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Tuesday, November 13, 2018

Monday, November 12, 2018

Franz Kafka



EL DESEO DE SER UN INDIO

Si pudiera ser un indio, ahora mismo, y sobre un caballo a todo galope, con el cuerpo inclinado y suspendido en el aire, estremeciéndome sobre el suelo oscilante, hasta dejar las espuelas, pues no tenía espuelas, hasta tirar las riendas, pues no tenía riendas, y sólo viendo ante mí un paisaje como una pradera segada, ya sin el cuello y sin la cabeza del caballo.


LA NEGATIVA

Si me encuentro a una muchacha bonita y le pido: «Sé buena, ven conmigo», y pasa de largo sin decir una palabra, su actitud significa: «Tú no eres un duque con apellido rimbombante; ningún americano atlético con la estatura de un indio, con ojos horizontales y contemplativos, con una piel acariciada por el aire de las praderas y de los ríos que fluyen por ellas. No has viajado a los Grandes Lagos, ni los has surcado, aunque no sé ni dónde se encuentran. Así que dime, por qué yo, una muchacha bonita, tendría que ir contigo». «Olvidas que no te llevan en automóvil por la calle, balanceándote con sus sacudidas; no veo ir detrás de ti a los señores pertenecientes a tu séquito, embutidos en sus trajes y murmurándote piropos. Tus pechos quedan bien comprimidos por el corsé, pero tus muslos y caderas se resarcen por esa sobriedad. Llevas un vestido de tafetán con pliegues, como el que nos alegró tanto a todos el pasado otoño y, sin embargo, con ese peligro mortal en el cuerpo, sólo te ríes de vez en cuando». «Sí, los dos tenemos razón y, para no ser conscientes de ello de un modo irrefutable, preferimos irnos solos a casa, ¿verdad?»


LOS ÁRBOLES 

Pues somos como troncos de árbol en la nieve. Aparentemente yacen en un suelo resbaladizo, así que se podrían desplazar con un pequeño empujón. Pero no, no se puede, pues se hallan fuertemente afianzados en el suelo. Aunque fíjate, incluso eso es aparente.


VESTIDOS

A menudo, cuando veo vestidos con múltiples pliegues, volantes y adornos, que tan bellamente lucen sobre bonitos cuerpos, no puedo dejar de pensar en que no permanecerán así mucho tiempo, sino que se arrugarán, perderán su lisura, quedarán cubiertos de tanto polvo que será imposible limpiarlos. Y también pienso que nadie querrá mostrar una imagen tan triste y ridícula al ponerse todos los días por la mañana temprano el mismo traje costoso y quitárselo por la noche. Sin embargo, veo muchachas bastante bonitas, que poseen músculos excitantes, huesecillos, una piel tersa y un cabello fino, pero que, no obstante, cubren a diario su cuerpo con este disfraz natural y siempre tapan el mismo rostro con las mismas palmas de las manos, dejándose reflejar así por su espejo. Sólo algunas veces, por la noche, cuando regresan tarde de una fiesta, ese traje les parece usado, dado de sí, polvoriento, demasiado visto y lo consideran indigno de ponerse.


EL CAMINO A CASA

¡Se ve la fuerza de convicción del aire después de la tormenta! Aparecen mis méritos y me dominan, aunque tampoco me resisto. Marcho y mi ritmo es el ritmo de esta acera de la calle, de esta calle, de este barrio. Soy responsable, y con razón, de todos los golpes contra las puertas, contra las tablas de las mesas, soy responsable de todos los brindis, de todas las parejas en sus camas, en los andamios de las nuevas construcciones, apretadas contra la pared en las oscuras callejuelas, en las otomanas de los burdeles. Aprecio mi pasado en detrimento de mi futuro; aunque encuentro excelentes ambos, no puedo otorgar primacía a ninguno, y sólo debo censurar la injusticia de la providencia que tanto me favorece. Sólo después de entrar en mi habitación me torno algo pensativo, aunque sin haber encontrado nada durante la subida de las escaleras que me pareciera digno de ser pensado. No me ayuda mucho que abra la ventana del todo y que aún se toque música en un jardín.





Sunday, November 11, 2018

Gerónimo Gil y Melvin Nieves


Y se lanzaron al aire, dos halcones en choque,  cuerpos midiendo glorias, dos almas aterciopeladas en  lidia Divina, pelearon el plato de nadie. Melvin con los pies en avanzada, rasgó la  tierra, rompiendo el  viento con  fe en los muslos,  desafió el brazo del  jardinero. Pero Gerónimo lo esperaba, una muralla su hechura, puso cerrojo en la puerta.  En las  piernas un buen paro,  sus espíritus opuestos encresparon las miradas  y  sin restarse importancia,  conservaron  pretensión de  peloteros.  En el oído,  los  gritos ya eran polvo de otra guerra  y  deslizaron amores  encontrados, corazón por un  tatuaje en Tierra de Yaquis, el otro era Tomatero.  Gil, vencido por el peso cubrió a Melvin, el codo dejó un  sello por donde sale la cara,   detrás de  Gerónimo,  el ampáyer hizo malabares con el destino, cerró el puño,  con voz de trueno,  marcó “¡Fuera…!”  Se  liberaron las bancas.  De algún lugar,  una  voz vino:
 - No pasa nada,  fue jugando-





Saturday, November 10, 2018

Edward Estlin Cummings


Búfalo Bill ha muerto

Búfalo Bill
ha muerto
                      él cabalgaba

en un caballo semental color de plata y agua
y rompía unadostrescuatrocinco palomasdeunsaque
                                                                                                               Jesús
era un hombre hermoso
                       y lo queE yo quiero saber es
cuánto le gusta su muchacho de los ojos azules
Señor Muerte

Justamente -
primavera          cuando el mundo es barro-
exquisito el pequeño
hombre cojo de los globos

silba lejano y pequeñito
y edybil llegan
corriendo por bolitas y
a lo pirata   y   es
primavera

el raro
viejo de los globos silba
lejano y pequeñito

y betysabel vienen bailando
en la rayuela y saltando la cuerda y
es primavera
y
el
hombre de las patas de chivo
el de los globos silba
lejano
y
pequeñito


Versión de Marcelo Covian




 
De la mentira del no
de la mentira del no
surge una verdad del sí
(ella misma sólo y quien
es ilimitadamente)
hace entender a los tontos
(cómo me aburro) que no
todo el furor del pensar
es igual a una violeta


Versión de Alfonso Canales
-e.e. Cummings poemas- Alberto Corazón , Editor, 1969



Desde hace mucho mi corazón ha estado con el tuyo

desde hace mucho mi corazón ha estado con el tuyo

cercado en el enredo de tus brazos hasta
una oscuridad donde nuevas lucen nacen y
crecen,

hace tiempo tu ánimo ha entrado en
mi beso como un extranjero

en las calles y colores de una ciudad-

que tal vez he olvidado
cómo, siempre (con
qué apresurada crudeza
de sangre y carne) Amor
acuña Su más gradual gesto,

y aguza vida a eternidad

- - después nuestras mitades separadas llegarán a ser museos
repletos de memorias bien colmadas


Versión de Alfonso Canales
-e.e. Cummings poemas- Alberto Corazón , Editor, 1969



En lo oscuro

en lo oscuro
de la lluvia, mientras el atardecer
entra en su estuche me siento
a pensar en ti

la ciudad
sagrada que es tu rostro
tus mejillas pequeñas las calles
de las sonrisas

tus ojos
a medias ave
a medias ángel y tus soñolientos
labios donde flotan las flores del beso

y
hay esa dulce y tímida pirueta
tu pelo
y también

tu alma
de canción y danza. una estrella
única raramente amada
se pronuncia, y yo

pienso
en ti


Versión de David Lagmanovich
Para la revista "La pecera" Nro. 7, 2004
 



Hombre no

Hombre no, si los hombres son dioses; mas si los dioses
han de ser hombres, el único hombre, a veces, es éste
(el más común, porque toda pena es su pena;
y el más extraño: su gozo es más que alegría)

un demonio, si los demonios dicen la verdad; si los ángeles

en su propia generosamente luz total se incendian,
un ángel; o (daría todos los mundos
antes que ser infiel a su destino infinito)
un cobarde, payaso, traidor, idiota, soñador, bruto:

tal fue y será y es el poeta,

aquel que toma el pulso al horror por defender
con el pecho la arquitectura de un rayo de sol
y por guardar el latido del monte entre sus manos
selvas eternas con su desdicha esculpe.


Versión de Octavio Paz


La Guerre

I
el gran tamaño del cañón
es hábil

pero yo he visto
la voz enorme e inteligente de la muerte
que refugia una fragilidad
de amapolas...

digo que a veces
en estos largos animales parlanchines
se esconden puños de más silencio.

Yo he visto todo el silencio
lleno de vívidos muchachos sin ruido

en Roupy
he visto
entre barreras,

las absolutas y maduras y calladas niñas de la noche.

II
Oh dulce y espontánea
tierra cuántas veces
los
dedos
             punteros de
lascivos filósofos te pincharon
y empujaron

el pícaro pulgar
de la ciencia vejó
tu

     belleza cuántas
veces las religiones te han
puesto sobre sus rodillas huesudas
apretándote y

pegándote para que pudieras concebir
dioses
             (pero
fiel

a la incomparable
cama de la muerte tu
rítmico
amante
                tú les contestaste

solamente con
                               la primavera)


Versión de Marcelo Covian


 


La luna se oculta

la luna se oculta en
sus cabellos.
El
lirio
del cielo
colmado de sueños,
se desploma.

cubre su brevedad en el canto
encierra en redes pájaros desmayados
por margaritas y crepúsculos
La ahonda.

Declama
sobre su
cuerpo
de la lluvia

esparcido murmullo.


Versión de Alfonso Canales
-e.e. Cummings poemas- Alberto Corazón , Editor, 1969



Llevo tu corazón en mí

Llevo tu corazón en mí (lo llevo,
en el mío) no lo dejo (dondequiera
que voy, tú vas, querida; y lo que hago
lo haces tú, queridísima)
                                   no temo
al hado (dulce hado mío) no
quiero el mundo (tú lo eres, fiel belleza)
tú eres lo que una luna siempre ha sido
y lo que un sol entonará por siempre
he aquí el mayor secreto e ignorado
(aquí raíz de raíz brote del brote
sombra del árbol que se llama vida;
más alto que esperanzas y pensamiento)
y tal prodigio rige las estrellas
tu corazón en mí (va con el mío)

Versión de Alfonso Canales
-e.e. Cummings poemas- Alberto Corazón , Editor, 1969




Me abriré camino

me abriré camino
                   hasta empapar mis muslos en
                                 ardientes flores
me pondré el sol en la boca
saltaré al aire maduro
                       Vivo
                                  con cerrados ojos
que arremeten contra lo oscuro
                  En las dormidas curvas de mi cuerpo
dedos de tersa maestría penetrarán
con castidad de muchachas oceánicas
                                 Habré de completar
                           el misterio de mi carne
y habré de levantarme
                        al cabo de mil años
lamiendo
flores
      Y engastaré mis dientes en la plata de la luna



                                                                                             1925
Versión de Ulalume González de León




Mi amor

mi amor
tus cabellos son reino
                    cuyo reyes lo oscuro
tu frente es un vuelo de flores

tu cabeza es bosque vivo
                     lleno de pájaros que duermen
tus senos enjambres de abejas blancas
                     sobre la rama de tu cuerpo
tu cuerpo para mí es abril
en cuyas axilas está la aproximación de la primavera

tus muslos son caballos blancos atados a una carroza
                      de reyes
son el toque de un buen juglar
entre ellos hay siempre un dulce canto

mi amor
tu cabeza es un estuche
                       para la fresca joya de tu mente
en tu cabeza el pelo es un guerrero
                       que ignora la derrota
tu cabello en tu espalda es un ejército
                        con victoria y trompetas
tus piernas son los árboles del sueño
cuyo fruto es el verdadero alimento del olvido

son sátrapas de púrpura tus labios
                        cuyos besos ensamblan a los reyes
tus pulsos
son sagrados
                        custodios de las llaves de tu sangre
tus pies en tus tobillos como flores en vasos
                        de plata

tu belleza es dilema de las flautas

                        tus ojos son perfidia
de campanas metidas entre incienso



Versión de Alfonso Canales
-e.e. Cummings poemas- Alberto Corazón , Editor, 1969



Quiero mi cuerpo cuando está con tu cuerpo

quiero mi cuerpo cuando está con tu
cuerpo. Es algo tan nuevo.
Los músculos mejor y aún más los nervios.
quiero tu cuerpo. quiero lo que hace,
quiero sus modos. quiero el tacto de su espina
dorsal, sus huesos y la palpitante
-lisura-fiel que he de
otra vez otra y otra
besar, quiero besarte aquí y allí,
quiero, lentamente palpar, rozar el vello
de tu eléctrica piel, y aquel que nace
sobre la hendida carne... Y grandes ojos migas de amor,

y tal vez quiero el estremecimiento

bajo de mí de ti tan nueva


Versión de Alfonso Canales
-e.e. Cummings poemas- Alberto Corazón , Editor, 1969


 
Señora del silencio

Señora del Silencio
de la dulce jaula de
tu cuerpo
se alzó
              en la sensitiva
noche
un
pájaro veloz

(tierna sobre
el prodigioso rostro de lo oscuro
tu
voz
        extiende alas colmadas de
perfume
escoltando de pronto
con soleados
pies

la punzante belleza de la aurora)


Versión de Alfonso Canales
-e.e. Cummings poemas- Alberto Corazón , Editor, 1969


Relato del poeta sobre su viaje a Rusia en 1931
«El zorro rojo se inclina hacia mí. Por qué quiere Vd. ir a Rusia?
porque no he estado nunca allí.
(Se desconcierta. Recupérase.)

¿Le interesan los problemas económicos y sociales?
no.

¿Sabe que recientemente ha habido un cambio de gobierno?
sí (dije sin poder refrenar la sonrisa).

¿Tiene Vd. simpatía por el socialismo?
¿puedo permitirme una absoluta franqueza?
¡Se lo ruego!
no sé casi nada acerca de esas cuestiones importantes y estoy aún menos interesado por ellas.

(Sus ojos ponderan mi respuesta.) ¿Qué le interesa a Vd?
mi trabajo.

O sea, ¿escribir?
y pintar.

¿Qué es lo que Vd. escribe?
versos, sobre todo; algo de prosa.

Entonces quiere Vd. ir a Rusia como escritor y pintor, ¿no es eso?
no; quiero ir como yo mismo.» 


Navachiste 2016 Por esta hebra (25-Mar-16).

Elia Casillas




LA FIESTA DE LOS LIBROS









Thursday, November 08, 2018