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Thursday, October 23, 2008

Muere Santos García Wíkit


Estimada Elia: Un saludo cordial. Te re envio el presente artículo ya corregido como resultado de la llamada de antencion de mi maestra Perla en su mensaje a tu blog que hoy abrí por andar buscando una otra información. Disculpa las faltas de ortografías del anterior. Borralo de tu blog y agrega este nuevo. Pero conserva la foto del mural de Arteche.

Atentamente: ArMuereq. Francisco Sánchez
Homenaje póstumo a un gran escritor yaqui, amigo mió, de quien he leído mucho de su narrativa y poesía, fuimos amigos por varias décadas nos encontramos en Cajeme, luego en Vícam Estación, Sonora, su obra la expuse en la Universidad de Guadalajara, lo saludé en el festival de danza indígena de Etchojoa, lo entrevisté varias veces en el Asilo de Ancianos San Vicente y en su paupérrimo cuarto de la calle Colima, en Ciudad Obregón, Sonora. Descanse en Paz.

¡Ni modo que le diga que No!

Hoy el día del descubrimiento de América por Cristóbal Colón venido en La Niña, La Pinta y La Santa María. Pasado evento anterior a la conquista de Tenochtitlán por Hernán Cortés –Quetzalcoatl regresando al valle de Anahuac. En Sonora, la conquista la detuvo la indómita tribu yaqui con –La línea recta de Hornos--. Iniciando así una de las epopeyas más trágicas del mundo por la ocupación blanca de su territorio ancestral, donde, el 1 de enero de 1910, (o 1916, o 1920), nació en el pueblo tradicional de Belem, el mejor escritor costumbrista de Sonora: profesor Santos García Wíkit, hijo de Ramón García Flores y Andrea Wíkit Buitimea. Pueblo descrito en su poema “Béene”: --Beene, lugar de poesía y de silencio,/ donde ha pasado la vida yaqui de viejas costumbres,/ como órbitas de calaveras,/ hablándonos de la vida y la muerte,/ de la leyenda, de la belleza y de la verdad…/ Pocos lugares de meditación y ensueño,/ la vieja casona, mi casa Béene--.
Estudió la escuela primaria y secundaria en Guaymas y Hermosillo, fue cadete del Colegio Militar en la Ciudad de México, profesor graduado en la Escuela Nacional de Maestros en 1948 y precursor de la escuela rural. A los 28 años fue consejero de los ancianos de su pueblo; en 1950, autoridad tradicional del pueblo de Belem y jefe mayor de los fiesteros pajkolas. En uno de sus viajes al sur: --Traje la imagen de la Virgen de Guadalupe a la Loma de Bácum, por ahí, de las fiestas--, me indicó en una entrevista en el asilo San Vicente. Agregando: --En un viejo vagón del tren regresé a Bájtabwekáapo (Cajeme) y a Kóokoim (Cócorit).
En 1975, lo conocí en el antiguo mercado municipal de Cajeme, me lo presentó mi apá, Don Cheto Sánchez, y lo visité por varios años en su chiname de un callejón pobre de Vícam Estación, mientras realizaba mi servicio social y tesis profesional como estudiante de arquitecto de la Universidad de Guadalajara. Me regaló el magnifico libro “Tribu Yaqui”, editado para la 2da. Feria Regional Agrícola, Ganadera e Industrial del Noroeste, en Ciudad Obregón y le compré varios de sus escritos en hojas tamaño carta que vendía para sostenerse económicamente.
En 1977, el Día de Muertos, expuse sus leyendas y cuentos y magníficos dibujos de la Danza del Venado, de la Pajkola, de Los Matachines a colores y algunos de las escenas de sus relatos que causaron sensación y un choque cultural entre la intelectualidad y lo artístico del alumnado y profesores de tesis por ser la primera vez, que se exponía arte vernáculo mexicano en las aulas de la Facultad de Arquitectura.
Le gustaba andar en libertad por las calles de nuestra ciudad y --no estar amarrado como un perro--, como se refería a su estancia en el asilo debido a la enfermedad; fue Gran Maestre de la asociación MAIS-Toltekahiotl, promotora de las culturas indígenas de América y colaborador en la revista Juku Jeeka de APALBA, para morir el 3 de octubre del presente año en una cama del Hospital General en medio de una ignominiosa pobreza extrema que --lacera el espíritu—, al no superar el cáncer que lo llevó a su tumba en el cementerio de la Loma de Bácum y así, nacer la leyenda de Wíkit para la posteridad.
Controversial, polémico y fantástico narrador de leyendas y cuentos vivió la dualidad expresada en las mascaras chivatos de los pajkolas: La del yoreme no bien visto por la tribu por abrir su cultura al conocimiento sonorense. La otra: la del yori, menospreciado por grupos de literatos tachándolo de mentiroso y falto de estilo en las letras. Ante esta situación, le pregunté su opinión: --Me critican por envidia, ellos dicen que lo mió no es cierto…Pues, lo de ellos tampoco--. Afirmando con certeza: --La poesía de los yoris (mexicanos y extranjeros) es muy pornográfica; la yaqui es más limpia, le canta a las flores, al amor, a la mujer, a las aves, mariposas y venados--.
Admirado por mucho de nosotros por su gran obra literaria, marcando un parte aguas en la literatura sonorense por su costumbrismo vernáculo, fue visitado por diferentes personalidades de la antropología internacional, esnobistas y turistas para su asesoráis de estudios sobre la cultura yaqui, debido a la popularidad de los libros de Carlos Castaneda en el mundo. ("El Camino Yaqui del Conocimiento", "La Realidad Separada", "Viaje a Ixtlan" y demás 6 libros de este antropólogo de la Universidad de California.
Para que usted amable lector, conozca su legado, incluyo, lo mejor de él según mi punto de vista: --Profesor, declámame el poema “Henchí née huata” (Te quiero). Le solicitaba cada vez que lo veía. Él se acomodaba su sombrero al lado izquierdo de su rostro y dejaba fluir las rítmicas palabras en su idioma yuto azteca: --Túisi obiachic henchí wáata betichivo,/ ii júnen taka juni née henchi wáata,/ henchi née huata káa nokimmea,/ káa henchi ten liutáka,/ káa ét mammakái, / kía née henchi huata--: “Es tan difícil quererte y sin embargo te quiero,/ te quiero sin palabras,/ sin besos ni caricias,/ te quiero solamente,/ eres el viento, la lluvia,/ y hasta el agua que bebo”.
Aprecio mucho el poema “Amabutti in henchí huata”. (De tanto que te quiero): --Mi corazón es Astro,/ llevo un caudal de estrellas en la mano,/ y un fardo de sueños en el alma,/ parece que navego por mares de corales-.
Enamorado como pocos, inspiró el poema “Mujer Yaki”: --Esa mujer es india yaki,/ y por lo tanto tres veces hermosa,/: Por Yaki, por india y por mujer,/ lleva en sí, el profundo misterio de su raza--. Y la “Carta a mi hijo” (Nicolás García): --Si el mundo no quiere comprenderte,/ comprendido serás cuando tu muerte--.
De sus prolíferos fantásticos cuentos tenemos, El Pajkoola Yécaalá, donde relata la belleza de la danza por joven danzante enamorado de la bella doncella Lucia; por amor, es señalado como torocoyori (traidor a las costumbres) por un anciano tradicionalista que asesina, aplicándole la autoridad la estricta ancestral la Ley Yaqui que lo lleva al paredón. La viuda, vieja, fea y robusta, clama piedad: ¡No, máusser, no!: Que se case conmigo el buen mozo para que duerma en mi petate y mantenga a mis nueve hijos que dejó en orfandad.
En el de “Báa youi” nos relata a un cazador engañado por un brujo que le hizo ver: --Un lago de plata nimbada, extraños colores de encantamiento, la aparición de una bella mujer con altivos ojos carbuncios--.
De sus leyendas, disfruto: la de “Sibalaúme”, la del “Chapulín Brujo”, la del “Yoo mogoi”, “La Chíriki” el “Gran Nicolás”, el “Yoo bwaa” y “El Chictura”.
Tiene ya un honroso lugar en la plástica de Cajeme como icono en la obra de la pintora Georgina de Icedo: “Retrato de Wikit”, “Santos García”, “A un poeta” y la leyenda del Chapulín Brujo. Misma que inspiró al maestro Arteche junto a la de “Yoo momoli” (Mujer Venado) para su imaginaria figurativa abstracta en los murales de la Biblioteca Pública de Cajeme.
Sus fantásticos relatos de encantamientos y apariciones de bellas mujeres la yuxtapuse con el manifiesto surrealista de André Bretón, para crear mi arte del realismo mágico de los yaquis en 1978. De los antropólogos que lo visitaron en su casa en Vícam Estación, me contó lo siguiente: --A Carlos Castañeda le pregunté: ¡Donde agarraste a tu Juan Matus, el yaqui brujo de tus libros? Él me contestó, sonriendo: --¡Tú eres Juan Matus!--. Ja, Ja, Ja, se rió para exclamar: ¡Fantasía pura!
Incluyó que un fotógrafo de un periódico Nueva York publicó: --Santos, "el Buda de los Yaquis”. Es muy largo su anecdotario.
No creía en el cristianismo yori como cualquier otro intelectual, su filosofía era naturalista: --La que brota del Alma--. Mencionó en la entrevista, donde, al final de ella, abordamos el tema de la muerte: “Todos vamos a morir algún día”, mencioné, ¿Qué opina usted de ella?, le pregunté, para luego, él contestar: --Ni bien ni mal, es natural, tiene que llegar y ¡Ni modo que le diga que no!; Ella dirá: ¡Ya vengo por ti, Wíkit! Y le contestaré: ¡Vámonos, pues!
Me despido de él con tres poemas: “In jíawi” (Mi Invocación): --Padre sol, lleva con tu luz mi palabra,/ haz que mi voz llegue a todos los rincones de América,/ que los guerreros de la tierra, de agua, de viento, de fuego,/ escuchen mi invocación nacida en el Cerro Samawaka de la Nación Yaki--.
Por su belleza, el dedicado al estado; “Sonora”: --¡OH, tierra mía! Grandiosa en la esperanza,/ oye mi oscura voz que te reclama,/ mi pragmático acento que canta--. Y el “Júu kókowamé”: --¿Existe la muerte? ¡Claro que existe!/ lo que se nos escapa es su significado,/ sin ella, la vida no tendría sentido,/ nada podrá evolucionar dentro del plano cósmico,/ en que se sustenta la vida.
¡Descanse en paz! Don Santos, mi buen amigo por varias décadas, gran narrador, cuentista y poeta yaqui quien se ganó su sitio preponderante en la literatura de Sonora, México y en un futuro no muy lejano, en la literatura universal porque su prosa es la heredera del conocimiento antiguo, precolombino, el de las y los “Sawuaris” (sabios) yaquis.
Lamentablemente entre los círculos literarios y la sociedad yori de Sonora, se le vio más como “un rezago histórico” que escritor, por la infame discriminación social del sonorense.

Francisco Sánchez López
Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, colaborador cultural en crónica y crítica de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui, de Ciudad Obregón, Sonora. Mx. Y para la revista Juku Jeeka de APALBA.
Arq. Francisco Sánchez López Arquitecto,Fotògrafo.
Artista del arte del realismo mágico.
Ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés. Periodista cultural en crónica y crítica de arte. Diario del Yaqui.
www.arqsanchez.8m.com

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