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Wednesday, March 21, 2007



















Elia Casillas

Ante el Cristo repujado que me ve
(1999)



Atada

Aferrada tu esencia vive en mí
y la acaricio en utopías
de memorias antiguas
Bromista es nuestro sino
ceñidos primero
después desconocidos
Un nudo me tiene presa
y brego partiéndome el alma
inútilmente pugno

Y en mis pausas
doquiera que esté
tu efigie en mi colega
en la tinta
mis trayectos
ante el Cristo repujado
que me ve


Breve
El reloj acelerado
es cómplice en movimiento
cuando hilvanas mi tiempo
Trato de frenarlo
suelta manos
abrazado a los signos
finge no ver
Bailarín hawaiano
va brinco
y
brinco
en su estricto redondel


Espero

donde muero cada noche
extraño
nuestros líquidos fatigados
en las escotadas piernas
Mi densidad busca
en la confusa estrella
y mis olores solicitan
tu presencia
Las articulaciones indagan
en mis fantasías
despierto
mojada con tu ausencia
El interior se entusiasma
al invocarte
el intervalo es largo...
Y sólo un hilo
trae tu voz a mí

Lo siento

Sólo queda un hombre
que gira desesperado
en el recuerdo

Un ramo de sentimientos
sudan en noches ácidas
de aguijones que taladran
el corazón de coral
cemento
pan

Si tan sólo una palabra
rompiera este silencio
voz que nunca llega
naufraga en río de navajas
y pelea con espada indiferente
contra el orgullo
tú, yo
quién puede más

Monday, March 19, 2007

Ana María Rodas












Maria Callas

Medea

Animal que despierta
Soy la gata que camina dentro de mí
conmigo las leves zarpas afelpadas
He bajado por el río conservando el gusto por la caza
los ambiguos maullidos
Cuando cierro los ojos atravieso los siglos
Las arenas le dieron el color
a esta piel suave que esconde
una flor mojada entre las fauces
el oro egipcio se ve reflejado en la pupila
de esta gata que demasiadas veces
recuerda su verdadera condición de fiera
La Reina de Saba habría dado la mitad de sus tierras
por tener estas garras

De acuerdo
De acuerdo,
soy arrebatada, celosa,voluble
y llena de lujuria.
¿Qué esperaban?
Que tuviera ojos,
glándulas,
cerebro, treinta y tres años
y que actuara
como el ciprés de un cementerio?
Hoy he descubierto la belleza
de ser yo misma.-no,
no fue así;
me lo enseñaste-
Pero al hacerme mujer
al mostrarme que los seres son tan libres
Comprendí
que libre-yo
y libre-tú
podamos tomarnos de la mano
y realizar la unión sin anularnos.
Por eso me apretujo dentro de mí misma
hasta salir las lágrimas
y en el pelo
se me prende
el sabor salado del olvido.
Algún imbécil dijo
que el poeta es la clave del mundo.
¡Mentira!
A mi sólo me queda encogerme hacia dentro
y esperar
ciegamente
un sonido, una expresión cualquiera
y que alguien
donde quiera que esté
emita una señal diciéndome que existo.
Te me acabas
como la vela que lanza
su último fuego.
Como el asomo de vida que la final
remueve al que está ya casi muerto.
¡Cómo es de extrañoescribir poemas
para alguien que fue
y que comienza a diluirse en el cerebro!
En aquel tiempo la soledad era un cilicio

En aquel tiempo la soledad era un cilicio
prendido constantemente a mi cuerpo.
Ahora es la estancia perfecta
mi refugio
cuando salgo/finalmente/de ti.
La superviviente
Me habita un cementerio
me he ido haciendo vieja aquí
al lado de mis muertos.
No necesito amigos
me da miedo querer porque he querido a muchos
y a todos los perdí en la guerra.
Me basta con mi pena.
Ella me ayuda a vivir estos amaneceres blancos e
stas noches desiertas
esta cuenta incesante de las pérdidas.
Limpiaste la esperma
Limpiaste la esperma
y te metiste a la ducha.
Diste el manotazo al testimonio
pero no al recuerdo.
Ahora yo aquí, frustrada,
sin permiso para estarlo
debo esperar
y encender el fuego
y limpiar los muebles
y llenar de mantequilla el pan.
Tú comprarás con sucios billetes
tu capricho pasajero
A mí me harta un poco todo esto
en que dejo de ser humana
y me transformo en trasto viejo.

Saturday, March 17, 2007

Francisco Sánchez López




Poética de la Danza del Venado.

En esta poética del arte del realismo mágico combino la belleza de las poesías del profesor y escritor costumbrista Santos García Wikit, quien opina: “La danza del venado es la máxima expresión de arte de la tribu yaqui”, con poemas de Héctor Navarrete Dondé y de Francisco Sánchez López, para presentar a ustedes, amable bloggers, un estilo personal combinando el pensamiento literario y la pintura de Cajeme, Sonora.

La danza del venado es una danza de guerra y ceremonial mortuoria, con dos rasgos fundamentales:
Uno, el origen prehispánico antes de las misiones Jesuitas por el danzante venado y un pajkola cubriéndose con la mascara chivato en la cara, bailándole a los músicos de jícaras sobre agua, raspadores, flauta de carrizo y tambor de cuero de venado.

El otro: tiene influencia española: Los danzantes pajkolas con la mascara al lado posterior del rostro baila enfrente del violinista y arpero.
Ambos, se acompañan con cantos en la lengua referente a la caza del venado, el monte desértico y demás fauna y flora que los acompañan.


La Danza del Venado (1)

Cuando muere el día,
el nacimiento del hombre-venado,
y el nacimiento del venado-hombre,
naturaleza y hombre se funden
entonces, en una solo unidad.

El hombre venado,
por mimetismo maravilloso,
se convierte en autentico venado,
nervioso, ágil y pleno de gracia.

La Danza del Venado (2)

Alta la cerviz erguida,
atento el oído alerta,
otea nervioso el olfato,
rápida la vista inquieta,
el grácil venado esbelto,
el de las patas ligeras,
el de tan flexible talle,
el de cornamenta recia,
ya adivina en la alta cima,
de un extraño, la presencia.
de pronto los recios músculos,
cuando los nervios los templan
obedeciendo el mensaje
del instinto, en la defensa,
se preparan y les mandan
a las patas, con su presteza,
el impulso de la fuga;
trote nervioso comienza,
luego sigue más aprisa
y de pronto, la carrera
levanta nubes de polvo,
por el otero, en la cuesta.

A tiempo el rápido instinto
dio la llamada de alerta:
astuto y cruel enemigo
llega confiado en su fuerza;
pero ya el ágil venado,
en su huida rauda y presta
-Que tenehuis y sonajas
en forma fiel interpreta-,
se ha salvado, sin sufrir
daño alguno que se advierta,
en su cuerpo o en su arrogancia,
que ésta se mira que aumenta,
porque el peligro crece.

Así en el valle o en la sierra,
siempre en su vida acosado,
sin que se le oiga una queja,
va retratando el venado,
de los yoremes su lucha,
“El indio en su danza recia,
la que aprendió de niño,
-Esa misma danza vieja
que bailó antaño su abuelo-,
a sus dioses si se queja,
en su saliente amargura,
y si oyen cuando reza,
en su danza de ritual,
porque luego ya sus penas,
la resiste con más bríos;
y en gratitud siempre nueva,
sigue en su danza el yaqui,
llora con sus llantos con ella,
mientras su rostro inmutable
es una esfinge de piedra.




¡Canto a la tribu Yaqui de Sonora! (3)

Sol ardiente de la vida,
sombra triste de tu ramada,
la flor de pitahaya,
del ser natural: ¡Su alma!

Tambor de venado,
sensibilidad del Bacatete,
montañas de verde verano,
en lo plano de tu monte.

Tiempo y espacio de tu vida,
Vícam, punta de flecha,
diriges a mis hermanas
en las direcciones divinas,

¡Vícam! El progreso del hombre ,
abre tus entrañas,
cortando raíces de chollas,
y frondoso mesquite.

Asfalto negro que marca otra dirección:
la del “yori” de Cajeme,
señalando la ignominiosa división,
de izquierda o derecha,
según donde se proviene.

¡Bacatete! Tierra sagrada para tus antiguos residentes,
en tu silencioso y taciturno río,
de los “yoris sáncoras”, un basurero,
no dejes que abran tu corazón,
los valores materiales de tus actuales moradores.

Piel morena de tu tribu invencible y orgullosa
Mujer yaqui de rebozo morado sobre negra cabellera,
naranja el listón en tu trenza,
armoniosa comunicación en cahita.

¡Sangren! Ocotillos y breas.
¡Lloren! Palomas pitahayeras,
¡Entonen! Mujeres cantoras,
¡Bailen! Danzantes venados y coyotes,
¡Bailen! Matachines, al ritmo de las Tres Cruces
y sinfonía de los tambores,
del yaqui: ¡los eternos guardianes!

¿Hacia donde van “yoremem”?
¿”Yoris”, donde provienen?
unos con sagrados derechos,
otros de arrimados.

¡Chapayeca que sufres!
En tu Conti de Cuaresma,
lucha por tu sagrada tierra,
conserva tus tradiciones,
practica tus costumbres,
por la unidad de tus parientes,
porque en cada aniversario: de Dios, ¡La Gloria ves!

(1) Santos García Wikit. Obra inédita en copias.

(2) La Danza del Venado. Libro: Al Ponerse el sol. Edición del Circulo Cultural Ostimuri, 1960.

(3) Arq. Francisco Sánchez López. Obra inédita compuesta en una solitaria playa en el vado del río Yaqui, cercano a Vícam Pueblo, Sonora.

Acuarelas: La Danza del Venado.
Serie: Tribu Yaqui
Autor: Arq. Francisco Sánchez López

Friday, March 16, 2007

Carilda Oliver Labra, Luis Martín Sahagún








Carilda Oliver Labra




Luis Martin Sahagún, pintor Sonorense







ME DESORDENO, AMOR, ME DESORDENO


Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno





BUSCO UNA ENFERMEDAD QUE NO ME ACABE...





Busco una enfermedad que no me acabe
sino el dolor constante de la vida:
algo para fingir que estoy dormida
detrás de este temblor de escarcha grave.
Busco un agua cósmica que lave
la lágrima terrible que me oxida;
busco el morir distinto, y voy herida
por la pena vulgar que nadie sabe.
Y así me marcho, sonriendo a todos,
luminosa de gracia y desventura,
con el secreto horror hasta los codos;
callándome en el verso y en la prosa,
para que escriban en mi tierra dura:
esta mujer ha muerto de dichosa.

CALLADOS POR LA TARDE, GRAVEMENTE...
Callados, por la tarde, gravemente,
sin elegir el sitio de la tierra,
tú y yo nos besaremos como en guerra
hasta quedarnos fríos frente a frente.
Yo, cada vez más tumba que se ahonda,
tú, cada vez más carne renovada,
acaso llames y jamás responda
cuando te vuelvas en mi cuerpo nada.
He de tragar entonces, con locura,
en tu vaso de tórrida hermosura
la sangre poderosa que se queja;
y daré media vuelta hacia lo inerte,
perdida en esa luz que te refleja,
tan hambrienta de ti como la muerte.
Última Elegía
Yo podría decir que estoy de primavera
bajo un aire oloroso a luz definitiva,
y podría tapar la mirada bisiesta
que se me está cayendo afuera de la vida,
y ser de flor, de lluvia de mariposa buena,
semejante a este cielo cuidado por la brisa,
a la ignorancia simple con que quiere una abuela
o a la salud del alba, que es casi campesina.
Pero me estoy llorando el corazón que llevo
frente al hombre que tiene un poco de mi frío.
Ya no puedo dormir con párpados violentos:
él me espera despierto en la calle del vino.
Quizás debo acordarme de este color que tengo
y debo ser mas que un rincón de olvido.
Le diré blandamente con mi voz de febrero:
Enséñame una llama que se apague distinto.
Y estaremos las noches que le falten al tiempo
en el lugar humilde donde se acaba un trino;
él, con la frente inútil que le puso el invierno,
y yo, como un adiós sujeto en el vacío.
CARTA II
Llueve contra la tarde y tu retrato.
La mariposa enferma su alegría.
Sobre el tintero se quedó vacía
la pluma con que escribo. Duerme el gato.
Miro para la sal, para el zapato,
para la tarde que se pone fría.
Nada me pertenece.
Se diría
que el cielo se ha mudado por un rato.
Como la brisa reza y el mar arde,
las muchachas que están bajo la tarde
se sonreirán en todos los espejos.
Como es domingo, como nadie llora,
yo echaré mis claveles en la hora
sin acordarme de que tú eres. lejos.
CUENTO
Yo era débil,
rubia, poetisa, bien casada.
Tenía deudas y una salud de panetela blanca.
Hicimos una casa pobremente, muchas ventanas:
para enseñar nuestros besos a las nubes,
para que el sol entrara.
La casa era tan bella que tú nunca dormías.
Ya no eras abogado ni poliomielítico
ni nada.
Nunca dije:
¿cuándo vas a poner esa demanda?
porque yo tampoco
cocinaba.
Fueron días
como no quedan otros en las ramas.
Yo me empeñaba en sembrar algo en el patio:
tus gatos lo orinaban,
pero era tan feliz que no podía
decir malas palabras.
Ay, una tarde...
( Septiembre tomó parte en la desgracia ),
Ay, una tarde
( Dios estaría sacando crucigramas );
ay, una tarde
pusiste tantas piedras en mi saya
que desde entonces
ando inventándome la cara.
El cuchillo
tenía la forma de tu alma;
yo quería ser otra, hablar de las estrellas...
( sobraron noche y cama ).
Yo me empeñaba en sembrar algo en tu pecho:
tus gatos lo orinaban,
y era tan infeliz que no podía
decir buenas palabras.
Tarde en otoño.
Miré las sábanas amargas,
el jarro de la leche,
las cortinas,
y el crepúsculo me convirtió en su mancha.
( Yo era un clavel podrido de repente,
un canario botado ).
Con empujones que lo gris me daba,
entre temblores,
volví a la falda de mi madre.
Pasaron tantas cosas
mientras yo me bebía la soledad a cucharadas...
Un viernes
-un viernes en que tu olvido me enterraba-
llegué a la esquina
deja casa.
Estaba allí como una tumba diferente,
se veía otra luz por las ventanas.
Tuve miedo de odiar...
(Ya era hasta mala).
Pasaron tantas cosas;
el tiempo fue cosiendo mi mirada.
Ahora no pueden asustarme con los truenos
porque la luz me alza.
Ahora no pueden confundirme con un libro.
Soy la palabra recobrada.
¡Ríanse,
agujas que en mi carne se desmandan;
ríanse,
arañas que me tejen la mortaja;
ríanse,
que a mí, también, carajo, me da gracia!
ELEGÍA PARA DECIRME
Yo le recuerdo aquí: donde me duele
el color que le trajo a mi esperanza;
y le recuerdo aquí porque soy triste
y ya no puedo echarme entre sus lágrimas.
¿Qué corazón saldría de este insomnio
si yo supiera ser una muchacha;
si no me pareciera tanto a mis ojeras,
ni a esta tarde de invierno, así doblada!
Pero me acuerdo aquí de que anda lejos
el que vivió a la vuelta de mi espalda.
Me acuerdo de su nombre perezoso
que casi no quería ser palabra.
Me acuerdo de su risa mal abierta
riñéndole por dentro a la mirada,
y de su frente que crecía;
y de su voz inútil como el alba
y de un secreto que quedó inconcluso
aquel domingo en que amó la nada.
¿Qué corazón saldría de este insomnio
si yo supiera ser una muchacha!
Pero me duele aquí, donde me canso,
aquel hombre agobiado por crisálidas.
Pero me duele aquí, donde soy sola,
esta verdad metida entre dos alas.
Qué corazón saldría de este insomnio...
Pero soy todo el blanco que se acaba,
y no me porto bien con la alegría
por lo que traigo al sur de mi garganta.

Tuesday, March 13, 2007

Elia Casillas





Elia Casillas
Del libro:
Ante el Cristo repujado que me ve
Enero 1999
Suspendida
Señor
tres alcayatas me sostinen
en este leño que cruza mi destino
Antes mar sonriente
hoy mi ola barbecha caminos
sobre cádaveres
que no me pertenecen.
En mi postal fioltró el acero
del madero cuelgo
y me burlo.
Sólo pido Señor
bájame un momento
quiero regar con mis signos
las páginas de este pueblo.
Para agradecer
los clavos que filtró
en mi océano peregrino
Lineales
Mis sentimientos
son vaivenes encontrados
Para mí
no tienes ángulos
te percibo
y un triángulo loco
nos mantine unidos
Caminamos redondos
y más que nunca
estamos paralelos
Te veo
donde no estás
estás
y no te veo
Amante frío
Eterno enamorado
el suicida verdadero
al arribo traía el signo
y ella que es marrullera
lo empaquetó
en su hechizo añejo
Silencioso kilométrico
trotamundos solitario
él y su amada entre paréntesis.
Desesperado por poseerla
deja a la munipuladora que lo encante
al nacer ella olvidó a propósito
apagar la chispa viva
le pertence...
Busca un peñón
y ejecuta piruetas en el viento
tiende en hilo su despojo anacoreta
a veces quiere irse detonado
y su adiós grita ¡bum!
abndona el apetito
y se va por el río sin nadar
Camina con los pies muertos
y su cadáver
no es cuerpo nauseabundo
¡es difunto incomprendido!

Monday, March 12, 2007

Franz Kafka


...
Franz Kafka
Una Cruza

Tengo un animal curioso, mitad gatito, mitad cordero. Es una herencia de mi padre. En mi poder se ha desarrollado del todo; antes era más cordero que gato. Ahora es mitad y mitad. Del gato tiene la cabeza y las uñas, del cordero el tamaño y la forma; de ambos los ojos, que son huraños y chispeantes, la piel suave y ajustada al cuerpo, los movimientos a la par saltarines y furtivos. Echado al sol, en el hueco de la ventana, se hace un ovillo y ronronea; en el campo corre como loco y nadie lo alcanza. Dispara de los gatos y quiere atacar a los corderos. En las noches de luna su paseo favorito es la canaleta del tejado. No sabe maullar y abomina de los ratones. Horas y horas pasa en acecho ante el gallinero, pero jamás ha cometido un asesinato.
..........Lo alimento a leche; es lo que le sienta mejor. A grandes tragos sorbe la leche entre sus dientes de animal de presa. Naturalmente es un gran espectáculo para los niños. La hora de visita es los domingos por la mañana. Me siento con el animal en las rodillas y me rodean todos los niños de la vecindad.
..........Se plantean entonces las más extraordinarias preguntas, que no puede contestar ningún ser humano: Por qué hay un animal así, por qué soy yo su poseedor y no otro, si antes ha habido un animal semejante y qué sucederá después de su muerte, si no se siente solo, por qué no tiene hijos, cómo se llama, etcétera. No me tomo el trabajo de contestar: me limito a exhibir mi propiedad, sin mayores explicaciones. A veces las criaturas traen gatos; una vez llegaron a traer dos corderos. Contra sus esperanzas no se produjeron escenas de reconocimiento. Los animales se miraron con mansedumbre desde sus ojos animales, y se aceptaron mutuamente como un hecho divino. En mis rodillas el animal ignora el temor y el impulso de perseguir. Acurrucado contra mí es como se siente mejor. Se apega a la familia que lo ha criado. Esa fidelidad no es extraordinaria: es el recto instinto de un animal, que aunque tiene en la tierra innumerables lazos políticos, no tiene uno solo consanguíneo, y para quien es sagrado el apoyo que ha encontrado en nosotros.
..........A veces tengo que reírme cuando resuella a mi alrededor, se me enreda entre las pierna y no quiere apartarse de mí. Como si no le bastara ser gato y cordero quiere también ser perro. Una vez -eso le acontece a cualquiera- yo no veía modo de salir de dificultades económicas, yo estaba por acabar con todo. Con esta idea me hamacaba en el sillón de mi cuarto, con el animal en las rodillas; se me ocurrió bajar los ojos y ví lágrimas que goteaban en sus grandes bigotes. ¿Eran suyas o mías? ¿Tiene este gato de alma de cordero el orgullo de un hombre? No he heredado mucho de mi padre, pero vale la pena cuidar este legado.
----------Tiene la inquietud de los dos, la del gato y la del cordero, aunque son muy distintas. Por eso le queda chico el pellejo. A veces salta al sillón, apoya las patas delanteras contra mi hombro y me acerca el hocico al oído. Es como si me hablara, y de hecho vuelve la cabeza y me mira deferente para observar el efecto de su comunicación. Para complacerlo hago como si lo hubiera entendido y muevo la cabeza. Salta entonces al suelo y brinca alrededor.
..........Tal vez la cuchilla del carnicero fuera la redención para este animal, pero él es una herencia y debo negársela. Por eso deberá esperar hasta que se le acabe el aliento, aunque a veces me mira con razonables ojos humanos, que me instigan al acto razonable
.

Tuesday, March 06, 2007

Francisco Sánchez López




Estimada Elia: Te felicito por lo de la poesia latinoamerícana y por aparecer en la Radio Universidad. ¿Es de la Unison?
Incluyuo lo que escribí en el diario ayer, es toda una página completa, que Ramón, amablemente asignó, a este festival ignorado por los medio de comunicación y la sociedad sonorense, porque predomina , desgraciadamente, la discriminación contra todo lo "Indio", en Sonora. Casi fui el único que le dedicó tiempo y esfuerzo. Espero te guste y nos cominicamos.

Estimados (as) bloggers:
De nuevo en mis visita semanal a la web para compartir con ustedes mis crónicas de arte y cultura que escribo cada domingo en el peródico El Diario del Yaqui. Espero les guste y si lo desean mandanden sus comentarios.
En esta ocasión narro el evento cultural indígena más importante del estado de Sonora, por su belleza que espero la globalizacion cultural de la humanidad no la estropeé ni la aniquile. ¡Gozenla!

Con un clima diurno casi primaveral y frío nocturnal en el monte desértico recorrí la magnífica ruta geo-turística de Navojoa a Etchojoa a la velocidad de vetusto camión con interiores rojos observando nuestro abismo horizontal compuesto por las cuadrículas de los verdes campos cultivados de trigo y cártamo, cientos de flores girasoles amarillos y canales de riego con puentes peatonales en rancherías a lo largo de la carretera que cruza el corazón del valle del Mayo. Perspectiva rural interrumpida por aislados cerros, poblados y una arquitectura poliforme agrícola más bella que el estilo internacional de los años sesenta construida en Cajeme por el conservadurismo social sonorense posterior a la presa del Oviachic. ¡Qué belleza de paisaje! No visto en el estilo paisajístico del arte sonorense a pesar de su majestuosidad.
El sol estaba en el cenit cuando llegué a las instalaciones de la Estación de Radio de los Tres Ríos en la vecindad de Etchojoa, Sonora, para presenciar la celebración de su XI Aniversario de transmitir la magnífica música tradicional y popular de los guarijios de la sierra de Álamos, la Tarahumara de la Sierra Madre Occidental, la pima de Yécora, los seri de Punta Chueca, la mayo de Navojoa, Etchojoa y Sinaloa y la yaqui de los 8 Pueblos Tradicionales del río Yaqui.
Con la idea de llenar mi espíritu errante con la belleza de las danzas del venado y pajkola para sensibilizarme y expresarla en el arte del realismo mágico, asistí a este festival de las etnias más bravías, recias y sobrevivientes de la guerra de exterminio por los “yaqueros” (militares y ciudadanos que les hicieron la injusta guerra) que se asentaron en las vedas de sus ríos expropiándoles sus territorios antiguos, las cuales, nos brindan la oportunidad de observar sus expresiones estéticas en arquitectura, arte popular, artesanías, danza y música.
El festival estuvo divido en varias secciones: La carpa de la entrada para el registro sin costo de los 5000 visitantes durante el sábado, dos hileras de ramadas de horcones de mezquite con muros y techos de carrizo en forma de L para la exhibición y venta de artesanías junto a las mesas de la medicina tradicional, el auditorio para el concierto de música en las lenguas maternas por tríos y cuartetos con bellas melodías cantándole a la mujer y a la naturaleza
Al lado poniente, unas ramadas cubriendo un bellísimo altar decorado con flores para venerar las imágenes y pinturas de los Santos Patronos de los pueblos mayos de Etchojoa, muy visitado por la gente mientras se persignaban ante la Virgen de Guadalupe y asiento de la autoridad formado por las y los fiesteros, los alguaciles con vara de palo y chicotes encargados de la seguridad del evento y en una pequeña explanada los matachines bailaban su danza junto a la enramada de los fariseos de Cuaresma entreteniendo a la multitud con sus peripecias Esparcidas por el lote, las ramadas ceremoniales para bailar la danza del venado y pajkolas y posteriores a ellas, los comedores para los fiesteros con cocinas al aire libre a base de hornillas de barro con leña encendida para cocinar los platillos alusivos a esta fiesta de los pueblos.
La inauguración yori fue por la autoridad federal y estatal con una exposición de fotografía documental en el vestíbulo de la radiodifusora montada por el navojoense Marco Antonio Lagarda Zamorano, seguida por una peregrinación desde la entrada por las autoridades religiosas, pajkolas mayores, fiesteros y abanderadas cargando consigo las imágenes de los Santos Patronos hasta el altar donde lanzaron al cielo tres cuetes para dar inicio a las danzas del venado y pajkola que duraron toda la tarde hasta la media noche cuando se quemó el castillo de juegos pirotécnicos para continuarlas hasta el amanecer del domingo y concluirlo al medio día con la tradicional “Bañada del público”, por los pajkolas.
Como la danza del venado es un icono muy importantes en mi plástica, pasé varias horas parado en las ramadas de los yaquis del pueblo de Pótam observándola para sensibilizarme con la plasticidad de su ejecución en dos partes: Una, con influencia española, el bailable iniciado por el pajkola mayor, Jerónimo Jiménez Valenzuela, seguido por el pajkola primero, Juan Regulo Campoy López y por el segundo, Alberto García Álvarez llevando la mascara chivato en la parte posterior de la cabeza mientras bailaba enfrente al arpero Andrés Onamea y del violinista Esteban Matus.
La segunda, el baile del danzante venado representado magníficamente por Roberto Castillo, acompañado por un pajkola (con mascara en la cara) con profundas raíces prehispánicas, vestido con rebozo negro y portando una cabeza disecada de venado con los cuernos decorado con fino pañuelo rojo, enfrente de cuatro músicos: un tocador de la jícara flotando en agua y enclavada en el suelo por Oscar Álvarez, simbolizando el corazón del venado junto a tres raspadores: Inés Álvarez Ramírez, Manuel Álvarez y Sotero Matus, llevando el ritmo autóctono y recitando el canto a la naturaleza y la caza del venado por los coyotes representados por los tres pajkolas, acompañados por el tamborero y flautista, Gildardo Valencia Piña, tocando los sonidos que acompaña al danzante venado, quien me indicó: “la flauta es para evitar a los pájaros como el cenzontle y el tambor para imitar a los animales del monte”.
La danza del venado por la tribu mayo difiere en su ejecución porque es de un ritmo más rápido y la vestimenta es una camisa y pantalón de manta blanca adornado con paliacate rojo y la cabeza disecada del venado es más chica adornada con flores rojas, blancas o azules.
Las señoras guarijios bailaron la danza del Tubari, brincando del suelo y moviéndose lentamente enfrente al cantador religioso de avanzada edad, con una maraca y cantos. Por su cultura siento que esta tribu vive en la pobreza extrema en la Sonora de las Oportunidades. En la cancha, los tarahumaras pintados con manchas blancas en su cuerpo y vestimenta blanca con adornos de colores chillantes cantaron y bailaron su danza (no entendí el nombre), pero, no puede observar la danza de Tabla por los seris, que hacían pintura facial entre las damas.
Indagando sobre el arte típico de ellos conocí al señor Francisco Gomes Piña y a su amable esposa del poblado mayo de San José de Masíaca, primer lugar del Concurso Nacional de Artesanías realizado en la ciudad de Oaxaca en septiembre del año pasado, ganó con una mascara “Chivato”, de madera de color café con adornos faunísticos blancos pintados con tinturas naturales y crin de caballo como largas barbas rubias. ¡Que Hermoso Chivato!
Encontré unos tambores de cuero de chivo pintados con motivos tarahumaras y varios minúsculos oleos sobre madera con danzantes venado yaqui y mayo por Cesar Barreras Duarte de Bacobampo, que vendía a 25 pesos (por cierto, muy caros para unos gringos “piojos”) ¡Increíble! Me gustaron: “Danzante mayo al atardecer” y “El alma del danzante”, con la trilogía de venado-coyote-hombre, representando “al venado que se pone en alerta cuando sale el coyote”.
Observé varios magníficos altos relieves con motivos de la cultura del desierto tallado en madera de cedro por Ramón Espinosa, quien me indicó: -Soy bisnieto del jefe mayo don Benicio Espinosa López, “mestro” religioso que rezaba en latín a los muertos de Navojoa-.
Que preciosas pintura del arte religioso mayo antiguo descubrí en el altar: “ El Espíritu Santo”, de Etchojoa, “Jesucristo de Techoropo”, “La Santísima Trinidad”, del Júpare y la imagen de San Antonio, de la comunidad de San Antonio de Huatabampo.
Como traía hambre fui degustar la sabrosa comida autóctona en dos sitios. Uno, en la cocina de los yaquis comiendo suculento wakabaki y frijoles muni con tortillas de harina sobaqueras, que amablemente me sirvieron las señoras de Vícam Pueblo. El otro, en el comedor de los mayos donde compartí la mesa con la doctora egresada de la Universidad de Guadalajara Mirna Mayola Martínez Rodríguez, varios profesores bilingües, un locutor y autoridades mayos, saboreando exquisito cocido y gallina pinta de la cocina de doña María Teresa Quijado López cobanagua de los fiesteros mayos del Espíritu Santo de Etchojoa y las señoras Rosario Valenzuela y Carmen Luzanilla. En las otras ramadas deleité las tortillas de garbanzo y del horno de adobe unas empanadas. No quise salir del evento sin visitar a las y los curanderos mayos para conocer algunas recetas a base de hierbas y de paso hacerme una “limpia”, contra un mal puesto (un hechizo por poderoso brujo de Guaymas, Sonora, que me hizo una mesera de San Carlos hace ya varios años.
A mi juicio este festival indígena, libre de alcohol y sin distinción de clases sociales es el más importante de Sonora superando a las celebraciones de la Fundación del Municipio de Cajeme, al Festival Tetabiakte y al Festival Otoño Cultural de Cocorit.

Monday, March 05, 2007

Pedro Luis Menéndez


Pedro Luis Menéndez : Pasión del Laberinto
Pasión del laberinto,
tierra viva,
llegarás sin temer
el tiempo viejo
para nacer aquí,
como un delirio
que se enreda y se vierte,
se compone,
se dispone
en imágenes caudales:
Bosque del aire,
luna de semilla,
templo del hombre, fiel pulmón del alba,
derramarás la lluvia copa a copa
hasta estampar tus huesos enterrados,
cauto temblor, racimo del destino,
hasta empapar los mundos,
redimirnos
de otro fervor
que tu ámbito extendido,
de otro saber
que tus revelaciones.
Donde yo te contemplo se concentran
los contraluces ávidos de ensueño,
la magia celular del hongo, el liquen
que desespera en musgo de humedades;
secreto a pura voz, hay corazones
ardiendo sin cesar en la espesura.
Una espesura de anclas enraizadas,
un aparejo mágico,
hojarasca
abarloada al ámbito dormido
de tu espalda, salinidad antigua,
fiebre y savia
para la sed de ti
que gimo en cada paso, huella de ti
que sigo en el silencio.
Sólo los pasos saben, tan desnudos,
gozarte así, remanso del otoño,
huella fugaz tras huella que se pierde,
deshecha ya, marisma de hoja y hoja.
Si te perdí, te tengo
si te tuve.
Fermentas en la noche como el amor
y el miedo,
raíz vital del roble,
centro del bosque,
espacio prevenido
para durar los siglos abundantes
sin otra fe que el tiempo
sobre el tiempo,
sin otra luz que el agua
de una sombra.

Dolor de la madera, nudo tenso
de incitación al llanto,
piel devota que atravesó los lindes,
fuese adentro
del último desvelo
en abanico de carbón y llamas,
dijo el grito y la nube,
cumplió el vuelo
de algún dulce morar
por los caminos,
dolor de la madera, viento
al viento de ser la última muerte.

Entregarás a un mismo reverbero
la soledad y el cauce de la estrella,
vecino al mar
desnudo donde acabas,
acantilado insomne sin fronteras:
las ramas se estremecen, brisa
feliz, no arcádica, a la tierra
desliza un mundo lleno, en sí completo.


Claros del bosque, ojos del vacío,
premio sin paz,
ventana al laberinto,
recuérdame después de la presencia,
del preguntar atónito a la vida
si otra quietud
me aguarda entre los verbos
con lucidez de savia y de sorpresa,
preciosa luz de un cándido arrebato,
ventana abierta
al pie del laberinto,
si otra quietud me aguarda,
qué distancia
no besarán los ríos de la ausencia.


Estás ahí,
al lado de mí mismo.
Sentirte así me anuncia ya el silencio.
Corre la voz,
canción de la arboleda,
quiero abrazarte en música, jugarnos
la última sombra
en ocre y en caricia
para volver a tus enredaderas,
y no partir jamás:

ser hombre y tierra.



Perpetuación de un cántico encendido,
fermentas en la noche
como los sueños blancos
tu humedad por las almas elegidas.