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Wednesday, July 29, 2009

Abigael Bohórquez


Pintor: Luis Martín Sahagún 

Le doy un puntapié a mis desaciertos,
Me sacudo paisajes que me rompen,
Tomo el papel vedado y lo hago trizas,
Abro el libro que el miedo había cerrado;
Me echo a rodar
¡y que arda la palabra
y que prendan su fósforo los ojos!
Aquí tienes mi mano:
Estamos solos:
Ciudad del Cabo,
Arkansas,
Alabama,
Texas.
(Bohórquez, 2001, 89-90)

Vengo a estarme de luto por aquellos
Que han muerto a desabasto,
Por los que, rútilos o famélicos,
Procurando saciar su corazón o su hambre,
Cayeron en la trampa,
Eran flores de arena, papirolas,
Artificios de bubble gum, almas de azogue,
Veletas de discotheque, aleteos, dispendio
Pero eran también un alma, una palabra,
Un esqueleto de pan y sal,
Con rincones amables
Como el tuyo o el mío, compañero,
(Bohórquez, 2001, 373)

Vengo a estarme de luto
Por aquellos
Que recibieron prematuramente
Su funeral de escándalo,
Su ración, su camastro, su obituario velado,
Pero más por aquellos
Que, desde que nacieron,
Son confiados, etiquetados, muertos
En sus propios rediles,
Herrados, engrillados a un escritorio oculto,
A un cubículo negro.
Ah!, caravana de las carcajadas,
Carne desamparada de la arcaica matanza,
Paredón de la pública vela,
Arrimaditos, amontonaditos
En el muro del asco.
Vengo a estarme de luto
Porque puedo.
Porque si no lo digo
Yo, poeta de mi hora y de mi tiempo,
Se me vendría abajo el alma de vergüenza
por haberme callado.

(Bohórquez, 2001, 373-374)

Saturday, July 18, 2009

Carlos Alberto Franco Ruiz


Cuento creado el once de marzo del 2009.

LA MUJER QUE DIO A LUZ

(Autor: Carlos Alberto Franco Ruiz)

Ya se están tardando mucho, ¿qué habrá podido pasar?... deseo tener al bebé entre mis brazos, quererlo tanto, cuidarlo tanto… quererlo siempre, cuidarlo siempre… “ponerle mi nombre”… “comprarle los juguetes que yo hubiera querido que me compraran”… pero ya se han tardado mucho.
Mientras soportaba la impaciencia, el ansia del tabaco y sus rodillas punzantemente trasnochadas, tratando de pensar en otras cosas. Ahora recordando los fracasos en su equipo de base-ball infantil, ahora recordando los oficios de su abuelo paterno, ahora recordando cuando Lolis y él eran novios, casi de niños, ambos estudiando en la preparatoria federal número doscientos quince. Lo que más le excitaba en aquél entonces era saber que sus madres no podían ni verse, se odiaban desde que hicieron la primera comunión, que traían el mismo vestido, que a las dos les habían cortado el cabello para la ocasión, que las dos tenían padrastro. Ahora recordaba Arón la sorpresiva manera en que Lolis lo hacía perder la virginidad, antes de terminarse el baile del día del estudiante, en el callejón trasero de una “discoteca” que hoy es estacionamiento las veinticuatro horas. Incluso recordó el vestido blanco con bolitas negras, lo hermoso que parecía resultar recorrer esa falda a través del albo muslo.
Olvidé comentar que Lolis trabajaba en aquel hospital, donde Arón soportaba el ansia del tabaco y sus rodillas punzantemente trasnochadas.
Al principio Arón se molestó con la elección; porque Lolis estudiaría para enfermera. Y fueron volviéndose cada vez más esporádicas sus citas.
Un grito varonil, espantoso y sofocante, vino a inundar el pasillo, Arón no salía del asombro después de pensar en esta clase de trivialidades, dio un salto desde la silla percatándose de que el médico echando madres acababa de salir del cuarto donde su mujer era intervenida quirúrgicamente. Embarazo riesgoso. Cesárea a fortiori.
Arón avanzando ante las miradas irritantes de quienes le abrían paso. Cruzó a la sala de operaciones, la puerta estaba medio abierta. Se dirigía a besar a su mujer cuando lo sorprende ver a Lolis a la derecha de la mujer, con su hijo en brazos, envuelto en una toalla. La mujer volteó hacia arriba para tratar de enfocar a los dos, “Cuida a nuestro bebé, ya no me falta mucho”
La mujer miró a su esposo con ojos abismales, con una vista lejana, mientras habría su bata de maternidad mostrando una especie de cesárea, sólo que en forma de una enorme cruz.
“Aproveché para sacarle los intestinos”
Arón no podía creer lo que estaba oyendo, no podía creer lo que estaba viendo. Entre sus pies se erigía un montón oscuro de fragmentos intestinales. Sentía que no era real, que no debería ser real. De ser real; el sufrimiento que lo embargaba debería de ser mucho mayor, de ser real; se hubiera abalanzado sobre Lolis tratando de conseguir algo que se pareciera a la venganza.
Ella lo miraba satisfecha, imaginando que la inmovilidad de Arón, sus músculos tensísimos, tendrían alguna relación con su amor mal correspondido, y así permaneció sonriendo hasta que dos policías la llevaron a la patrulla, luego a los separos, luego al tribunal de justicia…
MATÍAS
(Cuanto elaborado por Carlos Alberto Franco Ruiz el 6 de Abril del 2009)

Matías es el preso número doce y está lejos de representar lo que su número significa. Se encuentra sentado en medio de una ríspida plataforma de cemento utilizado para lavar la ropa, más al fondo hay un pila de casi un metro de profundidad y unos tres metros cuadrados. Trae lentes oscuros y unas gasas detrás. De ser enero resultaría comprensible que Matías tratara de calentarse un poco, pero no es enero y él soporta el calor como una clase de pena adicional, lamenta que el sudor emanado le refresque la espalda, sus compañeros lo observan con respeto, como cómplices o testigos de que cumple la pena adicional. “La Lurdes” (prostituta barata que cuida los horarios de visita tratando de hacerse de más clientes, aparte de su tío Mailo, quien a veces no le paga) siente curiosidad al ver esto en el nuevo interno. Al tío Mailo le molesta un poco la pregunta, pero ante la ausencia de temas de interés en común; decide hablarle un poco del supuesto ciego.
- No, Lurdes, Matías no es ese ciego que crees ver allí sentado… ¿cómo te explico? A Matías lo metieron al bote por irresponsable, - - ¿Por irresponsable?, ¿pero cómo es eso, tío?, - - Matías es padre de ochenta y dos niños, - -Eso no puede ser - - Créelo, Lurdes; ese ha sido su delito: no tener dinero para mantenerlos a todos, bueno, ochenta y dos es el número de las mujeres que pusieron la denuncia - - nunca había escuchado algo parecido, entonces el Matías ese es un gran violador - - deja que te acabe de contar, mujer; si el Matías ese asegura ser virgen, su abogado defensor concluyó que las embarazó con la mirada, pero eso no lo salvó, le dieron cadena perpetua. Por eso, por si las dudas, antes de la visitas cuidaremos de que Matías se haya puesto correctamente sus gasas detrás de los lentes oscuros. -
“La Lurdes” se azora ante tal revelación y con la extraña manía que tienen las mujeres de sentirse redentoras supremas exclama levantándose de la banca rumbo a los lavaderos: “ven a mis brazos, perro, deja de sufrir”

Wednesday, July 15, 2009

MADRUGADAS: IVAN BERLANGA


CURSO DE SALAS DE LECTURA que promueve CONACULTA y la Red Estatal de Bibliotecas y Salas de Lectura del Estado de Sonora.



Amigos de clubes de lectura, escritores, promotores, fanáticos del LIBRO:

Extiendo una cordial invitación a participar en el

CURSO DE SALAS DE LECTURA que promueve CONACULTA y la Red Estatal de Bibliotecas y Salas de Lectura del Estado de Sonora. Nos extiende la Invitación el Ing. J. Federico Castillo, jefe de esta Red, dependiente del ISC.

El curso se llevará a cabo

BIBLIOTECA CENTRAL DE HERMOSILLO
Guerrero y Gastón Madrid.
13 al 15 de agosto
de 9:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00 el 13 y 14 (jueves y viernes).
de 9:00 a 14:00 el 15 de agosto (sábado).

Las personas que vivan fuera de Hermosillo contarán con hospedaje y alimentación y traslado.

La idea es la siguiente:

Todo espacio u organización relacionada con la lectura puede ser considerado una "SALA DE LECTURA". El curso está orientado a desarrollar técnicas de lectura y de fomento a la misma, formas de organizar una biblioteca, entre otras cosas, bibliotecas familiares, espacios en empresas, etc.

Estas salas (los clubes de lectura, los espacios no convencionales orientados a la lectura, como una casa particular, por ejemplo) tendrán derecho a obtener 100 LIBROS que forman parte del paquete que Conaculta está distribuyendo a estas SALAS como parte de su campaña.

Asimismo, los asistentes tendrán un reconocimiento de participación con valor curricular.

Las personas que por motivos laborales deban solicitar permiso, el Instituto Sonorense de Cultura a través de la Red proporcionará una solicitud de permiso a las instituciones públicas o privadas que lo requieran, a fin de facilitar la asistencia.

LOS INTERESADOS POR FAVOR ENVÍEN A LA BREVEDAD SUS INQUIETUDES, DUDAS O SOLICITUDES A ESTE MAIL. O AL TELÉFONO 250-54-55 o CELULAR 044 (6621) 03-67-11

Los invito a participar, contaremos con instructores con experiencia y aprenderemos nuevos recursos para entusiasmar a muchos en la cultura del libro... y un paquete de 100 libros para comenzar una biblioteca está muy bien.

Un saludo

Ignacio Mondaca Romero

Tuesday, July 14, 2009

Andrés Neuman Newman?


Arte del plagio Arte del plagioAndrés Neuman
Pues no, no es justo, no. Uno intenta seguir la senda del bien (Buda), fijar el límite de su libertad donde empiece la libertad ajena (Bakunin), es decir, ser original o absolutamente moderno (Rimbaud), y resulta que ahora nos llega el Intertexto (Bajtin, Kristeva, Barthes) a aguarnos la fiesta (que es un simpático refrán popular). O sea (inspiración propia) que uno vivía en el error; que la paloma se equivocaba (Alberti; ¡ésa la saben!).Porque ¡voto a Dios, que me espanta esta grandeza! (Cervantes), mira que haber trabajado tanto todos estos años, casi diríase matando dinosaurios con tirachinas (Maestre), persiguiendo lo único que fuera único (whisky Ballantine’s), intentando dar con la palabra justa que se resista al viento (esto lo he tomado de un poema mío, je)… y todo para nada (conocida paradoja de Confucio): resulta que ya todo estaba escrito. Sí, como lo oyen. Pierden su tiempo buscando libros nuevos. ¿A que se han quedado de piedra? Lo lamento: escrito está en mi alma vuestro gesto (Garcilaso de la Vega).
Es un caso sencillo (Prado). Hoy, madrugada del jueves, ya completamente viernes (García Montero), me siento a escribir este artículo que ahora ustedes leen el jueves siguiente, y no sé -sólo sé que nada sé: lo dijo un griego-, qué quieren que les diga, es como que después de las últimas noticias me costara más hacer el esfuerzo de decirles algo, como si el arte fuera largo y además no importase (Machado, uno de los dos). Estos días leí la prensa, miré los muros de la patria mía (Quevedo), pensé en mi artículo y me dije: preferiría no hacerlo (Melville). O mejor dicho preferiría copiarlo, ya que de todos modos en alguna parte estará escrito letra por letra (la idea es de Borges) y además en el periódico me pagarán de todas maneras (Groucho Marx, creo) mi modesto sueldo.
No se trata de un juego (García). Sólo digo lo que muchos escritores han pensado. Escritores honrados, que inventaban sus palabras aunque les costase. Para qué, si las páginas ajenas están allí, esperándonos: ésas, no volverán (sí, Bécquer). Puedo escribir artículos muy tristes esta noche (adivinen), así que no me tienten, no quieran saber qué opino de todo esto. Mis labios están sellados: todo hace el amor con el silencio (Pizarnik). Y si por un raro golpe de dados (Mallarmé), por un azar improbable me pillaran, siempre podré argüir, como los genios: no fue mi mano, fue la mano de dios (D. A. Maradona).
Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno (Le Pera, con música de Gardel). Es el lento parpadeo del cursor de mi viejo PC. Al avanzar sobre la pantalla -con qué trabajo avanza- me recuerda a un camello en mitad del desierto (pero la imagen es de Rubén Darío). Miro el reloj y, en buena hora (El Cid, anónimo), pienso que ya sería tiempo de concluir. Mi habitación solitaria tiene un aire de velódromo desierto (Navarro), la noche es lúgubre (Cadalso) y yo, un lobo estepario (Hesse). Me pongo en pie, corro al espejo del cuarto de baño, clavo mi pupila oscura en mi pupila (…) y susurro, avergonzado: ¿quieres hacer el favor de callarte, por favor? (Carver; un libro magnífico: no dejen de comprarlo.)
Pues no, no es justo. ¿Lo he dicho ya? Pero es que hay golpes en la vida, tan fuertes, ¡yo no sé (Vallejo)! Para qué tanto trabajo, si por fin ha llegado el Intertexto.
Total, el lector no nota nada.
Y muchas gracias a mi buen amigo X, a quien debo íntegro este artículo.

Andrés Newman

Andrés Neuman

1
(EL CORAZÓN)


Existe en matemáticas
una curva distinta a la que algunos,
los que nunca han dudado,
llaman curva de Koch.
Los perplejos en cambio han preferido
denominarla así: Copo de Nieve.
Se comporta esta curva fascinante
multiplicando siempre su tamaño
por cuatro tercios y hacia el interior,
llegando, de tan densa, al infinito
sin rebasar su área diminuta.
Artesana,
también así te creces muy adentro:
habitándome lenta,
quedándote con todo,
sin forzarlo,
este pequeño corazón hermético.


2
(LOS OJOS)

Hay ojos que verán nuestra memoria.
El doctor Barraquer, viejo oftalmólogo,
conoció la crueldad junto al milagro
y comprendió lo frágil del don de la mirada:
al fallecer su padre, que lo inició en la ciencia,
pudo guardar sus ojos
y devolver la vista a varios hombres.
¿Retendrán los fulgores de ese amor
más allá de la estrella de la córnea
y del pozo sagaz de la pupila?
Explorando los fondos deslumbrados,
las cavernas perplejas donde habitan
las veloces imágenes, las formas,
los colores que aún no tienen nombre
y los amaneceres de una vida,
el doctor Barraquer ha encontrado un pasillo
que va desde la tierra a las alturas,
de las tinieblas rotas a la bendita luz.
Y al final de la tarde, cuando el sol
se ciega entre las ascuas de este mundo,
el doctor Barraquer recuerda absorto
las palabras del último paciente
tras quitarle las vendas de la cara.
Y el ojo de su padre, que es la luna,
vuelve a abrirse y blanquea cada sombra.



3
(LA ENERGÍA)

“Con el razonamiento puro nos formamos
una imagen sublime de este mundo”;
eso escribió Max Planck, genio inocente.
¿Pero acaso hay razones sin afecto,
pureza sin caprichos,
imagen sin temblores?
Lo curioso es que el físico en su ensayo
la primera palabra que pronunciano es evidencia,
ley ni hecho:
la primera palabra es entusiasmo.
(Cuando nombro tu cuerpo
no es la urdimbre de músculos radiantes,
de sangre revoltosa y de nervios veloces
lo que digo, artesana; aunque también
la física intervenga en la manera
que tenemos de hablarnos al oído:
la energía del nombre se transmite,
el tacto cobra fuerza y aumenta lo probable.)
Y a ti, Max Planck, que amabas la entropía,
¿qué misterioso impulso de poleas
te empujó a cruzar cartas con un tal señor Sommerfeld
y a intercambiar poemitas como aquel de la flor
que corona tu libro sobre ciencia?


4
(EL TÚNEL)
Lo dicen los maestros de energía:
hay traviesas partículas capaces
de atravesar una barrera sólida,
¡la fuerza se disgrega como el agua!
Los científicos clásicos lo niegan.
Los presentes predican lo increíble
y lo bautizan el Efecto Túnel.
El impulso del almano quiere respetar al señor Newton,
se postula invadiendo las fronteras.
Artesana, en el tránsito
urgente de tocarte
apoyaré este peso luminoso
y moveré mi asombro al otro lado
de la barrera tensa de tu piel,
en el punto pensante
que alumbra tras la boca de los túneles.



5
(LA BOTÁNICA)

Paracelso llevaba una flor en cada mano:
una, amarga y concreta, le enseñó
la mezcla de lo exacto que embellece
la ciencia en los manuales.
Improbable, la otra
le tentaba la sien más distraída
dibujándole pozos sin final
allí donde las brújulas se pierden.
Su sabor, imagino, era más dulce.
Botánica secreta,
igual que a Paracelso
permíteme espiarte las raíces,
que tu tallo al hervir se transparente
aunque sea un instante y luego sigas
creciendo por la tierra alborotada,
impregnando la atmósfera agridulce,
enloqueciendo cada microscopio.

Monday, July 13, 2009

Iván Camarena



lamentarse

qué desperdicio de su cuerpo en la mañana
sin que lo asistan mis fríos fantasmas


qué desperdicio su cuerpo de estatura inagotable
asomándose por las ventanas que no dan a la vida


qué desperdicio el destino que no me lleva a su boca
aún cerca de los cigarros i las cerveza que vivimos
pero tan lejos de mi boca


qué desperdicio de sus manos
partiendo de unos dedos que no son los de mis manos


qué desperdicio de amor anoche que usted no fue una costilla de
[mi cama


qué desperdicio de la ciudad que inundé
para que usted se mojara






las manos i el fuego


frente a usted
las manos tendían a quemarse
a escarbar en las altas temperaturas
a subir por los muslos mientras recibían el fuego
el aroma de los hornos
el pedacito de lucifer


pero de esas quemaduras de esos dramas de la calcinación
solo quedan ademanes vagos una fotografía rescatada en los
[disturbios


una ceniza que me alcanza
como aquel viejo hábito de los incendios
donde no habrá víctimas definitivas
mientras usted i yo óigalo bien
respiremos lejos



ejemplos


magdalena para leer una tarde en la sangre de los vinos
para quemar en la piel oral de los pájaros
para escribirle estos últimos vagones en la espalda


magdalena para una respiración de espinas blancas


magdalena trascendental
cayendo como ojos de puma a las hogueras

magdalena para trepar con los instintos de un poema inacabable

magdalena para que toda la muerte me venga de sus hornos

magdalena para tanto
de pechos protectores como tormenta de dos polos

magdalena para rayar en los hueso secretos
de mi corazón invertebrado

magdalena que no me despide de sus ingles
porque sus ingles
todavía me están mirando

Wednesday, July 08, 2009

Abigael Bohórquez


DESAZÓN
 
por Abigael Bohórquez
Cuando ya hube roído pan familiar
untado de abstinencia,
y hube bebido agua de fosa séptica
donde orinan las bestias;
y robado a hurtadillas
tortilla y sal y huesos
de las cenadurías;
y caminado a pie calles y calles,
sin nómina,
levantando colillas de cigarros;
y hubime detenido en los destazaderos
ladrando como perro sin dueño,
suelo al cielo, mirando a los abastecidos.
 
Cuando ya hube sentido
en pleno vientre el hueco
resquebrajado y yermo
del hontanar vacío,
y metido las manos a los bolsillos locos
y, aún así, levantando la frágil ayunanza
del alma en claro,
me conformo, me he dicho:
Dios asiste, y espero.
 
Cuando ya hube saboreado
sexo y carne y entraña.
y vendido mi cuerpo a los subastaderos,
cuando hube paladeado
boca, lengua y pistilo,
y comprado el amor entre vendimiadores,
cuando hube devorado
ave y pez y rizoma
y cuadrúpedo y hoja
y sentado a la mesa alba y sofisticada
y dormido en recámara amurallada de oro,
y gustado y tactado y haber visto y oído,
me conformo, me he dicho:
Dios asiste. Y camino.
 
Cuando ya hube salido
de cárceles, burdeles, montepíos, deliquios,
confesionarios, trueques, bonanzas, altibajos,
elíxires, destierros, desprestigios, miseria,
extorsiones, poesía, encubramientos, gracia,
me conformo, me he dicho:
Dios asiste. Y acato.
Por eso, ahora lejos
de lo que fue mi casa,
mi solar por treinta años,
mi heredad amantísima,
mis palomas, mis libros,
mis árboles, mi niño,
mis perras, mis volcanes,
mis quehaceres, la chofi,
sólo escribo a pesares:
Dios me asiste. Y confío.
Y de repente, el SIDA.
¿Por qué este mal de muerte en esta playa vieja
ya de sí moridero y desamores,
en esta costra antigua
a diario levantada y revivida,
en esta pobre hombruna
de suyo empobrecido y extenuada
por la raza baldía? Sida.
Qué palabra tan honda
que encoge el corazón
y nos lo aprieta.
Afuera, el sol,
juguetean los niños, agrio viento,
con un barco menudo
en mar revuelto.
del libro "Poesida"