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Friday, October 31, 2008


Cuando empecé a escribir este poema, jamás imaginé todos los acontecimientos tristes que le acompañarían. Estaba a punto de entregarle los pesos a Maria Merced para que hiciera el libro, y mi querida Valentina enfermó de leucemia mieloblástica, un tipo de cáncer que sólo le da a gente mayor de quince años. Volé a Mérida Yucatán, ya que me encontraba en Chihuahua. A mi regreso, intentando que las cosas tomaran su curso, quise volver a mi rutina literaria, y fue imposible. Tuve otra cita con Maria Merced y fue cancelada porque mi bebé falleció, entonces, nos fuimos a Hermosillo, ahí fue cremada. Como animal herido, muchas veces quise ponerme de pie sólo para darme cuenta que hay golpes de los que nunca te levantas completamente. Bueno, al fin logré darle un adelanto a Maria para la publicación. Ella es una mujer muy capaz, también haría mi libro de béisbol "Sube el piano, baja el piano". Problemas personales de ella se agregaron a las desgracias que ya acarreaba esta publicación y de la noche a la mañana me vi sola con mi Frida. Este poemario está dedicado a mi Valentina, ya que ella fue una niña que en medio de tantísimas quimioterapias jamás la vi triste. Valentina siempre tuvo una sonrisa especial para mí y para cada una de las personas que un día la cuidamos. Un domingo me quedé con ella en el hospital Juárez de Hermosillo Sonora, la enfermera en turno entró a la sala de los enfermos de cáncer y traía música de Juanes, Valentina empezó a bailar, bailaba sentada, sus piernitas no le daban para ponerse de pie. Cuando al fin llegó la mujer a nuestro separado, alcanzó a verla bailando, pero la canción terminó. La siguiente melodía era una de Vicente Fernández (Estos celos), pero a Valentina no le gustó y se puso muy seria, la enfermera empezó a reír y de nuevo sintonizó "Me enamora", y mi niña continuó su baile. Más tarde, mientras jugábamos me daba a entender que quería ponerse de pie y yo la ayudé para que se mantuviera agarrada de su cuna. Ese instante se me ha quedado tan gravado y fue el que me dio ánimos para hacer mi libro realidad. Ese instante, donde Valentina sólo quería ponerse de pie un momento, cuando para nosotros levantarnos es un acto de rutina, para ella era un gran logro. Valentina no sufrió, la madrugada del 30 de junio le vino un derrame cerebral y horas después falleció. Tenía sólo un año de vida mi tesoro. Gabriela mi hija, lo ditó en la computadora a como Dios le dio a entender, ella también hizo la portada. Estoy orgullosa de su capacidad, este libro es un gran acontecimiento para ella y para todas las féminas que nos vimos envueltas en el. En este poemario se han visto involucradas puras mujeres: Maria Merced Nájera Migoni, Valentina Esquer, Gabriela Esquer y esta servidora. Por supuesto, la protagonista Frida Kahlo. Ojalá cuando ustedes lo lean, les guste.
Oh, por Dios! Me van a perdonar, cuando escribo sobre Valentina, se nubla todo y hay otro hecho que omití: la muerte de mi madre.Gaby terminó de editar el libro el lunes 20 de octubre, y quedamos de ir a Ciudad Obregón por el material para imprimirlo, el jueves 23. Entonces, me fui al gymn como siempre, pero le dije a Gaby -Hoy haré dos horas en el gimnasio-Había pasado media hora y me sentí inquieta y sin deseos de seguir, vine a casa y al entrar había un mensaje en la contestadora del teléfono, nadie me dijo, pero imaginé que era urgente y entré a escucharlo. Desde Puerto Vallarta, Jalisc o, llamó mi hermana para decir que esa mañana mi madre cayó golpeándose la cabeza y estaba hospitalizada. Al día siguiente avisaron que había fallecido, justo el día que íbamos a ir a comprar el papel para el libro. El jueves 23 de Octubre, falleció mi madre. Es por eso que, el recuerdo de Valentina intentando levantarse, aún cuando las piernas no le daban para pararse, lo hacía... 

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