evento: “los organizadores ponen la mesa, los cubiertos y los escritores dan el manjar del que gozamos todos los asistentes”.

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