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Friday, November 20, 2009

Navojoa; mujer de polvo, tierra de nadie. Elia Casillas







Navojoa; mujer de polvo, tierra de nadie.
Elia Casillas


El compromiso tan grande de traer escritores que avalaran la importancia que tiene el Encuentro de Escritores Bajo el Asedio de los Signos me traía con pendiente. Los maestros que asistieron con sus alumnos al evento, son gente muy comprometida con la literatura y pude comprobarlo cuando vi que, en silencio observaron como fuimos llevando el programa. Ya me había tocado estar con un público educado en San Luis Potosí cuando con Julio Parga íbamos a los bares, él con su música y yo, con mis poemas, también los estudiantes de la UNISON, saben entregarse a la poesía. Ahora todo era en una plaza, en un teatro al aire libre, un lugar que desde que lo vi, me encantó. Desde el foro, uno puede ver al fondo o al frente, el museo Lombardo Ríos y eso, da otro matiz del lugar. Las autoridades de Navojoa trabajaron en lo que les correspondía y si debo recalcar la disposición del Regidor de Cultura, Reynaldo Ríos, un hombre que se ha puesto la camiseta de Navojoa y no quiere ir por la vida sin desquitar un cheque del pueblo, en su bolsillo. De los otros no hablaré, aunque debo mencionarlos, vamos, decir sus nombres aunque no debiera cuando tratan de borrar mi trabajo, que nadie puede poner a discusión, ya que mis juanetes, antes juanitos, lo comprueban. Bueno, Manuel Horacio Quiroz le salió debiendo al evento, él es el director de Educación y Cultura en Navojoa. Debo recalcar que, Ciudad Obregón nunca he tenido la audiencia que tuvo Navojoa y eso no se debió a ninguna magia, eso se debió más que nada, a que tuve que ir personalmente a las Preparatorias y Universidades a invitarlos, hice convenios con ellos, -ustedes van y yo me encargo de que poetas y narradores vengan, cuando ustedes necesiten-. Antes, hice un compromiso con Gabriela, ella se fue a Canada y yo le dije: un día de la semana, un día del mes, un día voy a dedicarlo a Navojoa. Entonces, empezó mi terquedad por que el Asedio viniera a este pueblo. Juan Manz me observaba, yo supe que él, no me creía. Y se hizo, más de trescientas personas vinieron. Debo aclarar que Mara Romero ayudó para que este sueño se hiciera. Con mi Performance les quedé debiendo y no fue mi culpa, cambiaron el libreto y así como Luis Martín Sahagún lo notó, sé que el público también lo hizo. Me deprimí, estoy deprimida y esto no pasará, en mis memorias, será un punto oscuro. Algo si quiero decirles, nunca estuve de acuerdo con los cambios, lo hice porque el tiempo estaba sobre nosotros, aunque les dije que yo viajaba a Ciudad Obregón con tal de sacar el evento, sólo me encontré con un muro silencioso. Creo que si un Performance tiene éxito, no veo la necedad de cambiarlo, ¿por qué quitar todo el movimiento entre el pintor y la escritora? Creo que ahí estuvo la fábula y hechizo, como en un texto, una palabra puede destruir un escrito, acá, le quitaron evoluciones y fui una nube, dentro de las tinieblas. Abdul Machi estuvo excelente, él maneja muy bien el escenario con sus cuentos, El día que la muerte murió, estuvo dentro de lo más rescatable del evento. La mesa de escritores también, Mara Romero, reconocida poeta conmovió a los oyentes, Mara Abdala leyó relato, Gerardo del Real y yo, poesía. Como el Performance que esa noche se presentó estuvo basado en mi libro: Sola, sin tu sombra, yo no quise leer mucho, pero si recordar a Sor Juan Inés de la Cruz y a Ricardo Solís, porque él es de esta ciudad y de alguna manera debía estar presente. Luis Martín Sahagún y Rolando Bracamontes llevaron su pintura, ellos capturaron a un público para siempre. Estoy segura que cuando vuelvan a un sitio con su obra, las personas que estuvieron en el Asedio de los Signos irán. Yo, todo lo veía de reojo, de a poquito, detrás del telón están todos los pendientes que uno debe reparar. Eran las tres de la madrugada del mismo doce de noviembre y yo, aún revisaba textos que finalmente terminé de corregir en Ciudad Obregón, sobre la mesa de participación en la Casa de la Cultura, borroneaba mis poemas. En Navojoa, me tocó encargarme de la cena del grupo, hacer bocadillos y pays de queso, a parte de que, como dije anteriormente, invitar personalmente a los Planteles Educativos, y como no me bajo de la zapatilla, uno de los tobillos se me enfermó. ¿Valió la pena? ¡Claro! El pueblo lo vale, no somos una ciudad cervecera aunque tengamos un expendio en cada esquina. Existen personas y maestros que dentro de las aulas hacen una lucha callada, hay otro tipo de gente que anhela estos eventos, que van con devoción a escuchar a un poeta, gente que hasta cree en uno y eso si vale la pena. Navojoa fue nuestra y nosotros nos llevaremos esa noche a un sitio especial de la memoria. Olvidaba decirles que llegaron Daniel Camacho y otro escritor del que se me va el nombre, como todo el tiempo. El Maestro Lombardo Ríos y su grupo hicieron un gran equipo conmigo, mi agradecimiento a él y los suyos, que también son míos. Camacho y su amigo vinieron a leer, ellos hicieron su arribo desde Hermosillo, esa noche supe que, en las letras, también hay hermanos.
En la fotografía está el escritor, bueno, les debo el nombre.

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