DESPERTAR DEL VUELO
I
Sublime despertar del vuelo
reflejo evocador de la creación
que recoge múltiples miradas
primer destello que naufraga
en la luz de los senderos
Color matutino
saturado de olores intensos
incienso en las montañas
Despido el vuelo de alas fugitivas
que pueblan el estío
encuentro en otras alas el regreso manso
devenir del tiempo que resurge la esencia
Imagen de astros encendidos que estrena
la acaecida noche en concierto nocturno
II
Enmohecido duelo que petrifica
devastado réquiem inconciente azar
desenfreno que subyuga los misterios
de espectros que despiertan en exilio
y convocan destinos
Visceral desvelo
concordia de días ahuyentando suspiros
que ceden al anochecer
vehemencia de caminos encontrados
en bautismal fracaso escondido
de hiedras que carcomen
el registro de los años feroces
enclaustrados en laberínticos sucesos
Sueño vespertino desfallece
entre oblicuas nubes fugaces
que sumergen el incandescente día
y claudica en negro intenso de luna nueva
III
Perfil de brazos encerados
clamor encefálico
simiente de voces ancestrales
frágil contorno de moradas
cristal de copla inmaculada
que alimentan el coro de los días
al cantar entre líneas su presencia
Disco de luna cimentada
que deambula entre frases
y delinea unos versos fatuos
cansados de la sinalefa y cacofonía
cardumen de letras
equinoccio de signo desafiante
sismo de encadenada palabra
Verbo turbio de obsceno significado
clan secreto que oficia muerte
en el centro de la Tierra
sentencia de edades sumergidas
avatar de eras inmoladas
perturbador pensamiento dilatado
en busca de un espacio para asirse
CALLE DE LA INFANCIA
Entro a un túnel indefinido
de una calle de mi pasado
desde la acera nocturna
sin la locura sobre ruedas,
vuelve el eco de los gritos
de la infancia colectiva
que persigue una estrella fugaz
y reviste de oro el paraje.
Con el índice de mi padre
se dibuja la osa mayor
y veo a las parejas bailar
al ritmo de vals de Strauss.
Incansable tras de mamá
aprendo jerga culinaria
y sus órdenes obedezco
como firme soldado.
Adopté a un gato ciego
que guiaba por los recovecos
del hábitat infantil;
el tesoro eran muñecas
con disfraces de papel,
la pelota nos dividía
y el barco de periódico
navegaba a nuestros pies.
Comíamos guayabas verdes
que caían de otro patio
y con sábanas del tendedero
empezaba la magia.
Fui maestra, cantante, locutora
y una corredora consumada
pero el reto más atrevido
era cruzar el minúsculo pasillo
de mi casa y la del vecino.
Escucho al maestro
con claridad sentenciosa
y pretendo clavar los números
de multiplicación a Ernestina
del pupitre
a su cerebro que no maquina.
Comparto con mi gemela
cuentos de Christian Andersen
y camino de estudios
desde el kínder a la prepa.
Papá me dio El Principito
y junto a él viví con emoción
la primera novela en el cine,
una noche planetaria.
Veíamos a Chespirito
después de la escuela
a Columbo y El Gran Chaparral
o La casa de la pradera.
Ateridos ante el misterio
de llegar a la luna
o del telekinético Uri Geller,
cuando apenas vislumbramos
la dimensión escondida.
La infancia es un escenario
delineado en una burbuja,
libras batallas de miedo
con la bruja tras el espejo
o el ropera de mamá
transforma la identidad.
TABAQUISMO*
Empecinado hábito
Tóxico deliquio
Baraúnda social
Áspero placer de incertidumbre
Banal costumbre que mancilla
Humareda nociva
Funesto vicio que condena
al medroso y al más probo
Garras adversas elucidan
la vil parodia del tabaco
epidemia adictiva
difícil de extirpar
Daño en los pulmones
por alquitrán y nicotina
tormento de órganos vitales
riesgo cancerígeno
oscuro deterioro
muerte infalible
*31 de mayo de 2010
Día mundial sin tabaco
(2da causa de muerte
en todo el mundo)

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