
Óscar Portela
Su sitio web** recibe cientos de visitas al
mes, más, cuando se ha convertido en el centro
de difusión de su obra poética y raro es el día en
el que no nos encontraremos alguna novedad en
el mismo.
Su última obra, una antología titulada
Claroscuro, fue publicada en versión digital en
verano del 2005.
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*http://antologiapoetica.com.ar
http://www.arrakis.es/~joldan/poesite.htm
http://www.poeticas.com.ar
http://www.hispanitas.esp.st
http://www.eldigoras.com
**http://www.universoportela.com.ar
OBRA POÉTICA DE ÓSCAR PORTELA
Senderos en el Bosque, Torres Agüero
Editor.
Los Nuevos Asilos, Ed. Botella al Mar,
Buenos Aires.
Recepciones Diurnas, Celebraciones
Nocturnas, Ed. Crisol, Corrientes.
Auto de Fe, Municipalidad de Corrientes.
Había una vez, Ed. Botella al Mar,
Buenos Aires.
Memorial de Corrientes, Ed. Tiempo,
Corrientes.
Estuario, Ed. Comisión del Cuarto
Centenario de Corrientes.
Golpe de Gracia, Marymar Ediciones,
Buenos Aires.
Selección Poética—Selection Poetics—. (edición
bilingüe). Ediciones del Correo Latino,
Buenos Aires.
La Memoria de Láquesis, Ed. Universidad
Nacional del Nordeste (UNNE), —primera edición—.
Ed. Dunken, Buenos Aires, —segunda edición—.
Fresas Salvajes, Ed. Universidad Nacional
del Nordeste (UNNE), —primera edición—. Ed.
Dunken, Buenos Aires, —segunda edición—.
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ANTOLOGÍA
YO
Yo, cuyo amor era fuego y silicio
para el alma y el cuerpo del amado,
yo, cuya boca abierta como fanal
al éter donde los dioses derramaban
el néctar
que cantos depositaban en mis labios,
yo, que di la armonía a los astros
y el verbo a todo lo vivo, como el polen
que da nacimiento al fuego de las palabras
sagradas; yo, que hice de mi osadía
la escalera que conduce al empíreo
y pretendí laudar con la esperanza
la prometeica vida del mortal,
vedme ahora convertido en Titán
destrozado por las fuerzas
y el ejército de los días,
yo, que ahora debo renunciar,
que ya renuncié a la gracia
de la pasión,
guiñapo y burla de los dioses,
solo y abandonado
Ulises, sin retorno,
olvidado de Itaca,
aún sufriendo las vejaciones del corazón
que intenta el canto
y de la amistad que intenta reconciliar
con el camino.
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MISTERIOS
Misteriosos son los caminos de la vida.
Tortuosas derivas, violentas cascadas,
vientos huracanados,
crepúsculos que reflejan
el vértigo el mundo
y la otredad del prójimo.
Y todo está en las manos,
ojos labios y música
que pone melodía al corazón
y a los misterios.
en las manos los daímones y ángeles
que presiden los sueños
de los que estamos hechos,
de las sombras de las que estamos hechos,
auras que no disipara el azar,
ni demonios ni ángeles, aunque el Dios
que preside nuestra mesa
quiera bajar de los espejos,
los espectros que viven en las aguas.
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ominoso el destino de ser tuyo, yo te digo,
oh, lar de nobles musas,
¿Qué rendido, a tus honras, revelado,
y con verbo inflamado de desprecio
sigo aún los designios que los dioses,
pusieran en los labios de mi madre?
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ASTROS
También los astros
tienen su lenguaje
y hasta que la voz
del ser no esté al unísono
con ellos,
marchara el hombre
como un peregrino sin otra morada
que la futilidad sombría
de todos los cantos
sobre la tierra.
«Exclamación»
mi vida, dice el amante
y siente que lo penetra lo otro
y es su voz un viento que abre
el todo de un inasible espacio
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CANTO PARA EL OCASO DEL MUNDO
Mírenme ahora a los ojos, calmos lagos,
ciegos como los ojos del anciano y
solitario ex Rey en Colona, mirenme así,
sin esperar sin esperar ver el final ni el vuelo
de las aves, adentrándome en la oscura caverna
de la que no salimos nunca, oh Prometeo,
nosotros, yo, raza de traidores
por los Dioses burlados
y los días, sustancia de inmortales:
así me veo ahora, en fútil conocimiento,
la cítara y la flecha, no son más
inútiles prendas, de quien va a perecer
como Paris en Troya, sintiendo
como se apaga la luz, la luz, con el
consentimiento de los Dioses,
inútil atavío, lujo de quienes ignoran su
destino. Volver, volver siempre al desierto
del cual partió el mortal,
jugando con alucemas y con rosas,
pactando con sonrientes inmortales
que ahora, separados del hombre,
miran girar en el vacío el destino mortal:
guerras, violencias, depredaciones,
galeras convertidas en naves donde
se gestan monstruos más insidiosos
que las Parcas, hombres con lenguas
bífidas y de largas palabras
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que ocultan el Ocaso que vió Edipo
hace siglos, antes de que todos
los soles se apagaran en ardentía
de Caos, como se apagan hoy,
en medio de solitarias muchedumbres
[que ignoran
el fin de primaveras y de luces:
hombres pequeños que han descubierto
la duración efímera como el Poder
que afirma "seamos como Dioses",
mientras la vejez se hace con las cosas
que el hombre crea para alcanzar
la Infinitud del tiempo: así, yo, como
Edipo, abandonado por las luces
del cielo que iluminaran mi niñez,
de los caballlos que Agamenón pusiera
a las puertas del oro, de rumorosas aguas,
y de flores, veo como el Tirano Egisto
impone el crimen y sin posada ya,
siento pasar los días,
sin lamentos ni lutos,
porque toda parodia se repite,
y en lo profundo de la caverna yace
el animal que espera otro animal de
muerte, dispuesto a dominarlo todo,
e ignorar que la burla del Dios y el
sacrosanto Búho, son apenas la risa
de máquinas de hierro,
que en el desierto moran, esperando la muerte
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LO DICHO
A José Blanco Alborés
Simulacro de un mar evaporado.
Y encallados los buques,
como cuervos en un desierto cruel,
no imaginario. Nadie podrá secar
un mar cuando el desierto es la posada
sobre la cual moras y el lenguaje
en que posas es la arena que el viento
ahora borra. No hay nada que decir
ni que agregar. Los titanes
lo han hecho y de nosotros queda
solo el eco de un misterio manchado.
Nuestras frágiles formas en el desierto
toman formas grotescas cuando
llega el crepúsculo. Ni himnos ni elegías
para dioses ya muertos. Aquel
que intenta el canto es solo espectro.







