Translate

Tuesday, December 23, 2008

Convocatorias ll



IV Certamen Literario de Relato Corto “Revista Digital I.E.S. Ventura Morón”31 de marzo de 2009 1. Podrán participar cuantos autores y autoras que lo deseen, con una sola obra, en castellano, inéditas y no premiadas en otros certámenes. El tema será de libre elección por parte de los autores. 2. Los relatos tendrán una extensión de dos hojas DIN-A4 mecanografiados a doble espacio por una sola cara. Se enviarán original y cuatro copias (en total, cinco ejemplares del cuento). Deberán presentarse escritos en letra Times New Roman, del tamaño 12. 3. El plazo de recepción de los originales finaliza a las 15:00 horas del 31 de marzo de 2009. Finalizado dicho plazo sólo se admitirán aquellas obras que justifiquen, mediante el matasellos de correos, que han sido remitidas con anterioridad a la finalización del plazo. Cualquier gasto derivado del envío de las obras será por cuenta del concursante. 4. Los originales se remitirán por correo ordinario al I.E.S. Ventura Morón, Pza. Joaquín Ibáñez, 3, (11203) Algeciras, Cádiz (España), debiendo figurar en el sobre la indicación “Para el Certamen Literario”. Dentro del sobre se introducirán el relato, en cuya primera página deberán figurar el seudónimo del autor/a y el título de la obra, y otro sobre cerrado en cuyo interior se introducirán los datos (nombre, apellidos, D.N.I., domicilio, correo electrónico y teléfono) del autor/a. En el exterior de este sobre se harán constar el seudónimo y el título del relato. Además, los relatos se deben enviar previamente por correo electrónico (iesventuramoron@yahoo.es). El correo debe contener dos archivos adjuntos en formato Word 2000 o anterior. Uno, cuyo nombre será el título del relato, que contendrá el texto del relato. Y otro, llamado “plica”, que contendrá los datos (nombre, apellidos, D.N.I., domicilio, correo electrónico y teléfono) del autor/a. En el “asunto” se especificará la palabra “concurso” 5. Las obras del Premio “Revista Digital I.E.S. Ventura Morón” se irán publicando por orden de llegada al correo electrónico en la revista (http://www.juntadeandalucia.es/averroes/iesventuramoron). La llegada de los relatos por correo ordinario será la confirmación de la participación en el Certamen y en ese momento se publicarán en la revista. 6. La Revista Digital del I.E.S. Ventura Morón designará un comité de lectura previo y cualificado para la selección del relato ganador. 7. El jurado, que emitirá un fallo inapelable sobre la narración seleccionada, otorgará un premio por una cuantía de 1.000 euros. Además, el I.E.S. Ventura Morón considerará la posibilidad de editar, en la fecha y forma que considere oportuno, un libro que incluirá el relato ganador además de los relatos que el jurado considere que tienen la suficiente calidad. 8. El Premio no podrá ser dividido ni declarado desierto. 9. Se enviará acuse de recibo electrónico a todos los participantes. 10. El autor/a del relato ganador está obligado a asistir a los actos de fin de curso para recoger el premio, salvo que concurra una circunstancia totalmente justificable. Los gastos producidos por el desplazamiento serán cubiertos por el autor. 11. La participación en el concurso implica la aceptación de estas bases. 12. Patrocinan el Certamen: I.E.S. Ventura Morón, Fundación Municipal de Cultura José Luis Cano y Publicatuslibros.com. 13. Podrán consultar todo lo referente al certamen en la web: http://www.juntadeandalucia.es/averroes/iesventuramoron/certamen.htm Mayor información: Web: www.juntadeandalucia.es/averroes/iesventuramoron/bases.htm • E-mail: iesventuramoron@yahoo.es

Convocatorias


VII Concurso de Cuentos Infantiles sin Fronteras

“XXVIII Jornadas Infantiles de Otxarkoaga”

Cierra 10 de febrero de 2009 Con ocasión de la celebración de las XXVIII Jornadas Infantiles de Otxarkoaga, que se celebrarán los días 28 y 29 de marzo de 2009, el colectivo Txirula Kultur Taldea organiza este concurso de cuentos sin fronteras con el objetivo de promocionar la creación literaria en torno al cuento infantil. Bases del concurso: 1. Participantes: chicos y chicas de cero a cien años. 2. Idioma: euskera o castellano. 3. Extensión del cuento: mínimo de una página, máximo de cinco. 4. Cada persona podrá presentar un máximo de dos cuentos originales y no publicados anteriormente. 5. Temario: libre, pero el jurado valorará especialmente aquellos cuentos dirigidos a la infancia y que tengan relación con valores como la paz, la tolerancia, la igualdad de género, los derechos humanos y el cuidado de la naturaleza. 6. Forma de presentación: en formato de papel, con letra clara o a ordenador. También se pueden enviar por e-mail. 7. Lugar de presentación: Centro Cívico de Otxarkoaga, Avenida Pau Casals, 19, 48004 Bilbao. E-mail: txirulakulturtaldea@gmail.com. 8. Fecha límite de presentación: 10 de febrero de 2009. 9. Deberán adjuntarse nombre, apellidos, dirección, edad, y un número de teléfono o correo electrónico. 10. Los cuentos presentados serán expuestos en el transcurso de las XXVIII Jornadas Infantiles de Otxarkoaga, en el “Rincón de los cuentos”. 11. Los cuentos seleccionados serán leídos durante las XXVIII Jornadas Infantiles de Otxarkoaga el día 29 de marzo, a las 11,15 de la mañana en la plaza de Ugarte. 12. Los cuentos seleccionados serán publicados en un libro de pequeño formato y tirada limitada. La presentación al concurso significa la autorización para publicar los cuentos en la citada edición a cambio de quince ejemplares que serán entregados a las personas seleccionadas. Se ruega a estas personas que si publican de nuevo los cuentos en cualquier formato citen el concurso. 13. Tanto los cuentos seleccionados como los que no lo han sido siguen perteneciendo a quienes los han escrito. 14. Se podrán incluir en la publicación aquellos dibujos que se adjunten y que la organización considere complementarios al texto. Es conveniente que los dibujos originales se presenten en blanco y negro.

Mayor información: txirulakulturtaldea@gmail.com

Thursday, December 04, 2008

Juan Manz Alaniz: LA SOMBRA DEL DOLOR






































LA SOMBRA DEL DOLOR


Vuelas, porque a tus pies
les sobran pájaros
Elia Casillas

Sola, sin tu sombra, de Elia Casillas, es un sobrado homenaje a la pintora surrealista Frida Kahlo, en ocasión del centenario de su nacimiento. En este su más reciente poemario, la autora se sienta ante su caballete lírico para, en su primer poema, en voz de su persona tercera, con rápidos trazos, bosquejar a su heroína, antes de empezar a tutearse con ella, de verso a lienzo, que gritan, su silencio.

Elia, al seguir la sombra que proyecta la soledad, dice que Frida cultiva un centenario triste en los ojos, en uno de los primeros versos del poema referido antes, y a través de todo el trayecto de su monólogo interior, va recreando en el dolor de su Frida, su propio dolor acumulado, cito: Frida/ en armazón de muerte amamos tus costillas / porque somos barro encendido que vuela malquerido / como tú…

Frida ¿cuántas veces te has asesinado? Con esa pregunta a la mitad del poemario de la Poeta Elia Casillas, nos lleva de la mano junto a la voz poética a la más inalcanzable de la naturaleza humana: al reconocimiento del ser mismo; y de ese modo, cuestionarnos no solamente la procedencia de la razón del canto por la musa, sino el culto inagotable de la Frida de Diego, la histórica, la artista, convertida en mito, la invocada. Ahora, la pasión con que esos dos seres humanos encarnizaron su vivencia, es parte de la entonación del hablante poético.

Frida queda desnuda en cada verso del libro, y retomando igualmente el titulo del poemario, se trata de una Frida, completamente desprotegida, abandonada a su sombra; ella misma, aparecida, donde solamente la palabra, a través del verso, nos acerca a la silueta de Frida, alfilerada también en el lienzo del poeta.

Se trata de una nostalgia desolada más allá de sus áridos recuerdos, un atributo dantesco: viaje al infierno mismo de lo cotidiano, al inframundo de la rutina misma. Frida sola, sin tu sombra, es la necesidad del poeta en la permanencia después de la vida, que a través del recorrido de los versos, como una caricia en la silueta de una mujer, el verso se enfrenta contra la muerte, en una batalla de imágenes y claroscuros, donde el cuerpo y espíritu quebrantado de la Frida de Diego, se ha consumido en la musa desmesurada, inmutable a la memoria, y reconstruida por el tiempo.

Este traslado de pausas sigilosas con que cada verso descansa en las páginas, dan al poemario el ritmo de un réquiem, un culto a la medida de la Frida celebrada, la mujer en sus múltiples fracturas, el ser humano escindido por lo que predica y calla, la madre fallida y fantasma de si misma que se retrata en el espejo de su visión innumerable.

Por último, quiero citar un verso que Elia dice en las postrimerías del poema: ¿quién te esculpe y te revive?... aunque tal parece que se trata solamente de una pregunta retórica, el poema mismo, de la autora navojoense, es la decantación viva de la Frida llamada, la reflexión propia del canto mismo. La autora ha respondido desde la primera página a ese enigma, es Frida más viva que nunca, y por ello, es tan necesaria para la entonación de este esculpido a la palabra.
Juan Manz

Monday, December 01, 2008

Perla Ortíz Murray, Sola, sin tu sombra.

De Frida Kahlo se han dicho muchas cosas: que si pertenecía a tal o cual corriente, que si sólo era la esposa del gran Diego o la mujer de vida ligera, que si sus accidentes y su gran sufrimiento… en fin, todo da lo mismo, pues solo importa Frida mujer, envuelta en Frida artista, aquella Frida creadora a la que alguna vez –en 1938- el gran André Bretón calificó de surrealista en un ensayo escrito para la presentación de una exposición suya en la galería Julien Levy de Nueva York, calificación borrada de un plumazo –y no de una pincelada- por ella misma cuando años más tarde declaró: "Creían que yo era surrealista, pero no lo era. Nunca pinté mis sueños. Pinté mi propia realidad".
Este año, en la voz de Elia Casillas, el eco de Frida resuena fuerte: Elia es ya una poeta consumada, madura en su expresión, que se da el lujo de jugar con las palabras a su antojo. Lejos han quedado los pasos andados de “Ante el Cristo repujado que me ve” su primer poemario, ventana desde la cual su expresión se asomó al mundo. Es así que Frida aprovecha esta voz como la suya retadora, levantisca, algo salvaje y juguetona para hacerse oír de nuevo:
“Vulnerable sombra retinta
predice tu naufragio
en la falda,
y pisa desde otro extremo
alegría de los tobillos
Prófuga en jardín de espinas
amarras alfileres en la piel craquelada
y descubres el arco iris de metal
que te acosa.
Para quienes como yo hemos seguido la trayectoria de Elia, este poderío en su lírica no resulta sorprendente y aquí la ternura de “Bebañia” otra de sus obras, escrita en mil novecientos noventa y ocho, avala mis palabras:
“¿Cuántos Sahuaros estarán de ti enamorados?
Ah... Bebañia, para qué te sirve el mundo
si el universo natural
está en la paciencia de tus manos
Abrazas secretos
en el barro de una esfera
donde sólo viven tú
y el silencio”.

Así, “Sola, sin tu sombra” resulta un poema fuerte, de grito ahogado, que por ahogado es el del llanto en obscuridad y también el del fulgor tenue de una tarde a punto de extinguirse.

“Hay un dolor que te define y niega
moldeas el universo con tres ojos
y las manos se lo comen.
En el vestido crece una noche
y dos estrellas
pero tú giras s o l a
sola, sola.

La tinta no corre en vano para Frida: “Sola, sin tu sombra” es –en momentos como este- el aval de su existencia, de su vida de sobresaltos y de principios afrontados hasta el fin; es el aval también, para todas las mujeres Fridas-Elias rompedoras de banderas, de encasillamientos –y líbreme Dios de decirlo por lo de Casillas- y de falsos juegos sociales en los que la libertad se vuelve una condena.
Es en esta vorágine de los actuales tiempos, cuando las voces de una Casillas desencasillada y de una desbocada Frida, se unen para pintar en palabras un nuevo autorretrato:




“Frida
más viva que nunca
En armazón de muerte
amamos tus costillas
porque somos barro encendido que vuela
vuela y
vuela mal querido
como tú
para no perderse en turbina cotidiana
para curar la fe que amenizan tus manos
quedas en retina del tiempo
buscándote tú misma”.

Frida, mujer sin sombra, pintora del sufrimiento y de la luz, te ha pintado Elia, mujer de sombras, poeta de la iluminación y de la muerte.











Perla Julieta Ortiz Murray.
Navojoa, Sonora; 24 de noviembre de 2008.







.

Wednesday, November 26, 2008


Se le invita a la presentación del Libro:
“Sola, sin tu sombra”, de la autora
Elia Casillas.
Presentadores; Ramón Iñiguez, Juan Manz y Sergio Anaya
El evento se llevará a cabo en la Biblioteca Pública Jesús Corral Ruiz de Ciudad Obregón, este
3 de Diciembre a las 20:00 horas.
Esperamos su puntual asistencia

Wednesday, November 19, 2008

Presentación del Libro, Sola, sin tu sombra, de Elia Casillas


El H. Ayuntamiento de Navojoa
a través de la Dirección de Educación y Cultura le invita a la presentación del Libro:
“Sola, sin tu sombra”, de la escritora
Elia Casillas.
Presentadoras; Licenciada Perla Ortiz Murray, Profesora Emérita Díaz Sarabia y la Periodista María Teresa González.
El evento se llevará a cabo este
Lunes 24 de Noviembre en el Museo Regional del Mayo a las 19:00 horas.
Esperamos su puntual asistencia.

ÏEDITORIAL INVITA A EVENTO LITERARIO EN LA SALA CORTÁZAR EL 2 DE DICIEMBRE.


Saturday, November 15, 2008

Presentación del Libro, Sola, sin tu sombra, de Elia Casillas


El H. Ayuntamiento de Navojoa a través de la Dirección de Educación y Cultura le invita a la presentación del Libro: Sola, sin tu sombra, de la escritora Elia Casillas. Presentadoras; Licenciada Perla Ortiz Murray, Profesora Emérita Díaz Sarabia y la Periodista María Teresa González. El evento se llevará a cabo este lunes 24 de Noviembre en el Museo Regional del Mayo a las 19:00 horas. Esperamos su puntual asistencia.

Wednesday, November 12, 2008

IBEROAMERICANO PROGRAMA DEL VI ENCUENTRO DE ESCRITORES BAJO EL ASEDIO DE LOS SIGNOS, 2008




PROGRAMA DEL VI ENCUENTRO IBEROAMERICANO DE ESCRITORES
BAJO EL ASEDIO DE LOS SIGNOS, 2008

Lunes 17 de noviembre
[18:00 horas] Presentación de Revista Altanoche, ITESCA
Víctor Hugo Barrera

Martes 18 de noviembre

[11:00 horas] Espectáculo narrativo, COLEGIO NIEBLA
Cuentos y rolas para buquis
Eva Calderón de la Barca

[11:00 horas] Presentación de la Revista Shandy, UTS
Franco Félix, Oscar Grajeda, Ismael Serna

[11:30 horas] Conferencia Magistral: Arte y Ciencia, ITSON
Dr. Eduardo Roca Oria (Cuba) Dr. Marcelino González Maitland (Cuba)

Miércoles 19 de noviembre

[18:00 horas] Lectura de Narradoras Regionales, ITESCA
María de la Luz Buitimea, Irma Arana,
Trinidad Ruiz y Silvia Rousseau

Modera: Mara Romero

Jueves 20 de noviembre

Auditorio “Ana María Olea”
Biblioteca Pública “Jesús Corral Ruíz”

[10:30-11:30] MESA #1

Moderador: Gloria Barragán

David Cibrián (Sonora)
Francisco Sánchez Félix (Sonora)
Abdul Machi (Sonora)
Aldo León (Sonora)
Sandra Mortis (Sonora)
Emilia Buitimea (Sonora)




[11:35-12:35] MESA #2

Moderador: Cristina Murrieta

Andrés González (Sonora)
Rosa Martha Pineda (Sonora)
Alba Brenda Méndez (Sonora)
Ramón Iñiguez (Sonora)
Omar Cadena (Sonora)
Elia Casillas (Sonora)

[12:40-13:40] MESA #3

Moderador: Eve Gil

Gloria Barragán (Sonora)
José Luis Barragán (Sonora)
Irma Arana (Sonora)
Juan Diego González (Sonora)
Cristina Murrieta (Sonora)
Esteban Domínguez (Sonora)

Receso-comida
Hotel sede

[16:30–17:10] Conferencia Magistral:
Entre el cuento y la novela
Mtro. Miguel Méndez

[17:15] Ceremonia Inauguración

[17:30-18:10] Presentación de la novela Virtus
de Eve Gil.
Imanol Caneyada y la autora

[18:15–19:15] MESA #4

Moderador: Silvia Eugenia Castillero

Margarita Oropeza (Sonora)
Imanol Caneyada (Sonora)
Carlos Sarabia (Baja California Norte)
Beth Brait (Brasil)
Miguel Ángel Avilés (Sonora)
Marco Antonio Campos (DF)




[19:20-20:20] Mesa #5

Moderador: Antonio Orihuela

Angélica Santa Olaya (DF)
Mijaíl Lamas (Sinaloa)
Laura Delia Quintero (Sonora)
Armando Alanis (Coahuila)
Cesar Arístides (DF)
Lina Zerón (Estado de México)

[20:30 horas] Convivio de bienvenida
Hotel sede

Viernes 21 de noviembre

Telesecundaria #1. Comisariado de Fundición,
Municipio de Navojoa
Patrocinado por el Senador Alfonso Elías Serrano

[8:00 horas] Taller de Fomento a la Lectura y a la Imaginación:
En busca del Tesoro Perdido
Mtro. Juan Diego González

[10:00 horas] Taller: Cuentos y Poemas para Imaginar
Mtro. Juan Diego González


Instalaciones del Consejo Tutelar de Menores [COTUME]
Comisaría de Cocorit, Sonora

[11:00 horas] La literatura como prevención de adicciones
Mtro. Carlos Sánchez



Auditorio “Ana María Olea”
Biblioteca Pública “Jesús Corral Ruiz”

[10:00–10:30] Proyección de cortometraje:
Los rostros de Poe
Rosalilia Inzunza







[10:45–11:50] MESA #6

Moderador: José Luis Martínez

Cristina Rascón (Sonora)
Eduardo Hurtado (DF)
Carlos Moncada (Sonora)
Silvia Eugenia Castillero (Jalisco)
Miguel Méndez (Arizona)
Enrique Moya (Venezuela - Austria)

[11:55–12:40] Conferencia Magistral: Diálogo Poético
Mtro. Enrique Moya

[12:45–13:30] 16 Balas: Antología de Poesía Mexicana Actual

Antonio Orihuela (España)
Omar Pimienta (BCN)
Dante Medina (Jalisco)
Mara Romero (Sonora)
Juan Manz (Sonora)

Receso
Comida: Hotel sede

[16:00–16:55] MESA #6

Moderador: Armando Alanis

Raúl Acevedo (Sonora)
Edmundo Lizardi (Baja California Sur)
Rubén Meneses (Sonora)
José Luis Martínez (DF)
Jorge Souza (Jalisco)
Víctor Sosa (Uruguay)

[17:00–17:45] Conferencia Magistral:
Poetas Mexicanos del Siglo XX:
Paz, Sabines, Chumacero y Lizalde
Mtro. Marco Antonio Campos

[19:30] Convivio: La media luna
Lectura-performance: Fidelia Caballero
Marco Antonio Román y La Compañía de Dionisio






Sábado 22 de noviembre

Presa Álvaro Obregón

[11:00-12:00] MESA #8

Moderador: Esteban Domínguez

Julia Melisa Rivas (Baja California Norte)
Mara Abdala Torres (Sonora)
Casildo Rivera (Sonora)
Carlos Sánchez (Sonora)
Juan Pablo Aldaco (Sonora)
Ignacio Mondaca (Sonora)


[12:00-13:00] MESA #9

Moderador: Ignacio Mondaca

Bibiana Padilla (Baja California Norte)
Ismael Serna (Sonora)
Federico Corral Vallejo (DF)
Roberto Arizmendi (DF)
Guillermo Vega (DF)
Eve Gil (Sonora)


[13:00-14:00] MESA #10

Moderador: Federico Corral Vallejo

Emilio Robles (Sonora)
Selene Ramírez (Sonora)
Vilma Pérez (Sonora)
Pina Saucedo (Sonora)
Francisco Morales (Baja California Norte)
Silvia Rousseu (Sonora)


Receso-comida








[15:00–16:00] MESA #11

Moderador: Raúl Acevedo

Oscar Grajeda (Sonora)
Franco Félix (Sonora)
Dilean Robles (Sonora)
Ana Karina Vázquez (Baja California Norte)
Manuel Parra (Sonora)
Josué Barrera (Coahuila)

[16:00-17:25] Lectura abierta

Gerardo del Real (Sonora)
Mariano Sosa (Sonora)
Ana Alejandra Robles (Sonora)
Roxana Fragoso (Sonora)
Carlos Iván Córdova (Sonora)
Francisco Espinoza (Sonora)
Alejandra Ruiz (Sonora)
Lucia Solís (Sonora)
Ana Luisa León Romero (Baja California Norte)


[17:30] Clausura





Monday, November 10, 2008

Talleres en el marco de la Feria del Libro en el museo de Culturas Populares e Indígenas de Sonora. Hermosillos, Sonora.

Héctor Martínez Arteche, en Cajeme, Palacio Municipal

Coordialmente los invitamos a los diferentes talleres en el marco de la Feria del Libro, solo asiste al museo de Culturas Populares e Indígenas de Sonora, son gratuitos y se entregará constancia con valor curricular. Saludos!!! Feria del Libro Hermosillo 2008

7 al 16
16:00 a 18:00 horas, patio interior
Taller efímero Escribe tu primer libro con los instructores Rosío Rendón y Ricardo "Gorbach" Herrera/ para todo público
Museo de Culturas Populares e Indígenas de Sonora

7 al 9
16:00 a 19:30 horas, sala de juntas
Creación literaria: Escritura en el vacío (cuento), a cargo de Iván Antonio Ballesteros Rojo (FECAS). Cupo máximo 15 personas, de 16 a 35 años de edad.
Museo de Culturas Populares e Indígenas de Sonora

10 al 12
10:00 a 13:00 horas, patio interior
Cartas al cartero con Omar Lauterio
Para todo público
Museo de Culturas Populares e Indígenas de Sonora

10 al 14
11:00 a 13:00 horas, sala planta baja
Dramaturgia para principiantes con Luis Mario Moncada
Museo de Culturas Populares e Indígenas de Sonora

10 al 14
9:00 a 13:00 horas, sala de juntas
Microcuento y poesía con el escritor chileno Mario Meléndez
Museo de Culturas Populares e Indígenas de Sonora

Domingo 9
15:00 a 18:00 horas
Taller Estrategias en la convivencia con el niño o niña con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en casa y en el salón de clase, impartido por Martha Huerta
Sala de la Comunidad del Palacio Municipal

10 al 14
9:00 a 11:00 horas, sala de juntas
Radio y música, un acercamiento a la programación con Juan Arturo Brennan
Receso
12:00 a 14:00 horas
Periodismo cultural enfocado a la crónica musical con Juan Arturo Brennan
Avenida Obregón 58, entre Yañez y Garmendia, colonia Centro

Del 10 al 13
9:00 a 12:00 horas
Escritura creativa por Carlos Sánchez
Cereso 2 Varonil

12, 13 y 14
15:00 a 18:00 horas
Danza con enfoque terapéutico y educativo para la atención de jóvenes y población vulnerable, por Fernando Servín
Cereso Femenil

* Inscripciones: Coordinación de literatura del Instituto Sonorense de Cultura, Bulevar Vildósola y avenida Cultura, Hermosillo, Teléfono 254-44-46 literatura@isc.gob.mx


Direcciones:
Museo de Culturas Populares e Indígenas de Sonora
Dr. Hoeffer No. 22 esquina Comonfort, colonia Centenario

Palacio Municipal de Hermosillo
Blvd. Hidalgo y Comonfort, colonia Centenario

Instituto Sonorense de Cultura
Avenida Obregón 58, entre Yañez y Garmendia, colonia Centro
Instituto Sonorense de Cultura / Coordinación de Literatura / Tel. 254-44-46
http://www.isc.gob.mx/ / Bulevar Vildósola esquina con avenida de la Cultura. Col. Villa de Seris,
C.P. 83000 / Hermosillo, Sonora.

Friday, October 31, 2008


Cuando empecé a escribir este poema, jamás imaginé todos los acontecimientos tristes que le acompañarían. Estaba a punto de entregarle los pesos a Maria Merced para que hiciera el libro, y mi querida Valentina enfermó de leucemia mieloblástica, un tipo de cáncer que sólo le da a gente mayor de quince años. Volé a Mérida Yucatán, ya que me encontraba en Chihuahua. A mi regreso, intentando que las cosas tomaran su curso, quise volver a mi rutina literaria, y fue imposible. Tuve otra cita con Maria Merced y fue cancelada porque mi bebé falleció, entonces, nos fuimos a Hermosillo, ahí fue cremada. Como animal herido, muchas veces quise ponerme de pie sólo para darme cuenta que hay golpes de los que nunca te levantas completamente. Bueno, al fin logré darle un adelanto a Maria para la publicación. Ella es una mujer muy capaz, también haría mi libro de béisbol "Sube el piano, baja el piano". Problemas personales de ella se agregaron a las desgracias que ya acarreaba esta publicación y de la noche a la mañana me vi sola con mi Frida. Este poemario está dedicado a mi Valentina, ya que ella fue una niña que en medio de tantísimas quimioterapias jamás la vi triste. Valentina siempre tuvo una sonrisa especial para mí y para cada una de las personas que un día la cuidamos. Un domingo me quedé con ella en el hospital Juárez de Hermosillo Sonora, la enfermera en turno entró a la sala de los enfermos de cáncer y traía música de Juanes, Valentina empezó a bailar, bailaba sentada, sus piernitas no le daban para ponerse de pie. Cuando al fin llegó la mujer a nuestro separado, alcanzó a verla bailando, pero la canción terminó. La siguiente melodía era una de Vicente Fernández (Estos celos), pero a Valentina no le gustó y se puso muy seria, la enfermera empezó a reír y de nuevo sintonizó "Me enamora", y mi niña continuó su baile. Más tarde, mientras jugábamos me daba a entender que quería ponerse de pie y yo la ayudé para que se mantuviera agarrada de su cuna. Ese instante se me ha quedado tan gravado y fue el que me dio ánimos para hacer mi libro realidad. Ese instante, donde Valentina sólo quería ponerse de pie un momento, cuando para nosotros levantarnos es un acto de rutina, para ella era un gran logro. Valentina no sufrió, la madrugada del 30 de junio le vino un derrame cerebral y horas después falleció. Tenía sólo un año de vida mi tesoro. Gabriela mi hija, lo ditó en la computadora a como Dios le dio a entender, ella también hizo la portada. Estoy orgullosa de su capacidad, este libro es un gran acontecimiento para ella y para todas las féminas que nos vimos envueltas en el. En este poemario se han visto involucradas puras mujeres: Maria Merced Nájera Migoni, Valentina Esquer, Gabriela Esquer y esta servidora. Por supuesto, la protagonista Frida Kahlo. Ojalá cuando ustedes lo lean, les guste.
Oh, por Dios! Me van a perdonar, cuando escribo sobre Valentina, se nubla todo y hay otro hecho que omití: la muerte de mi madre.Gaby terminó de editar el libro el lunes 20 de octubre, y quedamos de ir a Ciudad Obregón por el material para imprimirlo, el jueves 23. Entonces, me fui al gymn como siempre, pero le dije a Gaby -Hoy haré dos horas en el gimnasio-Había pasado media hora y me sentí inquieta y sin deseos de seguir, vine a casa y al entrar había un mensaje en la contestadora del teléfono, nadie me dijo, pero imaginé que era urgente y entré a escucharlo. Desde Puerto Vallarta, Jalisc o, llamó mi hermana para decir que esa mañana mi madre cayó golpeándose la cabeza y estaba hospitalizada. Al día siguiente avisaron que había fallecido, justo el día que íbamos a ir a comprar el papel para el libro. El jueves 23 de Octubre, falleció mi madre. Es por eso que, el recuerdo de Valentina intentando levantarse, aún cuando las piernas no le daban para pararse, lo hacía... 

Sunday, October 26, 2008

Frida Kahlo. Sola, sin tu sombra: Elia Casillas


Frida Kahlo. Sola, sin tu sombra: Elia Casillas


Frida Kahlo. Sola, sin tu sombra: Elia Casillas


Sola sin tu sombra, Elia Casillas


Frida Kahlo, Sola, sin tu sombra: Elia Casillas


PRÓLOGO



Sola sin tu sombra es un poemario que nos permite disfrutar de un acercamiento, lírico, íntimo, visual y calamburesco que gira en torno a la imagen de Frida Kahlo: En el, la autora nos lleva a un universo de papel y tinta, donde los colores primarios, son el eco del quehacer; ya poético, ya literario, donde Elia Casillas se permite experimentar dándole rienda suelta a su imaginación, con la que hermana a la literatura con la pintura, dos artes que hacen simbiosis de acuerdo a la metaforización, recordemos que según Horacio: “una pintura es un poema sin palabras”. En este periplo es que verso a verso y poema a poema se van engarzando para cobrar vida en el resplandor de la imagen y en la magia de la metáfora... Al internarme en la lectura de Sola sin tu sombra me parece escuchar en soliloquio a la voz de Frida: “Pies para que los quiero si tengo alas para volar”. Si bien Frida es una artista del pincel, también lo es de la poética y sobre todo de la metáfora, elemento literario donde Elia Casillas construye su nido y alza el vuelo, sin más herramientas que la palabra misma. Aviones y barcos de papel, al ritmo del aire, origamis poéticos que muestran su infinidad de rostros por donde .

“La torre azul crece…
…y
…mira el dolor que se doblegó
…sin ella
…con acuarela en el cabello.”

La figura de Frida es aún en contra de sí misma, un reflejo complemetario del rostro y del lienzo de Diego Rivera, tal como Elia Casillas lo acota en el génesis de su libro:

“Diego
y flechas
repartidos en el lecho
atizan el calvario”

Por tal motivo es que no se puede hablar de Frida, sin Diego y viceversa. Sin embargo, el tiempo no ha sido impedimento para que el nombre de la artista, así como la obra plástica de Frida sigan siendo motivo de creación artística en todos los ramos; por un lado se ha escrito tesis, novelas, poemas y ensayos, por otro se han elaborado ejercicios plásticos: ya escultoricos, ya pictóricos, en torno a su figura, obras como Sola con tu sombra de Elia Casillas, es una de las tantas piezas que forman el rompecabezas de esta centenaria mujer (1907-2007) musa de un sin fin de obras de arte, pues como escribe la autora de este poemario:

“Frida
más viva que nunca
En armazón de muerte
amamos tus costillas
porque somos barro encendido
que vuela..”





Federico Corral Vallejo
29 de Abril de 2008
México, D. F.

Thursday, October 23, 2008

Muere Santos García Wíkit


Estimada Elia: Un saludo cordial. Te re envio el presente artículo ya corregido como resultado de la llamada de antencion de mi maestra Perla en su mensaje a tu blog que hoy abrí por andar buscando una otra información. Disculpa las faltas de ortografías del anterior. Borralo de tu blog y agrega este nuevo. Pero conserva la foto del mural de Arteche.

Atentamente: ArMuereq. Francisco Sánchez
Homenaje póstumo a un gran escritor yaqui, amigo mió, de quien he leído mucho de su narrativa y poesía, fuimos amigos por varias décadas nos encontramos en Cajeme, luego en Vícam Estación, Sonora, su obra la expuse en la Universidad de Guadalajara, lo saludé en el festival de danza indígena de Etchojoa, lo entrevisté varias veces en el Asilo de Ancianos San Vicente y en su paupérrimo cuarto de la calle Colima, en Ciudad Obregón, Sonora. Descanse en Paz.

¡Ni modo que le diga que No!

Hoy el día del descubrimiento de América por Cristóbal Colón venido en La Niña, La Pinta y La Santa María. Pasado evento anterior a la conquista de Tenochtitlán por Hernán Cortés –Quetzalcoatl regresando al valle de Anahuac. En Sonora, la conquista la detuvo la indómita tribu yaqui con –La línea recta de Hornos--. Iniciando así una de las epopeyas más trágicas del mundo por la ocupación blanca de su territorio ancestral, donde, el 1 de enero de 1910, (o 1916, o 1920), nació en el pueblo tradicional de Belem, el mejor escritor costumbrista de Sonora: profesor Santos García Wíkit, hijo de Ramón García Flores y Andrea Wíkit Buitimea. Pueblo descrito en su poema “Béene”: --Beene, lugar de poesía y de silencio,/ donde ha pasado la vida yaqui de viejas costumbres,/ como órbitas de calaveras,/ hablándonos de la vida y la muerte,/ de la leyenda, de la belleza y de la verdad…/ Pocos lugares de meditación y ensueño,/ la vieja casona, mi casa Béene--.
Estudió la escuela primaria y secundaria en Guaymas y Hermosillo, fue cadete del Colegio Militar en la Ciudad de México, profesor graduado en la Escuela Nacional de Maestros en 1948 y precursor de la escuela rural. A los 28 años fue consejero de los ancianos de su pueblo; en 1950, autoridad tradicional del pueblo de Belem y jefe mayor de los fiesteros pajkolas. En uno de sus viajes al sur: --Traje la imagen de la Virgen de Guadalupe a la Loma de Bácum, por ahí, de las fiestas--, me indicó en una entrevista en el asilo San Vicente. Agregando: --En un viejo vagón del tren regresé a Bájtabwekáapo (Cajeme) y a Kóokoim (Cócorit).
En 1975, lo conocí en el antiguo mercado municipal de Cajeme, me lo presentó mi apá, Don Cheto Sánchez, y lo visité por varios años en su chiname de un callejón pobre de Vícam Estación, mientras realizaba mi servicio social y tesis profesional como estudiante de arquitecto de la Universidad de Guadalajara. Me regaló el magnifico libro “Tribu Yaqui”, editado para la 2da. Feria Regional Agrícola, Ganadera e Industrial del Noroeste, en Ciudad Obregón y le compré varios de sus escritos en hojas tamaño carta que vendía para sostenerse económicamente.
En 1977, el Día de Muertos, expuse sus leyendas y cuentos y magníficos dibujos de la Danza del Venado, de la Pajkola, de Los Matachines a colores y algunos de las escenas de sus relatos que causaron sensación y un choque cultural entre la intelectualidad y lo artístico del alumnado y profesores de tesis por ser la primera vez, que se exponía arte vernáculo mexicano en las aulas de la Facultad de Arquitectura.
Le gustaba andar en libertad por las calles de nuestra ciudad y --no estar amarrado como un perro--, como se refería a su estancia en el asilo debido a la enfermedad; fue Gran Maestre de la asociación MAIS-Toltekahiotl, promotora de las culturas indígenas de América y colaborador en la revista Juku Jeeka de APALBA, para morir el 3 de octubre del presente año en una cama del Hospital General en medio de una ignominiosa pobreza extrema que --lacera el espíritu—, al no superar el cáncer que lo llevó a su tumba en el cementerio de la Loma de Bácum y así, nacer la leyenda de Wíkit para la posteridad.
Controversial, polémico y fantástico narrador de leyendas y cuentos vivió la dualidad expresada en las mascaras chivatos de los pajkolas: La del yoreme no bien visto por la tribu por abrir su cultura al conocimiento sonorense. La otra: la del yori, menospreciado por grupos de literatos tachándolo de mentiroso y falto de estilo en las letras. Ante esta situación, le pregunté su opinión: --Me critican por envidia, ellos dicen que lo mió no es cierto…Pues, lo de ellos tampoco--. Afirmando con certeza: --La poesía de los yoris (mexicanos y extranjeros) es muy pornográfica; la yaqui es más limpia, le canta a las flores, al amor, a la mujer, a las aves, mariposas y venados--.
Admirado por mucho de nosotros por su gran obra literaria, marcando un parte aguas en la literatura sonorense por su costumbrismo vernáculo, fue visitado por diferentes personalidades de la antropología internacional, esnobistas y turistas para su asesoráis de estudios sobre la cultura yaqui, debido a la popularidad de los libros de Carlos Castaneda en el mundo. ("El Camino Yaqui del Conocimiento", "La Realidad Separada", "Viaje a Ixtlan" y demás 6 libros de este antropólogo de la Universidad de California.
Para que usted amable lector, conozca su legado, incluyo, lo mejor de él según mi punto de vista: --Profesor, declámame el poema “Henchí née huata” (Te quiero). Le solicitaba cada vez que lo veía. Él se acomodaba su sombrero al lado izquierdo de su rostro y dejaba fluir las rítmicas palabras en su idioma yuto azteca: --Túisi obiachic henchí wáata betichivo,/ ii júnen taka juni née henchi wáata,/ henchi née huata káa nokimmea,/ káa henchi ten liutáka,/ káa ét mammakái, / kía née henchi huata--: “Es tan difícil quererte y sin embargo te quiero,/ te quiero sin palabras,/ sin besos ni caricias,/ te quiero solamente,/ eres el viento, la lluvia,/ y hasta el agua que bebo”.
Aprecio mucho el poema “Amabutti in henchí huata”. (De tanto que te quiero): --Mi corazón es Astro,/ llevo un caudal de estrellas en la mano,/ y un fardo de sueños en el alma,/ parece que navego por mares de corales-.
Enamorado como pocos, inspiró el poema “Mujer Yaki”: --Esa mujer es india yaki,/ y por lo tanto tres veces hermosa,/: Por Yaki, por india y por mujer,/ lleva en sí, el profundo misterio de su raza--. Y la “Carta a mi hijo” (Nicolás García): --Si el mundo no quiere comprenderte,/ comprendido serás cuando tu muerte--.
De sus prolíferos fantásticos cuentos tenemos, El Pajkoola Yécaalá, donde relata la belleza de la danza por joven danzante enamorado de la bella doncella Lucia; por amor, es señalado como torocoyori (traidor a las costumbres) por un anciano tradicionalista que asesina, aplicándole la autoridad la estricta ancestral la Ley Yaqui que lo lleva al paredón. La viuda, vieja, fea y robusta, clama piedad: ¡No, máusser, no!: Que se case conmigo el buen mozo para que duerma en mi petate y mantenga a mis nueve hijos que dejó en orfandad.
En el de “Báa youi” nos relata a un cazador engañado por un brujo que le hizo ver: --Un lago de plata nimbada, extraños colores de encantamiento, la aparición de una bella mujer con altivos ojos carbuncios--.
De sus leyendas, disfruto: la de “Sibalaúme”, la del “Chapulín Brujo”, la del “Yoo mogoi”, “La Chíriki” el “Gran Nicolás”, el “Yoo bwaa” y “El Chictura”.
Tiene ya un honroso lugar en la plástica de Cajeme como icono en la obra de la pintora Georgina de Icedo: “Retrato de Wikit”, “Santos García”, “A un poeta” y la leyenda del Chapulín Brujo. Misma que inspiró al maestro Arteche junto a la de “Yoo momoli” (Mujer Venado) para su imaginaria figurativa abstracta en los murales de la Biblioteca Pública de Cajeme.
Sus fantásticos relatos de encantamientos y apariciones de bellas mujeres la yuxtapuse con el manifiesto surrealista de André Bretón, para crear mi arte del realismo mágico de los yaquis en 1978. De los antropólogos que lo visitaron en su casa en Vícam Estación, me contó lo siguiente: --A Carlos Castañeda le pregunté: ¡Donde agarraste a tu Juan Matus, el yaqui brujo de tus libros? Él me contestó, sonriendo: --¡Tú eres Juan Matus!--. Ja, Ja, Ja, se rió para exclamar: ¡Fantasía pura!
Incluyó que un fotógrafo de un periódico Nueva York publicó: --Santos, "el Buda de los Yaquis”. Es muy largo su anecdotario.
No creía en el cristianismo yori como cualquier otro intelectual, su filosofía era naturalista: --La que brota del Alma--. Mencionó en la entrevista, donde, al final de ella, abordamos el tema de la muerte: “Todos vamos a morir algún día”, mencioné, ¿Qué opina usted de ella?, le pregunté, para luego, él contestar: --Ni bien ni mal, es natural, tiene que llegar y ¡Ni modo que le diga que no!; Ella dirá: ¡Ya vengo por ti, Wíkit! Y le contestaré: ¡Vámonos, pues!
Me despido de él con tres poemas: “In jíawi” (Mi Invocación): --Padre sol, lleva con tu luz mi palabra,/ haz que mi voz llegue a todos los rincones de América,/ que los guerreros de la tierra, de agua, de viento, de fuego,/ escuchen mi invocación nacida en el Cerro Samawaka de la Nación Yaki--.
Por su belleza, el dedicado al estado; “Sonora”: --¡OH, tierra mía! Grandiosa en la esperanza,/ oye mi oscura voz que te reclama,/ mi pragmático acento que canta--. Y el “Júu kókowamé”: --¿Existe la muerte? ¡Claro que existe!/ lo que se nos escapa es su significado,/ sin ella, la vida no tendría sentido,/ nada podrá evolucionar dentro del plano cósmico,/ en que se sustenta la vida.
¡Descanse en paz! Don Santos, mi buen amigo por varias décadas, gran narrador, cuentista y poeta yaqui quien se ganó su sitio preponderante en la literatura de Sonora, México y en un futuro no muy lejano, en la literatura universal porque su prosa es la heredera del conocimiento antiguo, precolombino, el de las y los “Sawuaris” (sabios) yaquis.
Lamentablemente entre los círculos literarios y la sociedad yori de Sonora, se le vio más como “un rezago histórico” que escritor, por la infame discriminación social del sonorense.

Francisco Sánchez López
Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, colaborador cultural en crónica y crítica de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui, de Ciudad Obregón, Sonora. Mx. Y para la revista Juku Jeeka de APALBA.
Arq. Francisco Sánchez López Arquitecto,Fotògrafo.
Artista del arte del realismo mágico.
Ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés. Periodista cultural en crónica y crítica de arte. Diario del Yaqui.
www.arqsanchez.8m.com

Wednesday, October 15, 2008

Oscar Portela ante su público y crítica por Mario Feu


Oscar Portela ante su público y crítica por Mario Feu
Se presentó “Claroscuro”una obra de Oscar Portela
Ante una calificada concurrencia, anteayer por la noche se presentó en esta ciudad el decimoquinto libro publicado por el renombrado filósofo y escritor correntino, Oscar Portela, en el salón de actos del Palacio Municipal.El día anterior se hizo lo propio en la ciudad de Uruguaiana (RS-Brasil), amén de que Portela y el escritor y periodista Ángel Mántaras Márques brindaron una conferencia sobre “Políticas Culturales” el mismo miércoles en horas de la mañana, despertando el interés de los presentes, quienes a la postre formularon diversas preguntas e interactuaron con los expositores.La presentación de la obra estuvo a cargo de la profesora y escritora Marina Pannunzio, quien, sentada a la diestra del literato nacido en Loreto, compartió la mesa con la directora de Cultura de la Municipalidad, Mirta Bertone; el coordinador del Ciclo “Encuentro con la Palabra”, Ramón Blanco; y Mántaras Márques.
En la oportunidad se leyeron varios poemas de Portela, quien compartió interesantes anécdotas con el público y en el epílogo autografió varios ejemplares de “Claroscuro”.
Antes de que el evento concluya, Bertone dirigió palabras elogiosas al escritor, destacando “el orgullo que siento al estar compartiendo este momento con uno de los personajes más importantes de la literatura contemporánea. Y espero que pronto vuelva a Paso de los Libres para encantarnos con su trabajo”, dijo.“Es una gran satisfacción para nosotros contar con tan importante escritor y ver el interés que despierta su obra”, señaló la funcionaria.LOS CLAROSCUROS DE PORTELA DESDE RIO GRANDE, BRASIL
Oscar Portela – En Claroscuro
Por Ricardo Peró Job (*)A poesia de Oscar Portela traz o eterno questionamento dos pensadores sobre a razão de ser de nossas vidas e nossas dúvidas sobre o que ocorre após a nosso desaparecimiento. A través de metáforas e em estilo elegante, faz poesia com conteúdo incisivo, indo ao fundo de nossas almas, trazendo á tona nossos sentimentos mais secretos, medos, dores e paixões. Alucidez e a paixão se mezclam em seus poemas, numa harmonia quase inimaginável, deixando marcas profundas em seus leitores.
Com talento e criatividade, Oscar Portela vai da luz ás trevas, do brilho da paixão à escuridãom da morte e, de forma poético-filosófica, questiona aos deuses e a própria razão de nossas existência. Sua obra traz o eterno duelo entre o viver e o morrer, criando um verdadeiro torvelinho de emoções em seus leitores. Claroescuro situa o autor entre os poucos privilegiados com o dom da verdadeira poesia.(*) : Jornalista e escritorCatedrático de Literatura de la Universidad Riograndense, BrasilFuente: http://www.pasodeloslibres.gov.ar

Sunday, October 12, 2008

Roberto Aguirre Molina


De su Libro "Ojo Conmigo"Ediciones delanada, 2000.

I
.El cuerpo para dormir ilumina
las esferas, la boca toma el incendio
del color, la palabra se endurece
de luz, el ojo recorre
la penumbra, ama sin detalles.



II
. El acto
es informativo
del lamento.
Hecho el grito
según el pacto.
Echo el ojo
que habla
se calla.



III
.por temor
odiamos amar por temor,
por temor
cual tinta sobre papel mojado de blanco
arrojo despojos
en la quietud del silencio
habito mi desconocido soy
extranjero emocionado,
el ojo ve comida
en las sobras abandonadas:
un solo ser es la piel de la oscuridad
cuando llega o se va
el ojo
ante otra boca
muerde
mi cuerpo sin sueños.



IV
.rescatar sus restos y presentarlos
en una mesa decorada:
escoger la máscara de lo Sagrado.
Ofrenda
Todos mueren cuando nazco
a la hora de elegir
números olvidados del azar
dan otra
combinación verdadera:
son tan reales
que hasta miedo dan.
Ojo en la luz, continúo leyendo.



V
.Oigo pasos y no puedo distinguir
si son de afuera o de adentro.
Paralizado de movimientos
toca el aire con sus manos
escribe palabras o mensajes
o caricias
como si fuera él
el dueño de las palabras
el pulso del condenado
que ha encontrado el sitio junto
a su padre
marca cerola boca muda
empeña las señas
el ojo, una oreja con sed.



VI
.boca: hedor del silencio
En un sueño desaparece
mi carne. Error.
Su carne se va.
Socorro mi cuerpo
dormido
el ojo
acuna detenida vida
duerme mi padre
sueña sin sueños.


VII
.lejana playa de arena.
En el agua un color de otras
voces
se acumulan en mí.



VIII
.amada llamada
que hayas llorado hoy
que tanto huyes de mí
mi cuerpo es un damero
para ceder al óleo sagrado
ojo que nada
en los dones del sacrificio.


IX
.Soy uno de ellos
dos de sus caras se han borrado
carcome la salme baño
la herida
por más luz
espejo mis ojos
dorados
en el sampler;
volante, volumen inerte.



La abríamos; algunos no nos atrevíamos a descorrer la tela;
recuerdo que ponía mi nariz en una esquina de la cajita y cerraba los
ojos:
Encendía mi olfato;
depositaba sus manos en mis hombros y sonreía al escuchar los
ruidos: su voz era el Trueno.







DATOS BIOGRAFICOS

Roberto Aguirre Molina, nacido en San Cristóbal, Santa Fe, el 16/5/53.
Reside en la ciudad de Santa Fe desde el año 1971. E-mail:
robamolina@hotmail.com
Ha publicado: (poesía)*( Introducción al instante, ediciones delanada, Santa Fe,1984.)*( La señora virgen, íd.,1985.)*( 46 Poemas agua de río, íd., 1987.)*( Enero San Cristóbal, íd., 1989 (plaqueta).)*( Diario de la Conquista, íd., 1992.)*( Hadado, íd., 2000.)*( Ojo conmigo, íd. 2000.)*( Siego, Los Lanzallamas, Rosario, 2000. dibujos)*( Sexión de cama (ilustraciones), ediciones Kosmos, Bs As.,1986.Figura en las antologías:- "Encuentro" - ediciones delanada, Santa Fe, 1980.- "Eternidad de cálidas lágrimas" - 10 jóvenes poetas de la ciudad de
Santa Fe, ediciones delanada, 1980.- "PUENTES DE LA POESÍA: BUENOS AIRES-MÉXICO" - Poetas argentinos ymexicanos, Buenos Aires, Kosmos, 1982.- "POESÍA JOVEN SANTAFESINA" - Poetas de la ciudad de Santa Fe, Diario"El Federal", Santa Fe, 1982.- "Los jóvenes", Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 1988.- "10 poetas argentinos contemporáneos", Correo de Occidente, Colombia,16 al 31/5/1988.- "selección poética de santa fe (antología)", Selección: Fabián M.Pínnola, Ediciones Culturales Santafesinas, Santa Fe, 1994.- "Huellas de la palabras", Fundación BICA, Santo Tomé, Santa Fe, 1998.Ha participado de lecturas, ponencias, Encuentros y Festivales dePoesía y revistas literarias en las ciudades de Rosario (FestivalLatinoamericano 2 veces), Junín (Bs. As.), Córdoba, Pergamino, San Luis,Buenos Aires en el Festival Internacional de Poesía), Santa Rosa (LaPampa) y Montevideo (Uruguay), Internacional de Escritores(Gualeguaychú).. Desde el año 1975 colabora con publicaciones culturales, diarios yrevistas; colaboró en las revistas santafesinas "Mensaje" y "Pleamar"y "Caballo de Lata", Buenos Aires.. Dirigió los once números de la revista cultural "Invisible" entre 1978y 1981.. Fundador de ediciones delanada (Año 1978), y de la Colección de poesía"El Soplo y El Viento" desde su número cero, publicado en enero de 1985.. Expuso Dibujos, Pinturas y Fotografías en Salas y Salones de la ciudadde Santa Fe y la Provincia entre 1978/1981.. De 1988 a 1993 condujo tres programas de radio: El Soplo y El Viento,El Camino de la Noche y Al Borde, en Radio Nacional Santa Fe y VillaMercedes (San Luis), difundiendo poesía y música contemporánea.. 1997 (17 y 18 de Octubre) - La Municipalidad de Santa Fe le harealizado un Homenaje en reconocimiento a su labor como editor y difusorde la poesía.

Tuesday, October 07, 2008

Elia Casillas, UNISON (Universidad de Sonora, unidad Navojoa).


Ambrosetti


Elia Casillas


Estas manos con olor a casa
a lluvia que desata cuerpos
estas manos
se descubren en tus ojos
desde la sirena de un buque
sin cuadrante sin viento y sin estuario
Ves
Dios es redondo como el mar

Más allá
en el tabernáculo de gárgolas
invoco lágrimas para mis verdugos
en una pared sin esquinas
con soldados perdidos en asfalto

Con un poema que sueña
su tinta de sorpresas
abro corazón de luna
mariposas perturban los muslos
donde glorifica el vientre
su antorcha de querencias

La piel adelanta compases
renacen margaritas en mi ombligo
y deshojo un cuervo
con la fe de un emigrante
Se animan mis pechoscuando detallo en la almohadatu imagen lamida



Obsesión que vivifica en cuarzos mágicos
prendidos a la sombra
que vive en mis cabellos
la noche fallece con excesos
y miserias
a contraluz busco una canción
que desamarre las piernas
mis piernas
tus piernas
las piernas

Yo que soy experta en fabricar muertos
hago un escapulario en obsidiana
con tu rostro después
dejo el cuerpo rodando por tu calle
y me conformo contigo
que sólo tienes dedos para verme








Chihuahua, Chihuahua. Junio 7 del 2007

Friday, October 03, 2008

Octavio Paz



Vine aquí
como escribo estas líneas,
sin idea fija:
una mezquita azul y verde,
seis minaretes truncos,
dos o tres tumbas,
memorias de un poeta santo,
los nombres de Timur y su linaje.

Encontré al viento de los cien días.
Todas las noches las cubrió de arena,
acosó mi frente, me quemó los párpados.

La madrugada:
dispersión de pájaros
y ese rumor de agua entre piedras
que son los pasos campesinos.
(Pero el agua sabía a polvo.)
Murmullos en el llano,
apariciones
desapariciones,
ocres torbellinos
insubstanciales como mis pensamientos.

Vueltas y vueltas
en un cuarto de hotel o en las colinas:
la tierra un cementerio de camellos
y en mis cavilaciones siempre
los mismos rostros que se desmoronan.
¿El viento, el señor de las ruinas,
es mi único maestro?
Erosiones:
el menos crece más y más.
En la tumba del santo,
hondo en el árbol seco,
clavé un clavo,
no,
como los otros, contra el mal de ojo:
contra mí mismo.
(Algo dije:
palabras que se lleva el viento.)
Una tarde pactaron las alturas.
Sin cambiar de lugar
caminaron los chopos.
Sol en los azulejos
súbitas primaveras.
En el Jardín de las Señoras
subí a la cúpula turquesa.
Minaretes tatuados de signos:
la escritura cúfica, más allá de la letra,
se volvió transparente.
No tuve la visión sin imágenes,
no vi girar las formas hasta desvanecerse
en claridad inmóvil,
el ser ya sin substancia del sufí.
No bebí plenitud en el vacío
ni vi las treinta y dos señales
del Bodisat
va cuerpo de diamante.
Vi un cielo azul y todos los azules,
del blanco al verde
todo el abanico de los álamos
y sobre el pino, más aire que pájaro,
el mirlo blanquinegro.

Vi al mundo reposar en sí mismo.
Vi las apariencias.
Y llame a esa media hora:
Perfección de lo Finito.

Sunday, September 28, 2008

Octavio Paz, Mi vida con la Ola.




 


Cuando dejé aquel mar, una ola se adelantó entre todas. Era esbelta y ligera. A pesar de los gritos de las otras, que la detenían por el vestido flotante, se colgó de mi brazo y se fue conmigo saltando. No quise decirle nada, porque me daba pena avergonzarla ante sus compañeras. Además, las miradas coléricas de las mayores me paralizaron. Cuando llegamos al pueblo, le expliqué que no podía ser, que la vida en la ciudad no era lo que ella pensaba en su ingenuidad de ola que nunca ha salido del mar. Me miro seria: "Su decisión estaba tomada. No podía volver." Intenté dulzura, dureza, ironía. Ella lloró, gritó, acarició, amenazó. Tuve que pedirle perdón.
Al día siguiente empezaron mis penas. ¿Cómo subir al tren sin que nos vieran el conductor, los pasajeros, la policía? Es cierto que los reglamentos no dicen nada respecto al transporte de olas en los ferrocarriles, pero esa misma reserva era un indicio de la severidad con que se juzgaría nuestro acto. Tras de mucho cavilar me presenté en la estación una hora antes de la salida, ocupé mi asiento y, cuando nadie me veía, vacié el depósito de agua para los pasajeros; luego, cuidadosamente, vertí en él a mi amiga.
El primer incidente surgió cuando los niños de un matrimonio vecino declararon su ruidosa sed. Les salí al paso y les prometí refrescos y limonadas. Estaban a punto de aceptar cuando se acercó otra sedienta. Quise invitarla también, pero la mirada de su acompañante me detuvo. La señora tomó un vasito de papel, se acercó al depósito y abrió la llave. Apenas estaba a medio llenar el vaso cuando me interpuse de un salto entre ella y mi amiga. La señora me miró con asombro. Mientras pedía disculpas, uno de los niños volvió abrir el depósito. Lo cerré con violencia. La señora se llevó el vaso a los labios:
-Ay el agua esta salada.
El niño le hizo eco. Varios pasajeros se levantaron.
 El marido llamo al Conductor:
-Este individuo echó sal al agua.
El Conductor llamo al Inspector:
 -¿Conque usted echó substancias en el agua?
El Inspector llamó al Policía en turno:
-¿Conque usted echó veneno al agua?
El Policía en turno llamó al Capitán: -
¿Conque usted es el envenenador?
El Capitán llamó a tres agentes. Los agentes me llevaron a un vagón solitario, entre las miradas y los cuchicheos de los pasajeros. En la primera estación me bajaron y a empujones me arrastraron a la cárcel. Durante días no se me habló, excepto durante los largos interrogatorios. Cuando contaba mi caso nadie me creía, ni siquiera el carcelero, que movía la cabeza, diciendo: "El asunto es grave, verdaderamente grave. ¿No había querido envenenar a unos niños?".
Una tarde me llevaron ante el Procurador.
-Su asunto es difícil -repitió-. Voy a consignarlo al Juez Penal.
Así pasó un año. Al fin me juzgaron. Como no hubo víctimas, mi condena fue ligera. Al poco tiempo, llego el día de la libertad.
El Jefe de la Prisión me llamó:
-Bueno, ya está libre. Tuvo suerte. Gracias a que no hubo desgracias. Pero que no se vuelva a repetir, por que la próxima le costará caro...
Y me miró con la misma mirada seria con que todos me veían.
Esa misma tarde tomé el tren y luego de unas horas de viaje incómodo llegue a México. Tomé un taxi y me dirigí a casa. Al llegar a la puerta de mi departamento oí risas y cantos. Sentí un dolor en el pecho, como el golpe de la ola de la sorpresa cuando la sorpresa nos golpea en pleno pecho: mi amiga estaba allí, cantando y riendo como siempre.
-¿Cómo regresaste?
-Muy fácil: en el tren. Alguien, después de cerciorarse de que sólo era agua salada, me arrojó en la locomotora. Fue un viaje agitado: de pronto era un penacho blanco de vapor, de pronto caía en lluvia fina sobre la máquina. Adelgacé mucho. Perdí muchas gotas.
Su presencia cambió mi vida. La casa de pasillos obscuros y muebles empolvados se llenó de aire, de sol, de rumores y reflejos verdes y azules, pueblo numeroso y feliz de reverberaciones y ecos. ¡Cuántas olas es una ola o cómo puede hacer playa o roca o rompeolas un muro, un pecho, una frente que corona de espumas! Hasta los rincones abandonados, los abyectos rincones del polvo y los detritus fueron tocados por sus manos ligeras. Todo se puso a sonreír y por todas partes brillaban dientes blancos. El sol entraba con gusto en las viejas habitaciones y se quedaba en casa por horas, cuando ya hacia tiempo que había abandonado las otras casas, el barrio, la ciudad, el país. Y varias noches, ya tarde, las escandalizadas estrellas lo vieron salir de mi casa, a escondidas.
El amor era un juego, una creación perpetua. Todo era playa, arena, lecho de sábanas siempre frescas. Si la abrazaba, ella se erguía, increíblemente esbelta, como tallo liquido de un chopo; y de pronto esa delgadez florecía en un chorro de plumas blancas, en un penacho de risas de caían sobre mi cabeza y mi espalda y me cubrían de blancuras. O se extendía frente a mí, infinita como el horizonte, hasta que yo también me hacia horizonte y silencio. Plena y sinuosa, me envolvía como una música o unos labios inmensos. Su presencia era un ir y venir de caricias, de rumores, de besos. Entraba en sus aguas, me ahogaba a medias y en un cerrar de ojos me encontraba arriba, en lo alto del vértigo, misteriosamente suspendido, para caer después como una piedra, y sentirme suavemente depositado en lo seco, como una pluma. Nada es comparable a dormir mecido en las aguas, si no es despertar golpeado por mil alegres látigos ligeros, por arremetidas que se retiran riendo.
Pero jamás llegué al centro de su ser. Nunca toqué el nudo del ¡ay! y de la muerte. Quizá en las olas no existe ese sitio secreto que hace vulnerable y mortal a la mujer, ese pequeño botón eléctrico donde todo se enlaza, se crispa y se yergue, para luego desfallecer. Su sensibilidad, como las mujeres, se propagaba en ondas, solo que no eran ondas concéntricas, sino excéntricas, que se extendían cada vez mas lejos, hasta tocar otros astros. Amarla era prolongarse en contactos remotos, vibrar con estrellas lejanas que no sospechamos. Pero su centro... no, no-tenia centro, sino un vacio parecido al de los torbellinos, que me chupaba y me asfixiaba.
Tendido el uno al lado de otro, cambiábamos confidencias, cuchicheos, risas. Hecha un ovillo, caía sobre mi pecho y allí se desplegaba como una vegetación de rumores. Cantaba a mi oído, caracola. Se hacia humilde y transparente, echada a mis pies como un animalito, agua mansa. Era tan límpida que podía leer todos sus pensamientos. Ciertas noches su piel se cubría de fosforescencias y abrazarla era abrazar un pedazo de noche tatuada de fuego. Pero se hacia también negra y amarga. A horas inesperadas mugía, suspiraba, se retorcía. Sus gemidos despertaban a los vecinos. Al oírla el viento del mar se ponía a rascar la puerta de la casa o deliraba en voz alta por alas azoteas. Los días nublados la irritaban; rompía muebles, decía malas palabras, me cubría de insultos y de una espuma gris y verdosa. Escupía, lloraba, juraba, profetizaba. Sujeta a la luna, las estrellas, al influjo de la luz de otros mundos, cambiaba de humor y de semblante de una manera que a mí me parecía fantástica, pero que era tal como la marea.
Empezó a quejarse de soledad. Llené la casa de caracolas y conchas, pequeños barcos veleros, que en sus días de furia hacia naufragar (junto con los otros, cargados de imágenes, que todas las noches salían de mi frente y se hundía en sus feroces o graciosos torbellinos) ¡Cuantos pequeños tesoros se perdieron en ese tiempo! Pero no le bastaban mis barcos ni el canto silencioso de las caracolas. Confieso que no sin celos los veía nadar en mi amiga, acariciar sus pechos, dormir entre sus piernas, adornar su cabellera con leves relámpagos de colores.
Entre todos aquellos peces había unos particularmente repulsivos y feroces, unos pequeños tigres de acuario, grandes ojos fijos y bocas hendidas y carniceras. No sé por que aberración mi amiga se complacía en jugar con ellos, mostrándoles sin rubor una preferencia cuyo significado prefiero ignorar. Pasaba largas horas encerrada con aquellas horribles criaturas. Un día no pude más; eché abajo la puerta y me arrojé sobre ellos. Ágiles y fantasmales, se me escapaban entre las manos mientras ella reía y me golpeaba hasta derribarme. Sentí que me ahogaba. Y cuando estaba a punto de morir, morado ya, me depositó en la orilla y empezó a besarme, y humillado. Y al mismo tiempo la voluptuosidad me hizo cerrar los ojos. Porque su voz era dulce y me hablaba de la muerte deliciosa de loas ahogados. Cuando volví en mi, empecé a temerla y a odiarla.
Tenía descuidados mis asuntos. Empecé a frecuentar los amigos y reanudé viejas y queridas relaciones. Encontré a una amiga de juventud. Haciéndole jurar que me guardaría el secreto, le conté mi vida con la ola. Nada conmueve tanto a las mujeres como la posibilidad de salvar a un hombre. Mi redentora empleó todas sus artes, pero, ¿qué podía una mujer, dueña de un número limitado de almas y cuerpos, frente a mi amiga, siempre cambiante - y siempre idéntica a sí misma en su metamorfosis incesantes?
Vino el invierno. El cielo se volvió gris. La niebla cayó sobre la ciudad. Llovía una llovizna helada. Mi amiga gritaba todas las noches. Durante el día se aislaba, quieta y siniestra, mascullando una sola silaba, como una vieja que rezonga en un rincón. Se puso fría; dormir con ella era tirar toda la noche y sentir como se helaba paulatinamente la sangre, los huesos, los pensamientos. Se volvió impenetrable, revuelta. Yo salía con frecuencia y mis ausencias eran cada vez mas prolongadas. Ella, en su rincón, aullaba largamente. Con dientes acerados y lengua corrosiva roía los muros, desmoronaba las paredes. Pasaba las noches en vela, haciéndome reproches. Tenía pesadillas, deliraba con el sol, con un gran trozo de hielo, navegando bajo cielos negros en noches largas como meses. Me injuriaba. Maldecía y reía; llenaba la casa de carcajadas y fantasmas. Llamaba a los monstruos de las profundidades, ciegos, rápidos y obtusos. Cargada de electricidad, carbonizaba lo que rozaba. Sus dulces brazos se volvieron cuerdas ásperas que me estrangulaban. Y su cuerpo verdoso y elástico, era un látigo implacable, que golpeaba, golpeaba, golpeaba. Huí. Los horribles peces reían con risa feroz.
 Allá en las montañas, entre los altos pinos y los despeñaderos, respiré el aire frió y fino como un pensamiento de libertad. Al cabo de un mes regresé. Estaba decidido. Había hecho tanto frío que encontré sobre el mármol de la chimenea, junto al fuego extinto, una estatua de hielo. No me conmovió su aborrecida belleza. Le eché en un gran saco de lona y salí a la calle, con la dormida a cuestas. En un restaurante de las afueras la vendí a un cantinero amigo, que inmediatamente empezó a picarla en pequeños trozos, que depositó cuidadosamente en las cubetas donde se enfrían las botellas.


Monday, September 22, 2008

SEMINARIO DE PERIODISMO CREATIVO‏

SEMINARIO DE PERIODISMO CREATIVO EN OAXACA
A partir del 2006, el movimiento social oaxaqueño penetró en la memoria de quienes participamos en él, y como resultado generó cientos de historias jamás relatadas, sucesos de vida que deben abandonar el anonimato. Reconocemos que cuando aparecen estas crisis políticas, que ya no pueden ser resueltas en los términos propios de cada era; surge la necesidad histórica de una nueva y se abre un puente para caminar a ella.
Sabemos que ni la naturaleza ni la sociedad podrán soportar, por muchos años más, el régimen actual. La gente se da cuenta que en el seno de este régimen no parece haber opciones: no hay recursos conceptuales ni políticos para lidiar con las dificultades que van en aumento. Creemos que necesitamos leer con otros ojos la realidad que vivimos, para poder optar y empezar la era que queremos, no la que tememos.
Con esta premisa, surge el Seminario de periodismo creativo en Oaxaca, enfocado a cualquier persona que desee narrar su vivencia en el movimiento social oaxaqueño. Creemos que necesitamos otras palabras para hablar de las luchas sociales contemporáneas, que han nacido en los términos de la vieja era.

TEMARIO (11 sesiones de trabajo)

Sesión 1
Presentación y expectativas para el seminario.
Oaxaca Libre y Revolucionemos Oaxaca

Sesión 2
El columnista en movimientos sociales
Ernesto Reyes

Sesión 3
Puntos de encuentro de los medios comerciales y alternativos
Pedro Matías y Verónica Villalvazo

Sesión 4
El cuento
Oaxaca Libre y Revolucionemos Oaxaca
La cronista en movimientos sociales con perspectiva de género
Soledad Jarquín
Sesión 5
Como procesar la experiencia
Oaxaca Libre y Revolucionemos Oaxaca

Sesión 6
El personaje como un carácter para fines informativos
Oaxaca Libre y Revolucionemos Oaxaca
Sesión 7
Construcción de la trama.
Oaxaca Libre y Revolucionemos Oaxaca
Sesión 8
La difusión en la ficción política
Oaxaca Libre y Revolucionemos Oaxaca
Sesión 9
El papel del periodismo creativo en la nueva era.
Gustavo Esteva

Sesión 10
Borrador
Oaxaca Libre y Revolucionemos Oaxaca
Sesión 11
Revisiones- opcional
Oaxaca Libre y Revolucionemos Oaxaca

El seminario considerará, desde el primer día, ejercicios prácticos; se leerá una gran diversidad de textos, tantos literarios como periodísticos, se investigará y se escribirá intensamente. De igual manera se pondrán a disposición de los asistentes materiales impresos y de audio. Al finalizar, cada participante habrá escrito varios ejercicios y producido un texto creativo para su publicación.
El Seminario de periodismo creativo en Oaxaca será GRATUITO, y al término del mismo se entregará un DIPLOMA DE PARTICIPACIÓN a las y los participantes. De igual forma, los textos resultantes del Seminario serán PUBLICADOS EN MEDIOS IMPRESOS Y POR INTERNET.

LUGAR: Unitierra, Azucenas 610, Colonia Reforma, Oaxaca.
HORARIO: 09:00 a 12:00, durante 11 sábados.

INICIO DE SEMINARIO: 27 de septiembre.
MÁS INFORMACIÓN: contacto@revolucionemosoaxaca.org y oaxlibre@gmail.com o al teléfono 5151313 en la Universidad de la Tierra en Oaxaca.

Convocan Medios de comunicación alternativos
Oaxaca Libre y Revolucionemos Oaxaca

Saturday, September 20, 2008

Presentación de la Antología MUJERES POETAS DE MÉXICO


ESTE SABADO EN EL CASA: PAULINA Y EL BUSCAPIE



ESTE SABADO EN EL CASA: PAULINA Y EL BUSCAPIE
Estimados amigos y medios informativos:
El Centro de las Artes de San Agustín tiene el gusto de invitarles al concierto de "Paulina y el Buscapié", que se llevará acabo el sábado 20 de Septiembre en la galería planta alta de nuestras instalaciones.
El grupo de música tradicional "Paulina y el Buscapié" está integrado por instrumentistas de destacada trayectoria radicados en nuestra ciudad, que tiene un continuo trabajo en el campo de la creación y difusión de la música tradicional del sur de México.
Un autobús saldrá a las 6 de la tarde del jardín Conzatti
Tanto el transporte como el ingreso

Saturday, September 13, 2008

Guillermo Meneses



El retorno, Luis Martín Sahagún
La mano junto al Muro



La noche porteña se descargó en relámpagos, en fogonazos. Voces de miedo y de pasión alzaron su llama hacia las estrellas. Un chillido ("¡naciste hoy!") tembló en el aire caliente mientras la mano de la mujer se sostuvo sobre el muro. Ascendía el escándalo sobre el cielo del trópico cuando el hombre dijo (o pensó): "Hay aquí un camino de historias enrollado sobre sí mismo como una serpiente que se muerde la cola. Falta saber si fueron tres los marineros. Tal vez soy yo el que parecía un verde lagarto; pero ¿cómo hay dos gorras en el espejo del cuarto de Bull Shit?... La vida de ella podría pescarse en ese espejo... O su muerte...La mano de la mujer se apoyaba en la vieja pared; su mano de uñas pintadas descansaba sobre la piedra carcomida: una marzo pequeña, ancha, vulgar, en contacto con el frío muro robusto, enorme, viejo de siglos, fabricado en épocas antiguas para que resistiese el roce del tiempo y, sin embargo, ya destrozado, roto en su vejez. Por mirar el muro, el hombre pensó (o dijo): "Hay en esta pared un camino de historias que se enrolla sobre sí mismo, como la serpiente que se muerde la cola".El hombre hablaba muchas cosas. Antes —cuando entraron en el cuarto, cuando encontró en el espejo los blancos redondeles que eran las gorras de los marineros— murmuró: "En ese espejo se podía pescar tu vida. O tu muerte". Hablaba mucho el hombre. Decía sus palabras ante el espejo, ante la pared, ante el maduro cielo nocturno, como si alguien pudiese entenderlo. (Acaso el único que lo entendió en el momento oportuno fue el pequeño individuo del sombrerito ladeado, el que intervino en la historia de los marineros, el que podía ser considerado —a un tiempo mismo— como detective o como marinero. Cuando miraba la pared, el hombre hizo serias explicaciones. Dijo: "Trajeron estas piedras hasta aquí desde el mar; las apretaron en argamasa duradera: ahora, los elementos minerales que forman el muro van regresando en lento desmoronamiento hacia sus formas primitivas: un camino de historias que se enrolla sobre sí mismo y hace círculo como una serpiente que se muerde la cola". Hablaba mucho el hombre. Dijo: "Hay en esa pared enfermedad de lo que pierde cohesión: lepra de los ladrillos, de la cal, de la arena. Reciedumbre corroída por la angustia de lo que va siendo".La mano de la mujer se apoyaba sobre el muro. Sus dedos, extendidos sobre las rugosidades de la piedra, sintieron la fría dureza de la pared. Las uñas tamborilearon en movimiento que decía "aquí, aquí". O, tal vez, "adiós, adiós, adiós". El hombre respondió (con palabras o con pensamientos): "La piedra y tu mano forman el equilibrio entre lo deleznable y lo duradero, entre la apresurada fuga de los instantes y el lento desaparecer de lo que pretende resistir el paso del tiempo". El hombre dijo: "Una mano es, apenas, más firme que una flor; apenas menos efímera que los pétalos; semejante también a una mariposa. Si una mariposa detuviera su aletear en un segundo de descanso sobre la rugosa pared, sus patas podrían moverse en gesto semejante al de tu mano, diciendo "aquí, aquí" o, acaso, "adiós, adiós, adiós". El hombre dijo: "Lo que podría separar una cosa de otra en el mundo del tiempo sería, apenas una delgada lamina de humana intención, matiz que el hombre inventa; porque, el fin, lo que ha de morir es todo uno y sólo se diferencia de lo eterno". Eso dijo el hombre. Y añadió: "Entre tu mano y esa piedra está sujeta la historia del barrio: el camino de historias enrollado sobre sí mismo como una serpiente que se muerde la cola. Aquí está la lenta decadencia del muro y de la vida que el muro limitaba. Tu mano dice qué sucede cuando un castillo frente al mar cambia su destino y se hace casa de mercaderes; cuando, entre las paredes de una fortaleza defensiva, se confunde el metal de las armas con el de las monedas.Rió el hombre: "¿Sabes qué sucede?"... "Se cae, simplemente, en el comercio porteño por excelencia: se llega al tráfico de los coitos". Cerró su risa y concluyó, severo: "Pero tú nada tienes que ver con esto; porque cuando tú llegaste, ya estaba hecha la serie de las trasmutaciones. El castillo defensivo ya había pasado por casa de mercaderes y era ya lupanar".Cierto. Cuando ella llegó, el comercio de los labios, de las sonrisas, de los vientres, de las caderas, de las vaginas, tenía ya sentido tradicional. Se nombraba al barrio como al centro comercial de los coitos en el puerto. Cuando ella llegó ya esto era —entre las gruesas paredes de lo que fue fortaleza— el inmenso panal formado por mínimas celdas fabricadas para la actividad sexual y el tiempo estaba también dividido en partícula de activos minutos. (—Tú ahora. Ya. Adiós. Tú ahora. Ya. Adiós. Tú ahora. Ya. Adiós) y las monedas tenían sentido de reloj. Como las espadas, cuyo sitio habían tomado dentro de los muros del antiguo castillo, podían cortar la vida, el deseo, el amor, (Se dice a eso amor, ¿no es cierto?).Pero cuando ella llegó ya existía esto. No tenía por qué conocer el camino de historias que, al decir del hombre, se podía leer en la pared. No tenía por qué saber cómo se había formado el muro con orgullosa intención defensiva de castillo frente al mar, para terminar en centro comercial de coitos luego de haber sido casa de mercaderes. Cuando ella llegó ya existían los calabozos del panal, limitados por tabiques de cartón.Inició su lucha a rastras, decidida y aprovechadora, segura de ir recogiendo las migajas que abandona alguien, ansiosa de monedas. Con las uñas —esas mismas uñas gruesas y mordisqueadas que descansaban ahora sobre la rugosa pared— arrancaba monedas: monedas que valían un pedazo de tiempo y se guardaban como quien guarda la vida. Angustiosamente aprovechadora, ella. El gesto de morderse las uñas, sólo angustia: nada más que la inquieta carcoma, la lluvia menuda de la angustia, dentro de su vida.Ahora, su mano se apoyaba sobre el muro. Una mano chata, gruesa, con los groseros pétalos roídos de las uñas sobre la piedra antigua, hecha de historias desmoronadas, piedra en regreso a su rota insignificancia, por haber perdido la intención de castillo en mediocre empresa de mercaderes.Ella nada sabía. Durante muchos años vivió dentro de aquel monstruo que fue fortaleza, almacén, prostíbulo. Ella nada sabía. El barrio estaba clavado en su peso sobre las aristas del cerro, absurdamente amodorrado bajo el sol. Oscuro, pesado, herido por el tiempo. Bajo el sol, bajo el aliento brillante del mar, un monstruo el barrio. Un monstruo viejo y arrugado, con duras arrugas que eran costras, residuos, sucio, oscura miel producida por el agua y la luz, por las mil lenguas de fuego del aire en roce continuo sobre aquel camino de historias que se enrolla en sí mismo —igual que una serpiente— y dice cómo el castillo sobre el mar se convirtió en barrio de coitos y cómo la mano de una mujer angustiada puede caer sobre el muro (lo mismo que una flor o una mariposa) y decir en su movimiento "aquí, aquí", o "adiós, adiós, adiós".Ella nada sabía. Cuando llegó ya existía el presente y lo anterior sólo podía estar en las palabras de un hombre que mirase la pared y decidiese hablar. Ya existía esto. Y ella estuvo en esto. Los hombres jadeaban un poco; echaban dentro de ella su inmundicia. (O su amor). Ella tomaba las monedas: la medida del tiempo. Encerraba en la gaveta de su mesa de noche un pedazo de vida. O de amor. (Porque a eso se llama amor). Dormía. Despertaba sucia de todos los sucios del mundo, impregnada de sucia miel como el barrio monstruo bajo el viento del mar. Su cabeza sonaba dolorosamente y ella podía escuchar dentro de sí misma el torpe deslizarse de una frase tenaz. "Te quiero más que a mi vida". (¿Cuándo? ¿quién?). Uno. Ella piensa que tenía bigotes, que hablaba español como extranjero, que era moreno. "Te quiero más que a mi vida". ¿Quién podría distinguir en los recuerdos? Un hombre era risa, deseo, gesto, brillo del diente y de la saliva, arabesco del pelo sobre la frente. Luego era una sombra entre muchas. Una sombra en el oscuro túnel cruzado por fogonazos que era la existencia. Una sombra en la negra trampa cruzada por fogonazos, por estallidos relampagueantes, por cohetes y estrellas de encendido color, por las luces de cabaret, por una frase encontrada de improviso: "Te quiero más que a mi vida".Pero todo era brillo inútil, como la historia enrollada sobre sí misma y ella nada sabía de la piedra ni de las historias ni de las luces que rompían la sombra del túnel. Sólo cuando habló con aquel hombre, cuando lo escuchó hablar la noche del encuentro con los tres marineros (si es que fueron tres los marineros) supo algo de aquello. Ella estaba pegada a su túnel como los moluscos que viven pegados a las rocas de la costa. Ella estaba en el túnel, recibiendo lo que llegaba hasta su calabozo: un envión, una ola sucia de espuma, una palabra, un estallido fulgurante de luces o de estrellas.Dentro del túnel, moviéndose entre las sombras de la existencia, fabricó muchas veces la pantomima sin palabras de la moza que invita al marinero: la sonrisa sobre el hombro, la falda alzada lentamente hasta el muslo y mirar cómo se forma el roce entre los dedos del marino.Así llegó aquél a quien llamaban Dutch. El que ancló en el túnel para mucho tiempo. Dutch, amarrado al túnel por las borracheras. La llamaba Bull Shit. Seguramente aquello era una grosería en el idioma de Dutch. (¿Qué importa?). Cuando él decía BULL SHIT en un grupo de rubios marinos extranjeros, todos reían. (¿Qué importa?) Ella metía su risa en la risa de todos. (¿Qué importa, pues? ¿qué importa?). Bien podía Dutch querer burlarse de ella. Nada importaba porque él también estaba hundido en el túnel, amarrado a las entrañas del monstruo que dormía junto al mar. Él cambiaba de oficio; fue marino, chofer, oficinista. (O era que todos —choferes, oficinistas o marinos— la llamaban Bull Shit y ella llamaba a todos Dutch). Y si él cambiaba de oficio, ella cambiaba de casa dentro del barrio. Todo era igual. Alrededor de todos, junto a todos, sobre todos —llamáranse Dutch, Bull Shit o Juan de Dios— estaba el barrio, el monstruo rezumante de zumos sombríos bajo la luz, bajo el viento, bajo el brillo del sol y del mar.Daba igual que Dutch fuera oficinista o chofer. Daba igual que Bull Shit viviese en uno u otro calabozo. Sólo que, desde algunos cuartos, podía mirarse el mundo azul —alto, lejano— del agua y del aire. En esos cuartos los hombres suspiraban; muchos querían quedarse, como Dutch; decían: "¡qué bello es esto!"La noche del encuentro con los tres marinos (si es que fueron tres los marineros) apareció el que decía discursos. Era un hombre raro. (Aunque en verdad, ella afirmaría que todos son raros). Le habló con cariño. Como amigo. Como novio, podría decirse. Llegó a declarar, con mucha seriedad, que deseaba casarse con ella: "contraer nupcias, legalizar el amor, contratar matrimonio". Ella rió igual que cuando Dutch le decía Bull Shit. Él persistió; dijo: "te llevaría a mi casa; te presentaría a mis amigos. Entrarías al salón, muy lujosa, muy digna; las señoras te saludarían alargando sus manos enjoyadas; algunos de los hombres insinuarían una reverencia; nadie sabría que tú estás borracha de un ron barato y de miseria; pretenderían sorprender en ti cierta forma de rara elegancia; pretenderían que eres distinguida y extraña; tú te reirías de todos como ríes ahora; de repente, soltarías una redonda palabra obscena. ¿Sería maravilloso?La miró despacio, como si observase un cuadro antiguo. La mujer apoyaba sobre el muro su gruesa mano chata de mordisqueadas uñas. Él continuó: "Te llevaría a la casa de un amigo que colecciona vitrales, porcelanas, pinturas, estatuillas, lindos objetos antiguos, de la época en la que estas perlas fueron unidas con argamasa duradera para formar la pared del castillo frente al mar. Él te examinaría como si observase un cuadro antiguo; diría, probablemente, que pareces una virgen flamenca. Y es cierto, ¿sabes? Son casi iguales la castidad y la prostitución. Tú eres en cierto modo, una virgen: una virgen nacida entre las manos de un fraile atormentado por teóricas visiones de ascética lubricidad. ¡Una virgen flamenca! Si yo te llevara a la casa de ese amigo, él diría que eres igual a una virgen flamenca, pero... Pero nada de eso es posible, porque el amigo que colecciona antigüedades soy yo y hemos peleado hace unos días por una mujer que vive aquí contigo... y que eres tú".Un hombre raro. Todos raros. Uno se sintió enamorado. ("Te quiero más que a mi vida"). Uno la odió: aquél a quien ella no recordaba la mañana siguiente. ("¿Tú? ¿tú estuviste conmigo anoche? ¿No recuerdas?", dijo él). Había temblor de rabia en su pregunta; como si estuviese esperando un cambio de monedas y mirase sus manos vacías. Los hombres son raros. Una mujer no puede conocer a un hombre. Y menos, cuando el hombre se ha desnudado y se ha puesto a hacer coitos sobre ella: cuando se ha puesto a jadear, a chillar, a gritar sus pensamientos. Algunos gritan "¡Madre!". Otros recuerdan nombres de mujeres a las que —dicen ellos— quieren mucho. Como si deseasen que la madre o las otras mujeres estuviesen presentes en su coito. Jadean, gritan, chillan, quieren que ella —la que soporta su peso— los acompañe en sus angustias y se desnude en su desnudez. Luego sonríen cariñosos: "¿No recuerdas?"Todos raros. Ella nunca recuerda nada. Está metida en la sombra del túnel, en las entrañas del monstruo, como un molusco pegado a la roca donde, de vez en cuando, llega la resaca: la sucia resaca del mar, el fogonazo de una palabra, el centelleo de las luces del cabaret o de las estrellas. Ella está aquí, unida al monstruo sin recuerdos. Lejos, el mar. Puede mirarlo en el tembloroso espejo de su cuarto donde, ahora, están dos gorras de marineros. (Pero, ¿es que no eran tres los marineros?). Hasta parece hermoso el mar a veces. Cargado de sol y de viento. Aunque aquí dentro poco se sepa de ello. Gotas de sucia miel lo han carcomido todo; han intervenido en la historia del muro sobre el cual tamborilean los dedos de la mujer ("aquí, aquí" o "adiós, adiós, adiós") han hecho la historia de los elementos minerales que regresan hacia sus formas primitivas después de haber perdido su destino de fortaleza frente al mar; han escrito la historia que se enrolla sobre sí misma y forma círculo como la serpiente que se muerde la cola.Ella nunca recuerda nada. Nada sabe. Aquí llegó. Había un perro en sus juegos de niña. Juntos, el perro y ella ladraban su hambre por las noches, cuando llegaban en las bocanadas del aire caliente las músicas y las risas y las maldiciones. Ella, desde niña, en aquello oscuro, decidida a arrancar las monedas. Ella en la entraña del monstruo: en la oscura entraña, oscura aunque fuera hubiese viento de sol y de sal. Ella, mojada por sucias resacas, junto al perro. Como, después, junto a los otros grandes perros que ladraron sobre ella su angustia y los nombres de sus sueños. De todos modos, podía asomarse alguna vez a la ventana o al espejo y mirar el mar o las gorras de los marineros. (Dos gorras; tal vez tres los marineros).Porque casi es posible afirmar que fueron tres los marineros: el que parecía un verde lagarto, el del ladeado sombrerito, el del cigarrillo azulenco. Si es que un marinero puede dejar olvidada su gorra en el barco y comprarse un sombrero en los almacenes del puerto, fueron tres los marineros, si no, hay que pensar en otras teorías. Lo cierto es que fue el otro quien tenía entre los dedos el cigarrillo. (O el puñal).Ella miraba todo, como desde el fondo del espejo del cielo. Acaso, como desde el fondo del espejo de su cuarto, tembloroso como el aletear de una mariposa, como el golpear de sus dedos sobre la rugosa pared. Si le hubieran preguntado qué pasaba, hubiera callado o, en el mejor de los casos, hubiera respondido con cualquier frase recogida en el lenguaje de las borracheras y de los encuentros de burdel. Hubiera dicho: "¡madre!" o "te quiero más que a mi vida" o, simplemente, "me llamaba Bull Shit". Quien la escuchase reiría pero, si intentaba comprender, oprimiría el semblante, ya que aquellas expresiones podían significar algo muy grave en el idioma de los hambrientos animales que viven en la entraña del monstruo, en el habla de las gentes que ponen su mano sobre el muro de lo que fue castillo y mueven sus dedos para tamborilear "aquí, aquí" o "adiós, adiós, adiós". Lo que le sucedió la noche del encuentro con los tres marineros (digamos que fueron tres los marineros) la conmovió, la hundió en las luces de un espejo relumbrante. Verdad es que ella siempre tuvo un espejo en su cuarto: un espejo tembloroso de vida como una mariposa, movido por la vibración de las sirenas de los barcos o por los pasos de alguien que se acercaba a la cama. En aquel espejo se reflejaban, a veces, el mar o el cielo o la lámpara cubierta con papeles de colores —como un globo de carnaval— o los zapatos del que se había echado a dormir su cansancio en el camastro revuelto. Se movía el espejo, tembloroso de vida como la angustiada mano de una mujer que tamborilea sobre el muro, porque colgaba de una larga cuerda enredada a un clavo que, a su vez, estaba hundido en la madera del pilar que sostenía el techo. Así, el espejo temblaba por los movimientos del cuarto, por el paso del aire, por todo.Desde mucho tiempo antes, la mujer vivía allí, en aquel cuarto donde los hombres suspiraban al amanecer: "¡qué bello es esto!" y contaban cuentos de la madre y de otras mujeres a las que —decían ellos— habían querido mucho. Cuando el hombre que decía discursos estaba allí, también estaban los marineros; al menos, el espejo recogía la imagen de dos gorras de marineros, tiradas entre las sábanas, junto al pequeño fonógrafo. (Dos gorras de marineros). La mujer que apoyaba la mano sobre el muro podía mirar los círculos blancos de las gorras en el espejo de su cuarto. Dos círculos: dos gorras. (Lo que podría hacer pensar que fueron dos los marineros, aunque también es posible que otro marinero desembarcase sin gorra y se comprase un sombrero en los almacenes del puerto). En el espejo había dos gorras y por ello, acaso el que hablaba tantas cosas extraordinarias dijo: "En ese espejo se podría pescar tu vida".A través del espejo se podría llegar, al menos, hasta el encuentro con los dos marineros. (Digamos que fueron dos; que no había uno más del que se dijera que dejó su gorra en el barco y compró un sombrero en los almacenes del puerto). A través del espejo se puede hacer camino hasta el encuentro con los dos marineros, igual que en la piedra donde se apoya el tamborileo de los dedos de la mujer puede leerse la historia de lo que cambió su destino de castillo por empresas de comercio y de lupanar.Ella estaba en el cabaret cuando los marineros se le acercaron. Uno era moreno, pálido el otro. Había en ellos (¿junto a ellos?) una sombra verde y, a veces, uno de los dos (o, acaso, otra persona) parecía un muñeco de fuego. Una mano de dulzura sombría —morena, con el dorso azulenco— le ofreció el cigarrillo, el blanco cigarrillo encendido en su brasa: "¿quieres?" Ella miró la candela cercana a sus labios, la sintió, caliente, junto a su sonrisa. (La brasa del cigarrillo o la boca del marinero). Ya desde antes (una hora; tal vez la vida entera) había caído entre neblinas. E1 humo del cigarrillo una nube más, una nube que atravesó la mano entre cuyos dedos venía el tubito blanco. Ella lo tomó. Puede recordar su propia mano, con la ancha sortija semejante a un aro de novia. Junto a la sortija estaban la brasa del cigarrillo y la boca del hombre: la saliva en la sonrisa; al lado del que sonreía, el otro —la silueta rojiza— y, también, el que parecía un verde lagarto. No tenía gorra sino sombrerito de fieltro ladeado. (Casi cierto que eran tres, aunque luego se dijera que fueron dos los marineros y esa tercera persona un detective, lo que resultaba posible ya que los detectives, como lo sabe todo el mundo, usan sombrero ladeado, con el ala sobre los ojos).La cosa comenzó en el cabaret. Ella —la mujer de la mano sobre el muro— vivía en el piso alto. Sobre el salón de baile estaba el cuarto del tembloroso espejo donde se podía mirar el mar o las gorras de los marineros o la vida de la mujer. Treinta mujeres arriba, en treinta calabozos del gran panal; pero sólo desde el cuarto de ella podía mirarse el lejano azul, como también sólo ella tenía el lujo del fonógrafo, a pesar de lo cual era nada más que una de las treinta mujeres que vivían en los treinta cuartuchos de piso alto, lo mismo que, en el cabaret, era una más entre las muchas que bebían cerveza, anís o ron. Una más, aunque sólo ella tenía su ancha sortija, semejante a un aro de novia.De pronto, las luces del cabaret comenzaron a moverse: caminos azules, puntos amarillos, ruedas azules y la sonrisa de los marineros, la saliva y el humo del cigarrillo entre los labios. Ella sorbió las azules nubes también; pero ya antes había comenzado la danza de las luces en el cabaret. Caminos rojos, verdes, ruedas amarillas, puntos de fuego que repetían la brasa del cigarrillo. Ella reía. Podía oír su propia risa caída de su boca. Las luces daban vueltas, la risa también se desgranaba como las cuentas de un collar encendido y junto con las luces y la risa, se movían las gentes muy despacio, entre círculos de sombra y de misterio. Los hombres —cada uno— con la sonrisa clavada entre los labios: la silueta rojiza igual que el que semejaba un verde lagarto y el del sombrero ladeado. (El que produjo la duda sobre si fueron tres los marineros). Ella cabeceaba un ademán de danza y sentía cómo su cabeza rozaba luces y risas cuando se encontró frente a un espejo: el tembloroso espejo de su cuarto en cuyo azogue nadaban las dos gorras marineras. Todo ello sucedió como si hubiese ascendido hacia la muerte. Por eso, una voz chilló: "¡naciste hoy!" y el hombre dijo: "En ese espejo se podría pescar tu vida".Pero, eso fue después. Ciertamente, los marineros se acercaron: una mano, una boca, la sombra verde y el rojizo resplandor. Aquel a quien llamaban Dutch había estado esa noche o, tal vez, otra noche parecida a ésta. (Una noche como tantas de las noches nacidas en el túnel, en la entraña del monstruo, en un instante de la gran oscuridad cruzada por fogonazos que era la vida allí). Estaba Dutch. O, acaso, no. No; ciertamente, no. Era el de los discursos, el paciente hablador, quien estaba presente. La mujer alzó su mano en un gesto de danza; sus uñas abrieron cinco pétalos rojos a la luz de las bombillas. Se levantó; sintió en su cuerpo como ella toda tendía a estirarse. Miró (en el espejo de sí misma o en el espejo tembloroso de su cuarto) su cabeza deslizada en ascensión entre las bombillas del cabaret y entre las luces del alto cielo sereno. Se movió —lenta y brillante— sobre bombillas, estrellas, espejos. La voz, la sonrisa, el cigarrillo de los marineros eran palabras, gestos, señales que indicaban el pecho del hombre. (Su cartera o su corazón). Como si atravesara rampas de misterio los pasos de ella la llevaban hacia el que descansaba sobre la mesa del cabaret. Apartó espejos, luces, estrellas; atravesó nubes de humo. Estaba acompañada por los tres marineros (eran tres, entonces): el que parecía un verde lagarto, el del rojizo resplandor y la sombra azulenca en las manos, el del pequeño sombrero ladeado sobre la sien izquierda. Cuando llegó a la mesa, rozó el pecho del hombre que dormía. "Bull Shit", dijo él. "¡Ah! ¡Eres Dutch!" "¿Dutch? ¿Dutch?" "Sacas de tu sombra una palabra y piensas que es un hombre. No, no soy Dutch; tampoco soy el que te dijo te quiero más que a mi vida ni el que te habló de otras mujeres a quienes quiere mucho. Soy otro corazón y otra moneda". Las voces de los dos (¿o tres?) marineros ordenaron: "Sube con él".Ante el espejo se miraron. Ella diría que no pisó la escalera, que no caminó frente al bar, que caminaron —todos— las rampas del misterio y atravesaron las puertas que hay siempre entre los espejos. Por los caminos del misterio, por los caminos que unen un espejo a otro espejo, llegaron (o estaban allí antes) y se miraron desde la puerta del espejo. (Ellos y sus sombras: la mujer, los marineros y el que, antes, dormía sobre la mesa del cabaret mostrando a todos su corazón). El del pequeño sombrero ladeado no estaba en el espejo. El otro, el que dormía cuando estaban abajo, habló; al mirar las gorras de los marineros, dijo a la mujer: "En ese espejo se podía pescar tu vida". (Igual pudo decir "tu muerte").La mujer estaba fuera del cuarto, apoyada la gruesa mano de roídas uñas sobre la rugosa piedra del muro. A través de la puerta veía las gorras de los marineros en el cristal del espejo. El hombre había echado a andar el fonógrafo, del cual salía la dulce canción. Los marineros se acercaban. Suspendida sobre el negro disco, la aguja brillante afilaba la música: aquella melodía donde nadaban palabras, semejantes a las palabras de Dutch cuando Dutch decía algo más que Bull Shit, semejantes a gorras suspendidas en el reflejo de un vidrio azogado. El hombre escuchaba tendido hacia el fonógrafo. Hacia él avanzaba uno de los marinos: el que antes había ofrecido el cigarrillo de azulados humos. La mujer miraba la mano del marinero, nerviosa, activa, cargada de deseos. (Si una moneda es la medida del amor, puede alguien desear una moneda como se desea un corazón). Ella lo entendía así: "El gesto de quien toca una moneda puede ser semejante a la frase te quiero más que a mi vida; acaso ambos. espejos de una misma tontería o de una misma angustia". La mano —deseosa, inquieta, activa— se dirigía al sitio de la cartera o del corazón. El hombre volvió la cabeza; miró cara a cara al marinero. El que tenía en sí un resplandor de brasa rió con risa hueca como repiqueteo de tambor, como el movimiento de los dedos de la mujer sobre el antiguo muro. El hombre volvió a inclinarse sobre la melodía del fonógrafo. La risa del otro caía sobre el ritmo de la música y el hombre se bañaba en la música y en la risa.El gesto del marinero amenazó de nuevo cuando la mujer llamó la atención del que escuchaba la música. Quieta —su mano sobre el muro— lo siseó. Él fue hasta ella; se quedó mirándola, como un conocedor que mira un cuadro antiguo; fue entonces cuando habló: "Hay en esta pared un camino de historias que se muerde la cola. Trajeron estas piedras desde el mar, las apretaron en argamasa duradera para fabricar el muro de un castillo defensivo; ahora, los elementos que formaban la pared van regresando hacia sus formas primitivas: reciedumbre corroída por la angustia de un destino falseado".La mujer lo miraba desde el espejo del cielo, alta entre las estrellas su cabeza. Antes de que ello fuera cierto, la mujer miraba cómo entre los dedos del marinero brillaba el cigarrillo: un cigarrillo de metal, envenenado con venenos de luna, brillante de muerte. Los dedos de ella (y sí que resultaba extraordinario que dos manos estuviesen unidas a elementos minerales y significaran a un tiempo mismo, aunque de manera distinta, el lento desmoronamiento de lo que fue hecho para que resistiese el paso del tiempo), los dedos de ella repiquetearon sobre el muro: "no, no, no".Fue entonces cuando él propuso matrimonio, cuando la comparó a una virgen flamenca, cuando dijo: "Te llevaré a la casa de un amigo que colecciona antigüedades; él diría que eres igual a una virgen flamenca; pero no es posible, porque ese amigo soy yo y hemos peleado por una mujer que vive en esta casa y que... eres tú".El gesto del marinero con el envenenado metal del cigarrillo —o del puñal— era tan lento, como si estuviese hecho de humo. Lento, alzaba su llama, su cigarrillo, su puñal, el enlunado humo encendido de la muerte. Ella movía los dedos sobre el muro; tamborileaba palabras: "no, no, cuidado, aquí, aquí, adiós, adiós, adiós". El hombre dijo: "Te quiero más que a mi vida. Pareces una virgen flamenca. Bull Shit".Ya el marinero bajaba su llama. Ella lo vio. Gritó. La noche se cortó de relámpagos, de fogonazos. (Tiros o estrellas). El del sombrerito ladeado lanzaba chispazos con su revólver. Alguien salió hacia la noche. Hubo gritos. Una mujer corrió hasta la que se apoyaba en el muro; chilló: "¡Naciste hoy!". El hombre repetía: "Bull Shit, virgen, te quiero".La mano de ella resbaló a lo largo del muro; su cuerpo se desprendió; sus dedos rozaron las antiguas piedras hasta caer en el pozo de su sangre; allí, junto al muro, en la sangre que comenzaba a enfriarse, dijeron una vez más sus dedos: "Aquí, aquí, cuidado, no, no, adiós, adiós, adiós". Un inútil tamborileo que desfallecía sobre las palabras del hombre: "Te quiero más que a mi vida, Bull Shit, virgen". El del sombrero ladeado afirmó: "Está muerta".Más tarde el de los discursos comentaba: "Esta es una historia que se enrolla sobre sí misma como una serpiente que se muerde la cola. Falta saber si fueron tres los marineros". El del sombrerito se opuso: "Hay dos gorras en la cama de Bull Shit". "En el espejo", rectificó el de los discursos; "la vida de ella puede pescarse en ese espejo. O su muerte".Voces de miedo y de pasión alzaban su llama hacia las estrellas. La mano de la mujer estaba quieta junto al muro, sobre el pozo de su sangre