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Tuesday, February 05, 2008

Los Artistas del Festival de Álamos en el FAOT- 2008: Cultura Plástica Sonorense.


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Francisco Sánchez López

Los Artistas del Festival de Álamos en el FAOT- 2008: Cultura Plástica Sonorense.

En medio de una equipata invernal de días nublados con lluvia en las estribaciones de la sierra Baja Tarahumara, los Artistas del Festival de Álamos hicieron acto de presencia montando su tradicional exposición colectiva y representativa de la plástica del FAOT: “La otra pintura de la Ruta de Arte”. Con antecedentes en los “Domingos de Colores” iniciada por el pintor Rolando Bracamontes como propuesta independiente de los artistas sonorenses para exponer en las primeras versiones de nuestro actual “Cervantinito”.
Para que ustedes conozcan a estos profesionales de la plástica, fui a Álamos a compartir la vida bohemia con ellos, a exponer acuarelas y entrevistarlos en la Plaza de Armas frente a sus obras pictóricas para esta colaboración periodística, muy gustada por los cultos lectores del Quehacer Cultural y exacerbada por el gremio de creadores regidos más por orgullo que motivación a crear arte bello y una estética del desierto de Sonora, nuestro magnífico hábitat que estamos destruyendo.
Esperando que terminara de mostrar una de sus obras a bella jovencita, inicié con el pintor Luis Martín López Sahagún, preguntandole: ¿Cómo se inició este movimiento artístico de Álamos hoy reconocido internacionalmente?
Dejó los pinceles en la silla, para contestar: --Había artistas como Bracamontes, León, Payán, Francisco López, Diana Jiménez, “La modelo” y muchos otros de Hermosillo que querían exponer sus obras pero no había espacios; los dueños prestaron su casonas antiguas, la Casa del Café, un hotel y la Biblioteca Pública para exposiciones; Años después, la acaparó el Instituto Sonorense de Cultura para crear su Ruta del Arte de tal manera que los pioneros no entramos en ella; Al escultor Tony Estrada le solicitamos un espacio en la plaza para instalarnos, el accedió amablemente junto con el Ayuntamiento indicándonos el sitio para exponer libremente; el tiempo ha ido depurando, hoy, sólo quedamos nosotros cuatro--.
Con tus doce años asistiendo a la Plaza de Armas, dime: ¿Qué te parece este año la exposición colectiva?
--La veo bajo de público como consecuencia de la situación de crisis económica del País, hay obra de mejor calidad y comprometida con la plástica por nosotros cuatro y los nuevos participantes; La Ruta del Arte está acaparada por gente de Oaxaca y de Hermosillo, se me hace discriminatorio, no hay que centralizar las exposiciones sin considerar las necesidades locales--. Comentó con firmeza mientras señalaba la lista de exponentes.
Cómo docente de la UNISON, ¿Qué piensas del arte hecho en Sonora, y del tuyo?
--Hay un bache, la última bienal sonorense no se me hizo pro positivo, le faltó calidad y fue muy dibujística--. Inquirió con atino porque avalo la misma critica, para agregar: --Estoy en un regreso a la naturaleza, al realismo de mi entorno de la región sur de Sonora; me gusta el óleo “Los Frailes”, por los dos venados pintados con espátula porque voy avanzando más hacia el efecto pictórico que la definición--.
Lo dejé tratando de vender una de sus obras a un norteamericano para platicar del mismo tema con el navojoense Ricardo Valenzuela Payán, el mejor acuarelista de Sonora, docente universitario y pintor profesional, mientras degustábamos sabrosos burritos de machaca preparados por su amable esposa Lizeth; al preguntarle sobre los artistas de la plaza, contestó: --Tengo desde 1994 participando con este festival mostrando mis acuarelas que tu catalogas como el estilo “Mexican Village”.
De tu arte, ¿Qué piensas?
--Es un instante capturado por un ojo sensible y transformado en una mancha de color, una simple línea, una nota y un sin fin de medios para poder comunicar aquello que en definitiva se muere por salir a la luz; Mi pueblo forma parte de mis vivencias expresado en diferentes escenas, desde una casa a un anciano; un amanecer o un atardecer, siempre están remolineando esas imágenes en mi baúl gráfico y es necesario pintarlas; el color es esencial, me gusta jugar con ellos sin menospreciar ninguno, busco romper esquemas en cuanto a la tonalidad que se piensa sobre cierto objeto o ser vivo, simplemente lo presento bajo otro enfoque. Mi mejor obra es “En movimiento”, en esta exposición--.
Platicar con el pintor profesional cajemense Edgar Herrera Padilla fue difícil por estar ocupado retratando hermosas mujeres, el sábado pasado al dibujar a su simpática esposa, le pregunté: Gary: ¿Qué piensas de tu arte en este festival?
--Espero el FAOT para exhibir mis obras y encontrarme con mis compañeros como le he hecho por diez años; he visto con el tiempo una mejoría en las obras de los exponentes y en la mía, porque entre nosotros se comparten buenas opiniones para aprender y mejorar; exponer en esta plaza es más importante que en alguna galería porque aquí la gente las observa y todo el mundo te critica, algunos se asustan con los desnudos pero es lo más divertido--. Dijo, mientras señalaba sus acuarelas.
¿Cuál de las obras te gusta más? –Bueno, hago retrato para solventar gastos y disfrutar del festival; exhibo acuarelas de la exposición “Dependientes del software y del sistema”, con hermosas mujeres desnudas: ¿A quién no le gusta pintar mujeres? Exclamó, riéndose--. Para yo agregar: “Y que buenas proporciones”. --Me gustan “La madre Ram”, “La madre Rom”; “Los carroñeros”, que son grabados acrílicos sobre discos compactos como: “El buen creador” y “Los buscadores”.
Para el cajemense Francisco Sánchez López, arquitecto plástico egresado de la Universidad de Guadalajara, participar en la exposición colectiva más importante de Sonora durante este festival operístico es importante porque desde una banca han alcanzado fama internacional, pero no ha sido fácil porque hay que crear, solventar gastos para exponer en la plaza ya que --“No pintamos para nadie”--.
Acomodándose su sombrero pitahayero destartalado, comentó: --Me da risa el dicho popular entre los artistas: “Si quieres que nadie observe tus obras, exponlas en la Ruta del Arte”; por eso, cada año se agregan más y todos son bienvenidos--.
¿Qué piensas de tu arte expuesto en la plaza?
--¡Tengo cuarenta años en esto! Pintando bajo el expresionismo abstracto, arte óptico, arte hippie, el realismo mágico de los yaquis, seris y para este festival: La arquitectura histórica desde la perspectiva de los portales coloniales incluyéndoles bellas femeninas y últimamente cocinas de haciendas porque hace dos años, mi amiga norteamericana de la ex galería Terracota, me reveló: “Encontraste tu nicho en la plástica…”; Pinto con los valores artísticos y estéticos a priori y soy mi propio crítico bajo estos dos conceptos; mis mejores obras aquí son La Danza del Venado Yaqui, los portales con la iglesia y los domos--. Me auto contesté, poco después de la visita de la encantadora cantante Ashley Maree a la banca.
¿Cómo llegaste a esta plaza y al grupo de artistas?
--Pues, llegué a pie, de que otro modo, porque a caballo, caminaría como el charrito PEMEX o jinete de las cabalgatas por Sonora, Ja, ja; Ya fuera de broma, arribé con mi cámara en ristre y un portafolio de acuarelas y dibujos en mano al ser invitado por el arquitecto Zacarías Páez cuando dirigió Artes Visuales del Instituto en 1998, desde entonces he sido persistente, porque me gusta el ambiente, mostrar al pueblo de Álamos mi arte, recibir criticas a mis obras por Payan, Martín, por el maestro Arteche y miles de visitantes que les gusta o no mi visión plástica, la emotividad de la “belleza convulsiva” bretoniana del realismo mágico. ¡Mi estilo y propuesta!--.
Es meritorio que estos cuatro artistas expusieron 200 obras originales aumentando al doble con los jóvenes que arribaron el último día del festival para el goce estético del público fiestero.
Espero que esta tradición perdure para siempre porque ser Artista del Festival de Álamos es una posición firme ante la precaria existencia y “última danza” ante nuestra inminente muerte. La bohemia del pintor está en su espíritu, en su inquebrantable libertad y expresión de su norma de belleza expuesta en Álamos ante un pueblo noble, amistoso y gentil, que baja a su hermosa plaza para: “Adquirir cultura y mirar las pinturas tan bonitas de los pintores en la plaza--, Como lo mencionó una bella alamense de ojos claros y su amiga.

Francisco Sánchez López es arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico de los yaquis y seris, ecologista protector de ballenas y delfines en el mar de Cortés, colaborador cultural, cronista y crítico de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui, de Ciudad Obregón, Sonora, México.



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