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Tuesday, March 25, 2008

Olimpia Badillo Iracheta


Los ruidos del placer

Mariposas Monarcas

Olimpia Badillo Iracheta, poeta mexicana de San Luis Potosí

Qué harán con tanto olor a lluvia entre las piernas
con tanta humedad en celo, dispuesta al viento
a la mordedura de los árboles recién cortados
horadados en la mirada santa
de una mano que mendiga sus muslos.

Duelen las adormideras de sus lechos
Y no hay arrullos
Se les cansan los senos de tanto mirar arriba
buscando troncos en el cielo
que les enderecen el alba,
que caminen con ellas,
erectos
cosquillándoles el borde de las alas,
oliéndoles la savia virgen de su triángulo,
el verdor del tiempo que llevan parpadeando
en el deseo
con la misma pregunta.

Cómo se les carga el ansia en el bulto
de la oruga
cuánta falta les hace el esqueleto
se abren y se cierran de abajo arriba
abrazándose solas
llenando la corteza con el cristal que les brota
despacio para mojar la pared
donde sostienen su quehacer resbaladizo
y multiplican los altos
y los bajos de la única música
que no daña el movimiento
Cometas de espaldas amarillas que sólo se abrazan
se besan
se ahogan
apoyan su piel en invierno
recargan su noche encima de todas
copulan dormidas vírgenes anuarias que no llenan de amar
que se untan una con la otra
desnudan su viaje
gotean la abertura de otra miel que yace despierta
en la hoz de sus ansias viajeras
El encierro les grita,
las mancha
les deja ruidos color manzana en los ojos
les abre de oriente a poniente las puertas
y otra vez se acercan se buscan se huelen,
se abrigan los pies la cabeza
los brazos el pubis el tiempo
se ungen los sexos se suben se bajan
(se aprietan)
la prisa de siete segundo las hace ligeras
lunares nocturnos en papel de china
pintados de hierba.

Cómo no se infartan junto a las estrellas
cómo Dios les ruega que pierdan el tiempo
asidas al verbo de esa sed sin pena
ni freno
cómo no regresan secas por donde vinieron
cómo no les ajustan ni éste ni otro invierno
cómo no les espanta la cárcel que vuela sobre sus cabezas
ni los alfileres que las atraviesan
o los vidrios del escaparate
donde mueve el polvo sus alas de fiesta
cómo no les cansa ese amor en cada ala
cómo esa felicidad no les perturba el ruido
que sueltan:
pajas peregrinas
hermanas cada año
cortesanas de viento
meretrices
monarcas.


Reptar en cruz

AQUÍ
bajo el mármol
escucho nuestro temor como ritual nocturno
y vuelven mis torturas
tragándose el revés de mi piel con el grito esperanzado
de tu mano

Esta angustia es mentira de larvas
que defienden la huella del destierro.

Es viento que viene hollar con tu cabalgadura
todos mis cráteres
mis trastocadas redondeles
vestidas hoy de luto blanco.

Es diámetro que existe entre tú y yo
en un intento de ser cárcel.

Aún así, voy:
Vamos:
presagiemos la búsqueda
desmadejemos el movimiento final
articulando nuestras voces
para reptar en cruz
sobre otro cuerpo


Con el viento a favor

VIAJO en cuerpo
ola encendida donde mi boca muere
y resucita
noche temprana de volcán abierto
que se lleva a refugiar mi vientre para saciar a Dios
otra vez en octubre

Viajo en tu cuerpo
me basta el espacio húmedo en tu presencia
y te recorro
abro mis tempestades
se inundo
primero las manos que gritan el camino
para heredar tu piel
con mi reflejo
luego mis poros buscan a los tuyos
y se abren
se abren
como ojos navegando oscuridad
como boca que recibe la cascada
la lluvia
o la muerte.

De proa a popa repaso los meridianos cero
de tu sombra
nocturna mariposa que yace a mi costado
en aliento permanente
pálida contraluz y ansia de veinticuatro arenas
sin reloj
de veinticuatro orgasmos libres e infinitos
Voy despacio
presiento un mínimo de luz un tu silencio
y me dejo llevar
te llevo
a mi modo te llevo
a intervalos te gasto
me consumo
te consumes
me sumas a este territorio de humedad
que brota de los barcos sin anclar que somos
y te pierdes
dentro de mi viaje te pierdes
hasta prender tu ritmo a mi cintura
y correr por tu agonía mi agonía.

Somos el mismo potro, la misma grupa
galopando hacia todas las vidas moribundas
con el viento a favor
Somos el mismo viaje
las mismas manos recogiendo el ritmo de los árboles
respirando agua a contraviento
somos tú y yo
sólo tú y yo.


1 comment:

Anonymous said...

La maestra Olimpia Badillo es una buena representante de la poesía potosina, tengo el gusto de que sea mi maestra en el normal del Estado. Ahora ella busca difundir la cultura y el amor a la docencia, a todos nos agrada mucho estar con ella proque es un ser humano sensible con un gran talento....