Saturday, February 19, 2011

EL CANTO poema de OSCAR PORTELA

EL CANTO




poema de OSCAR PORTELA



Vuelve canto a mi boca. No abandones los sueños

Y las videncias que prohijaste en mí y en las que ardí

Por una eternidad apenas como alegoría del instante.

No me dejes ahora que los harapos de las visiones

Del verbo son sombras que me acompañan hacia

La luz final que oculta la melodía en la que

Se perdieron mis horas: haz de mí nuevamente

Un fanal de venenos y mieles, y reúne todo lo mortal

En las imágenes que han venido hasta mí

Solo para crucificarme: otórgame tumbas y resurrecciones,

Sarcófagos y soles espectrales para que la soledad

No me devore y abandoname luego a la intemperie,

De aquellos elementos que me elevaron por encima

De aquel que no es más que un rapazuelo, capaz de abrir

Sus ojos para que el Dios en su más pura forma

Crezca como asfódelo entre los pliegos de mi carne.

Ábreme, no me cierres a la osadía de ser la llaga

Del sentido, y deja que las videncias en las que iluminé

El camino del apostata, las islas del Egeo, el cuerpo de Theo,

Los ojos de Theo, en los cuales se ocultan todas las mieles

De la Estigia, sus piernas y su cintura que copian

Los peligros de la aventura de Odiseo sean el postrer

Ejercicio de haber estado aquí sirviéndote, y haz que el

Colibrí beba de mí por última vez, mientras mis ajadas

Manos acarician el cabello del Dios a quien me rindo:

Ámbos mortales, ámbos solo búcaros, que buscan

Morir en el amor para resucitar tal vez convertidos

En lobos ya solamente para servir a la luna.

Pero ahora dame una vez más aquel veneno

Con el cual curé mis heridas para construir imágenes

Que solo hablan el sinsentido de tu loca

Carrera, Oh canto, nocturna estrella de zafiro

En la frente de Theo por un segundo más, por un segundo

En sus tobillos y el empeine de sus pies, por un segundo más

Por un segundo déjame desaparecer en sus límpidos

Ojos, déjame morir en él como la rosa que vive por un segundo

En el cántaro que la aprisiona, poséeme luz una vez más

Para que transfundidos y ya eternos de nuestros cuerpos espectrales

Gotee el aceite de la Eternidad, porque yo te amo- Theo- Eternidad.



3 comments:

Anonymous said...

MEMORIAS
poema de OSCAR PORTELA

Las sombras del pasado se avecinan.
Vienen a mí.
Me inquieren. Vadean fuentes de luz de la memoria
Que ilumina todo camino abriéndolo al azur.
Las sombras son las aves Del pasado.
Las aves que en invierno migran a la morada del origen
Y aquí en mi corazón hacen su nido
Fantasmas invisibles que se adelantan
A los pasos que siembran los caminos.
¿Somos la sombra de otra sombra
Que aguarda por una luz hoy extinguida?
Voy a trazar los sueños de mis sombras
Entre palmas y aguas del estío.
Yo soy la sombra.
Mi cuerpo es la guarida
Donde la historia se gestara un día.
Las sombras adelante bordeando las sombras.
Y en la aguada un caballo
Solo y triste.

Anonymous said...

SOLEDADES,
poema de OSCAR PORTELA

Profunda soledad de las estrellas.

La luz peto de soledad
que ciega y aísla, hielo y desierto.

Y el tiempo muerto del grito del eclipse
cayendo como mortaja sobre el mundo.

Así estoy, grito sin eco, momificado
por la profunda soledad de las estrellas
y abriéndome a todas las galaxias, ya sin madre
ha que devolver el grito de soledad que me destroza
mientras espero disolverme en el último
límite de un corazón que late aún
y espera el grito del eclipse definitivo
del hielo y el desierto.

Anonymous said...

GRIS

poema de OSCAR PORTELA

a Perla Sar


Abre tus manos y misericordiosa

recibe el gris de las cenizas de los sueños

convertidos en humo y da guarida a las

sombras que vienen desde Ítaca donde aún

se espera: nada más vacuo que la espera,

y la vida es espera sostenida en la nada

de soledad y espanto: abre tus manos,

urnas donde reposan fantasmas y agonías,

venenos y traiciones. No soy sino el gris

de las cenizas que el viento intenta

convertir en llama pero la sangre

de tus manos en mitad de la noche

y lo no consagrado por los deseos

del Olimpo, tomará de tus dedos

sangre y vida, agua de Castalia,

y tornarán cenizas a ser el simulacro

del amor y la daga que danza en

las venturas de Perseo.