Friday, August 06, 2010

Sandra Mortis

LA PALABRA




Cotidiana voz que comunica

une expresa enlaza

unos labios inciertos

que hablan silencios

o gritan incomprendidos.



Diluvio de letras no encuentra oído.

Titubea la lengua parábola

en desconcierto fortuito:

cadena confusa difícil de asir.



Signo que despierta en papel

e indaga solemne en su refugio cautivo

el mensaje grácil y perplejo

que arrebata sentimientos.



Hallazgo poderoso causa polémica

esquiva o vehemente:

la reliquia fantástica.



Paradoja que devela

desconcertado enigma

o adivinanza consagrada,

de la palabra sigilosa

que enaltece la ofrenda del prodigio final:

versos invictos de arrogancia impetuosa.



Procesión de ideas

erigen un templo inmaculado:

testigo devoto que perdura inexorable

y consume tinieblas de la memoria.



RUTINA



Entre la cocina y la tv

un vacío ineludible:

de lavar platos

hay un descanso con Friends

en esta rutina doméstica

de horario tele-programado:

los lunes Brothers and sisters

los miércoles Ugly Betty

con dieta vespertina

de naranjas y sandía.



Las lecturas se quedaron

enclaustradas en el librero

(ni uno sólo quiero abrir

las palabras me rehúyen

o yo las repelo).



Camino por la casa

y al ritmo de mis pasos

susurran los pensamientos

tertulia de las neuronas

que delegan al caminar

los deseos incumplidos

a estas paredes

que se caen mustias

en sombrío silencio.



Se desfogan las remembranzas

que heredan melancolías

o enigmas inexplicables

me mantienen alerta.



Semblanzas pretéritas

en el crepúsculo ardiente

de este verano grotesco

con yermo calor crepitante

sello del seno de Sonora

desierto de aridez sudorosa.



(Quisiera rescatar del pétreo día

las ideas esenciales del parloteo

anidado en el limbo cotidiano

del lirismo en estas páginas

que engullen mi impredecible estro).



Oigo voces que danzan

cadencia de mi pasado

aliento del subconsciente

que embona los sucesos

y rellena los intervalos

que encadenan los actos

e iluminan las grietas

aún en los días negros

ahuecados por el humo.



En el tiempo sin neblina

paz en la lectura, el teclado,

en el cotidiano quehacer

y cordura en la calle.

















ASPIRO ASCENDER



Aspiro a derribar la cárcel que me ahoga

al desatar los nudos del silencio

subir la escalinata sin profundos huecos

conspirar con lo sublime

abordar a las aves y los astros

para preguntar donde recogen sus alas

si buscan el atardecer atado a sus pies

si veneran el canto de sirena

el mar como soplo divino

si la vértebra de la esperanza

sostiene su puerta o la magia esta cerrada

al clamor del grito soterrado

que infunde cautela amalgamada

en la demencial tormenta del desposeído



Busco una llave que abra el firmamento

para comprender la verdad suspendida

que no alcanza la cabeza

las eras perdidas que no están escritas

el avatar del tiempo en la penumbra

la historia real inconcebible



Haré una hendidura al planeta

para que sangre el meridiano

y fluya la cangrena que originó el hombre

y sanen las células y los átomos

que perfilan la creación olvidada

por la ambición guerrera

que desafía los elementos

y destruye la savia de nuestra Tierra



Si aspiro ascender

a departir con lo divino

ataré mis alas a las del planeta

que figuran en la atmósfera

de mis actos encendidos

en el túnel de la conciencia

que también es planetaria



Resurgirá la razón escondida

como haz de luz en esta oscuridad infame

donde nos controlan espejismos

y olvidamos la esencia de los tiempos

el registro akásico del pasado

que nos delinea las futuras vidas

causa y efecto de épocas remotas

atributo de pasiones particulares

de locuras y fantasías

como disturbios de la mente

1 comments:

Hercules Antonio Palermo said...

Joyas?...

El conocimiento es como las joyas, no solo hay que tenerlo sino comprenderlo y usarlo en nuestra vida, de otro modo no tiene valor.
Muchas cosas en la naturaleza cumplen con la ley de la vida, dar algo de sí durante su vida. La vez que esta ley no cumple las condiciones de vida, no son buenas. El ejemplo del Mar Muerto y el Mar de Galilea, son explícitos por sí solos.
Cada cosa tiene que "sangrar" el 10% de su existencia y vida, debe haber valor en el dolor y disciplina en el gozo, sabiduría en la riqueza y paciencia en la pobreza, pero siempre la ley debe cumplirse: debe haber una sublimación continua para mantener fresca la existencia y provechoso el ser.
A veces el dolor nos aleja de lo espiritual al perder un ser querido o al vernos inmersos en otro tipo de desgracia. Lo que ocurre es que al perder algo, a nosotros nos ocurre algo, se verifica un quite a nuestro ente humano y carnal, el "yo" es ofendido, el hombre natural se sobresalta y uno se pregunta "¿Por qué a mí?". La pregunta nos la hacemos quizás sin saber que no estamos preparados para recibir la respuesta.
La verdad que el mal y el bien existen y se complementan sin mezclarse jamás y el punto en donde descansa o se apoyan y se verifica, es la acción, el hecho consumado.
A veces el resultado es a raíz de nuestras decisiones pero muchas veces no necesitamos participar, pero el bien o el mal nos toca igual.
En todos los casos el hombre se aflige y sufre por lo que el consuelo debe estar en lo espiritual. En ese ámbito de cosas no estamos solos y la respuesta es sencilla y el remedio eficaz aunque no traiga el consuelo en forma instantánea.
Hubo alguien que sufrió las aflicciones y dolores sin haber hecho nada por merecerlo y este es Jesucristo, el cual sufrió en grado infinito para que en él tuviéramos consuelo y salvación eternos.