Translate

Thursday, September 10, 2009

Suplemento Quehacer Cultural: Edición # 800: ¡Felicidades!







Francisco Sánchez López

Suplemento Quehacer Cultural: Edición # 800: ¡Felicidades!


Bajo el clima canicular en el desierto de Sonora celebramos hoy la edición número 800 de este suplemento cultural --El mejor de Sonora--, por la calidad literaria de las y los colaboradores que cada domingo, en forma altruista, comparten con ustedes la pasión por narrar su visión existencial, el pasado familiar y barrial, cuentear fantásticas aventuras, escribir poesía y la historia de nuestra boterista ciudad: Desde el costumbrismo conservador sonorense bromista y simplista de la sierra y del Valle del Yaqui hasta el verso libre de la cultura liberal global que usted aprecia al sorbo de un café de talega.
Para que ustedes conozcan a -los verdaderos rostros de Cajeme-, muchos de nosotros con maestrias en la Universidad de Tetabampo, los invito a un recorrido emocional por la belleza de las palabras con este ensayo bianual de poesía, narrativa, cuentos, relatos históricos, testimonios humorísticos, crónicas y criticas de arte publicadas en casi cien suplementos.
Iniciemos, pues, esta aventura con nuestras apreciadas poetisas como Irma Palomares con los poemas: “Antes y Después”, “El Pasado”, “Renacer” y “La Paz”; Laura Dalia Quintero con sus: “Cartas sobre el Agua” y “Construyo tu cuerpo”; Mara Romero, nuestra doceava musa, con los versos: ”Monologo de un Vampiro” y “Ayer vino la Muerte”; Gloria del Yaqui con: ”Madre Música” y Elia Casillas con: “Sola sin tu Sombra”, magnífico poemario a Frida Kalho.
Sandra Mortiz me deleita con los poemas “Soy Verbo”, “Crespón de Octubre” y “Punto sin Retorno”; De María Guadalupe Moreno Robles, me agrada: “La Flor que he Soñado”: ¿Qué secretos esconden esos ojos bellos, misterio y tristeza? Y el relato: “Fantasma de Alabastro”; De María Teresa León: “El Día del Amor”; Marisa Trejo Sirvent me complace con “Puerto Arista”; Gioconda Belli con su “Metamorfosis”, así mismo, “Ironía” e “Índigos del Pasado” de Ana Lucia Terán Cornejo; Atenea con “Sutilmente Azul”; De María Buitimea “Soledad” y “A Destiempo”; Patricia Montoya Osuna: “A donde va el Ruiseñor”; De Karla Paola Valenzuela: “¡OH México! ; Dulce María Contreras con su póstuma obra: “Una Carta que no llegó” y “Cuando la Nada”; Bianca Cantú con: “Destinos”; Edna Pandura Truqui recuperando el poema “Este Volver a Vícam” de Cesáreo Pandura; me deleité con los poemas “Cenizas II y III” y “Mi Vida, Triste Jardín”, de Luz Elena Sifuente, y Anabel Encinas me sorprendió con su obra plástica y el poema “Identidad”.
De las narradoras destacan: América Pina Palacios con “La Flor del Cerezo”, relato de un anciano con una bailarina; Cristina Murrieta y su conmovedora obra: “Con el Corazón”; Silvia Rousseau con su “Crónica de Cama” y “Teorías del Embarazo”; La sencillez rural está en “Mi amada Abuela”, de Beatriz Vega López; y los recuerdos de Emma Clark en “Padre” y En el Seno de la Loca; Gocé del relato: “Cuatro Días con los Yaquis”, de Guadalupe Duarte Espinosa y de Vera Sandoval Leguízamo sus divertidos relatos del Video Club de la Biblioteca Pública; Rosario Urías Blanco con sus apuntes del Taller Integral de Arte y Silvia Arvizu con sus dramáticos testimonios de una “mula” del mercado negro de las drogas en “El Gato” y “Morir dos Veces”.
Del sector masculino, lo mejor son los artículos históricos del escritor Mayo Murrieta: “La Compañía Richardson y el Agua del Yaqui”, “Historia del Ferrocarril”, “El escritor Humberto Musacchio” y “Tocqueville y los Indios Americanos”: --Espíritu gringo de exterminio indígena aplicado medio siglo después en las llanuras de Huivulai contra la Tribu Yaqui--. Rogelio Guedea es mi favorito por su estilo para narrar: “Telefonía Celular”, “El Juego”, “Puentes” y “Chimeneas”; De Marco Antonio Campos, galardonado con la medalla Juan Manz, aprecio: “Discordia de Babel” y “El Hotel de la Soledad”; El escritor Ramón Iñiguez Franco nos transporta a Guadalajara con su anecdotario infantil: “Los Pantalones”, “Mi Ama tomaba PepsiCola”, “Claroscuro”, “Poema a Mara” y de lo mejor: “La Nalguita de Dios”, del cuál, de soslayo pensé que era la María Magdalena y al leerlo, ¡OH sorpresa!: Relataba una simple circuncisión. ja, ja.Ja. Aprendo mucho de sus entrevistas expresionistas.
Del amigo de la infancia, Armando Terán Ross, me deleitan sus crónicas urbanas en “Recuerdo de Alhambra” y de la ex plaza 18 de Marzo, llevándolo a ganar el premio del Libro Sonorense 2009; Me divierto con Fernando Tavares con sus experiencias en el cine con “Artistas Chilenos”, “Aventuras en el Cajeme de Ayer” y “Las Transformaciones de las Ciudades”, ¡Excelente! ; Al ensayista Jesús Carvajal Moncada lo leo poco por su temario, pero acepto: “Franz Kafka” y “En Álamos”; Lo mismo con Martín Casillas de Alba por sus artículos técnicos, Víctor Flint Flores Hernández por sus temas universitarios y Adolfo González Riande por sus historias del CIANO.
Me carcajeo con las puntadas humorísticas sonorenses de David Cibrian Santacruz: “Los Partos” y “Las Lavanderas”; así mismo, con Jesús Terán Morales por los sucesos de: “Si no Fuera por la Sotana”, “Voy por la Pistola”, “No Sirves para Nada” y “Lo que le pasó a Kennedy”. Me entristezco al recordar el último artículo del escritor sanrafaileño Abraham Montijo Monge, antes de morir: –Aquí le voy a mochar, los dolores de la chiripioca se sienten con más fuerza--, pero me extasío con “Murmullos del Ayer” y “Cajeme a Paso Redoblado”.
El pintor Enrique Rodríguez Zazueta me sorprendió con su “Historia de la Plástica” y “La Crítica Artística”; Roberto Ceceña Ceceña se lució con la entrevista a Ramón Iñiguez y con su artículo “Cuba”; Gerardo Cornejo con “Los Tres Bartolomes” (Delgado de León); Ramón Mata Torres con “La Ballena”; J. E. Noriega me hizo reí con sus anécdotas de “Los Tamales Torcidos y un Beso” y “El Ovillo Retorcido”, escritos con regionalismos locales; Francisco Vega Frías, con “Soto Luna y don Julio Soltero” y “Los Cambios de la Vida”; Juan Terán con “Letras y Tintas”; Enrique Moya y su ensayo “Reposando el Circulo de Juan Manz; Alejandro Mungarro Daniels con su “Luna Grande”; Raúl Márquez Picos, con “Coyotitlan” y Cajeme 1966; Alfonso Lara Martínez y su “Otro Rumbo”; Francisco Aranda Cadenas y sus “Siete Primaveras”; “Los Fantasmas”, cuentos de Gilberto Gutiérrez Quiroz; De Daniel Camacho Higueras: “Algo de mis Pasadas Glorias” y de Ramón Mata Torres: “El Niño estaba Triste” y finalmente, Francisco Sánchez López nos deleita con sus crónicas y criticas de arte, artículos históricos de Cajeme, de Cócorit y de la tribu yaqui.
De los poetas, lo mejor es el sentimentalismo intelectual de Jorge Souza en: “El Tenaz Amor” y “Si el Amor es un Árbol”; Gerardo Cornejo con “Estirpe” y “Últimamente”; De nuestro homenajeado y galardonado poeta Juan Manz: “Palabra”; Marco Antonio Flores con su: “Invocación”; Alí Sierra y su “Callada”; Jesús Grijalva Ayala con “Bolerías”; Gerardo del Real y sus poemas numéricos; De Sergio Lamarque Cano, gocé: “A la Soledad del Hombre” y “Hambre de Amar”.
No quiero concluir sin mencionar que estimé mucho la incursión de los autores ganadores de Los Juegos Tribales de Cajeme porque muchos de ellos sólo vienen por el dinero y no leen su obra triunfadora en la premiación oficial y la columna “El Invitado de la Semana” porque incrementamos nuestro conocimiento literario, ya que para ser buen escritor hay que ser buen lector.

No comments: