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Saturday, September 23, 2017

Phillip K. Dick: Sobre la novela y el cuento corto



 La diferencia entre un relato corto y una novela reside en lo siguiente: un relato corto puede tratar de un crimen; una novela trata del criminal, y los hechos derivan de una estructura psicológica que, si el escritor conoce su oficio, habrá descrito previamente. Por consiguiente, la diferencia entre un relato corto y una novela no es muy grande; por ejemplo, La larga marcha, de William Styron, se ha publicado ahora como “novela corta”, cuando fue publicada por primera vez en Discovery como “relato largo”. Esto significa que si lo leen en Discovery están leyendo un relato, pero si compran la edición de bolsillo van a leer una novela. Con eso basta.
Las novelas cumplen una condición que no se encuentra en los relatos cortos: el requisito de que el lector simpatice o se familiarice hasta tal punto con el protagonista que se sienta impulsado a creer que haría lo mismo en sus circunstancias… o, en el caso de la narrativa escapista, que le gustaría hacer lo mismo. En un relato no es necesario crear tal identificación, pues 1) no hay espacio suficiente para proporcionar tantos datos y 2) como se pone el énfasis en los hechos, y no en el autor de los mismos, carece realmente de importancia -dentro de unos límites razonables, por supuesto- quién es el criminal. En un relato, se conoce a los protagonistas por sus actos; en una novela sucede al revés; se describe a los personajes y después hacen algo muy personal, derivado de su naturaleza individual. Podemos afirmar que los sucesos de una novela son únicos, no se encuentran en otras obras; sin embargo, los mismos hechos acaecen una y otra vez en los relatos hasta que, por fin, se establece un código cifrado entre el lector y el autor. No estoy seguro de que esto sea especialmente negativo.
Además, una novela -en particular una novela de ciencia ficción- crea todo un mundo, aderezado con toda clase de detalles insignificantes…, insignificantes, quizá, para describir los personajes de la novela, pero vitales para que el lector complete su comprensión de todo ese mundo ficticio. En un relato, por otra parte, usted se siente transportado a otro mundo cuando los melodramas se le vienen encima desde todas las paredes de la habitación… como describió una vez Ray Bradbury. Este solo hecho catapulta el relato hacia la ciencia ficción.
Un relato de ciencia ficción exige una premisa inicial que le desligue por completo de nuestro mundo actual. Toda buena narrativa ha de llevar a cabo esta ruptura, tanto en la lectura como en la escritura. Hay que describir un mundo ficticio totalmente. Sin embargo, un escritor de ciencia ficción se halla sometido a una presión más intensa que en obras como, por ejemplo, Paul’s Case o Big Blonde, dos variedades de la narrativa general que siempre permanecerán con nosotros.
En los relatos de ciencia ficción se describen hechos de ciencia ficción; en las novelas de este tema se describen mundos. Los relatos de esta colección describen cadenas de acontecimientos. El nudo central de los relatos es una crisis, una situación límite en la que el autor involucra a sus personajes, hasta tal extremo que no parece existir solución. Y luego, por lo general, les proporciona una salida. Sin embargo, los acontecimientos de una novela están tan enraizados en la personalidad del protagonista que, para sacarlo de sus apuros, debería volver atrás y reescribir su personaje. Esta necesidad no se encuentra en un relato, sobre todo cuanto más breves sea (relatos largos como Muerte en Venecia, de Thomas Mann, o la obra de Styron antes comentada son, en realidad, novelas cortas). De todo esto se deduce por qué los escritores de ciencia ficción pueden escribir cuentos pero no novelas, o novelas pero no cuentos; todo puede ocurrir en un cuento; el autor adapta sus personajes al tema central. El cuento es mucho menos restrictivo que una novela, en términos de acontecimientos. Cuando un escritor acomete una novela, ésta empieza poco a poco a encarcelarlo, a restarle libertad; sus propios personajes se rebelan y hacen lo que les apetece… no lo que a él le gustaría que hicieran. En ello reside la solidez de una novela, por una parte, y su debilidad, por otra.







Eutiquio Cabrerizo: Construcción de un cuento



Para escribir un cuento podemos seguir varios procedimientos. Uno de ellos es redactar las respuestas a una serie de supuestas preguntas ordenándolas en tres partes, introducción, desarrollo y desenlace, conforme a la estructura que debe tener el texto. El resultado será el cuento. Para el principio de la narración las preguntas pueden ser:
-¿Quién es el personaje principal?
-¿Cuáles son sus cualidades o características más importantes?
-¿En qué tiempo tiene lugar lo que se cuenta?
-¿Cuál es la situación de las cosas en el momento en que empieza la historia?
-¿Qué se propone hacer el protagonista?
-¿Por qué quiere hacerlo?
El desarrollo del cuento puede estar formado por las respuestas a las siguientes preguntas:
-¿Qué hace el protagonista?
-¿Qué problemas encuentra para alcanzar su objetivo?
-¿Le sorprende algún peligro?
-¿Tiene que superar alguna prueba difícil?
-¿Encuentra alguna situación misteriosa a la que se tiene que enfrentar?
-¿Tiene que resolver algún enigma?
El final del cuento nos lo pueden facilitar las siguientes preguntas:
-¿Cómo resuelve el protagonista los problemas planteados?
-¿Qué hace para alcanzar su objetivo?
-¿De qué modo supera los peligros que encuentra?
-¿De qué manera modificará su mala conducta a causa de la desagradable experiencia vivida?
-¿Ocurrirá algo al final del relato que cambie el significado de todo lo anterior o que introduzca algún elemento sorpresivo?
Este sistema de preguntas implícitas y respuestas explícitas pueden seguir un orden lógico dispuesto por nosotros mismos, pero también podemos escribir las preguntas en fichas independientes y mezclarlas entre sí para que sea el azar quien fije el punto de partida, la dirección del recorrido y el final del argumento. En este caso, podremos elegir parte de las fichas, según nuestra idea inicial, prescindiendo de las que consideremos innecesarias para lograr nuestro propósito.






Monday, September 18, 2017

Mara. Por Denise Dresser - 18 Sep. 2017.

Mara. No te conocí pero sí te conocí. La sonrisa abierta, luminosa, franca. Parada en una pose entre divertida y desafiante, mandándole un mensaje al mundo: "aquí estoy, pertenezco". Vi tu fotografía y pensé en que te parecías a mi hija, y en esos días en los que no sabíamos dónde estabas, te volviste mía. Te adopté y todas las mañanas revisaba la prensa y las redes sociales para saber algo de tu paradero. Incluso yo, la agnóstica, la que desprecia a la iglesia como institución, le recé a todos los dioses para que te encontraran, para que te encontráramos. Me imaginaba a tu madre, atrapada entre la angustia y la incertidumbre y un pellejo de esperanza. Lo mismo que yo sentiría si mi niña desapareciera viva y reapareciera muerta, envuelta en una sábana. Tu madre, condenada a respirar hacia adentro y hacia afuera sin desearlo ya, porque no estás. Pienso en ella y quiero gritar y gemir y ser yo la que está en ese pedazo de tela blanca ensangrentada y esconderme de la vida y de los vivos porque me da pena mi país. Porque te fallamos, Mara Castilla.
Te fallaron la sociología, la historia, la cultura de México. Te fallaron las instituciones, el sexismo, el machismo, la misoginia, las políticas de Cabify. Todo eso cayó, violentamente, sobre tu cuerpo. Te matamos, entre todos, por acción u omisión o sinrazón o indolencia. Esta sociedad -como escribe Sabina Berman- "moralmente confundida" que todavía discute si el odio contra las mujeres es permisible. Esta sociedad ignorante que te culpa por tener la falda demasiado arriba, el escote demasiado abajo. Esta sociedad aberrante que te critica por ir a un bar y divertirte y bailar y vivir, como tantas noches lo habrá hecho mi hija, educada para ser persona y no recipiente u objeto. Educada para ser Vikinga, dueña de sí misma como lo eras tú, hasta que te topaste con la realidad de ser mujer en México.
Súbete a un taxi y tu cuerpo puede ser destruido. Ve a un bar con amigos y tu cuerpo puede ser destruido. Baila con desconocidos y tu cuerpo puede ser destruido. Ser mujer en México es estar desnuda ante los elementos. Vivir con miedo permanente ante la posibilidad del puño alzado, el cuchillo punzante, la mano que estrangula, el pene que viola. La desnudez perenne porque la ley no te protege, los jueces no te creen, la sociedad no te arropa. El sistema vuelve a tu cuerpo algo que se puede romper.
Entiendo eso y porque lo entiendo, cargo con una tristeza inmóvil, inenarrable. Estoy triste por tu familia, por la familia de tantas, por México, pero sobre todo en este momento estoy triste por ti. Por las Ciencias Políticas que no estudiarás, los libros que no leerás, las ideas que no discutirás, los besos que no compartirás, la hija que no mirarás, embelesada, como tu madre te miró a ti, como yo miro aún a la mía. Estoy triste porque ante tu historia -singular y a la vez arquetípica- percibo una injusticia cósmica, una crueldad profunda, un deseo de romper cadenas y escapar corriendo, contigo, para salvarte, para salvarnos.
Pero no sé exactamente dónde se halla la salvación porque llevamos años marchando, denunciando, reclamando al gobierno para que cumpla con su obligación fundacional de protegernos. Y no pasa nada. Siguen matándote, matándome, matándonos. Mientras hombres que golpean a mujeres pasean por los pasillos del poder y se lo reparten. Y lo poco que nos queda es hacer videos con consejos para cuidarnos ya que otros no lo hacen. Buscar formas de lidiar con la mutilación casual, los huesos rotos, la sábana ensangrentada, lo que le pasa a un cuerpo cuando intenta escapar.
Pero esto sí te prometo, Mara. Mara bonita, Mara, mexicana, Mara mía y de todos. Me haré y nos haremos responsables de los hombres ignominiosos detrás de tu muerte; los hombres que siempre encontrarán una excusa detrás de tus movimientos libres para inculparte. Cada día será uno de lucha para que seamos, todas, ciudadanas completas en este terrible y maravilloso país. Y ojalá estés en algún paraíso, en alguna biblioteca. Ojalá te topes con mi padre y mi hermana y los 43 y los 30,000 que nos faltan. Hasta allá te mando estas líneas de Harriet Tubman: "Si estas cansada, sigue adelante. Si tienes miedo, sigue adelante. Si tienes hambre, sigue adelante. Si quieres probar la libertad, sigue adelante". Seguiremos adelante, Mara. Por ti, para ti, por nosotras y por las hijas que vendrán."







Sunday, September 17, 2017

Recuerdo que: Elia Casillas

...un tipejo de mi barrio quiso violarme. Dormía sola en la casita que rentaba mi tía, enseguida del hogar de mi Abuela Cande. Mi tía se trasladó a Salamanca, Gto. Y yo le cuidaba los dos cuartos que eran su casa. Cuando iba a la cama, moría, nadie podía despertarme a deshoras. Una pesadilla me trajo a la realidad, soñaba que el río Cuale estaba revuelto, y de un costado, pegado a los cimientos de un edificio, una gran sarta de perros muertos y amarrados a una cuerda,  flotaban en sus aguas, y eran arrastrados por el río. El sueño era tan real que desperté. De pronto, sentí cerca de mí una respiración agitada, pensé que era un fantasma. Soy de la época del bikini, así era mi panty. Dormía en ropa interior. Le pregunté quién era, qué se le ofrecía. Sólo escuchaba su respiración. A esa hora, mi Abuela empezó a mover sus cosas, la escuché, él también y se echó encima de mí "Si gritas, te mato" -dijo. Tenía un brazo sobre mi cuello y con la otra mano, hacía como si trajera un cuchillo. Pensé que si fuera una arma, brillaría, tendría algún resplandor en la oscuridad y grité: ¡Abuela, hay un viejo aquí! "Te dije que no gritaras" Y me soltó un golpe que me aflojó los dientes, al tiempo que corría a la puerta. Casi se cruza con ella. Mi abuela vino y me preguntó si me había hecho algo, le dije que no, que sólo me había golpeado la boca. Yo dormía con la ventana abierta, éste, metió la mano y llegó a la chapa, fácil abrió, alguien como él, debió decirle. Mi abuela corrió detrás de él, pero no lo alcanzó, andaba descalzo, sin camisa, sólo vestía un pantalón corto. Lo vi de espaldas, cuando huía. En ese momento, ante tanto grito mío y de mi abuela, la calle se llenó de vecinos. Yo intentaba cubrirme con la almohada el cuerpo. Dios, todo ocurrió tan rápido. Al día siguiente tenía examen de biología en la secundaria. Debía dejar todo este asunto y concentrarme en lo que me esperaba en la escuela. Al tiempo, el primer día del año, una amiga fue violada en su casa, enfiestados, con unas copas de más, ella se fue a dormir. El tipo subió por un árbol que daba a su casa y abusó de ella. Yo venía de bailar en Rancho Grande, de ahí, todos los del grupo de danza Xalixtlico nos fuimos a la discoteca "Los Lobos". Cuando llegué a casa, mi Abuela me dijo que fuera con mi amiga, porque algo muy malo había pasado. Llegué, su hermana me contó lo ocurrido, fui con ella a su recámara, lloraba en silencio y yo, no me atreví a cuestionarla. Ella no volvió a ser la misma, como que si el maldito que la violó, también le hubiera arrebatado el espíritu. Hoy, pienso que fue el mismo que entró a mi habitación. Vendía drogas en el barrio, vivía contra esquina de la tienda de don Silvino. La casa de mi amiga y la de él, compartían el enorme tamarindo por donde subió para llegar a ella. El tamarindo donde jugábamos de niñas, el tamarindo donde colgábamos el columpio.




Navojoa, Son. Septiembre/17/2017








Elia Casillas


Al otro lado de la pausa

la Parca no perdona

en donde truena la vida

y en el segundo sonoro

hielo oscuro esparcido,

señalados nos elevamos

sin atuendo

             a cualquier hora.

Dormidos en el segundo apagado

hielo oscuro esparcido

es lo que somos

                    y ya no estamos.













Elia Casillas



Crackling rumor

                                 grim enters
                                                            brake
hail of this end

                  destroy the leaves

and on the bird spotted tree

                                           my shadow is drilled

                                                             still beating.







Elia Casillas




My fingers empty the word and in it I apologize for the convulsed cold of this path. So that the worries do not fall, I encourage the trains that agonize in my eyes. The candle consumes its destiny, I will forgive myself with the days of the calendar, I will kill the leaves that remain with your name.






Navojoa / Sonora. February / 19/2013







Saturday, September 16, 2017

Un voto...

Participo con esta fotografía:

http://www.lohechoenmexico.mx/mximg7/mximg_voto.php?O=6&ID=4691#.Wb3bDbIjHIU














El Maestro Toledo y las víctimas del terremoto...






Thursday, September 14, 2017

Elia Casillas: ... there is party in hell that does look us.

In the inspiration of the night, with the amber leaves, I leave in the ambush of thought. The dust accumulates in the lines and breaks the cover of oblivion. Night obsession dances on the ailerons of memory and between the furrows of my letters, the becoming of the ashes, blue tide in the burned hours of the nails. In the center of these pages: the images, their aroma does not groan in the fire that seeks it. I wake up and I can go to happiness dressed in red and no one would know that my heart rises in a plastic society. Docile in the cushions, the present and the legs are burned in the enthusiasm of this body. The mosquitoes parade in the perfume of a lady, I go in my flame and move the hips to return me, there are pain in the streets and stun, there is  party in hell that does  look us.
                     

Navojoa, Sonora, 11/11/11






Elia Casillas: hay fiesta en el infierno que nos mira


En la inspiración de la noche                            con las hojas ambarinas              parto en la emboscada del pensamiento                                               El polvo se acumula en los renglones                       y rompe la portada del olvido          Obsesión nocturna baila                  en   los alerones de la memoria          y entre los surcos de mis letras               el devenir  de la ceniza                  marea azul         en las horas quemadas de las uñas                       En el centro de estas cuartillas                las imágenes                su aroma no gime en el incendio              que lo busca            Despierto           y  puedo ir a la felicidad vestida de rojo           y nadie sabría que            mi corazón se levanta                      en una sociedad de plástico                 Dócil                  en los almohadones              el presente                          y las piernas se abrasan                     en el entusiasmo                  de este cuerpo           Los mosquitos desfilan en el perfume de una dama                        voy en mi llamita                y muevo las caderas para que regreses            hay dolor en  las calles          y aturde                 hay  fiesta en el infierno              que  nos mira      
                     


Navojoa, Sonora, 11/11/11