Tuesday, June 29, 2010

Sandra Mortis

 DESPERTAR DEL VUELO




I

Sublime despertar del vuelo

reflejo evocador de la creación

que recoge múltiples miradas

primer destello que naufraga

en la luz de los senderos



Color matutino

saturado de olores intensos

incienso en las montañas



Despido el vuelo de alas fugitivas

que pueblan el estío

encuentro en otras alas el regreso manso

devenir del tiempo que resurge la esencia



Imagen de astros encendidos que estrena

la acaecida noche en concierto nocturno



II

Enmohecido duelo que petrifica

devastado réquiem inconciente azar

desenfreno que subyuga los misterios

de espectros que despiertan en exilio

y convocan destinos



Visceral desvelo

concordia de días ahuyentando suspiros

que ceden al anochecer

vehemencia de caminos encontrados

en bautismal fracaso escondido

de hiedras que carcomen

el registro de los años feroces

enclaustrados en laberínticos sucesos



Sueño vespertino desfallece

entre oblicuas nubes fugaces

que sumergen el incandescente día

y claudica en negro intenso de luna nueva



III

Perfil de brazos encerados

clamor encefálico

simiente de voces ancestrales

frágil contorno de moradas

cristal de copla inmaculada

que alimentan el coro de los días

al cantar entre líneas su presencia



Disco de luna cimentada

que deambula entre frases

y delinea unos versos fatuos

cansados de la sinalefa y cacofonía

cardumen de letras

equinoccio de signo desafiante

sismo de encadenada palabra



Verbo turbio de obsceno significado

clan secreto que oficia muerte

en el centro de la Tierra

sentencia de edades sumergidas

avatar de eras inmoladas

perturbador pensamiento dilatado

en busca de un espacio para asirse





CALLE DE LA INFANCIA



Entro a un túnel indefinido

de una calle de mi pasado

desde la acera nocturna

sin la locura sobre ruedas,

vuelve el eco de los gritos

de la infancia colectiva

que persigue una estrella fugaz

y reviste de oro el paraje.



Con el índice de mi padre

se dibuja la osa mayor

y veo a las parejas bailar

al ritmo de vals de Strauss.



Incansable tras de mamá

aprendo jerga culinaria

y sus órdenes obedezco

como firme soldado.



Adopté a un gato ciego

que guiaba por los recovecos

del hábitat infantil;

el tesoro eran muñecas

con disfraces de papel,

la pelota nos dividía

y el barco de periódico

navegaba a nuestros pies.



Comíamos guayabas verdes

que caían de otro patio

y con sábanas del tendedero

empezaba la magia.



Fui maestra, cantante, locutora

y una corredora consumada

pero el reto más atrevido

era cruzar el minúsculo pasillo

de mi casa y la del vecino.



Escucho al maestro

con claridad sentenciosa

y pretendo clavar los números

de multiplicación a Ernestina

del pupitre

a su cerebro que no maquina.



Comparto con mi gemela

cuentos de Christian Andersen

y camino de estudios

desde el kínder a la prepa.



Papá me dio El Principito

y junto a él viví con emoción

la primera novela en el cine,

una noche planetaria.



Veíamos a Chespirito

después de la escuela

a Columbo y El Gran Chaparral

o La casa de la pradera.



Ateridos ante el misterio

de llegar a la luna

o del telekinético Uri Geller,

cuando apenas vislumbramos

la dimensión escondida.



La infancia es un escenario

delineado en una burbuja,

libras batallas de miedo

con la bruja tras el espejo

o el ropera de mamá

transforma la identidad.



TABAQUISMO*



Empecinado hábito

Tóxico deliquio

Baraúnda social



Áspero placer de incertidumbre

Banal costumbre que mancilla

Humareda nociva



Funesto vicio que condena

al medroso y al más probo

Garras adversas elucidan

la vil parodia del tabaco

epidemia adictiva

difícil de extirpar



Daño en los pulmones

por alquitrán y nicotina

tormento de órganos vitales

riesgo cancerígeno

oscuro deterioro

muerte infalible



*31 de mayo de 2010

Día mundial sin tabaco

(2da causa de muerte

en todo el mundo)

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